La Organización Meteorológica Mundial verifica las temperaturas máximas alcanzadas en la región de la Antártida.

La Organización Meteorológica Mundial es el portavoz autorizado
de las Naciones Unidas sobre el tiempo, el clima y el agua

GINEBRA, 1 de marzo de 2017 (OMM) – Un comité de expertos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha anunciado nuevos récords de altas temperaturas en la región de la Antártida en el marco de los esfuerzos continuos por ampliar una base de datos de los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos en todo el mundo.

Conocer y verificar esos fenómenos extremos es importante para el estudio de las características meteorológicas, la variabilidad natural del clima y el cambio climático inducido por el ser humano a escalas mundial y regional.

La temperatura más alta, de 19,8 grados Celsius (67,6 grados Fahrenheit), sin precedentes en la “región de la Antártida” (definida por la OMM y las Naciones Unidas como todas las tierras y hielos que se encuentran al sur del paralelo 60°S), se observó el 30 de enero de 1982 en la estación de investigación Signy, en la bahía Borge de la isla Signy.

La temperatura más alta, de 17,5 °C (63,5 °F), sin precedentes en el “continente antártico” (definido como la masa continental principal y las islas adyacentes), se registró el 24 de marzo de 2015 en la base argentina de investigación Esperanza, situada en el extremo norte de la península antártica.

Por último, la temperatura más alta, de -7,0 °C (19,4 °F), sin precedentes en la meseta antártica [altitud igual o superior a los 2 500 metros (8 202 pies)], se registró el 28 de diciembre de 1980 en la estación meteorológica automática (sitio D-80) situada en el interior de la costa Adélie.

Por su parte, la temperatura más baja, de -89,2 °C (-128,6 ºF), jamás medida en el suelo, y no solo en la región de la Antártida sino también en el mundo entero, se registró el 21 de julio de 1983 en la estación de Vostok.

Es posible, y ciertamente probable, que puedan darse, y de hecho se den, extremos más acusados en la región de la Antártida. Como es el caso de todas las evaluaciones de la OMM, solo se validan valores extremos si se cuenta con datos de gran calidad obtenidos desde el suelo.

La Comisión de Climatología de la OMM mantiene un Archivo de fenómenos meteorológicos y climáticos extremos, que engloba información como las temperaturas máximas y mínimas y los récords de precipitación a escala mundial, el pedrisco más pesado, el período de sequía más prolongado, la ráfaga de viento más fuerte, el relámpago más duradero y la mayor altura significativa de ola.

La Antártida, cuya superficie es de 14 millones de kilómetros cuadrados (km2) −aproximadamente dos veces el tamaño de Australia−, es un territorio frío, ventoso y seco. La temperatura media anual oscila entre -10 °C en la costa y -60 °C en las zonas más altas del interior. Su inmenso manto de hielo tiene un grosor de hasta 4,8 km y contiene el 90% del agua dulce del mundo, que en caso de que se fundiera bastaría para elevar el nivel del mar en unos 60 metros. La península antártica (cuyo extremo noroccidental se encuentra cerca de América del Sur) es una de las regiones del planeta que se está calentando a más velocidad, habiendo alcanzado casi los 3 ºC en los últimos 50 años. A lo largo de ese período aproximadamente un 87% de los glaciares de la costa occidental de la península han retrocedido y, en los últimos 12 años, muchos de ellos han experimentado un retroceso acelerado.

La verificación de estos tres valores extremos en la Antártida nos permite entender mejor los distintos regímenes climáticos de la región, en algunos casos de tipo fundamentalmente marítimo y en otros continental. El Comité de Expertos tomó nota de que los tres récords se registraron en las estaciones coincidiendo con una afluencia de aire caliente. En las estaciones de Signy y Esperanza había un viento Foehn cálido, y en la estación D-80, merced a un cielo despejado y a la altitud, el calor del sol desempeñó un papel muy importante.

Las investigaciones de la OMM también sirven para mejorar la calidad de las observaciones gracias a la realización de análisis minuciosos de las prácticas de observación y a la selección de un equipo adecuado.

«La Antártida y el Ártico son dos regiones con escasa cobertura por lo que se refiere a las observaciones y predicciones meteorológicas, pese a que ambas condicionan de manera importante las pautas climáticas y oceánicas, así como la elevación del nivel del mar. La verificación de las temperaturas máximas y mínimas nos ayuda a establecer un panorama general del tiempo y el clima en una de las “fronteras finales” de la Tierra, manifestó Michael Sparrow, experto en cuestiones polares que colabora con el Programa Mundial de Investigaciones Climáticas, copatrocinado por la OMM.

Con el fin de aumentar la capacidad de predicción meteorológica y de predicción del medio ambiente en la Antártida y el Ártico, la OMM está tomando parte en la organización del Año de la predicción polar, que se extenderá de mediados de 2017 a mediados de 2019. Tal iniciativa se inscribe en el marco de un esfuerzo concertado para incrementar y mejorar la capacidad de investigación, observación y modelización en los polos.

“Esta investigación pone de relieve la necesidad de vigilar continuamente toda la región de la Antártida a fin de poder contar con los mejores datos posibles para el análisis del cambio climático, tanto a escala regional como mundial”, dijo Randall Cerveny, portavoz de la OMM sobre fenómenos meteorológicos y climáticos extremos.

Los pormenores de la evaluación se facilitan en el número en línea de la revista EOS: Earth & Space Science News de la Unión Geofísica Americana (AGU), que se publicó el 1 de marzo de 2017.

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Nota:

El Comité Internacional de Evaluación de la Comisión de Climatología (CCl) de la OMM estaba compuesto por expertos en ciencias polares y clima de Argentina, España, Marruecos, Nueva Zelandia, el Reino Unido y los Estados Unidos de América.

  • María de Los Milagros Skansi (Departamento de Climatología del Servicio Meteorológico Nacional, Argentina)
  • John King (Equipo sobre la atmósfera, el hielo y el clima del Departamento Británico de Investigación de la Antártida, Cambridge, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte)
  • Matthew A. Lazzara (Escuela Técnica Superior Madison Area y Universidad de Wisconsin-Madison, Madison (Wisconsin, Estados Unidos de América))
  • José Luis Stella, (Departamento de Climatología del Servicio Meteorológico Nacional, Argentina)
  • Susan Solomon (Departamento de Ciencias de la Tierra, la Atmósfera y el Planeta del Instituto Tecnológico de Massachusetts, Cambridge (Massachusetts, Estados Unidos))
  • Phil Jones (Unidad de Investigación sobre el Clima, Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad de East Anglia, Norwich, Reino Unido; Centro de Excelencia de Investigación del Cambio Climático/Departamento de Meteorología de la Universidad King Abdulaziz)
  • David Bromwich (Centro Byrd de Investigación Polar y Climática, Universidad Estatal de Ohio, Columbus (Ohio, Estados Unidos))
  • James Renwick (Universidad Victoria de Wellington, Wellington, Nueva Zelandia)
  • Christopher C. Burt (The Weather Company, IBM)
  • Russell Vose (Centros Nacionales para la Información Ambiental (NCEI) de la Administración Nacional del Océano y de la Atmósfera (NOAA), Estados Unidos)
  • Daniel Krahenbuhl (Universidad Estatal de Arizona, Tempe (Arizona, Estados Unidos))
  • Randall S. Cerveny (Escuela de Ciencias Geográficas de la Universidad Estatal de Arizona, Estados Unidos)
  • Thomas C. Peterson (Comisión de Climatología de la Organización Meteorológica Mundial)
  • Manola Brunet (Centro de Cambio Climático (C3), Departamento de Geografía de la Universidad Rovira i Virgili, España; Unidad de Investigación sobre el Clima, Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad de East Anglia, Reino Unido)
  • Fatima Driouech (Servicio de Estudios climáticos de la Dirección Nacional de Meteorología de Marruecos)

Para el primer récord de temperatura, el Comité de Investigación se basó en la definición de la OMM y las Naciones Unidas (ONU) de la región de la Antártida (todas las tierras y hielos que se encuentran al sur del paralelo 60°S). Para el segundo, tuvo en cuenta una definición comúnmente aceptada de la región de la Antártida, considerada como masa continental. Y con el tercer récord, relativo a la meseta antártica (altitud igual o superior a los 2 500 metros), se aborda de manera completa la amplia gama de condiciones medioambientales que existen en la región de la Antártida.

Como es el caso de todas las evaluaciones de valores extremos (p. ej., temperatura, presión, viento, etc.) que realiza la OMM, estos solo se validan si se cuenta con datos de gran calidad que hayan sido señalados a la atención de la OMM por la comunidad geocientífica. Es posible, y ciertamente probable, que puedan darse casos más extremos, y de hecho se den, en la región de la Antártida. No obstante, aquí se trata de casos de temperaturas máximas, realmente observadas, que se presentan a la OMM para su decisión. Cuando se registren efectivamente fenómenos más extremos y se señalen a la atención de la OMM, podrán volver a realizarse evaluaciones de esos extremos.

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