Escrito en el viento: los aeródromos

Por Francisco García García (Delegación territorial de Aemet en Galicia)

“Cuando no puedas cambiar la dirección del viento, orienta tus velas”

H. Jackson Brown, Jr.

Una pista es, sencillamente, un sitio asfaltado donde despegan y aterrizan aviones, sí. Pero orientada en la dirección del viento predominante. La pista juega un papel de veleta, aunque diferente de las, digamos “veletas ordinarias” pues da a conocer no tanto la dirección del viento dominante en un instante, sino la dirección más abundante en el tiempo. La dirección promedio. Orientar una pista lleva años de pacientes observaciones. Su orientación ofrece indicios sobre la existencia de pautas, patrones o conductas globales del movimiento del aire en la atmósfera.

Según el diccionario Oxford Advanced Learners, el viento es “una percepción del movimiento del aire en forma de corriente que viene de una determinada dirección”. Es una definición en su versión más simple, “el viento es el aire en movimiento”, pero la referencia a una “percepción” del  movimiento del aire y su direccionalidad pone en evidencia la existencia de un observador interactuando con el tiempo meteorológico en cierto medio y momento determinado.

Precisamente, según la definición dada, por el hecho de que el viento depende de una percepción, no puede existir en vacío y, ya que el viento no se ve, se evalúa por sus efectos en el paisaje y en los habitantes. Por ejemplo, el papel que juega la percepción en la evaluación del viento queda reflejada de forma oficial en la escala de vientos de Beaufort. Esta escala, creada por el Almirante Beaufort de la Armada Británica en el siglo XVII, usa elementos visuales para determinar la velocidad del viento.

El hecho de que el viento afecta al paisaje y a sus habitantes, implica que el viento abarca conceptos meteorológicos y culturales. Es un fenómeno que desde el origen de los tiempos el hombre ha tratado de entender y controlar. Mucho antes de que hubiera una comprensión científica de la atmósfera, la gente era consciente del impacto de los diferentes vientos en su vida diaria y en su bienestar general. De hecho, la variedad de nombres dados a los vientos de todo el mundo así lo refleja.

Aunque es invisible, sigue siendo tan real como cualquier forma de relieve orográfico. Dentro de las diferentes culturas, la “dirección” parece ser el parámetro básico para agruparlos. Esto queda reflejado en la manera en que los antiguos, marineros o comerciantes, explicaban el origen y ocurrencia de los diferentes tipos de viento. Como parámetros secundarios  quedan la “intensidad y la temporalidad”. Esta categorización rudimentaria es importante ya que subyace a las clasificaciones científicas posteriores. En ciertas áreas, los vientos soplan predominantemente de una dirección durante todo el año; en otras cambian con la estación; y en otras, son tan variables que no se percibe ningún patrón.

Así las cosas, los vientos se suelen clasificar en tres categorías, según reza en la  fig.1.

Fig.1. Clasificación del viento.

 En lo que sigue, veremos cómo la orientación de la pista viene a ser una guía ilustrativa de, además de los consabidos patrones climáticos, también sobre otros de carácter cultural, económicos, costumbres y modos de vida de la gente. Podríamos así decir que en cierta medida “una pista es un monumento al viento”.

  1. Vientos Planetarios: los Alisios

Fig.2. Aeropuerto de Gran Canarias.

El aeropuerto de Gran Canaria está situado en la isla de Gran Canaria a 23 metros sobre el nivel del mar. Tiene dos pista paralelas con orientación NE-SW. Un hecho clave: prácticamente siempre, la cabecera de pista más utilizada es la Sur. La razón es que, prácticamente siempre, el viento viene del Norte. Y es que en Canarias sopla… el Alisio.

Los vientos alisios son vientos del tipo llamado Planetario. Se caracterizan por soplar durante todo el año de una latitud a otra en respuesta a diferencias de presión. Históricamente fueron muy apreciados en la navegación cuando ésta se servía de las “renovables”. Los barcos con sus velas desplegadas no podían sino seguir los vientos favorables hasta alcanzar su destino. En el caso de Canarias, tienen su origen en el paralelo 30°N, correspondiente al anticiclón de las Azores. Los alisios son constantes en  dirección durante grandes recorridos hasta alcanzar las bajas ecuatoriales.

Una característica del anticiclón de las Azores es que durante el año experimenta un movimiento “trashumante”  que influye en la intensidad de los alisios. Durante los meses de primavera-verano migra hacia el norte del Atlántico, alejándose de Canarias, de manera que los vientos recorren varios miles de kilómetros sobre el mar, cargándose de humedad hasta llegar a las islas. Debido a la estabilidad anticiclónica y a que el recorrido tiene lugar sobre un mar frío, cuando el Alisio llega al archipiélago y aunque lo hace cargado de humedad, es tan solo el pronunciado relieve de las islas lo que fuerza el aire a remontar sus laderas, condensándose y creando bellísimos  paisajes de nubosidad llamados “mar de nubes”, que aportan lluvias y en definitiva humedad y frescor.

Fig.3. Anticiclón de las Azores en verano (izda) e invierno (dcha). (fuente Internet)

En otoño-invierno, por el contrario, se acerca a las latitudes cálidas de Canarias, aportando un viento de menor recorrido marítimo, siendo más seco. Ahora el alisio se debilita y genera menos nubosidad. Es en esta estación cuando llegan borrascas del Sur y se producen las lluvias más cuantiosas.

 Un viento húmedo y seco

Una característica del alisio es su humedad y frescor hasta los 1000 metros de altura aproximadamente y extrema sequedad y calidez por encima. La transición se produce sin aviso, pudiendo pasar del 80% y 11⁰C al 4% y 18⁰C de humedad relativa y temperatura en un ascenso de poco más de 100 metros.

Cuando se produce la interacción entre esta masa de aire, siempre en movimiento, y el relieve de las islas, inmóvil como una estatua, decimos que se fragua el clima del lugar. Pero el alisio es constante en su fluir, que como señala la pista del aeródromo siempre viene del Noreste y viene siempre, así que en cierto modo esta propiedad le otorga un cierto grado de inmovilidad.  Pues bien, la “interacción de estos dos entes inmóviles” ha dado lugar a un racimo de climas muy diferentes, no solo entre islas, sino incluso de una vertiente a otra dentro de la misma isla, que llamamos clima canario. Así por ejemplo, en las de mayor relieve, separados por unos pocos kilómetros pasamos de clima húmedo tropical, en la vertiente Norte, a desértico en la Sur.

La vida vegetal, por ejemplo, no es ajena a estas interacciones y ha encontrado numerosos espacios físicos con características climáticas específicas donde establecer sus comunidades, formando fronteras vegetacionales. Como vemos en la fig.4, nos encontramos con diferentes tipos según la altura, pero con más variedad en la fachada Norte, fresca y húmeda que en la Sur. En la primera, por ejemplo, a unos 1000 metros de altura, el Alisio da lugar a un mar de nubes pegado a la montaña, ideal para albergar el monte de laurisilva, pero por encima el viento, como vimos antes, es muy seco y el pino se adapta mejor.

Fig.4. Los pisos de vegetación

El hombre, por su parte, tampoco es indiferente al viento puesto que le afecta directamente. Su actitud frente al mismo no puede ser otra que defenderse o sacar partido, dando lugar a diferentes costumbres y modos de vida según sea la rudeza del terreno. En la fachada norte de las islas montañosas, a media altura, donde el viento aporta humedad y lluvia, se ha desarrollado la llamada agricultura tradicional, puesto que es un buen sitio para cuidar plantas. A las islas de menor relieve, como por ejemplo Lanzarote, el alisio no le aporta lluvia, pero… …aquí hay una historia.

La pequeña gran historia

Se trata de una crisis resuelta. A finales del siglo XIX al mejorar las condiciones sanitarias de la isla, disminuyeron las epidemias y la población aumentó. También aumentó el consumo de leña para cocinar todos los días y para la pequeña industria de hornos de cal. Toda la leña procedía de los tallos secos de un matorral perfectamente adaptado a la aridez de la isla: la aulaga. Pero ¿dónde entra el alisio en nuestra historia?

Fig. 5. Corredor del jable en Lanzarote

Pues bien, el alisio entra por la playa de Famara donde levanta una arena fina y blanquecina que impulsaría hacia el interior si no fuera por los matorrales de aulaga que la retienen. Cuando la población aumentó la extracción de leña, este efecto de retención desapareció y la arena ahora volaba hacia el interior a través del llamado “corredor del jable”, llegando a cubrir los cultivos de San Bartolomé. Finalmente, después de atravesar la isla de lado a lado, embarcaba en Arrecife. Ver fig.5.

El lío estaba servido, no cortar aulaga suponía no encender fuego y comer los alimentos crudos. Había que hacer algo. Para impedir que la arena sepultase los tomates, calabazas, batatas y demás, se les ocurrió protegerlos plantando, por ejemplo cebada, a modo de muralla que retuviera la arena. En la nueva situación habían salido ganando puesto que la muralla también se comía. Primero se cosechaban los tomates. Luego la cebada. Dejando, ahora, la arena proseguir su camino. 

Fig.6. Aulaga

También se dieron cuenta, que aunque la arena cubría los cultivos, ésta protegía el suelo fértil del sol abrasador y cuando llueve, aunque poco, no impedía que la lluvia se filtrara a través de la arena empapando el suelo. Además, retenía la humedad pues dificultaba su evaporación. Este comportamiento semiconductor de la arena, dejando pasar la lluvia e impidiendo su fuga, convierte el “corredor de jable de Lanzarote”, sin saberlo, en el primer Silicon Valley de la historia.

 La vivienda

El primer objetivo que debe cumplir una casa es proteger a sus moradores, entre otras cosas, de los fenómenos meteorológicos más difíciles de soportar. Hoy en día la tecnología y la disponibilidad relativamente fácil de combustible han hecho que la arquitectura pueda ignorar el clima, pero en otros tiempos la casa era un producto directo del mismo. En “esos tiempos” las casas se construían sin arquitecto. Sin grandes reglas o intenciones estéticas pero con una idea clara de hacer algo fácil, eficiente, sostenible y además sin que hubiera necesidad de desplazarse lejos en busca de materiales. Su diseño sencillo dependía enteramente del individuo. Este tipo de construcción sin “conservantes ni colorantes” está bien adaptada al medio ambiente, buscando siempre la funcionalidad y adoptando formas lógicas. Así, por ejemplo, en Lanzarote y Fuerteventura, las casas con forma de “L” o “U”, se protegen del Alisio presentando muros ciegos al viento del noreste y cerrándose en torno a patios orientados al sur.

En las islas de mayor relieve y, dado que Canarias es un archipiélago de climas, las construcciones han encontrado distintas soluciones según se encuentren en la vertiente norte frente al alisio o en la cálida y seca fachada sur. Juega un papel importante el carpintero en el diseño de puertas y ventanas que abren la casa a la luz y/o al viento según convenga.

Fig. 7. Las ventanas dejan pasar la luz y/o el viento según convenga.

El viento que lleva la vida

Una temperatura de 22 grados, sin grandes variaciones anuales, ha dado lugar a un clima suave, óptimo para disfrutar la vida, como lo ha entendido, por ejemplo, el visitante que acude en gran número a las islas. Pero no cabe duda que la ausencia de estrés climático debe ejercer también algún tipo de influencia en el anfitrión. El canario es hijo del alisio. Dulce, calmoso, sin prisa, de buen humor. Estado de ánimo que se trastoca cuando sopla de África. Seco, caluroso, con arena en suspensión. Irritante.

Fig.8.  Pista y sabina del Hierro, marcando el sendero del viento.

En definitiva, las dos pistas evidencian el sendero del viento, marcando las características de un viento inmutable, tenaz, que quiebra la voluntad de la lluvia y de los árboles, desviándoles de la verticalidad, aportando lluvias horizontales y trocos retorcidos. También conforma un precioso paisaje sonoro, porque “El viento suena…” (fonoteca del Alisio- Archivo sonoro de las Islas Canarias).

Las islas Canarias, aunque rodeadas de agua, se encuentran en una franja desértica. Es su relieve junto a sus frondosos bosques los que retienen y captan la humedad de los vientos. El alisio, alguien dijo, es el viento que lleva la vida, creando un oasis en un “desierto oceánico”.

2. Vientos estacionales

 “Soplando hacia el Sur, y girando hacia el Norte, girando y girando va el viento; y sobre sus giros el viento regresa.”

(Eclesiastés 1:6)

Los vientos estacionales son movimientos del aire repetitivos y predecibles, originados por cambios a gran escala en los patrones atmosféricos. Veíamos antes que el alisio, en su constante y tenaz persistencia, varía en “intensidad” según el anticiclón de Azores cambia de posición a lo largo del año. Su dirección se puede considerar inmutable.

A más de dos mil kilómetros de distancia, en Galicia, esas recolocaciones anticiclónicas ocurridas desde el comienzo de los tiempos, han tallado la orientación de la pista del aeródromo de  Alvedro, en A Coruña.

Alvedro: UNA pista, DOS configuraciones

El aeródromo de Alvedro  coincide con el de Gran Canarias en la orientación de la pista: NE/SW. Aquí terminan las coincidencias.

En la isla, como el alisio viene siempre del Noreste, el aeródromo solo presenta la configuración Norte, de manera que los aviones se disponen como en el gráfico superior de la Fig.9. En Alvedro, sin embargo, aunque en un instante preciso el viento puede tomar cualquier orientación, a lo largo del año luce un patrón en el que durante seis meses sopla Norte y Sur los seis siguientes. Ver las rosas de las fig.10 y 14. La orientación de la pista NE/SW “enfila de manera óptima” las dos direcciones. Así hablamos de dos configuraciones, la Norte y la Sur (fig. 9).

Fig. 9. Avión verde: despegando; rojo: aterrizando

En Alvedro, sin embargo, aunque en un instante preciso el viento puede tomar cualquier orientación, a lo largo del año luce un patrón en el que durante seis meses sopla Norte y Sur los seis siguientes. Ver las rosas de las fig.10 y 14. La orientación de la pista NE/SW “enfila de manera óptima” las dos direcciones. Así hablamos de dos configuraciones, la Norte y la Sur (fig. 9). 

Primavera Verano: Configuración Norte

Consideraciones meteorológicas

Cuando en los meses cálidos el anticiclón de Azores, en sus desplazamientos trashumantes, migra hacia posiciones más septentrionales (ver Fig.3 izquierda), obstaculiza el paso de borrascas hacia la Península, dando lugar así al “tiempo de los vientos del Norte”.

Fig.10. Rosas de vientos del aeródromo de Alvedro.

Como se observa en las rosas de los vientos de la fig. 10, el mes de marzo (equinoccio de primavera) es de transición, siendo igualmente frecuente la componente Norte o Sur. Sin embargo a medida que entramos en la estación cálida, el anticiclón impide con mayor eficacia la entrada de borrascas, predominando, por consiguiente, la componente Norte. Ahora el viento del NE, conocido como “El Nordés”, viento fresco y seco, trae cielos despejados. Comienza un relativo buen tiempo. 

Consideraciones económicas y culturales: El “Nordés”

Fig. 11. El Nordés, el Alisio gallego según dicen, enfila la pista.

La pista en su orientación, como siempre, apunta el camino a seguir. El Nordés, barre la pista y cuando, más tarde, llega a las Rías, de facto valles inundados, se acelera. Allí empuja las aguas superficiales mar adentro, que a su vez son reemplazadas por aguas profundas y frescas. Abundantes en nutrientes. Este prodigio conocido como “afloramiento” es el causante de la extraordinaria fertilidad de las rías gallegas.

Fig. 12. Concentración de fitoplanton .(En rojo >20 mg/m3). Imagen de 11/julio/2020 con viento Nordés.

El afloramiento marino es un surtidor de fitoplanton. Básicamente consiste en microorganismos con capacidad fotosintética. Su presencia es un indicador de los nutrientes presentes. Es una medida de la productividad marina.

Fig. 13. Correlación: “El Nordés… pista configuración Norte y…pesca”.

En verano, tiempo del Nordés, el fitoplanton está presente a lo largo de toda la geografía gallega en sus romerías y fiestas populares, con sus comidas campestres donde es raro que falte la empanada (de diversos productos del mar), el pulpo, pescados, y sobre todo, grandes dosis de alegría y buen humor. También suele haber alguien tocando la gaita.

Otoño Invierno: Configuración Sur

Consideraciones  meteorológicas

Con la llegada del otoño el anticiclón se desplaza hacia latitudes meridionales (ver fig.3 dcha.). En esta nueva coyuntura se despeja el camino para el paso de borrascas y frentes por Galicia.

Cuando viene el Suroeste, el aeródromo opera según la configuración Sur. Es el momento de los temporales de lluvia y viento. Toca desempolvar el paraguas. Aunque de poco sirven.

Fig. 14. Rosas de vientos de aeródromo de Alvedro.

En las rosas de la fig. 14 advertimos que el mes de septiembre (equinoccio de otoño) como también ocurría en marzo, las componentes Norte y Sur se igualan, luego lentamente la componente Sur irá ganado terreno hasta imponerse en diciembre. 

Consideraciones económicas y culturales

La lluvia es un meteoro que se encuentra presente no solo en las predicciones meteorológicas, también en las conversaciones, infinidad de cuentos, poemas, pinturas, y una larga lista.

Si definimos  Patrimonio Cultural como el conjunto de bienes tangibles e intangibles, que constituyen la herencia de un grupo humano, que refuerzan emocionalmente su sentido de comunidad con una identidad propia y que son percibidos por otros como característicos, podemos asegurar que en Galicia La Lluvia es Patrimonio Cultural.

A esta región la riqueza no le llega solo desde el mar, sino también desde el cielo, y en forma abundante, aunque a veces al gallego no le importaría ser un poco más pobre en esta última, de la que dice:

 “Nunca choveu que non escampara”

La vivienda tradicional, se articula según tres ejes básicos: condiciones climáticas, materiales disponibles y la forma de construir del lugar. Un clima húmedo y lluvioso como el gallego, impone una casa sólida de gruesos muros que no se vea perjudicada por la acción del agua y el viento. A veces, casas con galerías, verdaderas cajas de madera y vidrio orientadas al Sur intentando atrapar luz y calor.

Fig. 15. Casas con galerías.

Sencillez, firmeza y funcionalidad son las características de la construcción gallega, siendo el granito el material más utilizado. En los pueblos marineros, las calles marchan estrechas y paralelas a la costa, para impedir que el viento a menudo fuerte, penetre libremente. Viene a ser como un plumífero de piedra.

La lluvia en Galicia posee dos virtudes, una buena y otra mala.

La buena es la prudencia. En Galicia llueve bien. Suavemente. Razón del paisaje verde. De sus prados exuberantes de jugosa hierba fresca. De sus vacas, que inconscientes de su destino pastan contentas y cuyo contento se evidencia en su leche y quesos.

La mala es la constancia. Cuando se une a la prudencia, esto es, llueve suavemente pero sin parar, fructifica en un verde decidido a conquistalo todo, que cubre piedras y caminos, accediendo incluso a la vivienda. En última instancia, la constancia,  deriva en inundaciones. Esto sucede cuando las grande borrascas encadenan frentes sucesivos que cruzan Galicia sin descanso durante muchas jornadas consecutivas.

Fig.16. Correlación: Suroeste…pista configuración Sur….lácteos

El marisco y los meses de la “R”

Hay un dicho popular, “los mejores meses para consumir crustáceos son aquellos que contienen una “R” (septiembre, octubre,…)”.

Como hemos visto, los afloramientos marinos se producen en verano con viento Nordés, momento en que el aeródromo opera con la cabecera Norte. Es ahora cuando muchas especies de crustáceos inician su ciclo reproductor, ya que las aguas contienen abundantes nutrientes. Es tiempo de veda.

Una vez finalizada la estación cálida, el viento viene del Suroeste. El aeródromo cambia a configuración Sur. Se levanta la veda y da inicio la pesca de diversas especies de marisco. Así, por ejemplo, una fiesta por excelencia anclada de lleno en la configuración Sur como es la Navidad, mes con “R”, será un momento de gran consumo de marisco fresco recién pescado.

A lo largo de estas líneas hemos visto que el viento es una fuerza capaz, no solo de esculpir un paisaje, sino también la vida de las personas. Actúa decididamente en sus costumbres y modos de vida. Pero el viento ya no es ese ser misterioso del poema de Milne que llega y se fuga secretamente. Es un pasajero en tránsito con origen y destino escrito en la pista.

“Nadie puede decirme,

Nadie sabe,

De dónde viene el viento,

A dónde va”

(A. A. Milne)

3. Vientos locales

El Valle del Ebro

Fig. 17. Vientos interactuando con el Valle del Ebro.

 A lo largo del año, como ya hemos mencionado, el anticiclón de las Azores se mueve en verano hacia latitudes septentrionales y en invierno deshaciendo el camino andado se muda hacia latitudes meridionales (Fig.3). El anticiclón funcionando de esta manera, actúa como una válvula gigantesca que cierra el paso en “primavera verano” a las borrascas y lo abre en “otoño invierno”, de tal manera que después del verano y hasta la llegada de la primavera, a grosso modo, el viento predominante que llega a la Península viene del Sur y del Norte el resto del año.  A medida que se  adentra en tierra, el aire transige en su encuentro con el relieve modificando su dirección y velocidad.

Como ejemplo paradigmático de este proceso tomamos el que tiene lugar en la cuenca del Ebro.  Se trata de un valle limitado por la cordillera Pirenaica al Norte, el sistema Ibérico al Sur y las montañas Costeras Catalanas al Este (Fig. 17). Así las cosas, el clima de este lugar, como producto de la interacción “Aire-Tierra” que es, consiste en un espectro climático que va desde la aridez  extrema de los Monegros en las tierras bajas, hasta paisajes alpinos del Pirineo (Ver fig. 18).

Además, como producto secundario de este en cuentro entre lo itinerante y lo inmóvil, resulta un viento limitado a moverse a lo largo del eje del valle. Este aire, como le ocurre a todo lo enjaulado, pierde su carácter cambiante, ligero y ágil  por lo permanente y estático. La influencia que este viento ejerce sobre la zona, depende de sus características térmicas, de humedad y velocidad. Es un viento tenaz, fijo, constante, que imprime carácter en la gente. Es un viento local. Amado y odiado, pero con Denominación de Origen.

Fig. 18. Monegros (arriba) y valle Bujaruelo abajo (Huesca)

El Cierzo

Venimos diciendo que los aeródromos son “Monumentos al Viento” debido a que nos recuerdan el camino del aire, sin embargo hay ocasiones en las que la orientación de la pista pudiera evocar más bien una consecuencia “geológica”. Así, por ejemplo, cuando el aire entra en el Valle del Ebro, pasa a ser de su absoluta propiedad, discurriendo encajado entre burladeros montañosos. Esta circunstancia hace que las pistas del aeródromo de Zaragoza se orienten no solo según el viento principal sino también según el río y el valle: Noroeste-Sureste.

Fig. 19. Rosas de frecuencia de dirección de vientos del aeródromo de Zaragoza.

Las rosas mensuales del aeródromo de Zaragoza, ver fig.19, dan cuenta de un régimen binario de vientos tipo “Noroeste (Cierzo) – Sureste (Bochorno)”. La deformación y alargamiento en la dirección “Cierzo” sugiere un aeródromo que opera casi siempre en modo “configuración Norte” lo que de paso nos invita a una elemental reflexión.

  1. La presencia regular del cierzo, revela el predominio de vientos oceánicos de procedencia Atlántica en latitudes Peninsulares y la enorme facilidad con la que estos vientos llegando de cualquier rumbo, a nivel de superficie se desvían y entran en el embudo “Valle del Ebro”. Lo que a su vez da idea acerca de la importancia que tienen los factores geográficos en el clima regional, y…
  2. … apuntando también a posibles influencias en ámbitos sociales, económicos o arquitectónicos del lugar.
  3. En ausencia de cierzo, el inusual viento del Sureste o bochorno, introduce en un lugar de clima continental, una masa de aire cálido y húmedo procedente del Mediterráneo, dando como resultado un ambiente cargado y sofocante, muy diferente del despejado y fresco cierzo al que la gente está habituada.

A. Consideraciones  meteorológicas

El cierzo es ese viento insistente del Noroeste que se aprecia en las rosas de vientos del aeródromo de Zaragoza. Es un viento frío y seco, con velocidad media alrededor de los 20Km/h. En algunos momentos, preferentemente durante elinvierno o primavera, puede superar ampliamente los 100km/h, mostrándose aquí con un aire más destructivo.

Fig.20. Situación típica de cierzo 

La fig.20 pretende orientar sobre una de las situaciones clásicas de cierzo “duro”, cuando el aire frío del Norte se abre camino hacia el Mediterráneo a través del Valle del Ebro. 

Las cadenas montañosas que “tapian” el valle, no limitan la lluvia o nieve en los lugares más elevados pero sí en las zonas centrales por donde transcurre el río, con la consiguiente disminución de lluvia. Además el cierzo, que tan a menudo recorre el lugar, tiene un efecto bien conocido como limpiador de nubosidad y desecador natural, lo que favorece la evapotranspiración. En el centro del valle se estiman pérdidas teóricas (no medidas) superiores a los 2000mm/m2.año (Jesús Creus de Inst. Piren. Ecología& Javier Ferraz de INM), de manera que el Cierzo, teóricamente, desvalija anualmente una cantidad de agua superior a la caída en Santiago de Compostela en el mismo período (1800mm/m2.año). Si esto es así, en Aragón el “Trasvase del Ebro” viene teniendo lugar desde hace tiempo.

B. Consideraciones  económicas y culturales

Culturales

Por la insistencia con la que aparecen referencias al cierzo se suele decir que “está íntimamente vinculado a la región”. Su importancia se atisba echando un vistazo a las Páginas Amarillas. Negocios de todo tipo y condición hacen uso del viento:

“Bar-Restaurante-Cerveza-Bebida-Agencia de Publicidad-Club de Deportivo-Casa Rural-Apartamentos-Pastelería… … …El Cierzo”.

Pero hay algo más. El nombre, cierzo, en Aragón, no solo es fácil de recordar, sino que es descriptivo y del que se saca partido por su “frescura” o su título como “barredor de nubes”. De esta manera se da a entender que el negocio aporta un aire juvenil, renovador y vigorizante al sector. Barrerá.

Valga un ejemplo en el que en pocas palabras se resumen los aspectos más importantes del viento, como son nombre, propiedades térmicas y ubicación geográfica:

“Cierzo, un soplo de aire refrescante con sello aragonés”. Se trata de una bebida refrescante…con burbujitas.

Ni en el mejor tratado de climatología.

También en el cine…

El viento es un agente aparentemente ausente, pero muy presente”, comentaban en el corto dedicado al cierzo  “La Voz del Viento” de Víctor Forniés. A pesar de su ausencia, por otra parte se animaba en los medios a participar en un concurso fotográfico bajo el título “Fotografía lo invisible: El Cierzo” en el que todos los participantes deberían buscar el mejor retrato de este famoso viento.

A pesar de que el cierzo en su largo recorrido a través del valle del Ebro ventea varias comunidades, parece claro que muchas particularidades de la vida de Aragón están relacionadas con este viento. Por ejemplo, a pocos días del Pilar, la gran fiesta, esto se leía en un noticiero:

El cierzo, entrañable viento aragonés, cuenta los días para hacer acto de presencia y empezar a fastidiar unos Pilares más. «Soy ya una tradición», él mismo reconoce”.

Se sigue leyendo….

“…su declaración de intenciones es clara: estos Pilares, de nuevo, tendremos que encoger el cuello y asumir que nuestro viento, el cierzo, nos despeinará”.

El cierzo, se deduce, resulta ser un viento “entrañable y fastidioso”, pero es nuestro. Y  muy querido. Aunque nos despeine. Aunque nos encoja.

Se cuenta que el cierzo es muy energético. Cambia las cosas. Barre las nubes. Disipa la contaminación de la ciudad. Purifica la mente. “Sal a ventilar el catarro”, te dicen, o “Hueles a cierzo” cuando entras en casa esos días de fría ventolera. Porque el cierzo huele.

Carácter: “Contra Cierzo y marea”

Queda patente que el cierzo es un elemento meteorológico tan genuino del Valle del Ebro como el azúcar a un pastel. Es un viento helador en invierno y refrescante en verano. Forma parte indiscutible de la vida de esta región y probablemente imprima carácter en la gente. Frío y seco, a la vez que tenaz, fuerte y decidido.

Económicas: Aviones, Vino, Jamón y Megavatios

El viento una vez se interna por el Valle del Ebro y hasta su embarque en algún puerto de Levante, revela una doble identidad. Una, dinámica. Energética. Que debe hacer uso de su fuerza, de su empuje mecánico, junto a otra más tierna pero firme, que adoba y desinfecta.

La primera se pone de relieve cuando enfila la pista del aeródromo  ayudando a esas aeronaves a levantar el vuelo o cuando voltea las aspas de los aerogeneradores, produciendo electricidad e iluminando la vida de la gente.

La segunda, cuando recorre los viñedos que mantiene en perfecto estado gracias a su carácter desecante. Ya sale del lugar con aromas complejos, con referencias a frutas rojas y negras y notas de cacao y café tostados cuando se cuela por la ventana del secadero donde cuelgan los jamones como murciélagos. El Cierzo frío y seco cura de “dentro hacia fuera”. Como debe ser.

La vivienda

Un espacio tan amplio como el valle del Ebro contiene una enorme variedad arquitectónica. Cada una situada en su propio paisaje, bien sea montaña o llano, pero el Cierzo, una vez más, es un elemento a tener presente a la hora de orientar una localidad. Siempre que el relieve lo permita se disponen en las laderas sureste, a sotavento del cierzo y con sus calles, si se puede, cortando el viento.

Conclusión

Para finalizar, bien podemos decir que los aeródromos, junto a las frescas burbujitas atrapadas en los hielos, relatan la física y la química del aire. Tan solo un asunto…

Cuando nuestra civilización se haya agotado. No quede nada. Restos dispersos. Cuando alguien desentierre una pista...

¿sabrá del aire y sus aromas?,

 ¿cultura?,

¿modos de vida?,

 ¿afloramientos marinos, carpinteros?”

Lo dijo Bob Dylan…

The answer my friend, is blowing in the wind”

Acerca de aemetblog

La Agencia Estatal de Meteorología sucedió ya en 2008 a la entonces Dirección General del Instituto Nacional de Meteorología, con más de 150 años de historia. Actualmente está adscrita, según el artículo 4.4 del Real Decreto 864/2018, de 13 de julio, por el que se desarrolla la estructura orgánica básica del Ministerio para la Transición Ecológica, a ese departamento ministerial a través de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente. El objeto de AEMET, según el artículo 1.3 del Real Decreto 186/2008, de 8 de febrero por el que se aprueba su Estatuto, es el desarrollo, implantación, y prestación de los servicios meteorológicos de competencia del Estado y el apoyo al ejercicio de otras políticas públicas y actividades privadas, contribuyendo a la seguridad de personas y bienes, y al bienestar y desarrollo sostenible de la sociedad española". Como Servicio Meteorológico Nacional y Autoridad Meteorológica del Estado, el objetivo básico de AEMET es contribuir a la protección de vidas y bienes a través de la adecuada predicción y vigilancia de fenómenos meteorológicos adversos y como soporte a las actividades sociales y económicas en España mediante la prestación de servicios meteorológicos de calidad. Se responsabiliza de la planificación, dirección, desarrollo y coordinación de actividades meteorológicas de cualquier naturaleza en el ámbito estatal, así como la representación de éste en organismos y ámbitos internacionales relacionados con la Meteorología.
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