¿Con cuánta antelación podremos saber si las nubes dejarán ver el eclipse de 2026?

Artículo elaborado por José María Pascual Rodríguez1, Rafael Sánchez González1, Ainoa Pascual Cao2 y Brais Fraga Candal3.

1 Aemet – Delegación Territorial en Galicia, 2 Aemet, Dirección de Estrategia y Relaciones con los Usuarios, 3 Universidad de Coruña – Facultad de Ciencias.

El eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026 será uno de los acontecimientos astronómicos más importantes que se podrán observar desde España en los próximos años. Por ello, miles de personas se desplazarán a distintos puntos de la Península con la esperanza de contemplar el fenómeno, pero todos dependerán de un factor que no puede controlarse: la nubosidad.

Por muy espectacular que sea un eclipse, unas nubes en el momento decisivo pueden impedir su visibilidad. La cuestión es, por tanto, con cuánta antelación podremos disponer de una predicción de la nubosidad que tendremos ese día, a las horas del eclipse, en los distintos lugares del país.

Para responder a esta pregunta, se ha analizado la capacidad predictiva del modelo de predicción del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo (IFS), uno de los más avanzados del mundo. El objetivo no era averiguar dónde habrá nubes el día del eclipse, lo cual resulta imposible con tanta antelación, sino determinar cuántos días antes las previsiones comienzan a aportar información realmente útil con respecto a la estadística de la probabilidad de que el cielo esté poco nuboso o despejado, obtenida en un estudio cuyos resultados se recogen en la siguiente entrada del Blog de AEMET: ¿Estará despejado el día del eclipse de 2026?

El modelo IFS (Integrated Forecasting System) del Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Medio Plazo (ECMWF, por sus siglas en inglés) está considerado uno de los principales referentes mundiales en predicción numérica del tiempo. A diferencia de una previsión convencional basada en una única simulación, el IFS genera un conjunto (ensemble) de 51 escenarios posibles de la evolución de la atmósfera: uno de control y otros 50 ligeramente diferentes en sus condiciones iniciales. El análisis conjunto de todos ellos permite estimar cuál es el escenario más probable, además del grado de incertidumbre asociado a la predicción, que es una información especialmente valiosa cuando se trata de analizar fenómenos tan sensibles a pequeños cambios atmosféricos como la nubosidad. Así, cuando la mayoría de las simulaciones coinciden en el resultado, la incertidumbre es menor, y esta aumenta cuanto más divergen los resultados del ensemble.

Los resultados del estudio muestran un comportamiento bien conocido en meteorología: cuanto más lejano es el horizonte temporal de una predicción, más incertidumbre existe. Sin embargo, también pone de manifiesto que las previsiones mantienen una capacidad de anticipación útil durante varios días. Además, la predicción utilizando el ensemble mejora de forma apreciable con respecto a la obtenida a partir de una única simulación, y permite ganar aproximadamente dos días adicionales de fiabilidad.

El análisis llevado a cabo indica que las previsiones de nubosidad aportan información valiosa a no más de cinco días vista. Dentro de ese intervalo, la predicción ofrece una ayuda real para identificar las zonas con mayores probabilidades de disfrutar de cielos poco nubosos o despejados. Más allá de ese plazo, la ventaja de la predicción se reduce progresivamente y termina siendo comparable a la información proporcionada por la climatología, que no es otra cosa que el conocimiento estadístico de qué regiones suelen tener más frecuencia de cielos poco nubosos o despejados.

La conclusión del estudio es consistente: para tomar decisiones relacionadas con la observación del eclipse, en especial si implican desplazamientos largos, el periodo comprendido entre tres y cinco días antes del evento será previsiblemente el más útil desde el punto de vista meteorológico. Antes de ese momento, convendrá apoyarse principalmente en la climatología, mientras que durante la semana previa las previsiones comenzarán a ofrecer una orientación cada vez más fiable.

En definitiva, el estudio confirma que la previsión meteorológica podrá convertirse en una herramienta muy valiosa para quienes quieran observar el eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026, pero también recuerda una realidad fundamental: la atmósfera tiene límites de predictibilidad. Actualmente, la evidencia disponible indica que las previsiones de nubosidad aportan información adicional y útil hasta aproximadamente cinco días antes del eclipse, un horizonte temporal que puede considerarse una referencia razonable para planificar la búsqueda de los mejores cielos.

Puedes leer la memoria del estudio aquí: Estudio de la predictibilidad de la nubosidad del sistema IFS del Centro Europeo para el eclipse del 12 de agosto 2026

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