Huracanes, tormentas y ciclones

Benito Fuentes, Delegación Territorial de Aemet en Valencia (@metbeni)

Huracanes, tifones, tormentas, ciclones… Estos días están ocupando titulares y portadas de periódicos. ¿Sabes en qué se diferencian?

Vayamos poco a poco. Un anticiclón es una región circular u ovalada a la que solemos asociar “buen tiempo” y donde la presión es más alta que en sus alrededores. ¿Qué es lo contrario de un anti-ciclón? Pues, como su nombre indica, un anti-anti-ciclón o ciclón a secas. Que no te asuste el vocablo, un ciclón no es más que una región circular u ovalada a la que solemos asociar “mal tiempo”, donde la presión es más baja que en sus alrededores y que comúnmente solemos conocer como borrasca. Por tanto, que un ciclón se desplace hasta la Península Ibérica no tiene nada de apocalíptico aunque en la mayoría de los casos se use con fines sensacionalistas por puro desconocimiento.

Los ciclones poseen características diferentes y también reciben nombres distintos según la zona en la que se desenvuelvan. Si tiene lugar en áreas tropicales este ciclón tropical desarrolla un ojo y se llama huracán o tifón: el primero ocurre en el océano Atlántico y el Caribe y el segundo en el océano Pacífico. Ambos tienen nombre propio y a veces se ha dado el caso curioso de un huracán que pasa a ser un tifón por el simple hecho de cruzar de un océano al otro. Eso le ocurrió a Cesar en 1996: el huracán se movía por el sur del Caribe, atravesó Nicaragua y al cruzar al Pacífico se convirtió en el tifón Douglas aunque en esencia se tratase del mismo sistema. En el océano Índico también se desarrollan ciclones tropicales pero se les conoce simplemente como ciclones. En Australia son más cachondos y coloquialmente se les llamaba willy-willy (ahora este término se usa para otro fenómeno). Un huracán no es tan grande como parece. Incluso un monstruo de categoría 5 no suele superar el tamaño de la Península Ibérica.

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Si el ciclón se desarrolla en latitudes templadas o frías se le llama simplemente borrasca. La dinámica interna difiere de la del ciclón tropical, es menos potente y devastadora pero a cambio abarca un área muchísimo mayor. En la siguiente imagen satélite puedes ver al huracán Gastón en amarillo (bautizado así por el National Hurricane Center) junto a las borrascas Carmen y Angelitas en verde y azul (aunque las borrascas no tienen denominación oficial permíteme hacerles este homenaje a mis dos abuelas). Aun corrigiendo el efecto de la distorsión con la latitud debida a la proyección del mapa un huracán parece poca cosa comparado con ellas.

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La tormenta es un sistema meteorológico de menor escala espacial y temporal, tiene el tamaño aproximado de una ciudad mediana, una duración máxima no superior a una hora y suele ir acompañada de otras tormentas formando grupos. Puede formarse en cualquier lugar del mundo e ir inmersa en una borrasca o huracán/tifón. Todo el mundo tiene claro que una tormenta lleva asociada rayos y truenos y que es un fenómeno de corta duración pero a veces se crea confusión cuando en la prensa aparecen titulares del estilo: “El huracán Irma es la tormenta más grande registrada hasta la época” o “El alcalde de Nueva York declara la alerta por una tormenta de nieve que durará tres días”. El enredo proviene de la traducción errónea del vocablo ‘storm’ que en el mundo anglosajón se usa para hablar de un temporal o tempestad y que aquí traducimos incorrectamente como tormenta metiendo a estos dos fenómenos distintos en el mismo saco. La palabra tormenta debería quedar limitada a su equivalente en inglés ‘thunderstorm’.

Por último, un tornado es una columna de aire que gira violentamente y que cuelga de la base de una tormenta. Tiene la anchura típica de un edificio y dura unos pocos minutos. Es el menor de todos los sistemas que hemos mostrado pero su poder de destrucción puede ser similar al de un huracán (salvo que los daños quedan restringidos a un área menor). También es el más esquivo porque no puede verse en las imágenes de satélite o de radar dado su pequeño tamaño. Aunque a día de hoy se conocen bien los mecanismos para su formación sigue siendo imposible predecir cuándo y dónde se formará uno de estos monstruos. ¿Has visto alguno? Quizás se tratase de una tolvanera, que es un remolino mucho más pequeño y débil, no está asociado al “mal tiempo” pero puede darte un buen susto si te encuentras en su camino.

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