Artículo de Benito Fuentes López (@metbeni), Meteorólogo de AEMET

El presente artículo realiza un análisis meteorológico del primer viaje de Colón y trata de estimar, grosso modo, la probabilidad de que su expedición se hubiera encontrado con un huracán. Para ello, se utilizan datos históricos y actuales, y se compara su trayectoria con la de los huracanes registrados en la región.
La temporada oficial de huracanes en el Atlántico norte se extiende desde el 1 de junio hasta el 30 de noviembre, con su pico de actividad entre agosto y octubre 1. Este periodo coincide de manera casi exacta con el primer viaje de Cristóbal Colón hacia el Nuevo Mundo. Se sabe que Colón no se topó con ningún huracán durante su travesía, pues de lo contrario probablemente no habría regresado para contarlo, ¿tuvo suerte en su viaje? ¿Cuáles eran las probabilidades reales de haberse topado con un huracán en el Atlántico?
El viaje de Colón
La expedición de Colón comenzó el 3 de agosto de 1492 en Palos de la Frontera (Huelva), pero ya en los primeros días se enfrentó a problemas: el 6 de agosto, apenas tres días después de partir, se rompió el timón de la Pinta, lo que obligó a la tripulación a detenerse en las islas Canarias durante 25 días, más tiempo del previsto. Finalmente, el 6 de septiembre partieron de la isla de La Gomera hacia el Nuevo Mundo. Durante el viaje, Colón quedó asombrado por el tiempo tan apacible que encontraron: “Tuvieron la mar como el río de Sevilla; gracias a Dios, dice el Almirante. Los aires muy dulces como en abril en Sevilla, que es placer estar a ellos”2. Esta serenidad quizá era un presagio de las calmas que les ralentizaron, pues hasta el 12 de octubre registraron nueve días sin apenas viento. Aun así, Colón falsificaba el número de leguas recorridas para que la tripulación no pensase que estaban tan lejos de casa.
El anticiclón de las Azores y el mar de los Sargazos
Entre el 20 y el 30 de septiembre, la expedición redujo el número de leguas diarias a menos de la mitad (inferior a 30), probablemente porque se adentraron en el anticiclón de las Azores, atravesando su flanco sur a través del mar de los Sargazos. La idea inicial era buscar los vientos que, al sur del anticiclón, soplan de este a oeste. Las condiciones eran tan tranquilas y el mar estaba tan calmado que algunos días los marineros pudieron bañarse. Durante gran parte del viaje divisaron aves, cangrejos y tanta hierba que creían estar cerca de tierra firme, lo que provocó impaciencia y hasta una rebelión, que Colón sofocó tan solo dos días antes de llegar a su destino.
La probabilidad de un huracán
A medida que la expedición se acercaba a América, la probabilidad de encontrarse con un huracán aumentaba. Para estimar esta probabilidad, se han utilizado los datos de huracanes de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) desde 1851 hasta 2023 (IBTrACS 3). De los 1959 huracanes registrados en esta base de datos (categorías 1 a 5), se compararon sus trayectorias con la de Colón 4. De estos, 756 huracanes coexistieron en algún momento con el viaje de la expedición, pero solo 17 coincidieron en tiempo y espacio (diez de categoría 1, dos de categorías 2 y 3, y tres de categoría 4). Esto implica que, durante el viaje de ida (6 de septiembre a 12 de octubre) la probabilidad de colisión con un huracán fue muy baja, rozando el 1%, gracias en parte a que ambos actores (huracán y expedición) están en continuo desplazamiento, jugando al gato y al ratón, y no es fácil que coincidan.
Del reanálisis ModE-RAclim 6 se desprende que los meses de septiembre y octubre de 1492 fueron los típicos para el desarrollo de huracanes en el Atlántico norte. Los vientos en superficie, la cizalladura vertical y la temperatura gozaron de valores normales y no se registraron anomalías extremas que pudiesen favorecer o inhibir la formación y el desarrollo de ciclones tropicales.
Tras llegar a América, Cristóbal Colón y su tripulación pasaron los siguientes tres meses explorando las Bahamas, Cuba y La Española. Este intervalo de tiempo también deber tenerse en cuenta en el cálculo pues, de haberse topado con un huracán, la tripulación fácilmente podría haber sobrevivido pero no regresado para informar del descubrimiento. Dado que la temporada estaba llegando a su fin, no enfrentaron tal fenómeno, estimado con una probabilidad del 1,5%. Aun así, sufrieron muchos días de lluvia intensa y vientos desfavorables para la navegación, especialmente durante la primera quincena de diciembre.
La probabilidad de colisión durante el viaje de vuelta es prácticamente nula. Así pues, la probabilidad total de colisión en todo el recorrido (viaje de ida, exploración por las islas y viaje de regreso) es ligeramente inferior al 2,5%.
¿Y si no se hubiera roto el timón de la Pinta?
Uno de los grandes «¿y si?» de la expedición es la rotura del timón de la Pinta. Este incidente obligó a Colón a retrasar su salida de las Canarias, lo que, en retrospectiva, podría haber sido un golpe de suerte. Si el timón no se hubiera roto, la expedición habría salido de La Gomera en torno al 15 de agosto en lugar del 6 de septiembre, lo que habría incrementado la probabilidad de encontrarse con un huracán hasta un 5%. Recalculando las probabilidades para distintas fechas de partida (sumando la ida, la exploración y el regreso), se observa que la probabilidad es máxima para el periodo que abarca desde el 15 de mayo hasta el 30 de junio, alrededor del 10%. De hecho, si el viaje hubiera comenzado el 29 de mayo, justo al inicio de la temporada de huracanes, la probabilidad de colisión habría sido cuatro veces mayor que la que enfrentaron en realidad (10% frente al 2,4%). Cristóbal Colón, sin saberlo, emprendió su viaje en unas fechas en las que la probabilidad decae rápidamente. Por lo tanto, el timón roto de la Pinta, que inicialmente parecía un contratiempo, podría haber salvado la expedición de un desastre.
El peligroso viaje de regreso
Irónicamente, el mayor peligro no vino de los huracanes, sino de las borrascas que sufrieron en el viaje de vuelta. La expedición zarpó de regreso el 15 de enero de 1493 desde La Española y llegó a su destino el 4 de marzo. De la figura 2 se observa cómo el camino de regreso se realiza bordeando el anticiclón de las Azores por el norte buscando los vientos que soplan de oeste a este. A medida que Colón ascendía de latitud, iba encontrando “aires más fríos y noches más largas”.
Durante la segunda mitad del trayecto, el mal tiempo fue una constante: lluvias intensas, baja visibilidad y olas gigantes dominaron la travesía. Entre el 12 y el 15 de febrero, un temporal feroz azotó tanto a las naves que la Pinta y la Niña se separaron (la Santa María había encallado en el Caribe el día de Navidad). Colón y su tripulación se vieron en grave peligro, tanto que hicieron votos a la Virgen María para sobrevivir: “Creció el viento y las olas eran espantables, contraria una de otra, que cruzaban y embarazaban el navío que no podía pasar adelante ni salir de entremedias de ellas y quebraban en él […]. Después de esto, el Almirante y toda la gente hicieron voto de, en llegando a la primera tierra, ir todos en camisa en procesión a hacer oración en una iglesia que fuese de la invocación de Nuestra Señora. Allende los votos generales o comunes, cada uno hacía en especial su voto, porque ninguno pensaba escapar, teniéndose todos por perdidos, según la terrible tormenta que padecían”.
El 18 de febrero, al llegar a las Azores, “dijo la gente de la isla que jamás habían visto tanta tormenta como la que había hecho los quince días pasados y que se maravillaban cómo habían escapado”. El 27 de febrero un segundo temporal lo dejó “muy penado con tanta tormenta, ahora que estaba a la puerta de casa”. El 3 de marzo, muy cerca de Lisboa, “vínole una turbonada que le rompió todas las velas, y viose en gran peligro, mas Dios los quiso librar […]. Se pensaron perder de las mares de dos partes que venían y los vientos, que parecía que levantaban la carabela en los aires, y agua del cielo y relámpagos de muchas partes”.
El reanálisis ModE-RAclim viene a confirmar que aquel febrero de 1493 fue inusualmente prolífico en temporales. A su llegada, Colón “supo de la gente de la mar que jamás hizo invierno de tantas tormentas y que se habían perdido veinticinco naos en Flandes y otras estaban allí que había cuatro meses que no habían podido salir”. Los tonos verdes de las figuras 6 y 7 revelan las zonas del Atlántico norte sometidas a presiones en superficie bastante más bajas de lo habitual y a corrientes en chorro más potentes de lo habitual (un descenso en latitud) aquel febrero de 1493. En otras palabras, se dieron las condiciones para el desarrollo de borrascas profundas y grandes temporales que a punto estuvieron de costarle el viaje. Pese a todo, volvió para contarlo.
Referencias
- Climatología de huracanes en el Atlántico norte. (Última visita, 02/10/24).
https://www.weather.gov/media/tbw/1921/Climatology.pdf ↩︎ - Diario de a bordo del primer viaje de Cristóbal Colón. Fray Bartolomé de las Casas. (Última visita, 02/10/24).
https://es.wikisource.org/wiki/Diario_de_a_bordo_del_primer_viaje_de_Crist%C3%B3bal_Col%C3%B3n ↩︎ - Knapp, K. R., M. C. Kruk, D. H. Levinson, H. J. Diamond, and C. J. Neumann, 2010: The International Best Track Archive for Climate Stewardship (IBTrACS): Unifying tropical cyclone best track data. Bulletin of the American Meteor. Society, 91, 363-376. doi:10.1175/2009BAMS2755.1 ↩︎
- Mapa diario del primer viaje de Cristóbal Colón. (Última visita, 02/10/24).
https://rutaelcano.com/mapa-primer-viaje-colon/ ↩︎ - Hersbach, H., and Coauthors, 2020: The ERA5 global reanalysis. Q.J.R. Meteorol. Soc., 146, 1999–2049, https://doi.org/10.1002/qj.3803. ↩︎
- Valler, Veronika; Franke, Jörg; Brugnara, Yuri; Burgdorf, Angela-Maria; Lundstad, Elin; Hand, Ralf; Samakinwa, Eric; Lipfert, Laura; Friedman, Andrew Ronald; Brönnimann, Stefan (2023). ModE-RA – A global monthly paleo-reanalysis of the modern era (1421 to 2008): Set 1420-3_1850-1. World Data Center for Climate (WDCC) at DKRZ. https://doi.org/10.26050/WDCC/ModE-RA_s14203-18501 ↩︎
Una pequeña matización: a la Pinta le «saltó o desencasóse el governario» (gobernalle, timón de la nave) El timón ya era de codaste, lo que facilitaba la navegación. No se le rompió el mástil. Tomo la literalidad de la cita de: «Cristóbal Colón. Textos y documentos completos, etc. Edición de Consuelo Varela y Juan Gil en Alianza Universidad. ISBN 84-206-2320-2
Hola colillano
Muchas gracias por la aclaración. Hemos procedido a rectificarlo en el artículo.
Reciba un cordial saludo
Benito Fuentes
De nada, a mandar.