Durante los últimos 50 años, en la superficie terrestre se ha producido un calentamiento global sin precedentes (Trenberth and Fasullo, 2013). En cambio, la mayor parte del territorio antártico (figura 1) ha permanecido al margen de ese calentamiento global (Turner et al., 2005; Nicolas and Bromwich, 2014; Marshall and Thompson, 2016). La ausencia de calentamiento en la mayor parte del continente antártico, o más concretamente en la Antártida oriental que ocupa la mayor parte del continente (figura 2 inferior), se ha producido especialmente debido al aumento de los vientos circumpolares que se han reforzado durante las últimas décadas debido a la reducción del ozono estratosférico alrededor del polo sur. El reforzamiento de estos vientos circumpolares y cómo interaccionan con las temperaturas del continente antártico han sido descritos como SAM (del inglés, Southern Annular Mode). Cuando la SAM es positiva, el gradiente meridional de presión aumenta, aislando el continente y reduciendo la advección meridional (van den Broeke and van Lipzig, 2004; Marshall, 2007).
Pero no en toda la Antártida se ha comportado igual. Algunas áreas, especialmente la Antártida Occidental y la Península Antártica (figura 2 superior) han experimentado un calentamiento sin precedentes (Vaughan et al., 2003; Ding et al., 2011; Schneider et al., 2012; Franzke et al., 2013; Bromwich et al., 2013) siendo por lo tanto una de las zonas del planeta que más ha experimentado el calentamiento global. Parte de este aumento se debe también a la SAM, ya que cuando ésta es positiva, aumenta la actividad ciclónica alrededor de la Antártida (a unos 60º S) (van den Broeke and van Lipzig, 2004; Liu et al. 2004) con un consiguiente aumento de la advección meridional localizada en las zonas donde ésta se produce, entre las que se encuentra la Península Antártica y las islas Shetland del Sur. Por consiguiente, la SAM es uno de los mayores factores de variación decadal en la Antártida.
Durante los últimos 20 años se ha observado un enfriamiento de la Península Antártica (Carrasco, 2013; Turner et al., 2016; Oliva et al. 2016). Este enfriamiento se puede observar claramente en la figura 1 superior (línea roja al final del período). Ese mismo enfriamiento se ha venido observando en estación meteorológica de AEMET en la Base Antártica Española Juan Carlos I (JCI) desde que se tienen datos disponibles (figura 3). Nótese que aunque la estación meteorológica de AEMET en JCI tiene datos desde 1988, no es hasta 1997 cuando se empiezan a tener datos durante todo el año. Después de un primer año de registros completos, bastante frío con una temperatura promedio cercana a los -3º C, los siguientes años fueron bastante cálidos. A medianos de los años 2000, se observa una tendencia clara a enfriarse dentro de la variabilidad interanual.
Este mismo enfriamiento se observa en la mayor parte de las estaciones situadas en la Península Antártica y las Shetland del Sur (figura 4). Como se demuestra en Turner et al., 2016 y en un futuro trabajo del grupo, este enfriamiento es un reflejo de la variabilidad interna y no tanto un signo de enfriamiento permanente de la zona. Probablemente en algún momento en las próximas décadas, las temperaturas en la isla Livingston volverán a recuperarse. Esto conllevaría nuevos impactos en la criosfera y biosfera de la zona de estudio de muchos proyectos científicos españoles impulsados desde el Comité Polar Español.
Referencias
Bromwich DH, Nicolas JP, Monaghan AJ, Lazzara MA, Keller LM, Weidner GA, Wilson AB. 2013. Central West Antarctica among the most rapidly warming regions on Earth. Nature Geoscience, 6: 139-145. doi: 10.1038/NGEO1671.
Carrasco JF. 2013. Decadal changes in the near-surface air temperature in the western side of the Antarctic Peninsula. Atmospheric and Climate Sciences, 3: 275-281. doi: 10.4236/acs.2013.33029.
Ding Q, Steig EJ, Battisti DS, Küttel. 2011. Winter warming in West Antarctica caused by central tropical Pacific warming. Nature geoscience, 4: 398-403. doi: 10.1038/NGEO1129.
Franzke C. 2013. Significant reduction of cold temperature extremes at Faraday/Vernadsky station in the Antarctic Peninsula. International Journal of Climatology, 33: 1070-1078. doi: 10.1002/joc.3490.
Liu J, Curry J, Martinson DG. 2004. Interpretation of recent Antarctic sea ice variability. Geophysical Research Letters, 31: L02205. doi: 10.1029/2003GL018732.
Marshall GJ. 2007. Half-century seasonal relationships between the Southern Annular Mode and Antarctic temperatures. International Journal of Climatology, 27: 373-383. doi: 10.1002/joc.1407.
Marshall GJ, Thompson DWJ. 2016. The signatures of large-scale patterns of atmospheric variability in Antarctic surface temperatures. Journal of Geophysical Research: Atmospheres. 121: 3276–3289. doi:10.1002/2015JD024665.
Nicolas JP, Bromwich DH. 2014. New Reconstruction of Antarctic Near-Surface Temperatures: Multidecadal Trends and Reliability of Global Reanalyses. Journal of Climate, 27: 8070-8093. doi: 10.1175/JCLI-D-13-00733.1.
Oliva M, Navarro F, Hrbáček F, Hernández A, Nývlt D, Pereira P, Ruiz-Fernandez J, Trigo R. 2016. Recent regional climate cooling on the Antarctic Peninsula and associated impacts on the cryosphere. Science of the Total Environment. doi: 10.1016/j.scitotenv.2016.12.030.
Schneider DP, Deser C, Okumura Y. 2012. An assessment and interpretation of the observed warming of West Antarctica in the austral spring. Climate Dynamics, 38: 323-347. doi: 10.1007/s00382-010-0985-x.
Trenberth KE, Fasullo JT. 2013. An apparent hiatus in global warming?. Earth’s Future, 1: 19-32. doi: 10.1002/2013EF000165.
Turner J, Colwell SR, Marshall GJ, Lachlan-Cope TA, Carleton AM, Jones PD, Lagun V, Reid PA, Iagovkina S. 2005. Antarctic climate change during the last 50 years. International Journal of Climatology, 25: 279–294. doi: 10.1002/joc.1130.
Turner J, Hua L, White I, King JC, Phillips T, Hosking JS, Bracegirdle TJ, Marshall GJ, Mulvaney R, Deb P. 2016. Absence of 21st century warming on Antarctic Peninsula consistent with natural variability. Nature, 535: 411-415. doi: 10.1038/nature18645.
Van den Broeke MR, Van Lipzig NPM. 2004. Changes in Antarctic temperature, wind and precipitation in response to the Antarctic Oscillation. Annals of Glaciology, 39: 119-126. doi: 10.3189/172756404781814654.
Vaughan DG, Marshall GJ, Connolley MW, Parkinson C, Mulvaney R, Hodgson DA, King JC Pudsey CJ, Turner J. 2003. Recent Rapid Regional Climate Warming on the Antarctic Peninsula. Climatic Change, 60: 243-274. doi:10.1023/A:1026021217991
RESUMEN: Pequeño, frío y situado a una distancia para nosotros inimaginable, Plutón siempre ha sabido guardar muy bien sus secretos tanto que, hasta el año 2015 solamente se tenía una imagen borrosa de su superficie, con algunos claroscuros poco definidos y pocos datos, se pensaba que este esquivo planeta, menor que nuestra Luna, no tendría atmósfera ni presentaría actividad geológica. Sin embargo, recientemente se ha producido un hito en la investigación planetaria con la llegada de la sonda espacial de la NASA New Horizons, que ha puesto de manifiesto con sus espectaculares fotografías y registros físico-químicos, que este noveno y último planeta del Sistema Solar hasta el año 2006, y reclasificado como planeta enano a partir de esa fecha, es un mundo sorprendente, dinámico y singular, con temperaturas típicas de –230 ºC, notable actividad geológica y criovulcanismo, y cambios estacionales significativos en su tenue atmósfera de nitrógeno (~90 %), metano (~10 %) y algo de monóxido de carbono. Estos cambios afectan a su albedo durante el recorrido de su órbita que dura 248 años, favoreciendo además la actividad medioambiental observada en su superficie, y que le otorga los característicos colores ocre-rojizos, grises, blancos y amarillentos que se aprecian en las extraordinarias imágenes recibidas.
Albert Einstein le dijo a Charles Chaplin en una ocasión:
“Lo que he admirado siempre de usted es que su arte
es universal, todo el mundo le comprende y le admira”.
A lo que Chaplin respondió:
“Lo suyo es mucho más digno de respeto, todo el mundo
le admira y prácticamente nadie le comprende”.
HISTORIA Y MITOLOGÍA
Cuando en febrero de 1930 Clyde William Tombaugh descubrió Plutón, un esquivo puntito en el cielo de magnitud +14(1), nada hacía pensar que ese pequeño planeta rocoso y helado, que marcaba el límite del Sistema Solar, pudiera en realidad ser un astro activo que encerraba extraordinarias características singulares, únicas en nuestro sistema planetario.
Figura 1. Tamaño relativo de la Tierra, la Luna, Plutón y Caronte.
A pesar de su reducido tamaño (2374 km de diámetro), tiene nada menos que cinco satélites que configuran un sistema ciertamente único, con Caronte, su mayor y principal satélite, con el que forma lo que podría considerarse casi un planeta doble (figura 1), dado el tamaño parecido de ambos, hasta el extremo de que no giran uno respecto al otro, sino
Figura2.Nix
que lo hacen ambos alrededor de un punto situado entre los dos astros (baricentro), y muestran ambos la misma cara uno respecto al otro, como hicieran dos niños jugando en el patio de un colegio agarrados por las manos girando uno respecto al otro. Alrededor de este baile planetario giran los otros cuatro satélites (Nix, Hidra, Cerbero y Estigia), muy pequeños e irregulares (no esféricos), como espectadores curiosos de la pareja Plutón-Caronte. Los últimos datos indican que Nix podría tener ~40 km de “diámetro” (figura 2), Estigia unos 10 km de “diámetro” y todos presentan una rápida rotación y superficies luminosas, brillo que podría deberse a la presencia de hielo.
Plutón tiene otras muchas características peculiares, además de su reducido tamaño, también es muy poco denso, menos de la mitad que la Tierra, lo que hace que una persona que pese 70 kg en nuestro planeta, pesaría en Plutón aproximadamente 4 o 5 kg, casi la mitad que en la Luna. También tiene una órbita muy excéntrica e inclinada respecto al plano de la eclíptica, lo que hace que durante su mayor acercamiento al Sol quede por el interior de la órbita de Neptuno, y que recorre en 248 años “terrestres”, tiempo que dura un año “plutoniano”.
Merece la pena señalar el acierto con los nombres que se asignaron al conjunto de Plutón y sus satélites. Plutón, dios romano del inframundo, nombre perfecto para el que fue durante mucho tiempo el último planeta del Sistema Solar, y que daba paso a las tinieblas interestelares, a pesar de que posteriormente se descubrió parte del contenido de esas “tinieblas” con algunos cuerpos similares a Plutón, como el planeta enano Eris, que se mueve entre el cinturón de Kuiper y el disco disperso, y que junto con la nube de Oort conforman las tres acumulaciones de objetos transneptunianos, que mayormente vienen a ser cometas y otros cuerpos rocosos que contienen hielo, metano y amoníaco entre otros elementos y compuestos (la nube de Oort se considera el límite del Sistema Solar, y es una nube esférica de rocas, hielo, núcleos de cometa y asteroides, situados a un año luz del Sol, a una cuarta parte del camino que nos separa de la estrella más cercana, Alfa Centauri).
No pudo ponerse un nombre más adecuado a su gran satélite Caronte (grande en términos relativos) (figura 3), que en la mitología griega era el nombre del barquero que llevaba las
Figura3.Carotene
almas de los difuntos de una orilla a otra del río Aqueronte (o de la laguna Estigia, según las fuentes), para entregárselas a Hades (Plutón en la mitología romana). Nix, la diosa de la noche; Hidra, serpiente de tres cabezas que custodiaba la entrada en el inframundo; Cerbero, el can de tres cabezas que guardaba la puerta que los muertos no pudieran salir y los vivos no pudieran entrar; y Estigia, diosa del río del mismo nombre que terminaba en el infierno, recrean parte de la mitología griega en este rincón del Sistema Solar, la entrada al inframundo helado.
[1] La magnitud visual aparente representa el brillo de las estrellas y demás objetos celestes, la escala original proviene de la antigua Grecia, y se estableció una magnitud +1 para las estrellas más brillantes y +6 para las más débiles que era capaz de captar el ojo humano a simple vista. En esa escala, Sirio, la estrella más brillante del cielo, tiene una magnitud aparente de –1,47, mientras que Venus puede llegar a –4,4, la Luna llena a –12, y el Sol a –27. En un entorno urbano pueden verse estrellas de magnitud +3 o +4, y en un cielo oscuro pueden verse hasta de magnitud +6. Con un telescopio de 20 cm apenas alcanzaríamos a ver estrellas de magnitud +13 en condiciones ideales, el telescopio de 8 m de Mauna Kea (Hawai) alcanza hasta la magnitud +27, y el Hubble llega hasta +32.
NEW HORIZONS
Con la llegada a mediados del año 2015 de la nave New Horizons de la NASA, se ha descubierto un mundo desconocido ante nuestros ojos hasta la fecha, con imágenes y datos que van arrojando luz acerca de tan apasionante, remoto y helado rincón de nuestro sistema planetario. Plutón tiene una órbita con una excentricidad muy acusada, de 0,244, lo que le lleva a situarse a 4437 millones de kilómetros del Sol en su distancia mínima o perihelio, cuyo último paso por este punto se produjo en el mes de septiembre del año 1989, y a 7376 millones de kilómetros en el momento de mayor alejamiento o afelio, lo que significa que en su mayor acercamiento se encuentra a casi 20 veces la distancia de la Tierra al Sol(2) más cerca que en su afelio. Si la órbita de la Tierra tuviera esa excentricidad, en enero estaría cerca de la órbita de Venus (a unos 5 millones de km de la misma), y en el mes de julio en las proximidades de la órbita de Marte (le quedarían unos 20 millones de km para alcanzarla), lo que afectaría de manera dramática al clima terrestre. Esta alta excentricidad provoca en Plutón cambios estacionales, aunque de menor entidad, dada la enorme lejanía del Sol, la poca consistencia de su atmósfera y las gélidas temperaturas incluso en su perihelio (figura 4). Durante su largo invierno, que dura más de cien años, la atmósfera de Plutón se congela y colapsa, reduciéndose a una gélida neblina apenas perceptible, no olvidemos que estamos hablando de una temperatura superficial de –240 ºC, apenas 33 grados por encima del cero absoluto. En el “verano”, la tenue y extensa atmósfera de Plutón muestra hasta 12 capas neblinosas diferenciadas a lo largo de sus más de 100 km de extensión, compuesta por nitrógeno molecular (~90 %), metano (~10 %), monóxido de carbono, y trazas de acetileno, etileno, y etano, a una presión en superficie de 10 microbares, y con un característico color azul resultado de la dispersión de la luz solar por las partículas que componen tan exigua atmósfera.
Figura 4. Capas de la atmósfera de Plutón.
Plutón gira sobre sí mismo en algo más de seis días y su eje de rotación tiene una inclinación sobre el plano de su órbita de 122º, a pesar de lo cual los mayores cambios de temperatura en su superficie se deben a su mayor o menor alejamiento del Sol durante el recorrido de su órbita. Hemos tenido la suerte de que en el momento de la llegada de la nave New Horizons el planeta se encontrara más cerca de su perihelio que de su afelio, permitiendo así la observación y estudio de su atmósfera, que de otra forma hubiera desaparecido casi completamente (figura 5). La sonda que, aparte de sus instrumentos científicos, lleva como pasajero al descubridor de Plutón, Clyde Tombaugh (o mejor dicho, sus cenizas, dado que el astrónomo falleció en 1997), está enviando un torrente de información cuyo análisis y estudio llevará años al equipo científico de la misión, sin embargo las imágenes e información recibidas hasta el momento ya han aportado importantes datos y sensacionales instantáneas que quedarán en los libros de historia de la astronomía(3).
Figura 5.Atmósfera de Plutón
Los investigadores de la misión New Horizons han puesto de manifiesto, de manera preliminar, sus primeras impresiones derivadas de los datos e imágenes recibidos, empezando por los tonos ocre-rojizos de buena parte de su superficie, que podrían deberse a la presencia de tolinas, moléculas ricas en nitrógeno que podrían formarse por la acción de los rayos ultravioletas del Sol y por los rayos cósmicos con el metano, en el seno de un ambiente nitrogenado.
Con la aproximación de la sonda quedaron ante nuestros ojos, con asombroso detalle, las magníficas montañas heladas, las corrientes de nitrógeno solidificado por el intenso frío, y las abundantes nieblas bajas, que podrían recordar de alguna manera a nuestro familiar Ártico. Las montañas pueden alcanzar hasta 3500 metros de altura, como se muestra en la figura 6, en la que aparecen los Montes Norgay en primer plano, en la zona escarpada situada al oeste (izquierda) de la llanura helada Sputnik Planum, y los Montes Hillary cerca del horizonte. A la derecha, al este de la llanura Sputnik se aprecia un terreno rugoso cortado por claros glaciares. En esta fotografía de alta resolución, y en la figura 7, que es una ampliación de la zona inferior derecha de la anterior, pueden apreciarse, gracias al oportuno contraluz, algunos detalles de las nieblas, apreciándose al menos un banco de ellas y bajas neblinas a ras de suelo, cortadas por las sombras paralelas de algunas colinas y pequeñas montañas iluminadas por la luz crepuscular del Sol al igual que las nieblas en las que se proyectan las sombras. El ancho de la foto abarca 185 km (figura 7).
Figura 6.Montes Norgay y Hilalary y la llanura helada SputniK Planum
Figura 7. Nieblas a la puesta del Sol
Sputnik Planum es el nombre con el que se conoce la zona lisa y con forma de bombilla o corazón, que se ha hecho característica de la imagen de Plutón que todo el mundo conoce. La región que se extiende a su derecha, tierras altas de un color blanco brillante, puede estar recubierta por nitrógeno helado arrastrado por la atmósfera desde la llanura adyacente, o evaporado desde la misma y depositado posteriormente en dicha zona alta y escarpada. También se han podido apreciar glaciares fluyendo desde estas tierras altas hacia la llanura Sputnik, lo que se asemejaría bastante a las corrientes congeladas en los márgenes de los casquetes de hielo de Groenlandia y Antártida. Los científicos de la misión New Horizons no esperaban encontrar un ciclo hidrológico basado en el nitrógeno en los remotos confines del Sistema Solar (figura 8). Aunque no está claro el origen de la actividad geológica, parece verosímil que la débil luz solar sea el motor de dicho ciclo, equivalente de alguna forma al ciclo hidrológico que alimenta las capas de hielo de la Tierra, donde el agua se evapora de los océanos, depositándose en forma de nieve en las zonas polares, y volviendo a los mares a través del flujo glacial. Plutón es sorprendentemente parecido a la Tierra a este respecto, según las propias palabras de Alan Stern, director del equipo científico de la misión. Igualmente, se han encontrado evidencias de una corteza de agua helada y de fenómenos erosivos cuyo origen parece estar en los procesos geológicos como la convección de hielo, flujos de glaciares, transporte de compuestos volátiles y rachas de viento.
Figura 8. Plutón con la característica SputniK Planum
Figura 9. Cimas nevadas en las cordilleras de Cthulhu
Otra zona que ha llamado la atención de los investigadores es la denominada Cthulhu Regio (figura 9), con una extensión de 3000 km de largo y 750 km de ancho, al oeste de la gran llanura helada de nitrógeno Sputnik Planum, en ella aparecen una serie de cadenas montañosas cubiertas de nieve, que contrasta claramente con su oscuro entorno seguramente cubierto por las mencionadas tolinas (complejas moléculas que se forman cuando el metano está expuesto a la luz ultravioleta solar, y que adquieren un tono rojo oscuro). El equipo científico piensa que esa nieve que cubre las cimas de las montañas podría ser predominantemente metano que se ha condensado en forma de hielo, y que podría comportarse en Plutón de manera similar a como lo hace el agua en la atmósfera de la Tierra, condensándose como hielo a grandes alturas.
También se han obtenido imágenes de lo que podrían ser criovolcanes, es decir, volcanes hechos de hielo que rezuma o rebosa del interior del planeta. De ser así, todo apunta a la existencia de alguna fuente de calor interna, como por ejemplo calor residual de elementos radiactivos presentes en las rocas, que en algún momento pasado impulsó la fusión de algunos depósitos de hielos interiores de nitrógeno y metano, y que posteriormente erupcionaron a la superficie. Estos criovolcanes podrían suponer un mecanismo de rejuvenecimiento y reposición de estos hielos inestables y volátiles, que subliman fácilmente pasando a la tenue atmósfera, y que finalmente acaban perdiéndose en el espacio.
Los dos candidatos más firmes a ser criovolcanes, elegidos por el equipo investigador de la misión New Horizons, han recibido la denominación provisional de Monte Wright y Monte Piccard, con bordes de 150 km de ancho y que se elevan hasta 5 km sobre la superficie, situados al suroeste de Sputnik Planum, el corazón brillante de Plutón (figura 10). Las erupciones de estos criovolcanes no tendrían ningún parecido a las que se producen en nuestro planeta, sería más como la expulsión de un fluido helado, como si fuera pasta de dientes, compuesto sobre todo por hielo de agua fundida acompañada por nitrógeno y metano que podrían salir en forma de gas.
Figura 10. Criovolcán, Monte Wright
Respecto a la atmósfera, el equipo científico dirigido por Alan Stern publicó en la revista Science el sorprendente resultado de sus preliminares estudios al respecto, que señalan que la misma actúa como refrigerante, evitando la pérdida acelerada de nitrógeno. Todos los planetas pierden una pequeña parte de sus atmósferas al perderse por el espacio algunas moléculas de gas que se calientan lo suficiente como para alcanzar la velocidad de escape, sin embargo, los datos suministrados por la New Horizons ponían de manifiesto una pérdida muchísimo menor de la esperada, debido a un alto enfriamiento en su atmósfera. La atmósfera de Plutón ha resultado ser más fría y compacta de lo que se esperaba, actuando algunas de las partículas de su gruesa capa neblinosa (quizá algunos hidrocarburos, o el cianuro de hidrógeno que es un refrigerante eficiente detectado recientemente en su atmósfera) como refrigerantes que absorben parte de la energía solar que de otra manera podría calentar las moléculas de nitrógeno gaseoso de la propia atmósfera. Sea como fuere, la neblinosa y fría atmósfera (figura 11) podría ayudar a explicar por qué se mantienen grandes extensiones de nitrógeno helado como la Sputnik Planum, que solamente habría perdido 6 cm de espesor en su capa de nitrógeno helado en los 4560 millones de años de “vida” del planeta.
Figura 11, Neblinosa atmósfera de Plutón
La misión New Horizons no ha acabado todavía, en estos momentos la nave sigue su camino hacia el cinturón de Kuiper a 54 000 km/h, desde donde enviará información de su siguiente objetivo, el MU69 2014, un pequeño objeto de 50 km de diámetro, con quien espera encontrarse en el año 2019.
[2] La distancia de la Tierra al Sol se denomina en astronomía unidad astronómica (UA), y equivale a 149,6 millones de kilómetros.
[3] Debido a las enormes distancias y a la limitada potencia de la antena de radio, solamente se ha recibido el 20 % de los datos recogidos hasta el momento presente.
El día 30 de junio de 2016, aproximadamente a partir de las 14:45, y hasta las 17:15 hora oficial, varios núcleos de tormenta que se desarrollaron y regeneraron en la provincia de Teruel, se desplazaron hacia el este, reforzándose y afectando con especial adversidad a la zona de Vilafranca (Castellón), dejando acumulados de precipitación de hasta 75.5 l/m2, fundamentalmente debido al tiempo en el que las tormentas estuvieron afectando a esa zona del territorio, de aproximadamente 100 km2, y que se corresponde con prácticamente todo el término municipal de Vilafranca y noroeste del de Benassal.
Lo más significativo fue la gran cantidad de granizo que se acumuló en la localidad de Vilafranca. El espesor de la capa de granizo no fue uniforme dentro del núcleo urbano, ya que al caer mezclado con lluvia, el granizo fue arrastrado por el agua. El ayuntamiento de Vilafranca informó que se llegaron a acumular hasta 10 cm en la Avenida de Castelló y calles adyacentes, y que se produjeron inundaciones en la Casa de Cultura y bajos de viviendas del entorno, por lo que se tuvo que requerir de los servicios de los bomberos para evacuar el agua.
Imagen 1: las quitanieves retirando el granizo de Vilafranca. Fotografía del ayuntamiento de Vilafranca
De imágenes recibidas de los efectos de la granizada, se deduce que al caer al granizo mezclado con lluvia, aquel fue arrastrado por el agua, llegándose a acumular en algunas zonas del pueblo donde el granizo fue arrastrado hasta dos palmos de altura, lo que obligó a actuar a las palas quitanieves.
Aunque en general el granizo fue de tamaño pequeño y mezclado con agua, durante algunos momentos de la tormenta llegó a tener un tamaño considerable, que llegó a dejar marcas en algunos vehículos e incluso llegó a romper las lunas de algunos de ellos. La tormenta hizo subir el cauce de algunos barrancos y ramblas. El ayuntamiento informó que no se produjeron daños personales.
Imagen 2: Granizo acumulado en las calles de Vilafranca. Fotografía del portal http://www.diadia.cat
Imagen 3: Granizo acumulado en las calles de Vilafranca. Fotografía del portal http://www.diadia.cat
Imagen 4: Granizo acumulado en las calles de Vilafranca. Fotografía del portal http://www.diadia.cat
Por los efectos de la tormenta, la localidad estuvo sin corriente eléctrica durante una hora, lo que se tradujo en que la estación meteorológica automática dejase de registrar datos a partir de las 15:30 hora oficial y hasta que se procedió a la reparación de la avería del suministro eléctrico y el observador rearmara el magnetotérmico de la estación.
En el pluviómetro manual Hellmann, se recogieron 75.5 l/m2. Aunque no se llega a ver claro en la imagen, el observador meteorológico informó que la garrafa de plástico interior rebosó, acumulando 67.5 l/m2, a lo que hay que sumar lo acumulado en el recipiente exterior, 8.0 l/m2.
Imagen 5: garrafa del pluviómetro manual de Vilafranca llena en la tormenta del 30 de junio de 2016. Fotografía de Ignasi Llopis.
2. Las observaciones con herramientas de teledetección.
En situaciones de lluvias intensas en una zona reducida del territorio, las estimaciones de precipitación del radar son útiles para delimitar la zona afectada, aunque en la mayoría de los casos, el valor numérico de la estimación de precipitación radar difiere de manera notable con las observaciones de superficie. En esta ocasión, además de presentar los datos estimados por el radar, se ha realizado una correlación entre los datos de observación, y los datos estimados por el radar en la celda en la que se sitúa cada pluviómetro, para evaluar la bondad de la estimación radar.
En el episodio objeto de estudio, resultan especialmente útiles los análisis de estimación de precipitación radar debido a que la superficie afectada tuvo una extensión de unos 100 km2 y, con el corte de corriente que afectó a la estación automática, sólo se dispone de un dato de precipitación en la zona. La estimación de precipitación del radar de Valencia (zona sombreada en colores de la imagen 6), con los datos de precipitación disponibles de las redes de AEMET, SAIH de la Confederación Hidrográfica del Júcar, y SAIH de la de la Confederación Hidrográfica del Ebro (valores numéricos) es la que se ofrece en la imagen 6.
Imagen 6: precipitación estimada en 6 horas por el radar de Valencia (sombreado en colores), y datos observados (valores numéricos).
La estimación del radar delimita de forma aceptable la zona afectada por la tormenta, siendo coherente el área de máximos acumulados estimados por el radar (sombreado en rojo y naranja de las figuras 6 y 7), con los efectos observados en superficie, que quedaron muy restringidos al término municipal de Vilafranca, en una zona de aproximadamente 100 km2.
Para determinar la habilidad del algoritmo de estimación de precipitación del radar ese día, se ha hecho una correlación lineal entre los 14 datos de observación de la zona de tormenta que no registraron precipitación nula, y la estimación del radar en esos mismos puntos, obteniéndose una correlación muy buena (R² = 0.9832), de forma que se puede afirmar que el radar delimitó de forma muy aceptable la zona de máxima precipitación, aunque sobreestimó las cantidades acumuladas. Sobre la bondad del ajuste anterior, hay que hacer una precisión importante, en el sentido de que hay que tomar con prudencia los resultados de ese ajuste. Si no se hace un análisis crítico, la conclusión inmediata es que con un grado de confianza muy alto, y empleando la ecuación obtenida en la regresión, podríamos obtener un valor muy aproximado de la lluvia que realmente se produjo en cada punto de la zona. Pero hay que tener en cuenta que, de los 14 puntos empleados en el ajuste, sólo hay uno, el de Vilafranca, que supera los 12 l/m2, con 75.5 l/m2. Los siguiente valores acumulados más altos, son los 10.8 l/m2 en Castellfort y La Iglesuela del Cid y los 11.4 l/m2 en Valderrobres, los otros 10 puntos, no superan los 10 l/m2. Para tener más confianza en la bondad del ajuste, sería conveniente disponer de más puntos de observación con datos no nulos, lo cual resulta complicado cuando la precipitación queda restringida a una zona reducida del territorio y, además, sería necesario que alguno de esos pluviómetros estuviese en la zona de transición de valores intermedios, que en el caso de estudio estaría entre los 20 l/m2 y los 60 l/m2.
Como promedio del ajuste del caso de estudio, el radar sobre-estimó la precipitación en un 70% (70% más de lluvia estimada que la realmente observada), aunque como se ha indicado al principio de este punto, la información más valiosa que proporciona el radar en estos casos es la delimitación de forma muy aproximada de la zona afectada por la tormenta.
En la imagen siguiente se representan los datos estimados por el radar en los mismos puntos en los que hay disponibles observaciones. El máximo acumulado estimado por el radar fue de 134.1 l/m2 y queda situado justo en el pixel donde se sitúa el núcleo de población de Vilafranca. Por último, otra cuestión a tener en cuenta es que mientras que la medida del pluviómetro se refiere a un punto, el lugar donde éste está situado, la estimación radar se refiere a una superficie compuesta de celdas de 1 km2, que es la resolución actual del sistema radar de AEMET.
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Imagen 7: precipitación estimada en 6 horas por el radar de Valencia (sombreado en colores), y datos estimados (valores numéricos)
El sistema de detección de descargas eléctricas también registró mucha actividad durante la tormenta de Vilafranca. En total hubo 451 descargas nube-tierra en la zona afectada, que se puede considerar una elipse de aproximadamente 22 km de semi-eje mayor, de orientación oeste-este, y 10 km de semi-eje menor, de orientación norte-sur. La primera descarga dentro de esa superficie se registró a las 14:38 hora oficial, y la última a las 17:14.
Imagen 8: descargas procedentes de rayos el día 30 de junio de 2016 en la zona de Vilafranca.
El registro de descargas en la zona en periodos de 10 minutos, nos ofrece una información valiosa para comenzar a caracterizar el tipo de convección y analizar la intensidad de la misma con el paso del tiempo. La imagen 9 muestra la evolución temporal de descargas y, de su análisis, lo más intuitivo es que se observaron 3 picos de actividad centrados a las 14:50, 15:30 y 16:10, y uno más débil a las 17:10, que se observó al final de la convección. En el momento de más actividad, se registraron 121 descargas en 10 minutos, entre las 16:00 y las 16:10 (hora oficial).
Como se verá más adelante, los 3 primeros picos de máxima actividad eléctrica, fueron sincrónicos con los de mayor reflectividad radar y se corresponderían con células convectivas que surgían y se regeneraban en la provincia de Teruel, intensificándose a la vez que se desplazaban hacia el Mediterráneo, descargando con gran intensidad en la zona de Vilafranca, y disipándose unos pocos kilómetros al este de la localidad.
Imagen 9: descargas procedentes de rayos el día 30 de junio de 2016 en la zona de Vilafranca en periodos de 10 minutos.
Otros productos radar nos pueden servir de ayuda para evaluar el grado de organización y severidad de la convección y, en el caso que nos ocupa, la probabilidad de ocurrencia de granizo y la trayectoria seguida por las células que llevaron este meteoro asociado.
Con el módulo de diagnóstico 3D (producto interno de vigilancia de la Agencia Estatal de Meteorología), se puede hacer una precisa identificación de la convección caracterizando la estructura vertical del centroide de la célula convectiva en base a los datos de reflectividad, permitiendo también la estimación de granizo asociado a la tormenta.
video de la secuencia completa del diagnóstico 3D del radar de Zaragoza durante el horario en el que la tormenta descargaba sobre Vilafranca.
El color rojo y naranja con el que se ha etiquetado el centroide de la tormenta entre las 13:30 y las 14:40 UTC (entre las 15:30 y las 16:40 hora oficial), fue indicio de presencia de granizo severo en la zona de Vilafranca. Se comprueba además, que no fue una única estructura convectiva, sino que fueron varios núcleos que se regeneraban en la zona de la provincia de Teruel próxima a Vilafranca, el más intenso de ellos centrado a las 16:10 aproximadamente, cuando tanto el radar de Valencia como el de Zaragoza, diagnosticaban granizo severo probable (circulo de color rojo etiquetado con el número 1 en las imágenes siguientes).
Imagen 10: diagnóstico 3D del radar de Valencia (arriba), y del de Zaragoza (abajo) a las 14:10 UTC (16:10 hora oficial), momento en que la tormenta de Vilafranca tenía su máxima actividad. A esa hora, ambos radares diagnosticaban granizo severo probable.
Imagen 10: diagnóstico 3D del radar de Valencia (arriba), y del de Zaragoza (abajo) a las 14:10 UTC (16:10 hora oficial), momento en que la tormenta de Vilafranca tenía su máxima actividad. A esa hora, ambos radares diagnosticaban granizo severo probable.
Aunque no se dispone de datos de la estación automática, probablemente la intensidad fue muy fuerte, con acumulados que pudieron oscilar entre 30 l/m2 y 40 l/m2 en menos de una hora, lo cual no resulta extraordinario en la zona. Seguramente lo más destacado de la tormenta de Vilafranca fue su carácter regenerativo durante aproximadamente dos horas y media, lo que justifica la cantidad de precipitación acumulada, gran parte en forma de granizo.
Imagen 11: ZMAX horizontal y vertical del radar de Valencia de las 14:10 UTC, (16:10 hora oficial), momento en el que la tormenta tuvo mayor intensidad y extensión espacial en la zona de Vilafranca.
Como se puede ver en la secuencia de imágenes ZMAX del radar de Valencia
o la secuencia con más detalle a la zona de Vilafranca
Las fuertes precipitaciones y la granizada en Vilafranca estuvieron causadas por un sistema convectivo regenerativo, cuyos núcleos descargaban con gran intensidad sobre la localidad, y en los que la advección hacia el este del flujo rector en capas medias que tendía a desplazar las tormentas hacia el mar, y la propagación hacia el oeste, tuvieron como resultado varios núcleos convectivos con movimiento lento, que crecían en la zona de la provincia de Teruel próxima a Vilafranca, descargaban en esta localidad, y se disipaban una vez comenzaban a desplazarse hacia el este, surgiendo inmediatamente un nuevo núcleo. El más intenso, se registró entre las 16:00 y las 16:30 hora oficial, con reflectividades máximas de hasta 65 dBZ, ecos a más de 15 km. de altitud, y densidades de agua líquida (DVIL) de entre 5 y 6 g/m3, lo que es indicio de presencia de granizo de tipo severo.
3. Análisis meteorológico.
La zona del Maestrat castellonense y del Maestrazgo turolense se puede considerar una penillanura elevada (por encima de los 1000 m de altitud), donde la importante insolación diurna produce un gradiente térmico muy elevado entre la superficie y la atmósfera media. En esa área se produce además una convergencia a gran escala realzada por la presencia de la baja térmica Peninsular, muy frecuente en verano. Dicha baja favorece la entrada de vientos del oeste y suroeste procedentes del Atlántico, convergentes en las montañas interiores del este peninsular con las brisas del este procedentes del Mediterráneo.
A finales de la primavera y durante el verano, el perfil vertical atmosférico típico es muy seco en los niveles bajos en el Maestrat. Esto hace que el caldeamiento diurno sea muy eficiente, y que en el caso de producirse un enfriamiento significativo en capas medias (basta muchas veces la presencia de aire con temperatura ligeramente inferior a -10º C en 500 hPa, o incluso algo más cálido), se desarrollan grandes cantidades de energía potencial disponible, CAPE, que unido a las convergencias de viento que se desarrollan desde mediodía y al forzamiento orográfico, generan tormentas que a veces llevan aparejados fenómenos severos con granizo, tal y como se observó el 30 de junio de 2016 en Vilafranca.
En niveles bajos, ese día la situación sinóptica era típicamente veraniega, con el anticiclón Atlántico en la zona de Azores y bajas presiones relativas sobre el Mediterráneo Occidental. Una dorsal térmica ascendía desde el norte de África hacia Cerdeña en 850 hPa (imagen 12).
En la imagen anterior ya se intuye una anomalía cálida sobre el este de la Península en el geopotencial de 850 hPa sobre el Maestrazgo turolense y en menor medida, sobre la Mancha Oriental. La imagen 13 reproduce fielmente la situación de muchos días de verano que se ha descrito anteriormente: la zona de la Meseta, sobre todo la parte oriental, y la zona del Sistema Ibérico, mucho más cálidos que el entorno en capas bajas de la atmósfera. Esto es debido al caldeamiento del suelo en esta zona elevada del territorio, caldeamiento que se traslada por conducción y convección al aire desde abajo, y que fácilmente llega a alcanzar el nivel de 850 hPa (unos 1500 metros de altitud). En la parte occidental de la sub Meseta meridional, aunque el calentamiento del suelo también es muy importante, al estar éste a menor altitud sobre el nivel del mar, difícilmente ese calentamiento alcanza la superficie geopotencial de 850 hPa, al menos con la misma intensidad que lo hace en la zona oriental.
Por tanto, nos encontramos ante una singularidad meteorológica (y climática, ya que es casi una constante de muchos días de final de primavera y verano), en la que sobre el Sistema Ibérico turolense se produce un calentamiento anómalo del aire debido al contacto de éste sobre una superficie elevada, de forma que este aire está mucho más cálido que el aire en atmósfera libre (situado sobre un suelo a menor altitud), pero al mismo nivel de presión atmosférica. Existe así un doble forzamiento que dispara la convección:
La presencia de una frontera térmica más o menos perpendicular al flujo de superficie: forzamiento frontal.
La presencia de una barrera orográfica también perpendicular al flujo en capas bajas.
Por ejemplo, el día 30 de junio a las 12 UTC, el Centro Europeo de Predicción, analizó sobre Albarración, a casi 1200 metros de altitud sobre el nivel del mar (por tanto cerca del geopotencial de 850 hPa), una temperatura de 22.8ºC en 850 hPa; 150 km al este, sobre Peñíscola, al nivel del mar, había 17.6ºC en 850 hPa; 150 km al oeste, sobre Guadalajara, a 679 metros de altitud sobre el nivel del mar, había 20.2ºC en 850 hPa; 150 km al nor-nordeste, en Zaragoza, a 200 metros de altitud sobre el nivel del mar, había 16.1ºC en 850 hPa; y 150 km al sur-suroeste, en Albacete, a 690 metros de altitud sobre el nivel del mar, había 21.2ºC en 850 hPa.
Si reducimos la escala, en el análisis mesoescalar de la imagen 14, se comprueba que, coherente con el patrón de generación de tormentas en esta zona, existía una baja térmica en el interior peninsular, con un flujo general de vientos que converge a gran escala sobre las montañas del nordeste peninsular, por tanto sobre la zona de estudio situada en el entorno del Sistema Ibérico.
Termodinámicamente, a las 14 horas (12 UTC), había entornos favorables para que se disparase la convección, con probabilidad de que se produjese granizo, tal y como analizó la herramienta de diagnóstico de fenómenos convectivos de AEMET a las 12 UTC, que se adjunta en las dos imágenes siguientes.
A las 12 UTC (14 hora oficial), se observaban valores moderados a altos de energía potencial convectiva disponible (CAPE) en la zona, de alrededor de 1000 J/kg en el área de estudio, debido al calentamiento diurno, que caldea e inestabiliza el estrato atmosférico más bajo.
Como se ha comentado al principio, en estas fechas también suele estar presente un mecanismo eficiente que dispara la convección, derivado de las convergencias que surgen entre el flujo general del oeste, con las brisas del este. Estos elementos se confirman en el análisis del modelo del Centro Europeo de Predicción a Plazo Medio, de la pasada del 30 de junio de 2016 a las 12 UTC, en el que se ha sombreado en colores cálidos (amarillos y naranjas), una zona de convergencia en superficie sobre el interior de la Comunidad Valenciana y provincia de Teruel, debido a las brisas del este procedentes del Mediterráneo y al viento general del oeste procedente de la vertiente Atlántica.
Estas convergencias de viento en el interior de Castellón y Teruel, provocan también la convergencia de humedad en capas bajas, convergencias que contribuyen a inestabilizar el estrato atmosférico más bajo.
Las convergencias de aire en capas bajas tienen como consecuencia los ascensos de aire en las sierras del interior de la Comunidad Valenciana, que son los mecanismos de disparo de la convección en muchos días de final de primavera y de verano en el interior de las provincias de Castellón y Teruel.
4. Sistema convectivo regenerativo.
La situación meteorológica descrita en el punto anterior es la situación que se observa con relativa frecuencia en el interior de Castellón en esta época del año. En el entorno de la Sierra del Rayo, en Teruel, la zona con mayor densidad de descargas eléctricas de España, en promedio se registran 19 días de tormenta en el verano climático (meses de junio, julio y agosto), es decir, 1 de cada 5 días del verano, y casi todos los años alguna de estas tormentas presenta cierta adversidad, bien en Teruel, bien en Castellón, aunque el patrón más común es que, de este gran número de tormentas en el Maestrazgo, la mayoría no ofrecen la intensidad observada el día 30 de junio
Tampoco los modelos numéricos de ese día, ni los sinópticos como el del Centro Europeo de Predicción; ni los mesoescalares como HIRLAM-AEMET; ni los no-hidrostáticos como HARMONIE, preveían la severidad que finalmente se observó. Por lo que en este punto, se trata de buscar ingredientes clave que justifiquen la severidad observada ese día. Esos ingredientes normalmente habrá que encontrarlos en la mesoescala-β o incluso mesoescala-γ, tratando de encontrar convergencias en una zona reducida del territorio, y también habrá que encontrarlos con las herramientas de teledetección, debido a que los frentes de racha activos de una tormenta, pudieron generar ascensos que diesen lugar a nuevas células en la zona.
Se ha comentado que la clave de esta severidad estuvo justificada en la regeneración de las células en la provincia de Teruel, que en su lento movimiento hacia el este se reforzaron sobre Vilafranca, aunque una de esas células, la que afectó a la localidad sobre las 16 horas, fue especialmente intensa. A pesar de que el flujo rector tendía a desplazarlas hacia el este, el sistema estuvo en continua regeneración más de 2 horas. Luego, tuvo que existir un mecanismo de pequeña escala que debió de estar presente en la zona en ese periodo, y una vez el mecanismo desapareció, la convección cesó. La dificultad en este caso es localizar un mecanismo de escala tan reducida, que en la mayoría de los casos es de tamaño inferior al de la resolución de los modelos numéricos.
Desde luego, una focalización de la convergencia de viento en esa zona, sería un elemento que explicara el carácter estacionario de la convección en una zona tan reducida del territorio. Los campos de viento previstos cada hora por el modelo HARMONIE, con una resolución espacial de 2.5 km, sí que estuvieron pronosticando una continua convergencia de viento en superficie durante el periodo de actividad de la tormenta, con cierto giro ciclónico. La zona de Vilafranca alimentaba las tormentas con viento de componente sur.
Estas convergencias, según las previsiones de HARMONIE, comenzaron a desaparecer sobre las 18 horas, en el momento en el que realmente dejaron de regenerarse nuevas células convectivas y, claramente, con el avance de la tarde, el viento quedó flojo, variable, aunque con predominio de la componente sur.
Por tanto, habría que considerar como un elemento clave en el anclaje y severidad de la tormenta sobre Vilafranca, las convergencias de mesoescala-β que se generaron en la zona y que no se produjeron en otras zonas situadas igualmente en áreas de entornos favorables para la generación de fenómenos convectivos el día 30 de junio de 2016. Una vez que desapareció el mecanismo que estaba regenerando las células convectivas en la zona de Vilafranca, la convección dejó de afectar a la localidad. La secuencia de previsión de viento HARMONIE que puede explicar la estacionaridad de la convección en Vilafranca,
Como se ha anticipado en el apartado de teledetección, los mismos frentes de racha que surgen en una célula convectiva, pueden generar nuevos núcleos o bien intensificar los ya existentes. En este caso, y de los datos de herramientas de teledetección, lo más probable es que los frentes de racha de las células que surgieron, fueron responsables de reactivar la convección en su movimiento hacia el este, pero no fueron los causantes de la generación de las nuevas células.
El próximo fin de semana, 31 de diciembre y 1 de enero, estaremos bajo la influencia de un potente anticiclón situado sobre Europa occidental, con tiempo estable y predominio de cielos poco nubosos o despejados, salvo en parte del área mediterránea y en las zonas de niebla del interior de la Península, que en los valles del Duero y Ebro podrían ser localmente persistentes. La tarde del domingo, día 1 de enero, habrá un incremento de la nubosidad por el oeste de la Península, con probables lluvias en el noroeste de Galicia. Temperaturas en descenso en el interior de la Península, con heladas localmente intensas. Viento flojo en general, salvo en el área del Estrecho y Canarias, donde soplará del este con intervalos de intensidad fuerte.
El lunes, día 2 de enero, la llegada de un frente provocará precipitaciones en Galicia, que probablemente se extiendan también al resto del tercio noroccidental de la Península, siendo más intensas en el suroeste de Galicia y norte de Extremadura, y en forma de nieve en zonas relativamente altas. No se descarta que afecten, de forma más débil, a Baleares y a otras zonas de la Península, excepto su extremo oriental. El martes 3 existe bastante incertidumbre, no pudiéndose descartar las precipitaciones en casi ningún punto del país. Las temperaturas tienden a subir, aunque el lunes descenderán las diurnas en la mitad norte peninsular.
Durante el resto de la semana, miércoles 4 a domingo 8, tienden a aumentar las altas presiones y la estabilidad sobre buena parte del país, predominando los cielos poco nubosos, aunque manteniéndose una baja probabilidad de precipitaciones en el oeste peninsular. No obstante, a partir del jueves, cabe la posibilidad de que un nuevo sistema frontal afecte con lluvias a Galicia y Cantábrico, sin descartarlas en otras zonas del país, excepto en el área mediterránea peninsular. Las temperaturas tenderán a ascender en la Península, y a bajar en Canarias.
Tendencia general para el periodo del 2 de enero al 22 de enero
Se representan a continuación los mapas de anomalías respecto de la climatología de 20 años del modelo de predicción del Centro Europeo (VarEPS-Mensual), de los valores medios semanales de dos variables meteorológicas: la temperatura a 2 metros (T 2m) en ºC y la Precipitación Total (PCP) en mm. Utilizando técnicas estadísticas se blanquean aquellas áreas donde la serie de valores previstos del VarEPS-Mensual no es significativamente diferente de la serie de los valores de la climatología del modelo.
NotaLas tendencias mensuales se obtienen a partir de los productos del modelo de predicción mensual del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo. Estas predicciones están sujetas a incertidumbres que, por un lado, se incrementan al aumentar el plazo de predicción y, por otro, son más elevadas cuando se realiza una interpretación de los productos a escala regional, sobre zonas de tamaño relativamente reducido.
Resumen de la evolución de las precipitaciones en España
Durante el periodo del 21 al 27 de diciembre las precipitaciones afectaron a Baleares, Canarias, extensas áreas de la mitad norte peninsular y a una zona entre el sur de la provincia de Alicante y Murcia. Se superaron los 10 mm de precipitación acumulada en pequeñas áreas de Cantabria, País Vasco y Pirineo navarro, así como en Baleares, Canarias occidental y zona elevada de Gran Canaria. En San Sebastián, Santander y en diversas áreas de las islas de Tenerife, el Hierro, La Palma, Mallorca y Menorca, se registraron cantidades superiores a 30 mm, siendo en la zona norte de Mallorca donde se registraron más de 100 mm. Entre las precipitaciones acumuladas en observatorios principales destacan las siguientes: 52 mm en San Sebastián-Igueldo, 33 mm en Santander-Parayas y Foronda-Txokiza, 27 mm en Izaña y Santander, y 20 mm en Menorca/Maó. El día 28 se caracterizó por la ausencia de precipitaciones en todo el territorio.
Por otra parte, el valor medio nacional de las precipitaciones acumuladas desde el pasado 1 de octubre hasta el 27 de diciembre de 2016 se cifra en 210 mm, lo que representa en torno a un 7% menos que el valor normal correspondiente a dicho periodo (226 mm). Las precipitaciones superan a las normales en una extensa área del centro peninsular, norte de Extremadura y sur de Castilla y León, en todo Aragón, en la mayor parte de Andalucía, diversas áreas del Pirineo y Cataluña, islas Canarias orientales junto con El Hierro y el norte de Tenerife, e islas de Mallorca e Ibiza. Se han registrado cantidades superiores al doble de los valores normales en toda una franja que se extiende desde el este de Andalucía hasta el sur de Castellón, junto con el sur de la isla de Mallorca, sur de Lanzarote y norte de Fuerteventura, e incluso se han triplicado dichos valores en una zona que abarca gran parte de la región de Murcia y un área al nordeste de la provincia de Granada. Por el contrario, las cantidades acumuladas no llegan a superar los valores normales en gran parte del cuadrante noroeste peninsular, País Vasco, Navarra, La Rioja, provincia de Guadalajara, mitad sur de Extremadura, diversas áreas de Andalucía, Cataluña y Canarias, e isla de Menorca. En una extensa área que abarca zonas de Galicia, norte de Castilla y León, y de Asturias, así como el sur de la isla de Tenerife y en La Gomera, las precipitaciones no han alcanzado ni la mitad de los valores normales.
Este articulo se ha realizado gracias a las aportaciones de Grupo Antártico de AEMET.
AEMET participa asiduamente en las campañas Antárticas desde su fundación en febrero de 1988. La Base Antártica Española Juan Carlos I (BAE JC1) se encuentra en la Isla Livingston (en las Shetland del Sur, junto a la península Antártica).
Las principales actividades que desarrolla AEMET en territorio antártico son fundamentalmente las siguientes:
El Mantenimiento de sistemas meteorológicos, operación del observatorio mediante transmisión de partes Synop y recuperación de datos de distintas estaciones.
Lo que incluye un observatorio convencional, dos estaciones meteorológicas automáticas y un observatorio de radiación, situados en la Base Juan Carlos I, y otra estación meteorológica automática, en la Base Gabriel de Castilla. Además se extraen datos de otras estaciones automáticas, mantenidas por AEMET y vinculadas a diversos proyectos de investigación de otras instituciones, entre las que cabe destacar una situada en el Glaciar Hurd y otra en la península de Byers. AEMET también procede, tras cada campaña,a la depuración y archivo de datos de sus estaciones para elaboración de climatologías, realización de estudios posteriores o para suministro de datos a los investigadores que lo soliciten.
Predicción meteorológica (en zonas terrestres y marinas).
Debido a la adversidad del clima antártico y la exposición a los rigores del mismo por parte del personal científico y técnico, además de las limitaciones de los medios para hacer frente a cualquier emergencia, la predicción meteorológica en las bases antárticas se presenta como una actividad fundamental para garantizar la seguridad del personal desplazado, y en segundo lugar, de gran utilidad para la programación y optimización de las actividades de mantenimiento y funcionamiento de las propias Bases y de los programas científicos. El personal de la AEMET designado para prestar sus servicios en las Campañas Antárticas Españolas trabaja desde la Base Antártica Española Juan Carlos I, atendiendo cualquier requerimiento de información meteorológica de personal español o extranjero que lo solicite. Los productos de análisis, vigilancia y predicción meteorológica más utilizados proceden directamente de AEMET, tanto a través de envíos automatizados por correo electrónico como a través de consultas remotas a la propia VPN de AEMET donde se encuentra información específica previamente desarrollada.
Los lugares de la Antártida donde AEMET se encuentra
La Base Antártica Española Juan Carlos I (BAE JC1), se encuentra en la Isla Livingston, en la Antártida, a unos 1.000 kilómetros de las costas de Tierra del Fuego, y a 12.532 kilómetros del centro de la península ibérica en línea recta.
La BAE JC1 data de 1988 y cercano el final de su vida útil, en 2007, se convocó un concurso de proyectos para su nueva edificación, que fue ganado por el arquitecto británico Hugh Broughton.El proyecto fue redactado por Hugh Broughton Architetcs (arquitectos), junto con AECOM (asistencia técnica) y Gleeds (consultores de construcción). La nueva BAE JC1, cuenta con tres módulos agrupados en forma de “Y” destinados a alojamiento para 24 personas con posibilidad de ampliación hasta 48 personas, a almacenamiento y a servicios. Hay un cuarto módulo científico separado de los tres anteriores para que en caso de incendio las llamas no lleguen a ambas edificaciones.La BAE JC1, dista unos 40 metros a la línea de costa y se encuentra a 12 metros de altura aproximadamente sobre el nivel del mar, en una rocosa ladera con suave pendiente. Para poder nivelar horizontalmente las edificaciones y para que en caso de grandes nevadas no se quedaran semienterradas, se proyectaron pilares hidráulicos acoplados a dados de cimentación apoyados directamente sobre el terreno de roca.
La composición de los módulos está formada por unos paneles de poliéster y fibra de vidrio, totalmente sellados al exterior y anclados desde el interior de los paneles a una estructura tridimensional de perfiles de acero, lo que implica un menor peso.
Los paneles de color rojo se ven perfectamente cuando no están cubiertos de hielo, son de un material empleado en el morro de las locomotoras de los trenes AVE, no tienen casi mantenimiento exterior, y apenas perderán brillo pasados 20 años.Lógicamente todos los interiores son prefabricados modulares y las ventanas y claraboyas permiten una agradable iluminación natural. Los científicos españoles solicitaron a los arquitectos grandes ventanales para contemplar las espectaculares vistas de la bahía, por lo que dos alas de la edificación en forma de “Y” miran hacia el mar y finalizan con una terraza cubierta.
La nueva BAE JC1 emplea un sistema de cogeneración, obteniendo energía eléctrica y energía térmica simultáneamente, aprovechando hasta el calor de las salidas de humos de las chimeneas, lo que reduce el consumo de combustible hasta un 30 %.
Se precisa de un 20 % del consumo energético total para su climatización, mientras que el resto de las bases antárticas necesitan de un 60 o 70 %.
Se dispone también de energía eólica y solar.
El agua se consigue a base de calentar hielo, e incluso el proceso metabólico de la fosa séptica se acelera por medio de calor.
Los residuos orgánicos se queman en un incinerador especial. Todos los residuos de metales, vidrio, plásticos, baterías, pilas, productos químicos de laboratorio, aceites industriales y domésticos, se clasifican en contenedores y se evacuan por barco. Según el Tratado Antártico no se puede dejar ningún residuo.
BAE JC1 se ocupaba únicamente durante el verano austral, desde el 1 de diciembre hasta el 28 de febrero, con una temperatura estival media de 2º C, aunque en invierno se está a -25 º C.
Los vientos que soplan por todas las direcciones, aparecen en cualquier época del año, oscilando desde 10 km/h hasta 100 km/h, y aumentan la sensación térmica de frío. La fabricación de la nueva BAE JC1 se comenzó en España en 2009 por las empresas españolas Isdefe, Tecnove e Insa. A finales de noviembre de 2011 se transportó en barco despiezada y embalada, para comenzar a montarla durante el verano antártico de 2011-2012. Pero las extremas condiciones climatológicas de ese verano y el siguiente han dilatado su finalización. Primero se montó la estructura, después los paneles exteriores y finalmente se montaran las instalaciones y los interiores.
BAE Gabriel de Castilla (Isla Decepción) (62° 55′ S, 60° 37′ W)
En 1989, se instaló en la isla Decepción (Archipiélago de las Shetland del Sur) el entonces refugio Gabriel de Castilla y en 1998 pasó a ser considerada base.
La base, gestionada por el Ejército de Tierra, está abierta únicamente durante el verano austral, desde mediados de noviembre hasta principios de marzo. Como todas las instalaciones antárticas españolas, tiene como objetivo apoyar las actividades científicas de España en la Antártida, en particular la realización de los proyectos de investigación científica que promueve, financia y coordina el Subprograma de Investigación Polar del Plan Nacional del I+D+I.
Campamento Temporal Byers (Isla Livingston)
Campamento temporal situado en la Península Byers (Zona Especialmente Protegida 126), en la isla Livingston.
Esta zona es considerada como la zona de interés limnológico más importante de la región de la Antártida Marítima, dada la extensión libre de hielo (unos 60 km2) y la abundancia de lagos, charcas y arroyos.
Estación Glaciar Hurd (Isla Livingston)
La Estación Meteorológica situada en el Glaciar Johnson ha sido reubicada, pasando a denominarse EMA-Hurd y se inicia con ella una nueva serie temporal distinta de la correspondiente a EMA-Johnsons. La nuevas coordenadas son 62º 41′ 48,16513″ S, 60º 24′ 44,06184″ W (UTM 20S: 632408,584 (X), 3045543,824 (Y)) Altitud: sobre elipsoide WGS1984: 113,401 m; sobre nivel del mar (aprox.): 93 m.
CAMPAÑA (2015-2016) GRUPO ANTÁRTICO DE AEMET
Como empieza
El Grupo Antártico celebra una primera reunión de preparación de campaña, donde se analizan los problemas técnicos y logísticos de la campaña, antes de la reunión precampaña del Comité Polar
Del grupo antártico de AEMET el responsable para la gestión y seguimiento del apoyo meteorológico a las campañas antárticas en las bases españolas Gabriel de Castilla y Juan Carlos I.es Jesús Riesco Martín, destinado en la Delegación Territorial de Andalucía, Ceuta y Melilla,
Entre las tareas de apoyo a las campañas se encuentran:
– el mantenimiento de todos los sistemas de observación
– la recogida, depuración y archivo de datos meteorológicos y su ingestión junto con los metadatos pertinentes en el centro nacional de datos polares
– el apoyo de predicción para todos los movimientos de logística, mantenimiento y proyectos científicos que se realizan en la zona
– la remisión anual del informe de campaña a los jefes de los departamentos de desarrollo e infraestructuras y sistemas
Para el cumplimiento de sus responsabilidades cuenta con el personal del servicio de redes especiales y vigilancia atmosférica Duración
La campaña 2015-16 comenzó sobre el 10 de diciembre con la salida del Hespérides de Punta Arenas y finalizó con el cierre de las bases a final de febrero. El primer técnico trás realizar la apertura de las bases permaneció hasta el 16 de enero, solapandose su estancia con el segundo técnico dos semanas. Con la marcha del primer técnico llegaró el predictor, que permaneció junto con el segundo técnico hasta el cierre de las bases.
conozcamos los barcos que apoyan las campañas antárticas:
El BIO Hespérides, botado en 1990, ha participado desde 1991 en la mayoría de las campañas antárticas españolas realizando investigaciones científicas y proporcionando, eventualmente, apoyo logístico a las Bases Antárticas Españolas. Es un buque multipropósito con capacidad subpolar, eslora de 82,5 m, manga 14,3 m, desplazamiento 2.700 Tm, velocidad máxima 15 nudos, capacidad para 37 científicos/técnicos disponiendo de avanzados sistemas de navegación y control. Durante 2003-2004 se realizaron las obras de vida media del buque lo que supuso una mejora en las condiciones de navegación, habitabilidad y equipos científicos. La Armada se encarga del mantenimiento de la plataforma y la navegación, apoyando los requerimientos de los investigadores embarcados. La responsabilidad del mantenimiento del equipamiento científico del buque recae en la Unidad de Tecnología Marina (UTM) del CSIC.
El Sarmiento de Gamboa, botado en 2006, está destinado a la investigación en aguas del Océano Atlántico, por lo que su base de operaciones se encuentra en el puerto de Vigo (Galicia).Centrado en el estudio de la circulación oceánica global, la biodiversidad marina, los recursos pesqueros y el cambio climático dispone de gran variedad de equipamiento científico y técnico para Oceanografía, Biología y Geoquímica Marinas, así como equipamiento de laboratorio y auxiliar. Cuenta además con las tecnologías más avanzadas en cuanto a sistemas de navegación (por ejemplo, el posicionamiento dinámico) y es el primer buque oceanográfico español que puede trabajar con ROV’s (Remote Operated Vehicle) de altas profundidades y con AUV’s (Autonomous Underwater Vehicle).
Este buque es el encargado de llevar todo el material para la remodelación de la BAE JCI.
¿QUÉ HACE AEMET CON LOS DATOS METEOROLÓGICOS QUE SE OBTIENEN DE LA ANTÁRTIDA?
Se confecciona el Boletín Antático con los datos de Extremos Absolutos, Diagramas climáticos, La Evolución Anual y los Datos de Radiación de las estaciones que AEMET tiene en Juan Carlos I y Gabriel de Castilla
Se elabora El Informe Final de Campaña por el Grupo Antártico, que recoge los objetivos alcanzados en la campaña, los trabajos realizados por los Predictores y Técnicos, y las actividades principales para la próxima campaña.
Los Predictores hacen los informes de predicción:
Informe Técnico de toda la campaña
Esto es una pequeña visión del trabajo tan intenso que realiza el grupo Antártico de AEMET al que le damos nuestra enhorabuena por su fantástico trabajo.
El otoño de 2016 ha tenido un carácter muy cálido, con una temperatura media de 16,8 ºC, valor que queda 0, 9ºC por encima de la media de esta estación. En cuanto a precipitaciones, ha sido en su conjunto seco, con una precipitación media sobre España de 187 mm, valor que queda un 8% por debajo del valor medio del trimestre.
Temperaturas
El otoño 2016 (periodo comprendido entre el 1 de septiembre y el 30 de noviembre de 2016) ha tenido un carácter muy cálido, con una temperatura media de 16,8ºC, valor que queda 0,9ºC por encima de la media de esta estación (período de referencia 1981-2010). Se ha tratado del séptimo otoño más cálido desde 1965 y el quinto más cálido desde el comienzo del siglo XXI, por detrás de los otoños de 2014, 2006, 2011 y 2009.
El trimestre ha tenido un carácter cálido o muy cálido en la mayor parte de la península y Baleares, salvo en la región cantábrica, donde resultó normal o algo cálido. En Canarias tuvo un carácter variable, resultando predominantemente cálido en zonas bajas y normal o frío en zonas de mayor altitud. Las temperaturas medias estacionales fueron superiores a los valores normales en la mayor parte de España. Las anomalías térmicas se situaron alrededor de 1ºC en prácticamente toda la península ibérica y Baleares salvo en el Cantábrico y en zonas de Navarra y Aragón, donde tomaron valores cercanos a 0ºC. En Canarias predominaron anomalías próximas a 0ºC en zonas bajas y cercanas a -1 en las zonas de mayor altitud.
Los dos primeros meses del otoño resultaron muy cálidos, con temperaturas medias que se situaron 1,4ºC por encima de la normal en septiembre y 1,5ºC en octubre. Noviembre, en cambio, tuvo un carácter normal o ligeramente frío, con una temperatura media 0,1ºC por debajo de la normal 1981-2010.
Septiembre tuvo un carácter muy cálido en la mayor parte de la España peninsular, mientras que resultó cálido en Baleares y normal, en conjunto, en Canarias. Se observaron anomalías de alrededor de 2ºC en amplias zonas de Andalucía, Extremadura, oeste de Castilla-La Mancha, Madrid, norte y este de Castilla y León, País Vasco, La Rioja, Aragón, Cataluña e interior de la Comunidad Valencia, habiéndose alcanzado valores cercanos a 3ºC en algunas zonas del Pirineo y en puntos aislados del resto de la península. En el resto de las zonas peninsulares, las anomalías fueron en general cercanas a 1ºC. En Baleares, las anomalías térmicas se situaron predominantemente entre 0 y 1ºC, mientras que en las Canarias fueron próximas a 0ºC.
Octubre tuvo un carácter muy cálido en la mayor parte del centro y sureste de la península, entre cálido y muy cálido en el suroeste peninsular, meseta norte, Galicia, Cataluña y Baleares, y normal o ligeramente frío en las regiones cantábricas e interior del valle del Ebro. En Canarias el mes fue predominantemente cálido en zonas bajas mientras que resultó frío en zonas altas de las islas de mayor relieve. Se observaron anomalías de alrededor de 2ºC en amplias zonas de Castilla-La Mancha, Madrid, Extremadura, centro y este de Andalucía, Murcia, Valencia, noroeste y sur de Castilla y León, sur de Aragón y Pirineo central. En el oeste de Andalucía, centro de Castilla y León, Galicia, interior de Asturias, La Rioja, Cataluña y Baleares predominaron valores cercanos a 1ºC, mientras que en el Cantábrico, interior del valle del Ebro y en el noreste de Cataluña las anomalías se situaron alrededor de 0ºC. En Canarias, se observaron anomalías térmicas de entre 0 y 1ºC en zonas bajas y valores negativos que se situaron entre -1 y -2ºC en las zonas de mayor altitud.
Noviembre tuvo un carácter entre frío y normal en la mayor parte del oeste y del centro de la península, resultando muy frío en algunas zonas de Andalucía y en puntos aislados del centro y noroeste peninsulares. En el tercio oriental de la península, en cambio, el mes tuvo un carácter entre normal y cálido, mientras que en Baleares fue cálido. En Canarias resultó, en conjunto, frío. Se observaron anomalías negativas de alrededor de 1ºC en amplias zonas de Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Madrid, Castilla y León, Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra y centro de Aragón. En el tercio oriental de la península las anomalías se situaron en valores próximos a 0ºC o ligeramente positivos, habiéndose observado anomalías de alrededor de 1ºC en zonas del Pirineo, regiones costeras de Cataluña y algunas zonas de Valencia y Murcia, así como en la mayor parte de las Islas Baleares. En Canarias, las anomalías de temperatura se situaron alrededor de 1ºC negativo en la mayor parte de las zonas.
Episodios más destacados
Durante el trimestre destacó el episodio de temperaturas anormalmente elevadas de comienzos de septiembre, el cual afectó principalmente al área peninsular y a Baleares, y que tuvo su máximo de intensidad entre los días 3 y 7 de septiembre, fechas entre las cuales puede considerarse que hubo una ola de calor. En dicho periodo, se superaron los valores máximos absolutos de septiembre en más de 35 observatorios principales de AEMET, habiéndose superado el anterior valor máximo en más de 3ºC en varias estaciones. Así mismo, en numerosos observatorios la temperatura más alta de todo el verano astronómico se registró durante este episodio.
Las temperaturas más elevadas del trimestre entre estaciones principales se registraron durante este episodio cálido de comienzos de septiembre, destacando los 45,4ºC registrados en el observatorio de Córdoba Aeropuerto el 6 de septiembre, los 44,8ºC de Sevilla Aeropuerto el día 5 y los 44,6ºC de Murcia, también el 5 de septiembre. En numerosos observatorios de la mitad sur peninsular, así como en algunas estaciones del interior de Galicia, las temperaturas máximas superaron los 40ºC durante este episodio.
Las temperaturas mínimas del trimestre se registraron en el mes de noviembre. Los valores más bajos en observatorios principales correspondieron a Molina de Aragón, con -5,3ºC el 15 de noviembre, y al Puerto de Navacerrada, con -5,1ºC el 8 de noviembre. En capitales de provincia las temperaturas más bajas correspondieron a Teruel, donde se midieron -3,5ºC el 16 de noviembre, seguida de Valladolid y León, donde se registraron -3,2ºC el día 8 y el día 22 del mismo mes, respectivamente.
Precipitaciones
El otoño ha sido en su conjunto seco, con una precipitación media sobre España de 187 mm, valor que queda un 8% por debajo del valor medio del trimestre según el periodo de referencia 1981-2010. El trimestre comenzó con un mes de septiembre muy seco, aumentando progresivamente las precipitaciones y finalizando con un mes de noviembre húmedo.
Como se puede apreciar en el mapa que se adjunta, las precipitaciones fueron inferiores a los valores normales en gran parte del cuadrante noroeste peninsular, oeste de la provincia de Huelva, litoral del sureste peninsular y algunas zonas al este de Menorca, delta del Ebro y de Canarias occidental. Por el contrario, las precipitaciones superaron los valores normales en extensas áreas del cuadrante nordeste, centro peninsular, norte de Extremadura, Andalucía, Comunidad Valenciana y Canarias.
En cuanto a la escasez de precipitaciones cabe resaltar la extensa área del interior de Castilla y León en la que las precipitaciones no alcanzaron ni el 50% de sus valores normales, así como en zonas del litoral de Murcia y Almería, y del sur de Tenerife. Por otro lado, las precipitaciones fueron superiores en un 50% al valor normal en zonas de la mitad norte de Aragón, extensas áreas de las provincias de Sevilla y Cádiz, en Canarias oriental y puntualmente, en el extremo sur de la provincia de Madrid, suroeste de la de Castellón y nordeste de la de Granada.
Se inició el trimestre de otoño con un mes de septiembre muy seco, con una precipitación que quedó en promedio un 46% por debajo de lo normal, octubre algo menos seco con una precipitación un 29% por debajo de lo normal y noviembre en cambio fue húmedo, con una precipitación que se situó un 33 % por encima de la media.
Septiembre tan sólo fue húmedo en las regiones cantábricas, este de Baleares y en puntos del norte de Cataluña o interior de Castellón. Se registraron precipitaciones que superaron en un 50% los valores normales en el extremo norte de Galicia, norte de la provincia de Barcelona y nordeste de la de Gerona, así como al oeste de las islas de Mallorca y Menorca. En extensas áreas de la mitad sur peninsular, nordeste de Castilla y León, y Canarias no se alcanzó ni el 25% del valor normal.
En octubre, la distribución espacial de las precipitaciones fue muy desigual, no alcanzándose ni el 25% de los valores normales en diversas áreas de las regiones cantábricas, oeste de la Rioja e interior de la provincia de Tarragona, así como al oeste de Menorca y en algunos puntos del litoral este y sureste peninsular. Por el contrario, se superaron los valores normales en más de un 25% principalmente en diversas áreas del Sistema Central, nordeste de Cataluña, sur de Madrid y Castilla-La Mancha, oeste de Andalucía y Canarias. En un área al suroeste de Andalucía se duplicaron los valores normales, y se triplicaron en algunas zonas de Canarias.
Noviembre fue húmedo o muy húmedo en gran parte de España y seco tan sólo en zonas de Galicia, Castilla y León, e isla de Menorca. Se superaron los valores normales en más de un 50% en gran parte de la mitad este peninsular, en algunas zonas de Extremadura, en extensas áreas de Andalucía, y de Canarias. En un área que abarca desde Pirineos hasta Valencia y este de Castilla-La Mancha, así como en algunas zonas de las provincias de Cádiz, Málaga, Granada, Ávila y puntos de Canarias, se duplicaron los valores normales, llegándose a triplicar en zonas de Aragón y comunidad valenciana.
Episodios más destacados
A lo largo del trimestre de otoño se produjeron diversos episodios de precipitaciones intensas, de entre los cuales los más importantes fueron: durante el mes de septiembre el episodio de los días del 12 al 15 en que las precipitaciones se extendieron a gran parte del territorio aunque de forma más intensa en Galicia y regiones cantábricas; durante el mes de octubre el episodio del 21 al 23 con precipitaciones que se extendieron principalmente a la mitad oeste peninsular, Pirineos y Baleares; y en el mes de noviembre el episodio del 19 al 23 con precipitaciones que afectaron a todo el territorio y el episodio del 24 al 28 que afectó en mayor medida al cuadrante suroeste peninsular y a zonas de la comunidad valenciana y Cataluña.
El valor más elevado de precipitación máxima diaria registrado en este otoño en un observatorio principal fue de 130 mm en Valencia el día 27 de noviembre, seguido de Valencia-aeropuerto con 112 mm para ese mismo día , y de 85 mm en Pontevedra el 12 de septiembre y en Santander el 5 de noviembre.
El fin de semana del 23 al 25 de diciembre se presenta con predominio de altas presiones en la Península y Baleares, con cielos poco nubosos en general, aunque con nieblas matinales en bastantes zonas del interior peninsular y Mallorca, persistentes en el sur de Huesca y Lérida, oeste de la meseta Norte y zonas de la meseta Sur. Algunos intervalos nubosos en el noroeste de Galicia, Cantábrico oriental y noroeste de Navarra, puntos de Baleares y área del Estrecho, sin descartar alguna precipitación débil ocasional en estas zonas. No se esperan nevadas. Nuboso con precipitaciones en Canarias. Temperaturas sin cambios importantes, con descensos en Canarias y con aumentos el domingo 25 en zonas de montaña de la mitad norte peninsular. Viento de componente este en Canarias y litoral de Andalucía, con intervalos de intensidad fuerte en las islas y en el Estrecho, del noroeste en el nordeste peninsular y de componente oeste en el litoral gallego.
En la semana que empieza el lunes 26 de diciembre continuará en general la situación de tiempo estable, con cielos poco nubosos en casi toda España, aunque con nieblas matinales en bastantes zonas del interior peninsular y Mallorca, persistentes en la Meseta Norte, zonas de Castilla-La Mancha y, según avance la semana, más probablemente en las depresiones del nordeste. No se descarta alguna lluvia débil ocasional en los litorales de Galicia y Cantábrico, y a partir del martes 27 en el área mediterránea, con precipitaciones más probables e intensas en algunos puntos del litoral peninsular. A partir del jueves 29 en Canarias aumentará la probabilidad de precipitaciones. No se esperan grandes cambios en las temperaturas, al principio con descensos de las diurnas en el área cantábrica interior y cuenca del Ebro y aumentos en zonas de Castilla y León, y después con descensos en el área mediterránea y, al final, en Canarias. Heladas, en general débiles, en áreas del interior peninsular. Viento de componente norte en el nordeste de Cataluña, desembocadura del Ebro y Menorca los primeros días, de componentes norte y este en el litoral gallego, con intervalos de fuerte el lunes 26, y de componente este en Canarias y litorales de Andalucía, con intervalos de levante fuerte en el Estrecho, Alborán y Canarias desde el miércoles 28, día en el que empezarán a predominar las componentes este y sur en la Península y Baleares.
Tendencia general para el periodo del 26 de diciembre al 15 de enero
Se representan a continuación los mapas de anomalías respecto de la climatología de 20 años del modelo de predicción del Centro Europeo (VarEPS-Mensual), de los valores medios semanales de dos variables meteorológicas: la temperatura a 2 metros (T 2m) en ºC y la Precipitación Total (PCP) en mm. Utilizando técnicas estadísticas se blanquean aquellas áreas donde la serie de valores previstos del VarEPS-Mensual no es significativamente diferente de la serie de los valores de la climatología del modelo.
Nota Las tendencias mensuales se obtienen a partir de los productos del modelo de predicción mensual del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo. Estas predicciones están sujetas a incertidumbres que, por un lado, se incrementan al aumentar el plazo de predicción y, por otro, son más elevadas cuando se realiza una interpretación de los productos a escala regional, sobre zonas de tamaño relativamente reducido
Resumen de la evolución de las precipitaciones en España
Durante el periodo del 14 al 20 de diciembre las precipitaciones afectaron a toda España con la excepción del Pirineo occidental y el sur de la isla de Tenerife. En toda la mitad oeste peninsular, en el levante, en Baleares y al norte de las islas de Tenerife y Gran Canaria se superaron los 10 mm. Las mayores precipitaciones, con cantidades superiores a los 100 mm, se dieron en la franja que va desde el norte de Almería hasta el sur de Castellón junto con las islas de Mallorca e Ibiza. En varias áreas de Murcia, Valencia y Mallorca se llegaron a superar los 200 mm, incluso acumulando cantidades mayores a los 300 mm en alguna zona puntual al norte de la isla de Mallorca y al sureste de la provincia de Valencia. Entre las precipitaciones acumuladas en observatorios principales destacan las siguientes: 233 mm en Murcia/San Javier, 180 m en Murcia, 161 mm en Murcia/Alcantarilla, 133 mm en Valencia/Aeropuerto, 129 mm en Valencia II, 127 mm en Ibiza/Es Codola y 113 mm en Palma de Mallorca/CMT. El día 21 las precipitaciones afectaron al norte peninsular, Islas Canarias más occidentales y especialmente a las Islas Baleares, con cantidades superiores a los 100 mm al norte de la isla de Mallorca.
Por otra parte, el valor medio nacional de las precipitaciones acumuladas desde el pasado 1 de octubre hasta el 20 de diciembre de 2016 se cifra en 210 mm, valor similar al valor normal correspondiente a dicho periodo (209 mm). Las precipitaciones superan a las normales en una extensa área del centro peninsular, norte de Extremadura y sur de Castilla y León, en todo Aragón, en la mayor parte de Andalucía, diversas áreas del Pirineo y Cataluña, islas Canarias orientales junto con El Hierro y el norte de La Palma y Tenerife. Se ha llegado a valores el doble de los normales en toda una franja que se extiende desde el este de Andalucía hasta el sur de Castellón, junto con el sur de la isla de Mallorca, la isla de Ibiza, sur de Lanzarote y norte de Fuerteventura y Lanzarote. Incluso se dan valores el triple de los normales en una zona que abarca gran parte de la región de Murcia y pequeñas áreas al este de Andalucía. Por el contrario, las cantidades acumuladas no llegan a superar los valores normales en un área extensa del norte peninsular, desde Galicia hasta Navarra junto con el norte de Castilla y León, el sur de Extremadura, zonas aisladas del interior de Andalucía, el noreste de Cataluña y la desembocadura del Ebro, en Menorca, en la Gomera y en el sur de La Palma y de Tenerife.
Este año 2016, nuestro Sistema de Notificación de Observaciones Atmosféricas Singulares ha cumplido tres años en abril, y podemos decir que se consolida como una valiosa herramienta colaborativa, que nos permite recoger y compartir información de fenómenos meteorológicos de interés que, por su reducida escala, escapan a menudo a nuestros sistemas de observación, y construir una base de datos cada vez más rica y completa, de eventos recientes, pero también históricos.
Las estadísticas del sistema
Desde el 1 de enero, y hasta el momento de escribir estas líneas, el web sinobas.aemet.es ha recibido 68894 visitas, y se han introducido 198 nuevos reportes, de los cuales 159 son de eventos ocurridos en 2016, y los 39 restantes son eventos de fechas anteriores, que enriquecen nuestra base de datos histórica. En total, el sistema lleva recogidos 779 reportes desde su puesta en marcha en abril de 2013. El número de usuarios del sistema es ahora de 906, de los cuales 119 se han registrado este año.
La calidad de los reportes
Todos los reportes introducidos en el sistema son después validados por técnicos de AEMET. Nos felicitamos por la calidad de los reportes que introducen nuestros usuarios, y lo agradecemos vivamente. De los 159 reportes de eventos ocurridos este año que llevamos registrados, solo dos han sido eliminados por considerarse de fiabilidad nula. Un solo reporte ha sido considerado imposible de validar -es decir, consideramos posible que haya tenido lugar, pero no queda constancia de su ocurrencia- mientras que la gran mayoría, 142, han sido considerados de fiabilidad alta.
Los reportes destacados
Adicionalmente, hemos destacado por su calidad e interés 27 de estos reportes. Los reportes destacados se distinguen porque el pequeño icono sobre el mapa tiene el fondo naranja. Si se activa la casilla “Reportes destacados” en la esquina superior izquierda, estos reportes “brincan” para llamar la atención.
Reportes del año 2016. En fondo naranja, los 27 reportes destacados.
El reporte más visitado
El reporte más visitado del año ha sido el del tornado de Fuente de Cantos del pasado 7 de julio, aportado por mlaraj. El tornado, estimado de categoría 0, tuvo sin embargo mucha repercusión, pues atravesó un autovía y volcó un camión, y existe una grabación en directo desde uno de los vehículos que circulaban por dicha carretera momentos después de que el tornado la cruzara. El reporte incluye un enlace a dicho video.
Imágenes del tornado de Fuente de Cantos extraídas del video de Juani Enrique difundido por Jesús Teniente en Twitter.
Los reportes del año
De entre los muchos y valiosos reportes de este año, hemos querido hacer una selección, aunque difícil, de algunos de los mejores. Si no están todos los que son, al menos pensamos que sí son todos los que están algunos de los mejores reportes del año:
Reporte de la tromba marina de Sueca, del 27 de noviembre, aportado por Tiempo_Valencia, destacable, tanto por la magnitud del fenómeno, como por la cantidad de tomas que se han recopilado, recogidas de distintas fuentes. Imagen vía @ryt64 en Twitter, incluida en el reporte.
Reporte de la llovizna engelante de Duruelo de la Sierra del 19 de noviembre, aportado por asandoval, destacable por la rareza del fenómeno en nuestro sistema (es el menos reportado, con solo dos casos registrados), como por su intensidad, y por las buenas fotos y la completa narración del testimonio.
Reporte de precipitación súbita torrencial en Mijas el 4 de diciembre, aportado por Cristobal Gambero destacable por la intensidad del fenómeno y muy bien documentado con datos e imágenes.
Reporte del tornado de Palos de la Frontera (Huelva) del 1 de diciembre, aportado por lalineameteo, destacable por la intensidad del tornado, que probablemente rayó la categoría EF2, y por la multitud de tomas en video y foto de un tornado que bien puede haber sido el más fotografiado de España hasta ahora.
Las imágenes del año
Además del interés de los eventos en sí, hay reportes que vale la pena abrirlos también por encontrar fotos de gran calidad, que sin duda pueden hacer las delicias de cualquier apasionado de la fotografía y de los meteoros. De nuevo hemos encontrado muchas buenas fotos entre las que elegir, pero estas bien pueden ser algunas de las mejores fotos del año en SINOBAS:
Espectacular tuba captada por meteosojuela el 9 de mayo en La Rioja. El reporte incluye un enlace a un post en el blog de nuestro colaborador donde describe con profusión de datos la situación en que se gestó.
Reventón/frente de racha captado por David Mancebo (storm2002) el 13 de setiembre en Villanueva de Gállego (Zaragoza). El reporte incluye un par de fotos espectaculares, de un cazador de tormentas que tuvo un día de buena caza. Hemos seleccionado esta por el movimiento que transmite, que casi nos permite sentir la ráfaga que tumbó el trípode.
Nevada singular en Morella el 27 de febrero, fotografía de Juan Amela. Hermosa escena, azul y helada, prototipo del paisaje nevado por excelencia. ¡Al mirarla, aunque estemos en pleno agosto, nos dan ganas de abrigarnos!
Tromba marina frente a las costas de Vilanova i la Geltrú el 26/11, imagen de TeslaWeather. Aunque en principio hay que aguzar la vista para encontrarla, en realidad todas las líneas de esa imagen llena de electricidad, natural y artificial, convergen hacia esa tromba, inconfundible, pese a la distancia.
Y en 2017…
Desde el equipo de SINOBAS queremos dar las gracias a todos nuestros colaboradores en el sistema y seguidores en Twitter. Deseamos seguir creciendo juntos y compartiendo ciencia ciudadana y fascinantes fenómenos meteorológicos en 2017. Feliz y próspero año para todos.
13 de diciembre de 2016 (OMM) – Un comité de expertos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha ratificado un nuevo récord mundial de altura de ola, de 19 metros (62,3 pies), que midió una boya en el Atlántico Norte.
La ola fue registrada por una boya automática a las 06.00 UTC del 4 de febrero de 2013 en el océano Atlántico Norte, entre Islandia y el Reino Unido (aproximadamente 59° N, 11° W). Se produjo tras el paso de un frente muy frío, que desató vientos de hasta 43,8 nudos (81,1 kilómetros por hora) sobre esa zona.
El récord anterior, de 18,275 metros (59,96 pies), se había registrado el 8 de diciembre de 2007, también en el Atlántico Norte.
El Comité de Evaluación de Fenómenos Extremos de la Comisión de Climatología de la OMM, formado por científicos de Gran Bretaña, Canadá, los Estados Unidos de América y España, clasificó este último récord como “la mayor altura significativa de una ola jamás medida por una boya“.
La boya que registró la ola pertenece a la red de estaciones meteorológicas marinas automáticas de la Oficina Meteorológica del Reino Unido. Las boyas fondeadas y a la deriva son un componente fundamental de una amplia red internacional de observaciones coordinada por la OMM y sus asociados. Sus mediciones complementan las realizadas desde buques y por satélite, que sirven para vigilar los océanos y predecir los peligros meteorológicos en alta mar.
“Es la primera vez que se mide una ola de 19 metros. Se trata de un récord notable”, dijo el Subsecretario General de la OMM, Wenjian Zhang. Ello pone de relieve la importancia de las observaciones y las predicciones meteorológicas y oceánicas para garantizar la seguridad de la industria marítima mundial y para proteger la vida de los tripulantes y pasajeros en las rutas marítimas de mucho tránsito”, señaló.
“Necesitamos registros oceanográficos amplios y de gran calidad que nos ayuden a entender las interacciones entre las condiciones meteorológicas y el océano”, manifestó el doctor Zhang. “Pese a los pasos gigantescos que se han dado en la tecnología satelital, las observaciones sostenidas y los registros de datos procedentes de boyas fondeadas y a la deriva y de buques todavía desempeñan un papel destacado en este sentido”, explicó.
En febrero de 2000 se produjo un récord aparte –el de la mayor altura significativa de una ola jamás medida desde un buque– en la depresión de Rockall (también en el Atlántico Norte), entre el Reino Unido e Islandia.
La altura de una ola se define como la distancia desde la cresta de una ola hasta el seno de la siguiente. El término “altura significativa de una ola” se refiere a la altura promediada del tercio de las olas más altas medidas por un instrumento, y equivale a la que un observador vería como altura media de unas 15 a 20 olas bien formadas a lo largo de un período de aproximadamente 10 minutos.
Las olas más altas suelen darse en el Atlántico Norte, más que en el océano Austral. La configuración de la circulación de los vientos y la presión atmosférica en el Atlántico Norte en invierno generan tempestades extratropicales intensas, a menudo denominadas «bombas». El área que se extiende desde los Grandes Bancos, mesetas submarinas frente a la costa de Canadá en torno a Terranova, hasta la costa occidental del Reino Unido, pasando por el sur de Islandia y la depresión de Rockall, reúne las mejores condiciones para alcanzar récords de olas.
“El nuevo récord mundial se añadirá al Archivo oficial de fenómenos meteorológicos y climáticos extremos de la OMM, que se actualiza constantemente y se amplía gracias a continuas mejoras de los instrumentos, las técnicas y los métodos de análisis”, dijo Randall Cerveny, portavoz de la OMM sobre fenómenos meteorológicos y climáticos extremos.
“Los océanos cubren un 70% de la superficie del planeta, por lo que las observaciones oceánicas son decisivas para entender y predecir nuestro tiempo y nuestro clima”, indicó.
El Archivo comprende las temperaturas mundiales máximas y mínimas, los récords de precipitación, el pedrisco más pesado, el período de sequía más prolongado, la máxima ráfaga de viento y los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos de ambos hemisferios.
A partir de la tarde del viernes 16 se establecerá un flujo del este con largo recorrido marítimo y, por tanto, muy húmedo, que se intensificará durante el fin de semana, dando lugar a un temporal de viento, mar y precipitaciones en el área mediterránea. La mayor acumulación de precipitaciones se espera en la mitad sur de la comunidad de Valencia, sur de Albacete, este de Andalucía y en Murcia, donde las lluvias serán generalizadas y persistentes. En algunas zonas podrían acumularse 150-200 milímetros a lo largo del fin de semana. Aunque con valores inferiores, también serán abundantes las precipitaciones en otras zonas mediterráneas, en especial, el sur de Cataluña y Aragón, norte de la Comunidad Valenciana, Ibiza, Andalucía oriental, sureste de Castilla La Mancha y Melilla. Las nevadas podrían ser significativas en las sierras del tercio oriental peninsular, con la cota de nieve a partir de 1200/1400 metros en las sierras del sureste y 1000/1300 metros en la cordillera Ibérica. Se espera un ascenso de las temperaturas diurnas en la mitad noroeste peninsular y un descenso en Canarias. El viento y el estado de la mar en toda la zona mediterránea será un factor muy adverso. Se prevé viento de componente este fuerte con intervalos de muy fuerte en Baleares y a lo largo de toda la costa oriental peninsular, desde Cataluña hasta Almería. En el resto del país, predominará el viento de componentes norte y este, siendo fuerte en zonas de Canarias el sábado.
El lunes 19 de diciembre continuará la situación de temporal de levante afectando a la mayor parte del área mediterránea, siendo todavía muy probables las precipitaciones localmente fuertes o persistentes en Baleares y en puntos de los litorales de Cataluña y de la Comunidad de Valencia, así como nevadas en Teruel. Con menor probabilidad e intensidad, también se esperan en el resto de la vertiente mediterránea, Melilla y en el norte de islas Canarias de más relieve. El temporal de mar continuara el martes 20, aunque a partir de ese día se espera que la borrasca mediterránea se vaya retirando poco a poco hacia el este, de forma que las precipitaciones tenderán a ser cada vez más débiles y menos generalizadas y el viento menos intenso. Aunque hay algo de incertidumbre, a partir del jueves 22 de diciembre las precipitaciones tenderán a ir remitiendo en el área mediterránea. Al mismo tiempo, hay apreciable probabilidad de que algún frente atlántico llegue a las costas del noroeste peninsular, con el consiguiente aumento de la inestabilidad y de la probabilidad de lluvias en esa zona. Podrían incluso llegar a ser localmente fuertes o persistentes en el oeste de Galicia. En el resto del país las precipitaciones serán poco probables, aunque en el norte de las Islas Canarias de más relieve se mantiene la probabilidad de precipitaciones. No se esperan grandes cambios en las temperaturas, salvo un probable ascenso de las diurnas a partir del jueves en la mitad oriental de la Península y en Baleares. Hacia el final de la semana, es posible que el viento de componente sur arrecie en las costas de Galicia y en el entorno de la cordillera cantábrica.
Tendencia general para el periodo del 19 de diciembre al 8 de enero
Se representan a continuación los mapas de anomalías respecto de la climatología de 20 años del modelo de predicción del Centro Europeo (VarEPS-Mensual), de los valores medios semanales de dos variables meteorológicas: la temperatura a 2 metros (T 2m) en ºC y la Precipitación Total (PCP) en mm. Utilizando técnicas estadísticas se blanquean aquellas áreas donde la serie de valores previstos del VarEPS-Mensual no es significativamente diferente de la serie de los valores de la climatología del modelo.
Nota Las tendencias mensuales se obtienen a partir de los productos del modelo de predicción mensual del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo. Estas predicciones están sujetas a incertidumbres que, por un lado, se incrementan al aumentar el plazo de predicción y, por otro, son más elevadas cuando se realiza una interpretación de los productos a escala regional, sobre zonas de tamaño relativamente reducido.
Resumen de la evolución de las precipitaciones en España
Durante el periodo del 7 al 13 de diciembre las precipitaciones, aunque escasas, afectaron a toda España sin llegar a alcanzar los 10 mm salvo en el oeste de Galicia, sur de Valencia, litoral de Murcia, isla de Ibiza y Melilla, ciudad donde se superaron los 30 mm al igual que al oeste de La Coruña. Entre las precipitaciones acumuladas en observatorios principales destacan las siguientes: 38 mm en Melilla, 21 mm en Pontevedra, 15 mm en Vigo/Peinador, 12 mm en A Coruña, 11 mm en Santiago de Compostela/Labacolla y 6 mm en Murcia/San Javier. El día 14 las precipitaciones afectaron a toda la mitad oeste peninsular, con cantidades superiores a los 10 mm en muchas zonas de Andalucía, en el sur de Ávila y provincia de Toledo, al norte de León, oeste de Zamora y en el norte de Extremadura, donde se llegaron a alcanzar los 30 mm.
Por otra parte, el valor medio nacional de las precipitaciones acumuladas desde el pasado 1 de octubre hasta el 13 de diciembre de 2016 se cifra en 180 mm, lo que representa en torno a un 5% menos que el valor normal correspondiente a dicho periodo (190 mm). Las cantidades acumuladas no llegan a superar el 75 % del valor normal en una extensa área del norte peninsular, desde Galicia hasta Navarra junto con el norte de Castilla y León, en zonas litorales de Murcia, en la isla de Menorca, sur de La Palma, la Gomera y sur de la isla de Tenerife. Por el contrario, las precipitaciones superan a las normales en una extensa área del centro peninsular, norte de Extremadura y sur de Castilla y León, en todo Aragón, en la mayor parte de Andalucía, diversas áreas del Pirineo y Cataluña, Islas Canarias orientales junto con El Hierro y el norte de La Palma y Tenerife. Se han superado los valores normales en un 50% en alguna zona del Sistema Central, en el interior de Aragón, en Sierra Nevada, en el oeste de la Comunidad Valenciana y en el oeste y este de Andalucía, llegándose a valores el doble que los valores normales en el interior de Aragón, Sierra Nevada, interior de Murcia, áreas del oeste de Andalucía y sur de Cádiz y en las islas de Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote.
Las islas Canarias fueron colonizadas a lo largo del siglo XIV y XV, y ya en el año 1492 se constituyeron como un enclave estratégico en la ruta marítima hacia las Indias. Tenerife, la isla más grande del archipiélago canario, es un territorio de enorme interés científico desde hace siglos y, más particularmente, desde que Alexander von Humboldt la visitara y realizara en ella diversas experiencias científicas en junio de 1799. Su singular emplazamiento geográfico y sus elevadas cumbres la configuraron como un lugar idóneo para las observaciones meteorológicas y astronómicas, destacando por ello en la historia universal de ambas disciplinas científicas.
En los primeros años del siglo XX, la comunidad científica europea mostró un decidido interés para establecer un observatorio permanente en las cumbres de la isla. Pero el origen y la creación del observatorio de Izaña estuvo envuelto en arduas y en ocasiones tensas negociaciones en un período histórico convulso, como fue el anterior a la primera guerra mundial, y marcó importantes hitos en diferentes sentidos.
Un observatorio de esta naturaleza en las cumbres de Tenerife, a medio camino entre Alemania y sus colonias en África, se reveló como un enclave estratégico para el desarrollo y apoyo de la industria aeronáutica y naval germana, así como un lugar inmejorable para el establecimiento de las telecomunicaciones radiotelegráficas, por aquél entonces en sus inicios.
PRIMERAS OBSERVACIONES METEOROLÓGICAS
Radiosondeo atmosféricoconvencionalen la isla de Tenerife.La inversión de los vientos aliseos se encuentra normalmente en una capa entre 800 y 1600 m. Esta inversión determina la altitud del “mar de nubes”. Por encima, la dirección del viento rola de NE a NW, y a mayor altura a SW, siendo mucho más seco que en las capas más bajas
Una genuina y muy interesante descripción en relación con la comprensión de la circulación general de la atmósfera, nos ha llegado de la mano de Leonardo Torriani. Este ingeniero cremonés al servicio de Felipe II, intuyó en el año 1592 la inversión de temperatura en las cumbres de la isla: “el aire es tan seco que yo considero, por mi propia experiencia, que un hombre no podría permanecer allí más de 24 horas. Los vientos allá soplan fuertes… por lo que supongo que esta debe ser la parte más alta de la primera región del aire.”
El antecedente científico más antiguo del que poseemos conocimiento data del año 1645. Entonces la Royal Society of London requirió un permiso al embajador de España en Gran Bretaña, para que dos miembros de aquélla sociedad se desplazaran a las cumbres de la isla para “medir el peso del aire y la elevación de la atmósfera”.
Recuérdese que sólo dos años antes, Evangelista Torricelli realizaba las primeras medidas con el barómetro de su invención.
El régimen de los vientos alisios del NE, bien conocido por los navegantes españoles y portugueses desde el siglo XIV, fue descrito con detalle en 1686 por el astrónomo británicoEdmund Halley, quien publicó la “Primera Carta de Vientos”. En ella, Halley desarrolló el primer modelo de circulación de la atmósfera entre el Ecuador y los Trópicos, para el cual fueron determinantes las observaciones de viento del SW durante el verano en las cumbres de Tenerife. Este drástico cambio de dirección desde la costa de Tenerife a su cumbre, llamó ya poderosamente la atención de los científicos de la época.
Edmund Halley
En 1735 George Hadley, un curioso abogado británico aficionado a la Meteorología, teniendo en cuenta la latitud subtropical de la isla de Tenerife explicaba la dinámica de la atmósfera según la componente vertical, considerando además la rotación terrestre, para acabar estableciendo lo que se ha denominado la “Célula de Hadley”, como un factor determinante en la circulación general de la atmósfera.
George Halley
El 21 de junio de 1799 Alexander von Humboldt ascendía al Teide tomando medidas de la temperatura del aire y la presión atmosférica, además de otras observaciones acerca de la flora y la vegetación isleña. Él fue el primero en determinar la altitud del mar de nubes –en verano sobre 1150 m– y sus principales causas: la humedad de los vientos alisios del NE y el efecto orográfico de la isla. Sin embargo, dado que no realizó una serie de medidas intermedias, no pudo constatar la inversión del alisio
Alexander von Humblodt
Charles Darwin arribó a Tenerife con la expedición del “Beagle” el 6 de enero de 1832. Pero no le fue posible desembarcar debido al aviso de que el barco era portador de una epidemia de cólera originada en Inglaterra. No obstante, Darwin aprovechó la ocasión y dató la recogida y medida del diámetro de partículas de polvo en suspensión,destacando con ello la importancia del viento procedente del Sáhara en la climatología de las islas.
El primer trabajo sobre el clima de las islas Canarias fue escrito en 1823 por el geólogo alemán Leopold von Buch. En su libro sistematizó las observaciones del viento alisio en Canarias y en el pico del Teide, realizadas desde Halley. Expuso la idea de que el contralisio descendía al nivel del suelo cerca de los trópicos para desplazarse posteriormente a los polos, aunque sin explicar los mecanismos de la circulación atmosférica ni tampoco de dónde provenía el aire que alimentaba el alisio.
En 1847 los científicos franceses Arago y Desperray realizaron un proyecto para el establecimiento de un observatorio en Tenerife con el apoyo del naturalista Sabin Berthelot, entonces cónsul de Francia en la isla. El interés del proyecto, al decir de las palabras de Berthelot, radicaba “en su posición cercana al trópico, en la altura de sus montañas y en la pureza del aire para la realización de excelentes observaciones”.
Durante dos meses del verano de 1850 el astrónomo escocés Charles Piazzi Smith residió en un refugio de montaña llamado Altavista (3252 metros), cercano al cráter del Teide. Fue el primer investigador que llegó a establecerse de forma permanente en el pico, haciendo las primeras observaciones meteorológicas y astronómicas sistemáticas. Descubrió gracias a las observaciones realizadas durante dos días de rápido ascenso y descenso, la inversión de la temperatura producida en la atmósfera sobre la capa húmeda del alisio. Proporcionó además, algunos datos fundamentales sobre el viento y el clima de la cumbre:
ALTITUD metros
COSTA
460
960
1450
1890
2070
2410
2790
3060
25 de agosto de 1856
Temperatura °C
22,8
23,5
29,2
23,5
22,5
22,5
18,8
18,7
17,0
Humedad relativa %
71
66
55
35
–
27
–
34
37
Dirección del viento
NE
NE
N
N
N
CAL
SW
W
SE
30 de agosto de 1856
Temperatura °C
25,0
23,5
23,4
23,3
20,6
16,7
18,3
11,5
8,5
Humedad relativa %
80
83
80
51
–
46
–
64
78
Dirección del viento
–
–
–
NW
N
N
S
SW
SW
El norteamericano William Ferrel publicó en 1856 su modelo de circulación general de la atmósfera, casi parafraseando a otros científicos anteriores a él. Ferrel expuso en su primera teoría del año 1856 una explicación de los vientos del SW y NE en el pico del Teide, para reafirmar su modelo sobre la circulación general de la atmósfera, según la latitud, los máximos de presión y el desplazamiento de los vientos alisios según las estaciones. Años más tarde, en 1889 Ferrel, que como Hadley prestó su apellido a otra “célula”, simplificó su teoría sobre la circulación atmosférica tras la aportación hecha anteriormente sobre dicho objeto de estudio por Thomson.
Carl von Fristch, vicedirector del Instituto Meteorológico y Geodinámico Central de Viena (ZAMG), pasó un prolongado período durante 1864 estudiando y anotando el régimen de los vientos alisios y contralisios en la isla. Años más tarde Julius von Hann, director del ZAMG, publicó también diferentes estudios basados en las observaciones de Tenerife.
Una novedosa e importante serie de medidas de ozono troposférico fue llevada a cabo en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife durante el invierno de los años 1862-1863 -con seguridad la primera de España-, con el propósito de analizar y paliar las causas y los efectos de un brote de fiebre amarilla.
Años después, en 1884, setenta y cinco observaciones de nubes realizadas por el profesor sueco H. Öhrwall y por el alférez Gustav Hultcrantz, fueron recogidas por el meteorólogo austríaco Julius von Hann. A través de aquellas observaciones podían interpretar el régimen y la dirección de los vientos en la capa superior de la troposfera de las islas Canarias.
En 1888 Ralph Abercromby publicaba un interesante artículo titulado “Observaciones eléctricas y meteorológicas en el Pico de Tenerife”. Había estado en la isla en 1887 y ascendido igualmente al Teide. Algunos años más tarde, los meteorólogos Teisserenc de Bort y Hildebrandson publicaron el Atlas Internacional de Nubes, para el cual dispusieron de algunas fotografías tomadas en Tenerife.
Basado en el estudio “Acerca del límite ultravioleta del espectro solar, a partir de los clichés obtenidos por el Dr. Simony en el pico de Tenerife”, el francésA. Cornu publicó en el año 1890 los primeros resultados sobre la radiación ultravioleta medida hasta entonces.
El célebre sueco Knut Angström –de quien se tomó su apellido para dar nombre a la unidad de radiación- publicó en Upsala en 1895 los resultados de dos veranos de trabajo en el Teide. Angström publicó sus trabajos bajo el título “La intensidad de la radiación solar a diferentes altitudes hechas en Tenerife en los años 1895 y 1896”. Angström y su colaborador O. Edelstamm hicieron una serie de medidas comparativas en la proximidad del pico del Teide (3692 m), en el lugar de observación conocido por Altavista (3252 m), en un lugar de Las Cañadas del Teide (2125 m) y en otro de la costa sur de Güímar (360 m). Además de estos resultados, en el informe anual del observatorio suizo de Sonnblick del año 1903 se encuentra una comparación de las intensidades de la radiación observadas entre el pico del Teide y los valores del observatorio suizo medidos por F. M. Exner.
PRIMERAS SOLICITUDES PARA EL ESTABLECIMIENTO DE UN OBSERVATORIO EN EL TEIDE
Este anhelo fue citado por primera vez por el marqués de Saint Aubin (1688-1746), quien en su “Traité de l’opinion” planteaba “establecer algunos astrónomos en un Observatorio, plantado sobre la cumbre de este monte [y así] tal vez todas las distancias de los planetas y de las [estrellas] fijas, todas las magnitudes de los globos, toda la forma del universo y la colocación entera de los cielos recibirían una mutación portentosa, por medio de las nuevas observaciones”.
Igualmente en su conocida “Descripción de las Islas Canarias”, el médico George Glas exponía en el año 1764 la necesidad y utilidad que reportaría un observatorio de montaña en Tenerife, pues “no hay lugar en el mundo más apropiado para un Observatorio que La Estancia [se refiere al lugar llamado La Estancia de los Ingleses]; si se construyera allí un casa caliente y cómoda, o para instalar astrónomos cuando dura el buen tiempo, o sea todo julio, agosto y septiembre, podrían hacer sus observaciones, tomar nota acerca del viento y del tiempo por encima de las nubes, y observar su naturaleza y propiedades”.
Con idéntico parecer a la opinión de Glas se refiere un comentario del ilustrado naturalista canario Joseph Viera y Clavijo, escrito en 1776, al decir que “el destino del Teide ha sido en todos los tiempos el de ser considerado como el sitio del mundo más a propósito para las observaciones del cielo y de la atmósfera”.
LAS PRIMERAS OBSERVACIONES AEROLÓGICAS EN TENERIFE
Los nuevos métodos para la observación de la alta troposfera mediante globos cautivos y cometas aerológicas fueron desarrollados a finales del siglo XIX, y muy pronto varias campañas científicas llegaron a las aguas y la isla de Tenerife, atraídas por su emplazamiento y orografía. El primero y más destacado de aquellos científicos fue el profesor Hugo Hergesell, director del Observatorio de Estrasburgo y de Lindenberg a partir de 1914, catedrático en las universidades de Estrasburgo y Berlin, presidente desde 1896 de la Comisión Internacional para la Aerostación Científica (CIAC) además de asesor científico del conde Ferdinand von Zeppelin.
En agosto de 1904 y abril y septiembre de 1905, Hergesell realizó sus primeras campañas de sondeos en aguas canarias a bordo del yate “Princesse Alice”, propiedad de su amigo y compañero de expediciones científicas el oceanógrafo y príncipe Alberto de Mónaco, bien poco conocido investigador que llegó a descubrir la corriente marina del Golfo o Gulf Stream.
Otros dos pioneros de las observaciones de la alta troposfera, el francés Teisserenc de Bort –conocido por bautizar como tal al “Anticiclón de Las Azores”- y el norteamericano Lawrence Rotch, visitaron Tenerife en 1905 lanzando 40 globos cautivos desde el pico del Teide durante los días 8, 9 y 10 de agosto. Hicieron también cierto número de observaciones y sondeos atmosféricos sobre el mar desde el buque “Otaria” en febrero de 1906. Su objetivo primordial era determinar la influencia orográfica del macizo del Teide en el régimen de la circulación de la atmósfera.
Los primeros sondeos simultáneos en Tenerife fueron llevados a cabo el 28 de julio de 1908, siendo realizados por el meteorólogo alemán Robert Wenger en el valle de La Orotava mientras Hugo Hergesell los efectuaba en el mar desde el buque alemán “Victoria Luisa”.
El interés internacional por establecer un observatorio permanente en las cumbres del Teide creció enormemente durante aquéllos años. Y así lo propuso Teisserenc de Bort a la Comisión Internacional de Aerostación Científica, reunida en Milán el 1906. El observatorio habría de formar parte de un ambicioso proyecto de una red de estaciones en el hemisferio norte. La delegación española, allí representada por el coronel de ingenieros Pedro Vives y Vich, recibió la propuesta de la CIAC y esta fue trasladada a sus autoridades, aunque fue recibida con muy poco interés.
EL CONFLICTO DIPLOMÁTICO HISPANO-ALEMÁN EN LA CONFERENCIA DE MÓNACO
Los sucesos transcurrieron rápidamente durante los primeros meses de 1909. En marzo de éste año, dos construcciones portátiles iba a ser trasladadas a Las Cañadas del Teide, a una planicie situada a 2200 metros sobre el nivel del mar, con el auxilio de conocidas personalidades isleñas. Ellas intercedieron y arrendaron a título particular de Hergesell -y de un médico alemán llamado Gothald Pannwitz- al ayuntamiento de La Orotava 25 hectáreas de terrenos en un altiplano de Las Cañadas del Teide. Mientras tanto, en aquel mismo tiempo, el coronel Vives y Vich se hallaba de viaje oficial en Alemania, con el propósito de ponerse al día en cuanto se hacía en Europa sobre progresos aeronáuticos.
Estando Vives en Alemania Hergesell le informó acerca del establecimiento inmediato de un observatorio con “medios provistos por la CIAC”, requiriendo al coronel el apoyo de las autoridades españolas. Pero lo cierto fue que ningún permiso ni noticia previa a todas estas iniciativas se habían dirigido al gobierno español, mientras el alemán ya había movilizado cuantiosos y muy costosos recursos materiales y humanos en torno al observatorio del Teide. Muy pocos días después se embarcaba en el puerto de Hamburgo todo el material con destino a Tenerife, encabezado por un chalet de madera donado por el Kaiser Guillermo II, uno de los dos que el mismo utilizaba durante los viajes de estado que realizaba en tren por el extenso imperio austro-alemán.
Estos acontecimientos fueron transmitidos rápidamente al gobierno español por medio de los canales diplomáticos, y las negociaciones con el gobierno alemán se condujeron en las siguientes semanas. A principios del mes de marzo de 1909 Hergesell viajó a Tenerife con todo el material oportuno, y tramitó de modo personal ante las autoridades locales los permisos para el establecimiento del observatorio en Las Cañadas del Teide.
Vives telegrafió a Hergesell el 20 marzo comunicándole que el gobierno español había decidido construir por sus propios medios un observatorio en Tenerife, y deseaba cooperar con la CIAC en los trabajos preliminares. Hergesell, entonces en Tenerife, preparaba su regreso pues sería el presidente de la próxima reunión de la CIAC que se celebraría en Mónaco a partir del 31 de marzo. Pero en lugar de viajar directamente a Mónaco, Hergesell celebró una reunión privada el 28 de marzo en Madrid con el coronel Vives y el ministro de Estado español.
El resultado de las negociaciones se comunicaría finalmente en la VI Conferencia de Mónaco. Hergesell anunciaría allí que se cedían de modo provisional al gobierno español el uso de dos construcciones “donadas por el emperador de Alemania”. El coronel Vives, en calidad de delegado oficial de España, anunciaría que el gobierno español había decidido la construcción de un observatorio español permanente en las c
umbres de Tenerife, complementándose con otro en el nivel del mar.
El curso de las negociaciones diplomáticas iniciadas por el gobierno español fue el único posible, toda vez que Hergesell arrendó los terrenos de Las Cañadas con arreglo a la legalidad municipal vigente, pero de modo particular y no ya como presidente de la CIAC. Aunque la cuestión fue discutida entre las más elevadas instancias políticas de ambos gobiernos –dos veces en consejos de ministros, una vez en sesión parlamentaria, otra en el consejo de estado-, y ocupó no pocos titulares en la prensa de la época, el resultado entre ambos gobiernos se anunció como el de una exclusiva cooperación científica internacional.
Pero una cuestión más relevante aún fue que para la construcción del observatorio de Izaña y para dotarlo de personal debidamente cualificado, hubieron de dictarse sendos reales decretos en los años 1912 y 1913, el segundo para crear el hasta entonces inexistente cuerpo facultativo de meteorólogos y de auxiliares de meteorología.
Antes, en octubre de 1911 una comisión científica del Instituto Geográfico Nacional se desplazó a la isla de Tenerife con el propósito de buscar el emplazamiento más apropiado para el futuro observatorio. Encontró para el mismo la montaña de Izaña, en la cumbre de una dorsal que divide la isla en dos fachadas marcadas por la presencia de amplios valles, a 2367 metros sobre el nivel del mar. El anterior observatorio alemán de Las Cañadas del Teide fue extrañamente emplazado en una altiplanicie rodeada de montañas y al abrigo de los vientos.
El proyecto del observatorio de Izaña fue presentado a la CIAC en la conferencia de Viena de 1912 por el nuevo director del Servicio Meteorológico, José Galbis, quien participó activamente en el proyecto.
Antes de su construcción, durante estos años un ingeniero geógrafo y dos topógrafos destinados al observatorio de La Cañada de La Grieta colaboraron con los expedicionarios alemanes y un considerable número de científicos extranjeros. El profesor Lüdeling y el Dr. Luyken del Köeniglich Meteorological Institute, elDr. Dember, profesor del Dresde’s Physics Institute, Martin Uibe, y W. Buchheim de la universidad de Leonardville hicieron observaciones sobre electricidad atmosférica, declinación magnética, radiación solar ultravioleta, polarización de la luz solar, ionización atmosférica, óptica, etc. De acuerdo con la calidad de sus resultados, destacaron que debido a la escasa presencia de polvo y niebla “El Teide era preferible para las investigaciones físicas y astrofísicas antes que las montañas de Suiza o Italia”.
En 1913 los científicos alemanes permanentes en Tenerife abandonaron el observatorio provisional de La Cañada de La Grieta, y el ingeniero García-Lomas se hizo cargo del mismo, a donde prosiguió la visita de nuevos investigadores. Pero la actividad se redujo absolutamente una vez que se declaró la primera guerra mundial y con la inauguración del observatorio en Izaña, las instalaciones de Las Cañadas del Teide fueron abandonadas.
La construcción de un observatorio en las cumbres de Tenerife resultó una tarea compleja y costosa para la administración española. La construcción se demoró y complicó con el transcurso del tiempo por nuevos e interminables retrasos de orden administrativo, político y económico.
El Observatorio de Izaña: sondeo a la izquierda y residencia a la derecha. Circa 1930
Los trabajos duraron 3 años y tuvieron un presupuesto de 160.000 pesetas de la época, algo menos de 1000 €. Finalmente el observatorio de Izaña fue inaugurado el 1 de enero de 1916, desarrollando desde entonces su actividad sin más interrupción.
EL OBSERVATORIO DE IZAÑA TRAS SU CONSTRUCCIÓN
El momento en que el observatorio fue inaugurado no fue el más apropiado para la cooperación internacional. La guerra europea acabó con las campañas y estancias de científicos europeos, sobre todo de alemanes, a los que el Tratado de Versalles de 1919 impidió realizar cualquier actividad fuera de su territorio. Durante los años siguientes a 1920, la actividad en el observatorio se redujo a poco más que las observaciones aerológicas convencionales y a medidas de radiación.
Es entonces, sin embargo, cuando se revela una cuestión, quizás la esencial porque explica el interés y la presencia del gobierno y del kaiser alemán, además de un nuevo actor en escena: el conde Ferdinand von Zeppelin. En 1920, apenas cuatro después de la inauguración del observatorio de Izaña, el director del Servicio Meteorológico Nacional José Galbis escribió un extenso artículo en el diario “La Prensa” de Santa Cruz de Tenerife en el que “llamaba la atención acerca de la importancia que las islas Canarias, por su especial situación, deben tener en todo
programa de navegación aérea, y particularmente entre Europa y América del Sur (…) Tenerife está situada un poco más al N y al W que Las Palmas, y por lo tanto, tiene condiciones preferentes para la línea de navegación entre Europa y América (…) dentro de la isla de Tenerife se halla el Teide, que surgiendo por encima de las nubes, es un faro inmejorable para la orientación de los aviadores; y por último, en la misma isla se encuentra el Observatorio de Izaña, en el que aparte de realizarse utilísima labor en el estudio de los vientos alisios y contralisios, se observan constantemente los elementos meteorológicos en general, dirección y fuerza del viento en todo momento, y con visibilidad a 2300 metros, observación imposible de realizar en las estaciones bajas”.
La comunicación aérea entre España y América del Sur fue un asunto de enorme interés por múltiples razones. Mientras en barco a vapor la travesía no tardaba menos de dos semanas la firma Zeppelin garantizaba que el trayecto duraría menos de tres días. En el año 1922 “Antonio Goicoechea [presidente de la Compañía Trasatlántica] requirió y obtuvo la cooperación de la Casa Zeppelin, por ser la única que tiene práctica en el establecimiento y explotación de líneas aéreas con dirigibles (…) en la Memoria redactada por la Casa Zeppelin se demuestra el alto grado de seguridad que debe esperarse de la línea Sevilla-Buenos Aires, que en opinión de sus meteorólogos, es la más adecuada para el tráfico aéreo por dirigibles que puede encontrarse en el mundo”.
La actividad científica del observatorio cesó prácticamente durante el período 1930-1960. Las consecuencias de la guerra civil española y de la segunda guerra mundial se dejaron sentir en los recursos materiales y humanos, causando la ausencia prácticamente total de investigaciones especiales.
El meteorólogo canario Inocencio Font Tullot fue quien publicó en la década de los años 40-50 los mejores y más variados trabajos y artículos acerca de la climatología y meteorología de Izaña y de Canarias, así como estudios muy interesantes de vientos en altura basados en los sondeos realizados desde 1916 hasta 1935. Algunos científicos germanos publicaron trabajos similares, entre otros von Ficker, Roschkott y Müller.
Los sondeos aerológicos, mediante cometas y globos piloto, fueron interrumpidos en 1960. Desaparecieron las ventajas que reportaba su lanzamiento desde los observatorios de montaña, y comenzaron entonces los radiosondeos llevados a cabo desde la ciudad de Santa Cruz de Tenerife
Sondeo con cometa en el observatorio de Izaña.Circa 1950
En el año 1958, coincidiendo con la apertura política del régimen franquista, llegaron nuevamente científicos extranjeros a Izaña con ocasión de un eclipse solar. Los astrónomos usaron el observatorio para llevar a cabo estudios sobre la transparencia de la atmósfera y para examinar su grado de idoneidad para las observaciones astronómicas.
Pero es desde principios de 1961 cuando se inicia la primera colaboración extranjera del observatorio con el Dr. Reydar Nydal, de la universidad de Trondheim(Noruega), realizando muestreos del aire a través de una disolución de hidróxido sódico para determinar la concentración y evolución de la radiactividad a partir del C14.
Pocos años después, en octubre de 1968, un equipo de meteorólogos de la universidad de Mainz, liderados por el Dr. Christian Junge, se alojaron en el observatorio para validar nuevos instrumentos con los que medir y analizar la contaminación química de la troposfera a bordo del buque “Meteor”, un buque oceanográfico y meteorológico que iba a realizar una campaña en aguas del Atlántico Norte.
La campaña de Christian Junge y el inicio de la Estación BAPMoN (1968)
En los veranos de 1973 y 1974, una serie de sondeos fueron llevados a cabo en Izaña para estudiar microturbulencias atmosféricas, en vista de su trascendental importancia para las observaciones astrofísicas. Otros estudios sobre transporte de aerosoles así como de componentes químicos en la atmósfera, se realizaron en el observatorio. A partir de los resultados obtenidos tras una campaña para la medida de halocarbonos, realizada en 1979 por el Dr. R. A. Rasmussen del Oregon Graduate Center for Study and Research (USA), éste escribió en una carta al Dr. Miguel Zalote, director entonces del observatorio de Izaña, que “los datos que hemos obtenido en Izaña son los mejores del mundo”.
Una vez más los científicos alemanes renovaron su interés por las condiciones naturales del observatorio de Izaña. En 1981 los Dres. Schmitt y Balchtrusch, comisionados por el servicio meteorológico alemán, realizaron diferentes pruebas para valorar la idoneidad del observatorio como estación BAPMoN (Background Atmospheric Pollution Monitoring Network), representativa de la atmósfera libre en la región subtropical del hemisferio norte.
Fue en el año 1984, así pues 75 años después de aquél lejano año de 1909, cuando los gobiernos de España y Alemania firmaban de nuevo un acuerdo de cooperación mediante el cual el observatorio se sumaba al programa y a la red BAPMoN de la Organización Meteorológica Mundial.
En 1989 la red BAPMoN se fusiona con la red GO3OS (Sistema Global de Observación de Ozono) para constituir el programa de la red GAW (Vigilancia Atmosférica Global) de la cual Izaña es una de sus principales estaciones. Las estaciones VAM de representación mundial están situadas en lugares remotos representativos de grandes áreas geográficas, con niveles de fondo muy bajos de contaminantes, y en ellas se miden numerosos parámetros atmosféricos de forma continua durante décadas. Estas estaciones se encuentran, la mayor parte de su tiempo, libres de efectos de contaminación local o regional. Los datos que se obtienen en estas estaciones son utilizados en modelos y programas de investigación sobre cambio climático y sobre destrucción de la capa de ozono.
En la actualidad, y como parte del Programa VAM en Izaña se miden, además de parámetros meteorológicos, O3 superficial y en columna, CO2, CH4, CO, partículas en suspensión y distribución por tamaños, caracterización química de material particulado, espesor óptico de aerosoles, radiación directa, difusa, global y ultravioleta (UV) espectral.
Nuestro observatorio se encuentra, asimismo, integrado en la Red para la Detección del Cambio Estratosférico (NDSC: “Network for Detection Stratospheric Change”). Esta red mundial está formada por estaciones de alta calidad con programas de observación e investigación con el objetivo de entender el comportamiento de la estratosfera desde un punto de vista químico y físico, y alertar sobre cambios que se registren en la misma. En nuestro observatorio existen cuatro programas de la NDSC. El de ozono total en columna con espectrofotómetros Brewer y el de ozonosondeos, ambos llevados a cabo por Aemet. El programa de observación con tres espectrómetros DOAS (UV-VIS) para determinación de NO2, BrO, OClO por parte del Área de Instrumentación e Investigación Atmosférica del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), y el programa de medida de gases traza en la estratosfera (O3, H2O, HDO, N2O, CH4, HF, HCl, ClONO2, NO, NO2, y HNO3) así como perfiles verticales de O3, NO, HCl y HF mediante la técnica FTIR (Fourier Transform InfraRed) llevado a cabo por el Institut für Meteorologie und Klimaforschung (IMK) (Forschungszentrum Karlsruhe, Alemania). Estos cuatro programas juegan en estos momentos un papel crucial en validación de sensores atmosféricos a bordo de varios satélites de la Agencia Espacial Europea: GOME (satélite ERS2), GOMOS, SCIAMACHY y MIPAS (satélite ENVISAT).
Desde principios de 1991, y de forma ininterrumpida, se muestrean con frecuencia semanal matraces para la determinación in-situ de CO, CO2, CH4 e isótopos en el Observatorio de Izaña para el “Climate Monitoring & Diagnostics Laboratory-National Oceanic and Atmospheric Organization» (NOAA-CMDL, USA). En Mayo de 2001 se inicia en el Observatorio de Izaña un programa de observación de espesor óptico de aerosoles en colaboración con “World Radiation Center” (WRC; Davos) en el marco de la “high-altitude station global network” coordinada por la OMM. En colaboración con el Grupo de Física Atmosférica de la Universidad de La Laguna (ULL), y en el marco de varios proyectos de investigación del Programa de I+D del Ministerio de Ciencia y Tecnología, se mide desde octubre de 2001 radiación UV espectral en SCO y se realizan estudios sobre el efecto que los aerosoles marinos y africanos ejercen sobre la radiación UV.
En el marco del proyecto nacional I2A2 (Impacto de las Intrusiones Africanas sobre la calidad del Aire en las Islas Canarias) se inicia en enero de 2002 un estrecha colaboración con el Instituto de Ciencias de la Tierra “Jaume Almera”, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC, Barcelona) para la determinación y caracterización físico-química de material particulado tanto en el Observatorio de Izaña como en Santa Cruz de Tenerife mediante varias técnicas.
Además de los programas científicos y de observación, nuestro observatorio lleva a cabo actividades operativas, entre las que cabe destacar el diseño, implementación y operación diaria del modelo de predicción nacional del índice ultravioleta. En él se ha implementado la red nacional de espectrofotómetros Brewer y planifica actualmente los programas de medida y de control de calidad de ozono total y radiación UV espectral.
El Observatorio de Izaña es un lugar privilegiado, tanto por su ubicación geográfica en la región subtropical, de enorme interés tanto a nivel estratosférico como troposférico, como por encontrase a gran altura en el entorno del Parque Nacional de El Teide. Por esta circunstancia y por el hecho de desarrollarse un amplio programa de medidas, éste Observatorio es considerado lo que se denomina como “super-site”. Si además añadimos las posibilidades casi únicas a nivel mundial de poder disponer a escasa distancia de estaciones complementarias a nivel del mar, hace que este sistema de observación sea único en el mundo y estratégico para detectar cambios en la atmósfera de la Tierra. Tal sistema puede estudiar de forma casi exclusiva las invasiones de aire africano hacia el Atlántico, el transporte estratosférico ecuador-latitudes medias, procesos de intercambio estratosfera-troposfera, etc. Además, las estaciones “super-site” están llamadas a convertirse en centros de calibración y validación de grandes redes de Observación de la Tierra. En este sentido, el observatorio de Izaña es a partir de 2004 el centro de calibración absoluto de ozono de la red europea de espectrofotómetros Brewer.
Pero donde realmente el observatorio de Izaña jugará un papel fundamental en las próxima décadas será en la validación y calibración de sensores de satélites, ya que la práctica totalidad de observación de la atmósfera será realizada desde el espacio, y un número muy pequeño de estaciones elegidas de muy alta calidad y con programas extensos de medida serán las que realicen el control de calidad.
Parte de las instalaciones del observatorio de Izaña tras la nevada .Circa 2005
Este es el resumen y el final feliz de una historia que comenzó hace ya casi cuatro siglos, y que recomienza año tras año de acuerdo con los nuevos retos y propósitos que la comunidad científica internacional toma en consideración. El Centro de Investigaciones Atmosféricas de Izaña (CIAI) ha tomado el relevo de aquel observatorio que vino a dar la luz a los meteorólogos españoles en el año 1916 para ser hoy quien forma a los investigadores de la atmósfera del futuro.
Os dejamos con el vídeo del centenario de Izaña y otro vídeo sobre el laboratorio de nubes en Izaña.
Se produjo entorno a las 18 horas un tornado en dirección SO-NE en una célula que anteriormente había originado granizo en la zona cercana
La tecnología y las redes sociales nos permiten cada vez más tener rápidamente noticias de la ocurrencia de fenómenos como tornados, que hasta hace muy poco podían tardar mucho más, o incluso no llegar nunca a nuestro conocimiento. Esta valiosa información nos permitirá sin duda tener en unos años una climatología de tornados muy enriquecida.
Aun así, si el tornado ocurre de noche y/o en una zona despoblada, probablemente nos enteraremos a posteriori, y más bien por sus efectos. Sin embargo, en el caso del tornado que el pasado día 1 entró desde La Rábida, asoló invernaderos de fresas, y atravesó la población de Palos de la Frontera a plena luz del día, probablemente estamos ante uno de los tornados más grabados y fotografiados en España.
Gracias a todos los que habéis colaborado con vuestras tomas y nos las habéis hecho llegar. También a los ciudadanos que registraron el evento en nuestro Sistema de Notificación de Observaciones Atmosféricas Singulares SINOBAS.
El reporte será próximamente completado con la información de la visita de campo y el informe de AEMET.
Aquí hemos recopilado algunas de las imágenes,
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Destacamos este vídeo de Bonares digital, sin duda excepcional, pues ha recogido el tornado, desde su llegada a tierra desde la ría, hasta estar tan cerca de la cámara que asusta, alrededor del minuto 2. Bonares digital
El fin de semana del 9 al 11 de diciembre predominará el tiempo anticiclónico y estable en la mayor parte de España. Lo más significativo serán las nieblas y la nubosidad baja en amplias zonas del interior de la Península. Se espera que sean persistentes en ambas mesetas, especialmente la norte, así como en el Valle del Ebro. Solo hay probabilidad de alguna lluvia o chubasco, débil y ocasional, en el área del Estrecho, Baleares, extremo occidental de Galicia y litoral sudeste peninsular. Por otro lado, el domingo llegará un frente atlántico a las Islas Canarias, acompañado de precipitaciones que afectarán a las islas occidentales. Las temperaturas experimentarán pocos cambios, salvo en Canarias donde bajarán ligeramente, sobre todo el domingo. Se prevén intervalos de viento fuerte, durante el viernes y el sábado, de Levante en el Estrecho y de componente sur en el litoral occidental de Galicia.
La situación de estabilidad y tiempo anticiclónico se prolongará durante los primeros días de la semana del 12 al 18 de diciembre, manteniéndose las nieblas en zonas de ambas mesetas y en las depresiones del nordeste. En el resto del país predominarán los cielos poco nubosos o despejados, aunque persiste cierta probabilidad de precipitaciones, sobre todo en Galicia y, de forma más puntual, en las Islas Canarias de más relieve, Baleares y litoral mediterráneo peninsular. No se esperan cambios importantes en las temperaturas durante estos días. Predominará el viento de componente sur en el oeste de Galicia y del este o noreste en Canarias, siendo flojo en general en el resto del país. A partir del miércoles o jueves aumenta considerablemente la incertidumbre sobre la evolución de la atmósfera, no pudiendo descartarse un aumento generalizado de la inestabilidad y de la probabilidad de precipitaciones, especialmente en el área mediterránea, noroeste peninsular, área cantábrica y norte de las Islas Canarias de más relieve.
Tendencia general para el periodo del 12 de diciembre al 1 de enero
Se representan a continuación los mapas de anomalías respecto de la climatología de 20 años del modelo de predicción del Centro Europeo (VarEPS-Mensual), de los valores medios semanales de dos variables meteorológicas: la temperatura a 2 metros (T 2m) en ºC y la Precipitación Total (PCP) en mm. Utilizando técnicas estadísticas se blanquean aquellas áreas donde la serie de valores previstos del VarEPS-Mensual no es significativamente diferente de la serie de los valores de la climatología del modelo.
NotaLas tendencias mensuales se obtienen a partir de los productos del modelo de predicción mensual del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo. Estas predicciones están sujetas a incertidumbres que, por un lado, se incrementan al aumentar el plazo de predicción y, por otro, son más elevadas cuando se realiza una interpretación de los productos a escala regional, sobre zonas de tamaño relativamente reducido.
Resumen de la evolución de las precipitaciones en España
Durante el periodo del 30 de noviembre al 6 de diciembre las precipitaciones afectaron a toda España con la excepción de zonas de Galicia, cornisa cantábrica y Pirineo occidental, superándose además los 10 mm en toda la mitad sur peninsular, levante, al este de Pirineos y ambos archipiélagos. Se acumularon cantidades superiores a los 40 mm en zonas del Sistema Central, en el sur y oeste de Andalucía, en el litoral mediterráneo desde Almería hasta Valencia, al norte de la provincia de Gerona, en el norte de la isla de Mallorca y en la isla de La Palma. Las precipitaciones alcanzaron los 120 mm en la mitad sur de la provincia de Huelva, al sur de Cádiz, en Ceuta y sur de Málaga y en el sur de la provincia de Valencia, llegando a superar incluso los 300 mm en alguna zona aislada del litoral malagueño. Entre las precipitaciones acumuladas en observatorios principales destacan las siguientes: 146 mm en Ceuta, 130 mm en Huelva/Ronda Este, 97 mm en Málaga/Aeropuerto, 90 mm en Cádiz/Observatorio, 65 mm en Murcia/Alcantarilla y 55 mm en el puerto de Navacerrada.
Por otra parte, el valor medio nacional de las precipitaciones acumuladas desde el pasado 1 de octubre hasta el 6 de diciembre de 2016 se cifra en 179 mm, lo que representa en torno a un 4% más que el valor normal correspondiente a dicho periodo (172 mm). Las cantidades acumuladas no llegan a superar el 75 % del valor normal en una extensa área del norte peninsular, desde Galicia hasta Navarra junto con el norte de Castilla y León, en zonas litorales de Murcia, en la isla de Menorca, sur de La Palma, la Gomera y sur de la isla de Tenerife. Por el contrario, las precipitaciones superan a las normales en una extensa área del centro peninsular, norte de Extremadura y sur de Castilla y León, en todo Aragón, en la mayor parte de Andalucía, diversas áreas del Pirineo y Cataluña, Islas Canarias orientales junto con El Hierro y el norte de La Palma y Tenerife. Se han superado los valores normales en un 50% en una zona del interior peninsular que abarca parte de Castilla- La Mancha, Madrid y sur de Castilla y León, en muchas zonas de Aragón, en Sierra Nevada, en el oeste de la Comunidad Valenciana y en el oeste y este de Andalucía, llegándose a valores el doble que los valores normales en el sur de Ávila, interior de Aragón, Sierra Nevada, interior de Murcia, áreas del oeste de Andalucía y sur de Cádiz y la mayor parte de las islas de Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote.
Un artículo de Pedro José Oria,Observador Aeronáutico,Delegación Territorial de Navarra.
La red nivometeorológica de AEMET en los Pirineos navarro y aragonés está formada por un total de 16 puntos de observación y medida de variables meteorológicas y del manto nivoso. Diez de ellos están situados en refugios de montaña y seis en estaciones de esquí. Los refugios de montaña se encuentran atendidos por personal durante todo el año y, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan, los guardas toman medidas diariamente a las 09.00 horas en invierno y a las 10.00 en verano. Las estaciones de esquí, por su parte, transmiten los datos a AEMET con especial interés en colaborar de cara a la predicción de aludes en la temporada de esquí que comienza por lo general a principios de diciembre y se prolonga hasta comienzos o incluso mediados de abril. Sigue leyendo →
Por Delia Gutiérrez y Juan de Dios Soriano, equipo de seguimiento de tornados de la sede en Sevilla de AEMET.
Siguiendo los pasos de un tornado
Los tornados son fenómenos meteorológicos de los que en nuestro sistema SINOBAS hemos denominado “singulares”, es decir, se trata de fenómenos poco frecuentes, de escala muy reducida (del orden de decenas de metros) en comparación con la resolución de nuestros sistemas de observación, pero de intensidad significativa, y que puede tener un alto impacto social.
Por tanto, el tornado es un fenómeno que tiene mucho interés, pero escapa a nuestra capacidad de detección. Por ejemplo, puede dar lugar a vientos muy intensos a lo largo de su recorrido pero, salvo que pasase por una estación meteorológica, nuestros registros en las estaciones vecinas no tendrán nada que ver con los valores del viento alcanzados a su paso. En cuanto a la señal en nuestros radares, en el mejor de los casos, si el radar no está muy lejos, y no hay obstáculos geográficos, meteorológicos, o de otro tipo, que limiten la señal, podemos encontrar indicios de rotación en una nube, pero no del tornado en sí.
A priori, podemos tener identificadas las áreas donde las condiciones atmosféricas son favorables, y vigilar su desarrollo. Sin embargo, nuestros sistemas de vigilancia no nos permiten saber con certeza dónde y cuándo ha ocurrido un tornado. Por esta razón, nos mantenemos muy atentos a las noticias de la posible ocurrencia de dicho fenómeno y, en la medida de nuestras posibilidades, tratamos de verificarlas a posteriori, no solo por el interés científico de una base de datos que nos permita avanzar en nuestra climatología de tornados y en el estudio de las características y condiciones favorables en nuestro país, sino también por la condición de AEMET como autoridad meteorológica, responsable de emitir informes y certificaciones que son susceptibles, por ejemplo, de generar el pago de indemnizaciones por parte de entidades aseguradoras.
Para poder realizar dicha verificación es necesario hacer una visita de campo lo antes posible. Serán los datos obtenidos sobre el terreno, junto con el análisis de las condiciones meteorológicas reinantes, los que permitan determinar si pudo ocurrir un fenómeno local de viento muy fuerte, y de qué tipo, puesto que, además de los tornados,existen otros fenómenos como reventones, frentes de racha, etc. capaces de producir daños por viento que, por su escala, no dejen registros destacables en estaciones meteorológicas cercanas. Es muy importante también, tanto por el interés científico como para las certificaciones, determinar del modo más exacto posible la extensión del área afectada.
La noticia
Actualmente, son muchos los ciudadanos que, a la vista de un fenómeno meteorológico impactante, hacen una fotografía y la dan a conocer. Nuestras redes sociales y nuestro sistema SINOBAS pretenden, entre otras cosas, ser una vía por la que los ciudadanos nos puedan hacer llegar este tipo de noticias.
El pasado sábado 5 de noviembre, al paso de una banda tormentosa con precipitaciones intensas, varios vecinos de Arcos de la Frontera, Cádiz, avistaron a distancia una tuba colgando de la nube, y algunos de ellos pudieron fotografiarla y tomar videos. La noticia llegó a nosotros muy rápidamente, gracias a la participación de un colaborador muy activo en las redes, “La Línea meteo”, que no solo tuiteó abundante y completa información del suceso desde el primer momento, sino que también reportó rápidamente el evento en nuestro sistema SINOBAS.
Preparando la visita
De este modo, el lunes por la mañana en la delegación de AEMET en Sevilla pusimos en acción al grupo de seguimiento de tornados. Es importante, antes de salir a realizar una inspección sobre el terreno o visita de campo, recopilar todos los datos disponibles. Nuestro colaborador ya había aportado mucha información de utilidad, en el reporte y en su propio blog, pero indagamos en el ayuntamiento de Arcos, vía telefónica, para conocer posibles datos de afectados. En esta ocasión, no había noticias de daños, lo que nos confirmaba la sospecha de que el tornado no habría afectado a ninguna zona urbana. Sin embargo, la policía municipal amablemente nos facilitó la información que conocía, que coincidía con nuestros datos previos, e incluso nos hizo llegar posteriormente fotos y videos del suceso.
Estudiada la información disponible, particularmente las referencias geográficas que nos permitían identificar la zona a explorar, y pertrechados con nuestras notas, calzado cómodo y teléfonos (¡que es como decir cámara de fotos, mapa, brújula y cinta métrica!), emprendimos el viaje esa misma mañana. Siempre es deseable realizar la visita cuanto antes, para que el rastro de daños no haya sido alterado y los testimonios estén aún frescos.
Buscando señales
Cuando llegamos a Jédula, pedanía de Arcos de la Frontera donde iniciamos la exploración, no estábamos seguros de si llegaríamos a encontrar algo, bien porque la tuba no hubiera llegado al suelo, bien porque hubiera pasado sobre tierra de labor donde difícilmente habría dejado rastro. Tomamos la carretera antigua que va de Jédula a Arcos casi paralela a la autovía, conduciendo lentamente a la búsqueda de cualquier indicio, pero el paisaje de tierras de cultivo sin apenas vegetación no ayudaba mucho. Fuimos parando en las fincas y establecimientos a nuestro paso, entrevistando a los pocos vecinos que en una zona tan despoblada podíamos encontrar. Sin embargo, es de agradecer el trato amable y la disposición a colaborar que, como en otras ocasiones, obtuvimos en las cinco fincas y la gasolinera que visitamos. Cualquier información es relevante para nuestro estudio, tanto saber por dónde no ha pasado, como hacia dónde lo han visto, como qué hora era, si oyeron algún ruido particular, si llovía o había tormenta… En este caso, las informaciones nos dirigieron a un olivar que se extiende sobre una loma que queda muy cerca de Arcos, en dirección hacia Jédula. Esto concordaba con los datos anteriores y con la posición de las señales más activas que había registrado nuestro radar.
Accedimos al interior de la finca, donde pudimos localizar al guarda, que nos confirmó el suceso, del que había sido testigo directo. Nos indicó la zona por donde vio llegar y salir el tornado, y nos autorizó para explorarla, cosa que él no había hecho todavía, ocupado en otras tareas como estaba.
En el pluviómetro ubicado en mitad del olivar recogieron 49mm. en 40 minutos, según el guarda. El tornado pasó sobre las 11:20, nos contaba, llegó del SW y, tras pasar por un eucaliptal, lo vio alejarse a la vez que le parecía que se iba disipando.
Siguiendo el rastro
Los eucaliptos que nos señaló el guarda se encontraban en un estado muy irregular. Muchos estaban tronchados y derribados, pero parecían secos y viejos, mientras que otros no mostraban daños.
Desde el eucaliptal hacia el SW se extendía el olivar. Frente a nosotros, los olivos parecían intactos, ¿o no? Pronto encontramos el primer olivo arrancado, y compartimos la noticia con nuestros seguidores de @AEMET_SINOBAS,
Tweet del 7 de noviembre
Uno de los troncos del olivo había sido arrancado desde su base y desplazado unos 7 metros, rompiendo una rama del olivo vecino por el impacto.
Desde allí, rumbo SW, fuimos siguiendo un rastro de hasta siete olivos dañados, seis de ellos arrancados desde la base, y dos de estos desplazados.
Olivo arrancado desde la base y desplazado 10 m. El tronco tenía más de un palmo de diámetro.
Uno de los olivos estaba tronchado y no arrancado. En la escala Fujita, es un nivel superior de daños. Se necesita un viento más intenso para tronchar un tronco sano que para tumbarlo.
Tuvimos que abandonar la exploración de esta finca, ya con mucho barro en los zapatos, al llegar a un arroyo que no estaba transitable. Indagamos de nuevo en la zona, vecina al olivar, por donde entró el tornado, pero, bien porque aún no tocara el suelo, bien porque lo hiciera sobre tierra de cultivo sin vegetación, no había indicios, ni más testimonios de su paso.
Aún prolongamos la visita en la dirección de salida de la trayectoria, por si a la salida del olivar aún hubiera algún rastro o testimonio, inspeccionando el paisaje desde la autovía que bordea la loma y tomando luego la carretera que sube hacia Arcos, donde también entrevistamos a una vecina; sin embargo, no tenemos constancia de que haya provocado más daños, lo que encaja con el testimonio del guarda de que se fue disipando desde su salida del eucaliptal.
De vuelta a la oficina
Después de la inspección in situ, nuestra tarea consiste en ordenar la información, localizándola en el mapa y preparando el informe de la visita de campo.
Mapa con señales de localización de los daños y posible trayectoria (línea roja).
Los daños identificados en nuestra visita (círculos azules) abarcaban una extensión lineal de unos 400 metros. No obstante, dos días más tarde, una perito colaboradora del Consorcio de Compensación de Seguros (entidad con la que AEMET colabora en estos casos) llevó a cabo otra visita y pudo acceder al otro lado del arroyo, donde identificó 14 olivos más con daños similares (círculos verdes), algunos de ellos desplazados más de 20 m. Con estos nuevos datos, el recorrido total podría ser de al menos 1000 metros (como se ve en el mapa, la zona colindante a la finca, en la dirección en la que entró el tornado, es tierra de labor sin vegetación, por lo que no se puede valorar si previamente ya tocaba suelo).
La naturaleza de los daños que habíamos observado estaría entre el límite superior del nivel EF0 y el inferior del nivel EF1 de la escala de Fujita mejorada (EF).
Por lo débil que parecía el enraizamiento de los árboles arrancados, lo empapado que estaba el terreno, y lo irregular de los daños causados (árboles dispersos entre muchos intactos), nos inclinamos primero a estimar que se trató de un tornado de intensidad EF0 pero, finalmente, una vez identificada la trayectoria de al menos 1 km. y mayores distancias de arrastre de los olivos arrancados, actualizamos las conclusiones aumentándolo a categoría EF1.
Posteriormente, el análisis de la situación meteorológica nos permite preparar un informe preliminar que queda archivado en AEMET, para un mejor conocimiento de las situaciones que dan lugar a estos fenómenos, y también para agilizar la atención a los usuarios que puedan solicitar un informe sobre el evento.
Por otra parte, la visita de campo nos ha permitido validar y completar el reporte en SINOBAS. No podemos dejar de agradecer a nuestro amigo La Línea Meteo la rápida y completa información que nos facilitó y, en su figura, a la de todos los entusiastas del tiempo que desinteresada y apasionadamente nos ayudan a vigilar los fenómenos, a veces violentos, pero siempre cautivadores, que la atmósfera nos ofrece.
Arcoíris doble debido a la luz de la luna observado en la localidad tinerfeña de Arico en febrero de 2014. Fotografía de Juan Manuel Oramas.
Almuñécar, Granada, sábado por la tarde, vía Benjamín Ruiz
Alcalá la Real, Jaén, sábado por la mañana, vía Alberto Márquez (@xolair83)
Registrador de viento Fuess
Día muy invernal en Salobreña (Granada), con mucho frío (máxima de 11°C). Cielo muy negro y amenazante a las 18:45h. Foto de Pablo Villacreces desde Salobreña.
Veleta-anemómetro Fuess
Tanque evaporímetro
Estación termopluviométrica automática
Arcoíris completo sobre Santa Cruz de Tenerife el pasado 1 de diciembre del 2014 a las 8:19 horas, cuando se producían lloviznas sobre la capital chicharrera.
Fragmentos de arcoíris primario y secundario el 21 de noviembre del 2014 por la mañana en Santa Cruz. El arcoíris secundario, que en la imagen queda a la derecha del primario, se produce por la reflexión de la luz de éste y siempre presenta una coloración más tenue. También es llamativa la forma del Cumulonimbus que se observa encima de los arcoíris, muy desgastado por su base y deshilachado en los topes por efecto del viento.
Así se ve el interior de Granada desde Salobreña, en la zona costera. Nevando a 500 metros de altitud. Foto de Pablo Villacreces desde Salobreña.
Termógrafo de lámina bimetálica
Foz do Douro, desembocadura del Duero, sábado por la tarde, vía Juan Alfonso (@Soy_JuanAlfonso), Aemet
Cercedilla, Madrid, sábado por la mañana, vía Javier Márquez
Fragmento de arcoíris de niebla sobre una delgada capa de estratos que alcanza el Observatorio de Izaña. Puede observarse por detrás, al fondo, el pico del Teide. También vemos, tanto en este ejemplo como en el anterior, que los colores se muestran de manera mucho más tenue que en el caso de un arcoíris normal.
Teruel, sábado a mediodía, vía Paula Martínez (@chimpmg)
Me he permitido añadir una fotografía curiosa y, en mi opinión, muy bonita e incluso alegórica: un avión se acerca al aeropuerto de Tenerife Norte el pasado 21 de noviembre y parece estar a punto de atravesar el arcoíris. Si a los turistas se les vende el archipiélago canario como el de la "eterna primavera" (cosa que da para un buen debate), creo que no hay imagen que lo represente mejor, pues el arcoíris suele aparecer con chubascos y lluvias intermitentes típicos de las estaciones equinocciales, es decir, el otoño y la primavera.
Sierra Nevada, madrugada del viernes al sábado, vía @websierranevada
Medidor automático de radiación solar
Gijón, sábado por la tarde, vía María Piquín, Aemet