Meteorología de montaña. Un mundo aparte.

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La relación entre las montañas y la meteorología es un factor clave y complejo capaz de crear fenómenos exclusivos como el efecto föhm, las ondas de montañas, tormentas orográficas o las brisas de montaña y valle. Tal es su incidencia en el clima que determinan y modifican en gran media los sistemas meteorológicos de las áreas circundantes convirtiéndose en elementos vitales a la hora de elaborar las predicciones.

Ramón Pascual
Jefe del Grupo de Predicción y Vigilancia de Barcelona
Gerardo Sanz
Jefe del Grupo de Predicción y Vigilancia de Zaragoza

El mundo de las montañas

Las montañas son las rugosidades de la superficie terrestre, insignificantes en comparación con el radio de la Tierra (6400 km) pero grandes en el marco de nuestra atmósfera y notablemente influyentes en el comportamiento de la misma. Las montañas son, por definición, zonas de orografía compleja caracterizadas por fuertes desniveles, vertientes con distintas orientaciones y distribución irregular de macizos elevados y valles. Los importantes desniveles sitúan a las cimas de las grandes montañas a elevada altitud sobre el nivel mar, cerca del límite superior de la troposfera en algún caso (Everest, 8.848 m). Los desniveles determinan una gradación altitudinal de la vegetación en pisos y la altitud conlleva la aparición de la línea de las nieves perpetuas y la presencia de los mayores glaciares fuera de las zonas polares.

Las montañas se organizan en cordilleras más o menos largas y complejas o se presentan en forma de macizos aislados. La orientación principal de una determinada cordillera es un elemento clave en la forma de interacción de la misma con la radiación solar y con los flujos de aire dominantes. Otros factores que condicionan el clima de las montañas, además de la altitud, son su latitud y su distancia al mar (continentalidad). Se puede hablar así de montañas tropicales, templadas o de latitudes medias y polares y también de montañas marítimas u oceánicas y de montañas continentales.

Fenómenos meteorológicos en las montañas

Por supuesto, la mayor parte de la fenomenología atmosférica que se observa en las llanuras interiores y en las zonas bajas costeras también se puede observar en las zonas montañosas pero además la compleja orografía de estas áreas favorece el desarrollo de un conjunto de fenómenos exclusivos (efecto föhn, ondas de montaña, tormentas orográficas, brisas de montaña y valle, etc.). Y, por otra parte, los sistemas meteorológicos de mesoescala o escala sinóptica como los frentes se ven fuertemente alterados (frenados, deformados, partidos) cuando interactúan con las grandes cordilleras.

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Las montañas no solo modifican su propio tiempo y clima sino que determinan en gran medida el tiempo y el clima de las tierras bajas circundantes, a escala regional. Por ejemplo, la interacción de los flujos del sudoeste con las montañas del norte de África, el Atlas, genera en ocasiones una depresión (llamada comúnmente depresión argelina) sobre el mar Mediterráneo que establece vientos de levante en la costa mediterránea española.

Un fenómeno similar se da en el interior de la península Ibérica por efecto de los Pirineos, que frenan los flujos de componente norte e inducen la formación de un dipolo de presión (alta presión al norte y baja presión al sur de la cordillera) generando el viento local más frecuente en el valle del Ebro, el Cierzo o Mestral. Unido a eso, el Pirineo es también la principal causa de la aridez de amplias zonas en el valle del Ebro, por efecto Föhn. El aire húmedo atlántico, forzado a ascender al chocar con la cadena montañosa, deja lluvias en el lado de barlovento y baja reseco al de sotavento.

Finalmente, las grandes cordilleras del Mundo y algunas grandes mesetas especialmente elevadas, como la del Tíbet en Asia, provocan perturbaciones en la circulación general atmosférica que determinan el tiempo de un continente o se propagan a miles de kilómetros en forma, por ejemplo, de depresiones frontales que afectan a continentes lejanos. Así, las Montañas Rocosas de Norteamérica son, en ocasiones, lugar de origen, en última instancia, de borrascas que visitan Europa.

Tres ejemplos: efecto föhn, ondas de montaña, tormentas orográficas

Palabra alemana pero de origen latino, favonius (favorable), el föhn es un fenómeno que se manifiesta a sotavento de las montañas en forma de una subida notable de la temperatura, una caída de la humedad relativa y un viento fuerte y racheado. Es consecuencia de la trayectoria descendente del aire a sotavento de una montaña aislada o una cordillera, ligada o no a movimientos ascendentes a barlovento. Cuando éstos se producen los cielos están cubiertos en esa vertiente y se registran precipitaciones. El tipo de tiempo asociado al föhn conlleva, por ejemplo, un aumento en el peligro de ignición y propagación de incendios forestales o un incremento del peligro de desencadenamiento de aludes. Parece que el föhn también influye en el estado anímico de las personas.

Las ondas de montaña surgen tras la interacción de un flujo de aire con un pico aislado o con una sierra o cordillera. Las ondulaciones en el aire aparecen en atmósferas estables y se manifiestan visualmente gracias a la aparición de unas formaciones nubosas muy características: penachos de cirros y cirrostratos, altocúmulos lenticulares y nubes rotor. La aparición de ondulatoria sobre y a sotavento de las montañas también puede tener asociado un temporal de viento en las laderas inferiores del sotavento. Las operaciones de vuelo de aeronaves y la práctica de distintos deportes aéreos son muy sensibles a estas condiciones meteorológicas.

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Cuando la atmósfera está suficientemente inestable es frecuente en las zonas montañosas el desarrollo de tormentas ya que allí la disponibilidad de humedad y de mecanismos de disparo de la convección está asegurada. A menudo, los ingredientes para el crecimiento de las tormentas están presentes en las montañas pero no en las zonas llanas y bajas circundantes. En esas ocasiones tiene un claro sentido hablar de tormentas orográficas. Los mecanismos de disparo están ligados a las circulaciones de aire que surgen entre las cimas y los valles y a la presencia de zonas de convergencia local de las corrientes de aire que interaccionan con las montañas. Las tormentas en montaña son un fenómeno que todos aquellos que vayan a moverse por ellas deben tomar en consideración debido a los peligros de muchos tipos que suponen.

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La predicción meteorológica para montaña

Al elaborar los boletines de predicción general los técnicos de AEMET tienen en consideración la presencia de las montañas en la complicada geografía española, tanto peninsular como insular. Son un elemento más que introduce complejidad en la tarea de resumir en unas pocas líneas el tiempo previsto para una provincia o una comunidad autónoma. Pocas provincias en España se pueden contemplar como eminentemente llanas. Pero la existencia de algunas zonas montañosas extensas y de distintos colectivos de usuarios que requieren una información meteorológica especializada han conllevado que la AEMET, desde hace ya bastantes años, genere unos productos específicos de predicción de montaña para las principales cordilleras españolas.

Actualmente el Grupo de Predicción y Vigilancia de Zaragoza realiza boletines de predicción de montaña para los Picos de Europa, en la cordillera Cantábrica, el Pirineo (navarro, aragonés y catalán), el Sistema Ibérico (sector riojano y sector aragonés), el Sistema Central (sierras de Guadarrama y Somosierra y sierra de Gredos) y Sierra Nevada, en la cordillera Penibética.

Predicción meteorológica de montaña de AEMET

 http://www.aemet.es/es/eltiempo/prediccion/montana

Los boletines de predicción para montaña, elaborados diariamente, están estructurados en diferentes apartados: tiempo pasado, predicción para hoy y predicción para los siguientes tres días. Tienen un estilo esquemático incluyendo información para distintas variables (estado del cielo, precipitaciones, tormentas, temperaturas y viento). Además para el día en curso se presentan los valores máximo y mínimo de temperatura y sensación térmica previstos para un conjunto de puntos significativos, la altitud prevista de la isoterma de 0 ºC (la “isocero”) y la de -10 ºC, y la dirección y la velocidad del viento en la atmósfera libre a 1500 m y 3000 m.

Para preparar estos productos los predictores han de tener en cuenta las particularidades geográficas y climáticas de cada uno de los macizos o cordilleras e interpretar los mapas proporcionados por los distintos modelos numéricos de predicción en el contexto de la meteorología de montaña. Además, junto con los observadores del Grupo de Predicción y Vigilancia, deben recabar la máxima cantidad de información posible para resumir el tiempo pasado en las últimas 24 horas.

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Los usuarios

En la montaña se desarrolla una gran cantidad de actividades recreativas y profesionales que se ven afectadas directamente por las condiciones meteorológicas. Cada actividad tiene unas necesidades específicas, pero todas ellas son coincidentes en lo que se refiere a anticipar los riesgos derivados de los fenómenos meteorológicos que pueden tener lugar durante su desarrollo.

La seguridad en la montaña se basa en buena medida en una correcta selección del equipamiento y una adecuada planificación de las actividades. Así, los excursionistas deben estar preparados para hacer frente a eventualidades como el frío extremo, causa de hipotermias, o el terreno helado, en el que sin crampones es fácil resbalar con el consiguiente riesgo de despeñamiento, o la niebla que es motivo de desorientación y extravíos. Otras actividades exigen prestar atención a otros fenómenos: quienes hacen descensos de barrancos deben ser muy conscientes de la posibilidad de aumentos  súbitos del caudal, causados sobre todo por las tormentas. El mismo fenómeno de las inundaciones repentinas resulta muy peligroso también para los practicantes de la espeleología.

No menos importantes son las actividades profesionales: las de las estaciones de esquí, los transportes en helicóptero, las operaciones de rescate, el mantenimiento invernal de carreteras, etc. Para la toma de decisiones en la gestión de la seguridad, y también para la rentabilidad de estas actividades, una predicción meteorológica que identifique los elementos del riesgo es un elemento decisivo.

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La meteorología adversa es el principal factor de riesgo natural en las montañas españolas. Cambios bruscos de tiempo, inundaciones repentinas, impacto de rayos, episodios de fuerte viento, de lluvia engelante, o simplemente la niebla, son causa de gran número de accidentes graves en la práctica de deportes de montaña, en cualquiera de sus modalidades (excursionismo, alpinismo, escalada, esquí, descenso de barrancos, etc.) todas ellas muy influenciadas por las cambiantes condiciones meteorológicas en el terreno montañoso.

Los boletines de predicción meteorológica para zonas de montaña, junto con los avisos por fenómenos meteorológicos adversos, son la principal contribución de AEMET a la seguridad de vidas y bienes en el ámbito de la montaña.

LA CONSULTA DE UNA BUENA PREDICCIÓN METEOROLÓGICA ES INDISPENSABLE PARA REALIZAR ACTIVIDADES AL AIRE LIBRE EN MONTAÑA CON SEGURIDAD, CONFORT Y ÉXITO.

 

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