David QUINTERO
Delegación territorial de AEMET en Canarias Oriental
RESUMEN: En este artículo se hablará de la terraformación, esto es, la adaptación de planetas a condiciones de habitabilidad adecuadas a los seres humanos en nuevos mundos. El término tuvo su origen en la ciencia ficción, pero desde finales del siglo pasado ha despertado un interés cada vez mayor por parte de la comunidad científica y es, hoy por hoy, una respetable materia de estudio. Hablar de terraformación es, en gran parte, hablar de ciencia atmosférica, ya que será una atmósfera idónea la que permita a una hipotética colonia de seres humanos establecerse en un nuevo mundo.
Tras una breve historia del término terraformación, se pasará a discutir los posibles hábitats susceptibles de experimentar este proceso, mostrando que las posibilidades más realistas son aquellas que se aplican a planetas con estructura geológica y morfológica lo más parecida posible a la Tierra, para llegar a un caso arquetípico de terraformación: el planeta Marte; se discutirán brevemente sus actuales características físicas (con especial énfasis en su clima) y se comentarán las diversas opciones que autores de renombre han propuesto para convertir Marte en un mundo adaptado a la supervivencia de los seres humanos. La colaboración terminará enumerando algunas conclusiones de todo lo comentado, sin olvidar el muy interesante problema ético asociado a la terraformación.

. Representación artística de la terraformación de Marte. (Realizada por Daein Ballard, imagen original en Wikipedia como: Image:MarsTransitionV.jpg, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=939978
1.BREVE HISTORIA DE LA TERRAFORMACIÓN
La palabra terraformación apareció por primera vez en la historia Collision Orbit del autor de ciencia ficción Jack Williamson, aunque parece razonable asumir que el concepto estaba, de forma más o menos consciente, en la mente de algunos pioneros de la astronáutica de finales del siglo XIX, o incluso antes. A finales del siglo XIX algunos visionarios, como Konstantin Tsiolkovsky, ya señalaron la importancia de la exploración del espacio exterior para que la especie humana tenga un futuro. Del propio Tsiolkovsky es la memorable cita “la Tierra es la cuna de la humanidad, pero la humanidad no puede estar siempre en la cuna”. Parece claro que una exploración que se queda en una mera visita y vuelta al hogar terrestre, si bien adecuada como primera etapa de la humanidad en el universo, sería insuficiente para los planes a largo plazo de supervivencia de la especie. Establecer hogares adecuados para los seres humanos es requisito imprescindible.




















