Autor: Rubén DEL CAMPO HERNÁNDEZ.Área de información meteorológica y climatológica, AEMET rcampoh@aemetblog
Las nubes presentan una variedad casi infinita de formas, pero la inmensa mayoría puede agruparse en alguno de los tipos definidos por la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Su nomenclatura es compleja: utiliza el latín y existen más de cuarenta nombres aplicables a los géneros, especies, variedades, rasgos suplementarios y nubes especiales. Esta colaboración pretende hacer un recorrido por los orígenes de los nombres de las nubes, repasar su clasificación y comprobar con algunos ejemplos si realmente las nubes «hacen honor» a sus nombres. El objetivo es doble: por un lado, que quien lea la colaboración conozca el porqué de la nomenclatura nubosa y compruebe que tiene cierto sentido; y por otro, animar a la contemplación de las nubes: se trata de una actividad que puede llegar a ser apasionante y que, de momento, es gratuita.
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