El matrimonio López Van Dam y su estancia en el Observatorio de Izaña (1925-1933)

Por Fernando De Ory Ajamil, Agencia Estatal de Meteorología (fdeorya@aemet.es).  Colaboración extraída del Calendario Meteorológico 2021

A lo largo de la dilatada historia de la Agencia Estatal de Meteorología es muy frecuente, en la actualidad viene siendo un hecho bastante corriente, la existencia entre su personal de matrimonios o parejas sentimentales. Las causas habrán de ser de índole diversa, pero parece una norma común que estas uniones determinen sus trayectorias profesionales y familiares, prosiguiendo en muchos casos hasta el final de la vida laboral. El ejemplo en el que se centra esta colaboración es singular por varias razones. Nemesio López Solás y Alice van Dam fueron respectivamente auxiliar de meteorología —asimilado hoy a diplomado de meteorología— y administrativa-calculadora en el observatorio meteorológico y aerológico de Izaña. Ellos fueron «la primera pareja profesional» de este observatorio, seguida pocos años después por otra más célebre formada por Inocencio Font Tullot y Amparo Blasco. Allí vivieron cerca de ocho años, algunas temporadas juntos y otras separados pues, antes de ingresar en el Servicio Meteorológico Nacional, Alice van Dam vivió y trabajó en Santa Cruz de Tenerife siendo la primera informadora de turismo del Cabildo de Tenerife.

LLEGADA A LA ISLA DE TENERIFE

Transcurría el mes de marzo de 1925, siendo jefe del observatorio el legendario Pío Pita Suárez-Cobián, cuando Nemesio y Alice tomaron rumbo a la isla de Tenerife, debido a una grave enfermedad respiratoria que padecía su hija Ilse. Por aquel entonces los médicos aconsejaban para el tratamiento y curación de las enfermedades respiratorias —recuérdese que la tuberculosis era la gran pandemia de la época— la estancia en lugares y balnearios de alta montaña, con climas secos y de elevada radiación solar. Siendo su padre, Juan López Lezcano, ingeniero geógrafo del Instituto Geográfico Nacional y descendiente de una prolija saga de ingenieros geógrafos —su antepasado Tomás López cartografió las islas Canarias durante el reinado de Carlos III— Nemesio comenzó su andadura profesional como ingeniero topógrafo y más adelante como auxiliar de meteorología en el observatorio meteorológico de Izaña —dentro del IGN ambos puestos pertenecían a la misma escala; puesto que hasta el fin de la Guerra Civil, el Servicio Meteorológico Nacional formaba parte del IGN—.

En el desolado y más elevado enclave habitado de la isla de Tenerife, y seguramente de toda España, a 2375 metros de altura, fue a establecer su residencia la familia López van Dam. Entonces, y hasta bien avanzada la década de los años sesenta del pasado siglo, el personal se alojaba y vivía permanentemente en las dependencias del observatorio. Alice hablaba y escribía de forma fluida cuatro idiomas, pero apenas el castellano. Sin embargo, en el año 1928, obtuvo brillantemente por oposición la primera plaza de informadora del primer puesto de información turística creado por el Cabildo de Tenerife. Poco tiempo después ganó también por oposición, una plaza de administrativa-calculadora en el Servicio Meteorológico Nacional, regresando al observatorio de Izaña para trabajar junto a su marido.

LA VIDA EN EL OBSERVATORIO DE IZAÑA

Resulta imposible describir o transmitir mediante palabras escritas la vida en aquel entonces y en aquel paraje. La soledad permanente y el abnegado trabajo diario llevado a cabo en condiciones climatológicas en muchas ocasiones extremas, solo se alteraban con la llegada de visitantes y montañeros que iban camino de Las Cañadas y el pico del Teide. Pero antaño había tiempo para todo, y para mucho más. El observatorio de Izaña fue desde su inauguración «parada y fonda» de cientos y miles de excursionistas locales y extranjeros. La mayoría de ellos subían a las cumbres de la isla caminando, quien menos a lomos de mulos o caballos, y desde agosto de 1933 —una vez construida la carretera desde El Portillo a Izaña, cuyo itinerario trazó el propio Nemesio dada su condición de ingeniero topógrafo— en vehículos a motor. Apenas debía haber, sin embargo, momentos para el aburrimiento, pues Nemesio López Solás trabó muchas amistades y buena fama en la sociedad isleña a partir de múltiples acciones y publicaciones en la prensa local, abogando por abrir accesos al Teide para favorecer el turismo de montaña. No en vano, Nemesio fue un destacado miembro de la sociedad de montañeros de Peñalara y lo que hizo fue trasladar su gran afición de la sierra madrileña a la tinerfeña.

Panorámica del observatorio de Izaña. (Circa, 1930).
Alice y Nemesio en el chalet del Kaiser

En los círculos de la prensa tinerfeña le dieron el título de «El solitario de Izaña» —nadie había vivido hasta entonces tanto tiempo en la cumbre de la isla—, pero hoy debería reconocérsele como uno de los primeros y más firmes valedores del inmenso patrimonio natural del Teide, promoviendo lo que hoy bien podría denominarse «prototurismo de masas» —en la actualidad el Parque Nacional del Teide es el más visitado de España, con cerca de cuatro millones de turistas, y uno de los más conocidos del mundo—. Durante algunas y luego memorables tardes, recogidas en recortes de prensa, dejó ver Nemesio su modo de ser y afición en la plaza de toros de Santa Cruz, donde entonces se sucedían no pocos y muy populares acontecimientos taurinos.

EL TRABAJO EN EL OBSERVATORIO

A la llegada de Nemesio al observatorio de Izaña, desempeñaba la jefatura el meteorólogo Pío Pita Suárez-Cobián. Allí conoció y entabló amistad con otros meteorólogos, luego célebres en los anales de la meteorología española, como José María Lorente y Teótico Sevilla. Las tareas diarias consistían en las observaciones meteorológicas y climatológicas rutinarias de cualquier observatorio, además de otras especiales como eran las radiométricas y actinométricas, dado el carácter del observatorio. Pero donde se concentraba el mayor trabajo y dificultad era en los sondeos aerológicos. Realizados diariamente desde 1909 en el primer observatorio alemán ubicado en Las Cañadas del Teide, el emplazamiento de Izaña reunía más inconvenientes por estar más elevado y expuesto a vientos más fuertes. Desde su inicio se realizaban los sondeos con globos-piloto inflados con hidrógeno, cuya trayectoria en el aire era seguida desde tierra mediante un teodolito. Si el sondeo era satisfactorio podía durar unas tres o cuatro horas, pues una vez alcanzada su máxima altitud era necesario recoger el globo mediante un motor que rebobinaba el cable. Un sondeo requería en circunstancias normales la presencia de tres personas.

En el año 1933, ocho después de su llegada a Tenerife, y habiéndose restablecido la pequeña Ilse de sus dolencias, volvieron a la civilización y se trasladaron a la isla de Gran Canaria, siendo destinado Nemesio en la oficina meteorológica del aeropuerto de Gando. Con la caída de la II República Nemesio López Solás fue denunciado a las autoridades militares franquistas por el director del observatorio, Pío Pita, y posteriormente represaliado por sus supuestas ideas republicanas, que no fueron demostradas. A pesar de reunir en su defensa más de ochenta declaraciones de diferentes autoridades y personalidades isleñas, López Solás fue depurado políticamente y separado durante 5 años del Servicio Meteorológico Español. Este proceso de depuración se vio repetido en bastantes funcionarios del SMN —célebres fueron los de Mariano Doporto y Arturo Duperier— cuyas circunstancias personales bien merecen un detallado estudio.

De Gran Canaria la familia López van Dam marchó a Málaga y de aquí luego a Madrid, donde se establecieron definitivamente hasta la muerte de ambos, casi simultáneamente y con cerca de cien años, en 1985. Queda hasta aquí esbozada la inolvidable vida de dos personas que trabajaron en el observatorio de Izaña en muy duras circunstancias, pero donde vivieron con inmensa plenitud. De ellos heredó Luis López van Dam su amor por la isla de Tenerife y su indescriptible atracción por el pico del Teide.

Firmas de Nemesio y Alice en el libro de registro del personal del observatorio de Izaña.

Estas líneas son un sencillo y sincero tributo a una familia que vivió y desempeñó muy esforzadamente su trabajo en el observatorio meteorológico de Izaña. Ahora que hace casi un siglo desde su llegada al primer observatorio que tuvo el Servicio Meteorológico Español —organismo rebautizado actualmente como Agencia Estatal de Meteorología— a excepción entonces de su sede central en el parque de El Retiro de Madrid. Hoy nadie vive ya en el observatorio atmosférico de Izaña, pero en el mismo trabajan casi medio centenar de personas entre científicos y personal auxiliar, y a él acuden científicos de todo el mundo que continúan prestigiándolo, aumentando el conocimiento del comportamiento de la atmósfera y el cambio climático a escala planetaria. Algo que seguramente jamás imaginaron Alice y Nemesio López van Dam.

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