Clima e historia de las observaciones meteorológicas en la cumbre del Montseny. Serie 1950-2025

Un artículo de José Luis Camacho Ruiz, Asesor Técnico DCDTs (Aemet) y Marc Prohom Durán, Jefe de Climatología del Servei Meteorológic de Catalunya (SMC)

Nota preliminar:

Este estudio no tiene en cuenta los datos del año 2026 aún en curso. En particular, no incluye ni los registros de temperaturas extremas del verano, ni el evento de lluvias extraordinarias del 3 y 4 de octubre con el récord de lluvia acumulada en un solo día desde 1950: 202,4 mm registrados el día 3. Habiendo incorporado esta precisión, comenzamos:

Las cimas de las montañas han despertado siempre una curiosidad irresistible en los seres humanos. El deseo de subir a ellas para contemplar nuevos paisajes o para compartir la vista que se supone tienen los dioses ha movido y mueve a muchas personas a realizar ascensiones de mayor o menor dificultad. Y esto explica la atracción y la fascinación que ejerce la cumbre del Montseny en los habitantes y visitantes de Cataluña.

Historia de las observaciones meteorológicas en la cima del Montseny

Este interés se desarrolló con fuerza al final del siglo XIX combinando la observación de la naturaleza con la obtención de datos científicos, dando como fruto la creación de numerosas sociedades excursionistas. En Cataluña, el macizo del Montseny de la cordillera prelitoral ocupa un lugar visible y relevante entre las llanadas del Vallés, la Selva y Osona, conecta con el interior por la meseta del Moianès y con el Pirineo por las sierras de Collsacabra y Guilleries y tiene el mar a 20 km en línea recta. Por ello, la cumbre ocupa un puesto central y privilegiado como mirador en la Cataluña oriental. Desde su cumbre se puede divisar en días despejados la isla de Mallorca, gran parte del Pirineo Catalán y las montañas de Tarragona (Figura 1).

Figura 1. Posición central del Macizo del Montseny dominando la llanura del Vallés y Barcelona. A la izquierda al fondo en el mar, la Sierra de Tramontana de Mallorca. Montaje de panorama mediante Google Earth

En 1881, la Asociació Catalanista d’Excursions Científiques (ACEC) logró la cesión del terreno de la cumbre del Turó de l´Home, a 1707 metros sobre el nivel del mar para construir un observatorio meteorológico, comenzando las obras, que fueron financiadas mediante suscripción popular, en el verano de ese año. Las obras lograron una plataforma nivelada junto a la cumbre en la que se construyó una primera barraca que fue casi destruida en un temporal de viento el 31 de agosto de dicho año.

Tras esta primera experiencia y el agotamiento de los fondos, el proyecto quedó durmiendo el sueño de los justos en los archivos del Centre Excursionista de Catalunya (CEC) como heredero de la ACEC hasta que una segunda corriente de acontecimientos lo sacó del olvido. En el año 1882 se celebró el primer Año Polar de la historia y en 1920 se decidió en la Conferencia Internacional de Copenhague, la celebración de un segundo Año Polar en 1932. Entre los objetivos principales estaba el estudio de la circulación atmosférica general.

Aquí surge la figura del Dr. Eduard Fontserè i Riba, meteorólogo, astrónomo y sismólogo, padre de la meteorología profesional en Cataluña, de la profesionalización científica y académica de la meteorología en Cataluña y España y fundador del Servei Meteorològic de Catalunya (SMC). Estuvo presente en numerosas reuniones internacionales y en actividades de la Organización Meteorológica Internacional (OMI), antecesora de la OMM, como Director del SMC desde su creación en el año 1921. En base a estas actividades y contactos, propuso la creación de un observatorio meteorológico en la cima del Montseny como contribución al Año Polar y a la observación de las nubes para la elaboración del Atlas de Nubes de la OMI1.

Gracias a la colaboración de la Sección de Ciencias del Institut d’Estudis Catalans y de la Generalitat de Catalunya, junto a contribuciones particulares, consiguió, en el año 1932, edificar un refugio-cabaña edificado en madera sobre la plataforma original de 1881, utilizando la tecnología de doble pared, aislamiento de corcho y vidrieras hacia el sur que seguían los refugios de montaña de la época en Europa. La habitabilidad en invierno o en medio de temporales de viento era precaria, pero suficiente para personal entrenado. La carretera más próxima estaba en Santa Fe del Montseny, 500 metros por debajo del nivel de la cumbre, y el lugar estaba totalmente expuesto al viento y a las precipitaciones. Leña, agua y provisiones habían de subirse periódicamente a lomos de burros.

La primera pareja de observadores, Josep Gil y su esposa Maria Oliveres, se instalaron en enero de 1933 estando en nómina del SMC. Las observaciones obtenidas por esta pareja y los que le siguieron, fueron la base para una primera publicación de referencia sobre el clima de la zona alta del macizo escrita en catalán en 1950, y por tanto muy poco divulgada, titulada “Una visió meteoròlogica del Turó de l´Home” escrita por el propio Fontserè (Fontserè, 1950). El otro aspecto relevante del trabajo, en esta primera etapa, fue la obtención de una serie muy valiosa de fotografías de nubes que contribuyeron a enriquecer el Atlas Internacional de Nubes publicado por la OMI en 1935. Dicho Atlas fue financiado por el prestigioso científico y mecenas catalán D. Rafael Patxot2.

Con el estallido de la Guerra Civil en 1936, el trabajo en el observatorio se complicó por los condicionamientos políticos y militares que sufrió Cataluña y se creó un clima de inseguridad para el personal, que terminó con el abandono del observatorio y huyendo de posibles represalias. Con ello, las observaciones se interrumpieron casi al final de 1938.

La entrada del bando vencedor en Cataluña supuso la desaparición de las instituciones catalanas al servicio de la Generalitat, incluyendo el SMC y la confiscación de sus activos patrimoniales: edificios, documentos e instrumentación que, en ocasiones, fueron traslados fuera de Cataluña o fueron destruidos.

Con las nuevas autoridades llegó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) que se ocupó de organizar y realizar las observaciones, y de la gestión de los observatorios empezando por los de los aeropuertos y de las capitales de provincia. Del observatorio del Montseny se ocuparon a partir de octubre de 1939, destinando a dos observadores interinos: Juan Pardo Gil y Oriol de Sentmenat. En 1944 se encuentra una referencia sobre el estado del observatorio (Lorenzo Estivill, Guia del Montseny, 1944) en la que se describe que está en buen estado funcional, con doble tabique de madera, pared central atermífuga (mediante corcho conglomerado), dobles vidrieras y contraventanas, calefacción y cocción de alimentos mediante una pequeña estufa circular que utilizaba carbón y leña.

Se menciona también la presencia de escaso pero excelente material de precisión, parte al aire libre y parte en el interior del edificio. Había una garita con dos termómetros de máxima y mínima, un sicrómetro, y un registrador de temperatura y humedad. Había pluviómetro, pluviógrafo y un heliógrafo Campbell-Stokes (la tan fotogénica bola de cristal) para medir insolación. Existía también un anemómetro Richard instalado en el vértice geodésico, con su registrador en el interior del edificio, y con un anemómetro Robinson como instrumento de emergencia. La presión se media con un barómetro de mercurio y un registrador continuo. Se menciona también la existencia de un nefoscopio para medir la velocidad de desplazamiento de las nubes. Todo este material, probablemente, era el instrumental instalado por el SMC en su mayor parte, aunque esta afirmación requiere mayor investigación.

En la actual Delegación Territorial de AEMET en Cataluña y en archivos digitalizados aparecen cuadernos de observación mensuales a partir de 1941. En la climatología de Font Tullot del periodo 1941-1960 se incorporan unas fichas de datos estadísticos correspondientes al observatorio del Turó de l’Home. Queda pendiente por parte de AEMET y SMC la evaluación de la calidad de las observaciones para llevar hacia atrás la serie hasta principios de los años 40, e intentar su conexión con los años 30.

A principios de los años 50 se envía a un observador de plantilla: Fernando García de Castro. Inicialmente permanece solo los fines de semana en el periodo invernal para hacer las observaciones y cambiar bandas, y convence a sus superiores de la necesidad de realizar obras de mejora, que permitan mejorar las condiciones de habitabilidad para conservar las observaciones durante todo el año y la mejora de la calidad de los datos. Estas obras se llevan a cabo en 1954. En ese año, conoce a su mujer y funda una familia que desarrollará su vida en la cima del Turó, y conocerá alegrías y tragedias, incluyendo la muerte por accidente y dificultad en la evacuación de su primer hijo (Josep Enric). El matrimonio fue testigo de los intensísimos fríos de febrero de 1956 que detallaremos en esta publicación.

En 1976 se acometió una reforma del edificio antiguo y la construcción de un anexo de obra que lo protegía de las ventoleras del norte y daba habitabilidad al conjunto observatorio y vivienda familiar. En 1979, llegó la corriente eléctrica al edificio con la construcción de una pista forestal hasta la cima. La comunicación con la sede del Servicio Meteorológico en Barcelona se hacía por radio, enviándose sus partes de observación internacional, correspondientes al indicativo 08182, por teletipo desde Barcelona. En marzo de 1984 se registró la mayor nevada registrada, con un espesor récord de 287 cm, afortunadamente para la familia, con las condiciones de habitabilidad y confort suficientes para hacer frente al evento.

Al cumplir los 65 años, Fernando se jubiló en 1987 y se retiró a su Úbeda natal con su mujer, dejando a su hijo Miquel a cargo del observatorio. El Instituto Nacional de Meteorología (INM), sucesor desde 1978 del SMN, cerró oficialmente el observatorio en el año 2004.

Ante esta situación el 22 de setiembre de 2010, el SMC instaló una estación meteorológica automática, que lleva efectuando observaciones de temperatura, humedad relativa, viento, presión atmosférica, radiación solar global, precipitación y grosor de nieve en la colina vecina de Puig Sesolles, a 1.668 m de altitud y unos 300 metros de distancia en línea recta del emplazamiento del Turó, asegurando la continuidad de la serie climática hasta nuestros días en la cima del Parque Natural del Montseny.

En la actualidad, el edificio del observatorio está cerrado y la titularidad ha sido transferida del Estado a la Generalitat de Cataluña hace un par de años. No obstante, el recuerdo del funcionamiento del observatorio queda en la memoria institucional catalana, particularmente en las del SMC, en la de AEMET y en la de los innumerables excursionistas que tuvimos la ocasión de visitarlo y ser testigos de su historia.

La base del estudio. Construcción de una serie climatológica sintética.

Aunque la serie climática se inicia en 1932, para este estudio se ha seleccionado el período de valores diarios entre el 1 de enero de 1950 y el 31 de diciembre de 2025 de temperatura máxima, mínima y acumulado diario de precipitación, que proceden de los dos emplazamientos reseñados. Ha habido cambios de instrumentos y periodos en los que no se realizaron observaciones, por ello es necesario elaborar una serie sintética, a partir de los datos originales de ambos emplazamientos, y utilizar los datos de observatorios próximos con correlación significativa para llenar los huecos.

Existen diversas técnicas para crear estar series utilizables para los estudios climáticos. En AEMET, se utiliza el paquete estadístico CLIMATOL, diseñado por el experto José Antonio Guijarro, y probado en muchos servicios meteorológicos. Este software permite rellenar las lagunas de datos e identificar los cambios “abruptos” en el comportamiento de una serie: cambio de instrumentación, cambios en el entorno próximo como quema de bosques, urbanización, etc.

El SMC ha creado para toda Cataluña la base de datos CADTEP (CAtalan Daily TEmperature and Precipitation data set), a partir de las bases de datos de AEMET y SMC con observaciones diarias de temperatura máxima y mínima y precipitación (Prohom et al., 2023). Las series comienzan en enero de 1950 y se van actualizando permanentemente. En el caso de la cumbre del Montseny, los datos provienen del periodo AEMET (1950-2001) en Turó de l´Home y del periodo SMC (2010-actualidad) en Puig Sesolles. Se ha aplicado un análisis de calidad diario y una homogeneización relativa, con la metodología de ACMANTv5.1, considerada por la literatura como una de las más hábiles en la detección de inhomogeneidades, que ha permitido ajustar la serie y hacerla climáticamente útil, siendo el período final de análisis 1950-2025. El método también ha rellenado las lagunas existentes en el período 2001-2010, sobre todo, y corregido los saltos asociados a cambios de instrumentación, en especial, la medida de las máximas a partir de 1982.

La serie de datos diarios de precipitación y temperaturas extremas que vamos a utilizar (76 años) forma parte de la serie general que comenzó a registrarse en 1932, con diversas incidencias entre las cuales hubo una Guerra Civil y el abandono del observatorio. La voluntad es incorporar este período previo, y garantizar la continuidad de las observaciones, hasta lograr una serie centenaria con todas las garantías técnicas.

El estudio se alinea con los procedimientos y prácticas propuestas por la Organización Meteorológica Mundial en sus aspectos de monitorización del clima y del cambio climático y con los índices climáticos calculados por SMC y AEMET. Una novedad es la formulación de indicadores climáticos de carácter general o específicos para sectores relevantes en la gestión del Parque Natural del Montseny. 

Principales resultados. Precipitaciones

El estudio completo puede leerse en la Nota Técnica conjunta de AEMET y SMC que está en revisión. Aquí vamos a dar los resultados más relevantes e interesantes a partir de una selección de variables e índices.

La parte alta y media del macizo del Montseny tienen un clima “mediterráneo prelitoral norte” según la clasificación de climas del SMC y una clasificación Cfb de Koppen como “clima templado sin estación seca y verano templado”. La primera calificación viene asociada a precipitaciones totales anuales entre 750 y 1000 mm, máximos estacionales de precipitación en otoño y primavera, temperaturas medias anuales entre 14 y 15 grados y oscilación anual moderada, entre 15 y 18 grados. La segunda viene asociada a climas del norte de España en los que podemos encontrar hayedos, como ocurre en las pendientes del Matagalls (otro pico alto del macizo).

Las acumulaciones anuales varían entre los 1679,7 mm registrados en el año 2020 y los 610,4 mm de 2023. El promedio de los 76 años es de 1005,4 mm y el valor central o mediana es de 931,4 mm. La alta variabilidad interanual en los totales de precipitaciones parece ser un factor principal del clima en este lugar, pudiendo alternar con cierta frecuencia, años muy lluviosos o muy secos, como en la década 2010 y años siguientes. Un ejemplo: 2020 fue seguido por tres años de valores muy bajos: 2021 y sobre todo 2022 y 2023. Las consecuencias de esta variabilidad en estos últimos años han sido notables en el Parque Natural del Montseny con arrastres de materiales y destrucción de infraestructuras por las lluvias torrenciales en 2020, y la muerte de muchos árboles por el prolongado e intenso episodio de sequía entre 2021 y 2023 (Fernández, M, 2025).

Los años más húmedos correspondieron al citado 2020, seguido por 1977 con 1638 mm que, además fue muy frío. Siguieron 1996 con 1618,7 mm, 1971 con 1599,4 y 1982 con 1544 mm de total anual. Los años más secos fueron 2023 (mínimo absoluto con 610,4 mm), 1985, 1978 y 1950, todos por debajo de los 675 mm de precipitación anual.

Para situar estos valores respecto a observatorios vecinos, observamos que, en los observatorios de las zonas bajas del Vallés Oriental, los promedios de totales anuales son 400 mm más bajos, siendo similares en totales a los del Prepirineo de Girona como podemos ver en la figura del Atlas Climático de Cataluña 1991-2020 (Figura 2), en donde se aprecia una lengua húmeda desde el Ripollés hasta precisamente las alturas del Turó de l’Home (Barnolas et al. 2025). Este máximo de precipitación está originado, en parte, por la convergencia de vientos generada por el rebufo de la Tramontana que origina un ramal que se recurva y entra por el litoral central catalán hacia el interior, aportando humedad.

Figura 2. Atlas climático de Cataluña. SMC. Promedios de precipitación anual en mm en el periodo 1991-2020. La flecha apunta a la posición del Turó de L´Home.

Un método habitual en el análisis de series es agregar datos contiguos en el tiempo para obtener un suavizado en el gráfico temporal de la serie y ver fenómenos relevantes. Aquí vamos a aplicar una media móvil de 3 años (el valor de cada año será el promedio de los totales del año de referencia con el año anterior y el posterior). El resultado se observa en la figura 3 con los valores entre 1951 y 2024.

Se aprecia un periodo húmedo alrededor de 1970, con valores muy altos entre 1968 y 1972, configurando quizás el periodo húmedo más importante de la serie. Anteriormente se produce otro periodo con buenas lluvias al final de los 50 y principios de los 60. Se aprecia una época de registros bajos desde 1984 hasta 1989, con un valor agregado de 3 años de 818 mm en 1986 como valor más inferior.

Otro periodo seco aparece entre 1998 y 2000, con un mínimo de 757,4 mm en 1999, que da paso a una década que empieza con valores normales, para culminar con un periodo seco en 2005-2007, seguido por otro de muy húmedo entre 2009 y 2012. El promedio de tres años identifica otro periodo seco en 2015-2016 seguido de otro periodo húmedo con un pico en 2019, resultado de los valores extremos de 2018 y 2020. Por último, el valor de 2022 con solo 687,3 mm y el valor de 2023, marcan probablemente el periodo más seco en valor absoluto del periodo de la serie 1950-2025. Llegaremos a más conclusiones a este respecto en el estudio del índice de sequías IPE.

Figura 3. Media móvil de 3 años para la serie de precipitaciones acumuladas de Cumbre del Montseny en mm. Representación entre 1951 y 2024.

Agregando los valores anuales por décadas desde 1951 en la figura 4, confirmamos la gran variabilidad de las precipitaciones, la existencia de una década muy húmeda en 1971-1980, dos décadas relativamente húmedas en 1961-1970 y 2011-2020 y la década más seca en 1981-1990. La década provisional 2016-2025 tiene un valor muy parecido a 1991-2020 marcados ambos por una elevada variabilidad interanual.

Figura 4. Evolución de los promedios totales anuales de precipitación en mm por décadas entre 1951-1960 y 2016-2025. Serie Cumbre del Montseny.

Valores estacionales

Los estadísticos de toda la serie 1950-2025 (Tabla 1), para cada serie estacional muestran que el valor promedio más alto es el del otoño, pero que la varianza y la desviación estándar más elevadas corresponden al invierno, siendo solo el tercer valor promedio de las cuatro series estacionales. En la serie completa, otoño resulta ser la estación más lluviosa con un 31,8% del total anual, seguido por la primavera con un 27,0%, el invierno con 22,9% y el verano con el 18,2%.

Tabla 1. Promedios, varianza y desviación estándar de las series de acumulaciones estacionales de invierno, primavera, verano y otoño de la Cumbre del Montseny (1950-2024) en mm.

Si nos fijamos solo en la última climatología de referencia 1991-2020 (Barnolas et al. 2025), el clima de la cima del Montseny se caracteriza por tener un régimen pluviométrico con un máximo claro en otoño, seguido de un máximo secundario en primavera y un mínimo claro en verano: clima tipo OPIV (TPHE en catalán). Esto es así si consideramos la serie completa, o los periodos 1951-90, 1961-90, 1991-2020 y el periodo 1996-2025. Sin embargo, en la franja de 1971-2000, el invierno fue la estación más lluviosa sobrepasando al otoño, eso sí, por poco. La primavera pasó a la tercera posición, por tanto, es un clima IOPV (HTPE). Y si vamos a 1981-2010, vemos que el otoño vuelve a ser la estación principal pero seguida del invierno quedando la primavera en tercer lugar de nuevo: clima OIPV (TPHE).

Si tenemos en cuenta la evolución de los totales estacionales en la figura 5, apreciamos como el cambio de régimen de 1971-2000 se produce por un aumento progresivo de los totales invernales hasta 282,4 mm, descendiendo luego hasta un mínimo en 1996-2025, con solo 216,1 mm. La primavera configuraba el máximo secundario en 1951-1980, con 278,1 mm descendiendo hasta un mínimo de 243,4 mm en 1981-2020 para recuperarse en el periodo final y llegar a los 289,4 mm, marcando el máximo en 1996-2025. El verano ha sido siempre la estación de mínimos oscilando entre los 205,0 mm de 1951-1980 a los 166,6 de 1991-2020 y 162,4 mm en 1996-2025, con un aparente descenso continuado en los totales aunque no hay evidencia estadística significativa. El otoño como estación principal de lluvias tuvo un periodo de mínimos en 1971-2000 con solo 278,3 mm, ligeramente por debajo del invierno, para recuperarse y marcar un máximo de 334,3 mm en 1991-2020 casi el mismo que en 1951-1980.

Figura 5. Promedios de precipitación acumulada estacional en mm para la serie completa 1950-2025 y para los periodos de 30 años. Serie Cumbre del Montseny.

Los registros extremos de acumulaciones estacionales se presentan en la tabla 2. Se aprecia que los valores más altos corresponden al invierno seguidos por el otoño y la primavera con valores similares. Podemos decir que hay tres super inviernos húmedos: 1982 con 755,9 mm, 1972 con 755,4 y 2020 con 608,2, y otros siete inviernos con acumulaciones entre 400 y 500 mm. Las primaveras destacaron en 1969 con 614,7 mm y tres años por encima de 500 mm: 2020 con 594,5, 2013 con 579,2 y 2025 con 543,7. Si añadimos 2011 con 475,2 mm vemos que las primaveras de los últimos 15 años copan 4 de los 5 puestos más altos de la lista. Los veranos más húmedos parecen ser cosa lejana. El valor más alto con 451,9 mm corresponde a 1977, el “año sin verano” seguido por 1992, el “año de las Olimpiadas” con 373,8 mm. Hay que bajar hasta el puesto 10 de la lista para encontrar a 2011 con 263,2 mm. En cuanto a los otoños, volvemos a encontrar a 2011 pero con 698,8 mm en la cima de la lista. Le siguen tres valores alrededor de 1960: 1965 con 660,9, 1959 con 618,3 y 1962, “el año de las inundaciones del Vallés” con 614 mm. Destaca también 2018 con 591,5 y los otoños de los años remarcablemente calurosos de 2003, con 529 mm y de 1994 con 493,3 mm.

Tabla 2. Listado de las 10 estaciones más húmedas citando el año y el total estacional en mm. Serie Cumbre del Montseny 1950-2025.

En cuanto a los años secos, vemos en la tabla 3 que los inviernos son estaciones potencialmente muy secas, confirmando el hecho de que el invierno es la estación con la variabilidad más elevada de todas. Destaca 2019 con solo 19,7 mm seguida por el lejano 1950 con 33,5, por 2022 con 33, 9, 2012 con 37,9 y 1953 con 48,7. El patrón de inviernos extremadamente secos parece ocurrir a principios de los 50 o en estos últimos años. La primavera marca un mínimo en 2006 con 71,6 seguido por 1983 con 73,5 mm y muestra valores bajos en las décadas de los 50 y, sobre todo en los 90. El verano tiene sus valores más bajos en 2016 con 53,8 y en 2019 con 55,2. El verano más seco en el siglo XX fue 1991 con 71,4 mm y aparecen 6 valores bajos en el siglo XXI en la lista de 10. Respecto al otoño, hay cuatro valores bajos en la década “húmeda” de los 70 y comienzos de los 80: 1981 con 68,9 mm, 1973 con 80,8 mm, 1978 con 83,6 mm y 1975 con 105,1 mm. También aparecen en el top 10 años de sequía como 2022 con 99,3, 2023 con 13,3, 2004 con 132,1 y 2007 con 150,6. Esto no es de extrañar ya que el déficit en la estación que más tiene que aportar se traduce en los índices de sequía como veremos más adelante.

Tabla 3. Listado de las 10 estaciones más secas citando el año y el total estacional en mm. Serie Cumbre del Montseny 1950-2025.

La aplicación del test de Mann-Kendall Kendall (Mann, 1945), (Kendall, 1975) para detectar posibles tendencias lineales significativas en las series anuales, estacionales o mensuales de precipitación no ha dado resultado concluyentes, aunque el decrecimiento de la serie del verano llega a tener nivel de significación del 95%, siendo la disminución mayor de todas las estaciones con un valor de -8,8 mm por década.

Sequías

El uso del Índice de Precipitación Estandartizada (IPE) para agregaciones de 12 y 24 meses muestra una estructura de sequías cortas y una agregación o suavización en sequías de larga duración. Si tomamos el umbral de IPE12 inferior o igual a -1,5 para determinar la entrada y salida de condiciones de sequía severa, obtenemos a partir del IPE12 los siguientes periodos de más de un mes: de mayo a agosto de 1953, de mayo a julio de 1989, de mayo a septiembre de 1999 casi conectando con enero-marzo de 2000, la de abril a agosto de 2005 que pasó a sequía excepcional con IPE12 valor -2,42 en el mes de junio y la más aguda de toda la serie, otro choque corto pero muy intenso entre enero y marzo de 2007 con valor de pico -2,15.

El periodo de 2022-2023 es considerado como de sequía excepcional en gran parte del litoral y prelitoral central y norte de Cataluña pero en la cumbre del Montseny la gráfica del IPE12 muestra un aspecto muy matizado. Estando la mayor parte de los meses en valores negativos, el umbral de sequía severa solo se traspasó en los periodos: enero-febrero de 2022, marzo-abril de 2023, agosto-septiembre de 2023 y el más largo y agudo de diciembre de 2023 a marzo de 2024 con pico negativo de -2,4 en febrero. Por el lado húmedo destaca el valor del SPI12 de marzo de 1972 con 2,91 y con valores muy altos durante algunos meses.

Si agregamos 24 meses (2 años) en vez de 12 usando el IPE24 (figura 6), desaparecen algunos de los episodios de sequía severa o extrema con IPE inferior a -2 y que otros cambian de aspectos. Los episodios cortos aislados se suavizan o desaparecen y aparecen conexiones entre años contiguos de déficits hídricos.

Quedan tres episodios que alcanzan valor de sequía extrema con IPE24 inferior a -2. El periodo entre febrero y agosto de 2000 marca una sequía con déficits de larga duración. La sequía que hemos mostrado entre 2005 y 2008 se reconfigura y muestra una fase aguda a principios de 2008 mostrando la acumulación de efectos a largo plazo en dos años deficitarios en conjunto. Y la sequía final de 2022 a 2024 se reconfigura y muestra el pico más agudo en abril de 2024. Vemos también el efecto acumulado del periodo húmedo alrededor de 1970 con un valor de IPE24 de 2.9. Al tener en cuenta periodos más largos, estos picos del IPE24 marcan mejor el final de sequías que podrían tener efectos a largo plazo y gran impacto en el macizo del Montseny. En general, podemos concluir que se aprecia una tendencia a registrar más periodos de sequía severa en las últimas décadas, siendo estas más persistentes, para esta franja temporal.

Figura 6. Evolución del IPE24 (2 años) entre 1952 y 2024. Serie de precipitaciones mensuales de Cumbre del Montseny.

Datos diarios

El análisis de los datos de precipitación diario entre 1950 y 2025, muestra que en el año 2020 se registraron los dos valores más elevados de precipitación diaria: 189,6 mm el 21 de abril de 2020, seguido de 185,7 mm el 21 de enero de 2020 (en pleno temporal Gloria). En tercer lugar se hayan los 185,4 mm del 5 de marzo de 2013. Como dijimos en la nota preliminar, hay que hacer notar que el 3 de octubre de 2026, se registraron 202,4 mm superando los valores del periodo estudiado. Parece que los valores más elevados se suelen registrar en invierno o en la primavera temprana, aunque hay valores que superan los 150 mm en días de otoño.

Si analizamos el número de días por mes con precipitaciones superiores a 100 mm o superiores e iguales a 50 mm (tabla 4), obtenemos que octubre sigue siendo el mes con más días de lluvias copiosas, seguido de noviembre con un puesto destacado para el mes de enero, aunque en los días con precipitaciones superiores a 50 mm, diciembre supera a enero. El periodo de verano marca un mínimo claro en este tipo de eventos. Los meses de junio y julio tienen una muy baja probabilidad (2,8% cada uno) de registrar este tipo de precipitaciones.

Tabla 4. Número de días con precipitación acumulada diaria superior o igual a 100 mm y a 50 mm. Serie Cumbre del Montseny 1950-2025.

Obtenemos 137 días de precipitación anuales, superior a inapreciable, en promedio. Como referencia en Cardedeu, el promedio anual son 82 días según la climatología del Vallés Oriental (SMC), valor similar al del Observatorio Fabra de Barcelona. En la cima del Montseny de cada tres días, más de uno es de lluvia (37,4%), y un poco más de uno de cada 10 (12,5%) corresponde a algo más que a una lluvia débil superando el umbral de los 5 mm acumulados. Y 28 días (casi 1 mes) superando el umbral de 10 mm, con los datos anteriores, nos da una idea del carácter de precipitaciones frecuentes y abundantes en los parajes en los que culmina el macizo del Montseny. Abril y mayo son los días con mayor probabilidad de que haya precipitación, aunque los totales acumulados sean inferiores a otros meses. El refrán “en abril las aguas mil y todas caben en un barril” se cumple.

Respecto a rachas seguidas de días sin llover o de precipitaciones sin interrupción, se observa que los intervalos secos cortos de tres días son unas tres veces más frecuentes que los húmedos. Cuando vamos a intervalos de 10 días, los secos son 15 veces más frecuentes. Intervalos secos de 15 días ó 20 días no son raros en promedio dentro de cada año. Vemos que los meses de diciembre y enero son los más propicios para los intervalos secos cortos, de tres o cinco días, junto con el mes de julio. Si nos vamos a los intervalos largos de 15 ó 20 días, los meses más propicios son enero y diciembre, solo bajando mucho la frecuencia en julio, por debajo incluso de febrero.

Los intervalos secos más largos corresponden a tres eventos, dos de ellos conectados. En enero y febrero de 1953 se produjo una racha seca de 42 días interrumpida por dos días de precipitaciones, incluyendo los 25,6 mm del 13 de febrero, para dar paso a otra racha de 36 días seguidos sin registros. El tercer evento fueron los 42 días sin precipitación en diciembre de 1982 y enero de 1993.

En intervalos húmedos de corta duración, destacan abril y mayo, seguidos de octubre a corta distancia. En intervalos largos, mayo es el mes preferido de largo, acumulando el 50% de los casos de 15 días y el 100% de los de 20 días. En intervalos de 10 días, mayo y abril obtienen las mayores frecuencias absolutas y relativas, aunque junio, octubre y noviembre tienen un porcentaje a tener en cuenta. El intervalo de 22 días lluviosos ininterrumpido en mayo de 2008 es el único caso que superó el umbral de 20 días en toda la serie.

Principales resultados. Temperaturas.

Si tomamos las temperaturas medias como la semisuma de la máxima y la mínima diaria, vemos que los tres años más cálidos de la serie fueron 2022 con 9,8 ºC, 2023 con 9,5 y 2024 con 9,1 siendo los tres únicos años de la serie que superan los 9,0 ºC. El primer año que superó los 8,5 ºC fue 1994 con 8,7. El percentil 95% de la serie está en 8,8 ºC lo que nos da idea del carácter extraordinario de los valores de los tres últimos años de la serie.

En el otro extremo, el año más frio fue 1972 con solo 5,4 ºC. Otros años por debajo de 6 grados fueron 1956 y 1963 con 5,8 ºC y 1969 y 1984 con 5,9 ºC. En el siglo XXI, el año más frío fue 2010, con 6,7 ºC.

Los récords estacionales de temperatura media, con el año en que se produjeron, se muestran en la tabla 5. El invierno más cálido fue el de 2024 con 5,0 ºC y el invierno más frío se va a 1963 con -2,2 gélidos grados de media en tres meses. La primavera más cálida fue la de 2017 con 7,5 ºC y la más fría la de 1984 con 2,2 ºC. El verano más cálido fue el de 2022, con 18,4 ºC de media, con el permiso de 2003 que registró 18,3 ºC, y el más frío el muy lluvioso verano de 1977 con solo 11,3 de media. El otoño más cálido se registró en 2023 con 10,8 ºC y el más frío en 1974 con los escasos 5,4 ºC. Todos los récords fríos se producen antes de 1986 y con la evolución actual será prácticamente imposible que se produzcan en los próximos años.

Tabla 5. Récords de temperatura media estacional para la serie Cumbre del Montseny 1950-2025 y año de ocurrencia.

Temperaturas máximas anuales, estacionales y mensuales

Como muestra de resultados, incluimos la gráfica suavizada, mediante media móvil de 3 y 5 años, que da la evolución del clima, en sus temperaturas máximas promedios anuales (Figura 7). Apreciamos un periodo frío en la cumbre del Montseny en la década de los 50, seguido de un ligero calentamiento y un descenso a mitad de los años 70 con los valores más bajos de la serie. Una recuperación a lo largo de los años 80 con pico al final de la década, y descenso a principios de los 90. La serie llega a un escalón superior en la década de los 2000 con un periodo frío al final. La década de 2010 supera ese episodio frío y muestra un incremento con pendiente, con pequeño parón alrededor de 2017 para acelerar a partir de 2022.

Figura 7. Media móvil de 3 años (naranja) y 5 años (azul) de la temperatura máxima media anual de la Cumbre del Montseny entre 1952 y 2023.

Esta evolución a saltos la podemos cuantificar calculando la evolución de los promedios anuales de temperatura máxima y los valores anuales extremos en cada periodo climático de 30 años (Tabla 6). Observamos como el promedio, y también los extremos, se mueven a valores más elevados. Es una señal clara del calentamiento del clima. El valor del incremento entre el clima más antiguo 1951-1980 y el clima más moderno es de 1,3 grados. Los extremos fríos en 30 años evolucionan poco, pero aumentan en 1,1 ºC el nivel. Los cálidos aumentan el doble en valor, pasando de un extremo cálido hasta 1990 de 11,1 a los 13,2 de 2022.

Tabla 6. Promedios de temperaturas máximas medias anuales para los periodos climáticos entre 1951-1980 y 1991-2020 más 1996-2025 y extremos de la serie anual. Serie Cumbre del Montseny 1950-2025.

Los inviernos más fríos en cuanto a máximas fueron los de 1963 con 0,4 ºC, 1991 con 1,7 ºC y 1965 con 2,1. El invierno más cálido fue el de 2024 con 8,1 ºC, seguido de 2020 con 7,6. Los dos veranos más cálidos con diferencia fueron el de 2022 con 22,7 ºC y el de 2003 con 22,4 ºC de promedio. El verano más fresco de toda la serie fue el de 1977, con solo 14,4 ºC.

Figura 8. Temperaturas máximas medias mensuales. Evolución para los periodos climáticos entre 1951-1980 y 1991-2020. Serie Cumbre del Montseny.

Un resultado muy interesante es la evolución de los promedios mensuales representados en la figura 8. En todos los meses se aprecia un aumento a lo largo de los periodos climáticos. A resaltar el aumento del mes de agosto, concentrado en los últimos periodos, y que iguala al valor medio del mes de julio, empatando como meses más cálidos. Septiembre es el mes con menos aumentos, siendo junio el que protagoniza los incrementos mayores, después de los meses centrales del verano, seguido de abril. Los aumentos en el periodo 1991-2020 respecto a los periodos anteriores son mayores que entre otros periodos en casi todos los meses. Los meses fríos se van suavizando y el aumento de junio y de agosto hace que el periodo de temperaturas casi veraniegas aumente en la cumbre del macizo.

Temperaturas mínimas anuales y estacionales

Los años más fríos en cuanto a la media anual de las mínimas fueron 1972 con 2,6 ºC, seguido de 1956 y 1963 ambos con 2,7 ºC. El año con el promedio de mínimas más alto fue 2022 con 6,4 ºC. Ningún año con anterioridad había sobrepasado los 5,5 grados de media. Le siguieron 2023 con 6.0, 2024 con 5,8 ºC y 2025 con 5,6.

Los valores promedios de las temperaturas mínimas y los valores extremos de promedios anuales en periodos climáticos se muestran en la tabla 7. El valor del incremento entre el clima más antiguo 1951-1980 y el pseudoperíodo más moderno es de 1,9 ºC, casi 2 grados. El año más frio en el periodo 1951-80 es solo medio grado más frio que el correspondiente en 1996-2025 pero el año más cálido en este último periodo es 1,7 ºC más cálido que el extremo en 1951-1980. Estamos ante un cambio sensible en el clima de la cima del Montseny.

Tabla 7. Promedios de temperaturas mínima medias anuales para los periodos climáticos entre 1951-1980 y 1991-2020 más 1995-2024 y extremos de la serie anual. Serie Cumbre del Montseny 1950-2025.

Los inviernos más fríos según las mínimas, fueron los de 1963 con -4,8 ºC, muy alejado de todos los demás valores, 1953 con -3,3 ºC, 1965 con -3,2, 1951 con -3,1, y hay que esperar al quinto puesto para encontrar a 1956, con -3,0 ºC. Inviernos muy fríos más recientes son los de 1991 y 2005, con -2,9 grados de promedio estacional y 2006 con -2,7 grados. El invierno más cálido corresponde a 2024, con 1,9 ºC, seguido por 2020 con 1,6. Más lejos destaca el invierno de 1990 con 1,1 grados seguido por los fríos de 1991, y un contraste de casi 3 grados entre inviernos consecutivos. No superar los 0 grados de media invernal era la norma en el siglo XX con escasas excepciones, notablemente el periodo cálido 1989-1990. Desde 2010, seis años superan este umbral: 2016, 2019, 2020, 2022, 2024 y 2025.

En cuanto a los veranos, el más cálido fue el de 2003, con 14.3 ºC de promedio seguido por 2022 con 14,1, 2025 con 13,9 grados, 2023 con 13,1 y el casi lejano, 1994 con 13,0 grados. La marca de los 12 grados no se pasaba en el siglo XX, con la excepción de 1994 y 1950, con 12.0 de media de verano. En el siglo XXI, con 2003 como caso aislado, y desde 2009 se aprecia como es cada vez más común pasar esa barrera. El verano de mínimas más frías tuvo lugar en 1977, conocido popularmente en aquel momento en la zona como “el año sin verano” por sus temperaturas y la abundancia de nubes y precipitaciones. El valor medio fue de 8,1 grados. Solo han bajado de 9 grados este citado 1977, 1972 con 8,7 grados y 1954 con 8,7 también. El verano más frío del siglo XXI fue el de 2014 con 10,3 ºC.

Tendencias de las series

Los resultados más relevantes son los análisis de tendencias de las series completas (1950-2025), a escalas anual, estacional y mensual mediante el método de Mann-Kendall (Mann, 1945), (Kendall, 1975), y para tres niveles de significación: 95%, 99% y 99,9%.

Comenzamos por las series de las máximas, y vemos en la tabla 8 que existe tendencia de aumento estadísticamente significativa en las series anuales y estacionales, y en la mayoría de las series mensuales. La serie anual de Tx tiene una pendiente de 0,33 grados por década. La de verano muestra el aumento más elevado con 0.51 grados por década y las de otoño e invierno las menores con solo 0.24 grados/década. El invierno y la primavera muestras un aumento de 0.26 y 0,29 grados/década.

Respecto a las series mensuales, hay tendencia significativa en abril, con un sorprendente 0.35 grados/década de aumento, en junio, julio y agosto con 0,53, 0,47 y 0,57 grados por década de aumento. Octubre marca un cambio significativo de 0,35 grados/década para finalizar.

Tabla 8. Resultados del test de Mann-Kendall para las series de temperaturas máximas medias anual, estacionales y mensuales (* significación al 95%, **significación al 99%, ***significación al 99,9%). Resultado del test Z (tendencia significativa si Z>=3). Serie Cumbre del Montseny 1950-2025.

El mismo ejercicio con las series de temperatura mínima, nos lleva a los resultados de la tabla 9 y vemos también que existe tendencia de aumento estadísticamente significativa en las series anuales y estacionales. La serie anual de las mínimas tiene una pendiente de 0,26 grados por década, ligeramente inferior a la de las máximas. El verano en cambio, muestra 0,36 grados/década de aumento, que es notable si bien inferior al aumento de las máximas. El otoño es la estación con una subida menos marcada con solo 0,18 grados/década. Respecto a las series mensuales, hay tendencia significativa en abril con 0,27 grados por década, junio y julio con 0,39 y 0,28 grados/década y, de nuevo agosto, con el mayor aumento con 0,41 grados/década, el mayor de todas las series. Este valor es inferior al de aumento de las máximas, pero parece claro que los veranos en la cima del Montseny van camino de calentarse rápidamente en ambos extremos de las temperaturas.

Tabla 9. Resultados del test de Mann-Kendall para las series de temperaturas mínimas medias anual, estacionales y mensuales (* significación al 95%, **significación al 99%, ***significación al 99,9%).Resultado del test Z (tendencia significativa si Z>=3). Serie Cumbre del Montseny 1950-2025.

Valores diarios

En cuanto a los valores diarios extremos comenzando por las temperaturas máximas (cálidas y frías) no se registra hasta finales de 2025 ningún día en el que la temperatura máxima superara los 35 grados (días tórridos o muy cálidos) y solo 12 días de calor con máximas superiores a 30 grados en toda la serie. El máximo se produjo el 18 de julio de 2023 con 31,8 grados, seguido del 28 de junio de 2019 con 31,7 y el 6 de julio de 1982 con 31,6. Las temperaturas máximas más frías están encabezadas por el 12 de febrero de 1983 y por el 15 de enero de 1985 ambos con -9.8 ºC. El tercer lugar lo ocupa el 14 de enero de 1985, con -9,6.

En cuanto a las temperaturas mínimas, el valor mínimo absoluto de la serie sintética se registró el 2 de febrero de 1956 con -19,5 grados, el 10 y el 11 del mismo mes se registraron -17,0 ºC, y el cuarto registro es del día 12 con -16,5. Los siguientes tres registros son de enero de 1985, los días 8, 6 y 9 con -15,8, -15,6 y -15,3 grados respectivamente. Cierran la lista, el 3 de diciembre de 1973, con -14,6 grados y dos días de enero de 1985: el 3 y el 13 con -14,5 ambos. El evento más frío del siglo XXI fue el 3 y el 4 de febrero de 2012 con -13,4 y -13,6 grados de mínima respectivamente. Hacemos constar que el valor de la mínima absoluta medido con el instrumento de la época fue de -19,8 grados y que la comparación con instrumentos y valores más modernos, lo lleva a los citados -19,5, debido al proceso de homogeneización, que ajusta la serie a las condiciones de la actual ubicación de la estación meteorológica.

Respecto a las mínimas más cálidas, no se detecta ninguna noche tórridas (Tmin igual o superior a 25 grados), pero se registran hasta 2025 un total de 33 noches tropicales (Tmin igual o superior a 20 grados) encabezadas por el 7 de julio de 1982 con 22,9 grados de mínima, el 28 de junio de 2019 con 22, 9 grados y el 6 de julio de 1982 con 22,7. En la lista encontramos días de agosto de 1987, agosto de 2021, julio de 2023, julio de 2023, julio de 1983 y junio de 2022.

Los días de verano (Tx igual o mayor de 25 grados) pasan de un promedio de 1,8 días/año en el periodo 1951-1980, a 4,9 en el periodo 1991-2020. Pero los valores de los cinco últimos años oscilan entre los 10 días de 2021 y los 28 de 2022, indicando cuan abrupto es el cambio y la cuantía del calentamiento en los últimos años.

En cuanto a las noches tropicales (Tmin igual o mayor de 20 grados), se observa un aumento desde los 0,1 eventos/año de 1951-1980 hasta los 0,4 de 1991-2020 y un pico de 5 noches tropicales el año 2023.

Así como los eventos cálidos para condiciones estándar son aún una rareza en lo alto del Montseny, la presencia de fríos sigue siendo una impactante realidad, aunque con los matices que veremos a continuación. El número de días de helada es importante, pero se aprecia una reducción gradual a lo largo de los periodos climáticos. De los 112,6 días en 1951-1980 pasamos a 93,7 en 1991-2020 y valores reducidos de 57 días en 2023 y 65 días en 2024. La reducción es proporcionalmente más importante en los días de hielo (Tmax igual o inferior a 0 grados), pasando de 24,4 en 1951-1980 a 17,6 eventos/año en 1991-2020 y solo 6 casos en 2024 y 8 en 2022. No obstante, la variabilidad entre años diferentes puede ser muy elevada.

En los cinco últimos años no ha habido casos de heladas extremas por debajo de -12 grados y solo 11 días entre todos los años (2,2 de promedio) por debajo de -8 ºC. Los -10,9 ºC del 27 de febrero de 2023 y el 21 de noviembre de 2025, con -8,3 de mínima, marcan los dos últimos episodios de frío notable hasta el final de 2025.

Tomando los días de heladas y días de hielo como indicadores de la intensidad del frío, destaca 1991 con 133 días de helada, seguido por 1956 con 132 y 1972 con 130. El récord de días de hielo lo ostentan 1963 y 1991 con 48 días, seguidos de lejos por 1956 con 38 días y 1969 y 1975 ambos con 36 días. Entre 1956, 1963, 1971 y 1991 estaría el título del año de hielo. Si usamos solo días de helada o días de hielo sería 1991, pero si consideramos los días de frío extremo y los otros tres índices de extremos vemos que en 1991 hubo pocos fríos tan extremos como 1956 y 1963.

En 1956 se produce el valor de máximo de heladas extremas con el valor récord de 12 días de valores inferiores a -12 grados incluyendo los -19.5 grados en la serie y en 1963 el valor máximo de días de helada severa con 24 días de mínimas inferiores a -8 grados, frío no tan extremo, pero más amplio en su severidad.

1971 es notable por estar asociado a un periodo de cinco años con días de helada iguales o superiores a 120 días al año desde 1970 hasta 1975, en contraste con la fuerte variación entre años que muestran casi todas las épocas.

Por el otro extremo, menores ocurrencias, destacan en días de helada: 2023 con solo 57 días, 2011 con 62 días de helada y 2002 con 62. 1994 fue el año con menos días de helada en la sección de la serie del siglo XX con 72 días, y es notable 1961 con solo 77 días. En cuanto a días de hielo, 2002 marcó el mínimo con 3 eventos, siendo el primer año en que se produjeron menos de 10 casos. En 2006, 2007 y 2008 hubo un mínimo relativo con 7, 5 y 6 casos, y otro mínimo de 6 casos en 2014. En 2022 hubo 8 casos y 18 en 2023. No parecen extinguirse de momento, los días de hielo en la cima del Montseny, aunque 2024 marcó otro mínimo relativo de 6 casos. Los casos de días de hielo severos han disminuido desde 1985 pero siguen presentes con 2 casos en 2021 y 1 caso en 2023.

Índices relativos a la vegetación

Calculamos la acumulación beneficiosa o el exceso de grados día para determinados umbrales de temperaturas que tengan importancia para el crecimiento de la vegetación típica de la zona alta del Montseny, en particular, el umbral de 3 grados como umbral inferior, para mostrar la acumulación necesaria para el desarrollo vegetativo de los hayedos, 5 grados como umbral inferior para la vegetación herbácea y pastos en montes y 25 grados como umbral superior que puede tener impacto inhibiendo el desarrollo de pastos o vegetación sensible a la acumulación de calor.

Se observa que, en promedio, hay una ligera mejora en GDD5 con los periodos climáticos, pero no aparecen excesos de calor significativos en los promedios anuales. De momento, buenas noticias, sin perjuicio de que haya episodios cálidos puntuales de algunos días que ocasionen estrés hídrico como en tres días consecutivos de finales de junio de 2019. Los otros episodios consisten en días aislados.

Del estudio de las acumulaciones de grados día por meses, se observa que los hayedos van a estar durmientes entre noviembre y abril, y que los pastos se pueden desarrollar entre mayo y octubre. Puede ser de interés realizar un estudio pormenorizado año por año para ver las muy probables variaciones interanuales.

El cálculo de días en los que los grados-día sobre un determinado umbral equivalían a cero, muestra los días inhábiles para la producción de calor y desarrollo vegetativo. Si tomamos el umbral de 5 grados y examinamos el número de días en que no se activa este indicador, podemos evaluar los días que no contribuyen al crecimiento de la vegetación herbácea de la parte alta del macizo y, por defecto, los que si contribuyen. 

Los años 1972, 1974 y 1984 con valores ligeramente superiores a 180 días marcan escenarios en los que la mitad de los días del año no eran productivos. Aunque con variaciones anuales destacadas, en el siglo XX y en la primera década del siglo XXI, los valores estaban alrededor de 130 a 150 días. Bajaron de 120 días, 1961 con 119 días, 1983, 1988 y 1997 con 118, y sobre todo 1994 con 112 días. A partir de 2011 se producen años en que los 120 días es la nueva media, bajando a 101 el 2014, a 100 el 2022 y, sobre todo, a solo 94 días en 2024, la mitad del periodo anual de los años fríos de la década de los 70 y 80. El periodo disponible para el crecimiento de la vegetación ha aumentado considerablemente sobre todo en los últimos 15 años.

Resultados principales y conclusiones

Los resultados principales y conclusiones de este estudio son los siguientes.

ÁmbitoResultados principalesIndicadores / valores destacadosMensaje clave
Valor del observatorioEl Turó de l’Home–Puig Sesolles constituye un emplazamiento singular para monitorizar el clima de montaña de la Cataluña central y del Parque Natural del Montseny.Serie iniciada a mediados del siglo XX; objetivo de alcanzar 100 años de observaciones.Preservar la continuidad de la serie es esencial para monitorizar el cambio climático.
Precipitación anualLa parte alta del Montseny se sitúa en el extremo meridional del área de máximos pluviométricos que se extiende desde el Ripollès. Presenta una elevada variabilidad interanual, característica del clima mediterráneo.Media: 1.005,4 mm; mediana: 931,4 mm. Máximo: 1.679,7 mm (2020); mínimo: 610,4 mm (2023).Precipitación elevada, pero con una extraordinaria variabilidad entre años.
Régimen estacional de precipitaciónPredominio del otoño, seguido de primavera, invierno y verano. El patrón general se mantiene en la mayoría de los periodos climáticos analizados.Otoño 31,8 %; primavera 27,0 %; invierno 22,9 %; verano 18,2 % → régimen OPIV.El otoño continúa siendo la estación más lluviosa.
Variabilidad invernalEl invierno es la estación que presenta algunas de las mayores diferencias interanuales.Invierno 2020 (Gloria): 608,2 mm; invierno 2019: solo 19,7 mm.La precipitación invernal presenta una variabilidad extrema.
Ciclo mensual de precipitaciónJulio presenta el mínimo pluviométrico y octubre concentra habitualmente el máximo.Julio: de 51 mm (1951–1980) a 41,9 mm en los últimos periodos. Octubre: alrededor de 130 mm, excepto 1971–2000 (~99 mm).Se mantiene un marcado mínimo estival y un máximo otoñal.
Tendencias de precipitaciónNo se detectan tendencias estadísticamente significativas en las acumulaciones anuales, estacionales o mensuales.Sin tendencias significativas.La precipitación no muestra una tendencia temporal clara, por su elevada variabilidad.
SequíaSe identifican diversos episodios importantes de sequía, destacando especialmente el episodio reciente.1953, 1989, 1999–2000, 2005–2008 y 2022–2024. IPE12: mínimo de −2,4 en febrero de 2024.La sequía 2022–2024 destaca entre los episodios más intensos de la serie.
Precipitación extremaLos máximos diarios no alcanzan los 200 mm hasta 2025. Los episodios más intensos se concentran principalmente entre otoño, invierno y primavera.189,6 mm (21/04/2020); 185,7 mm (21/01/2020); 185,4 mm (05/03/2013). El 3 de octubre de 2026 (fuera de este estudio) se registraron 202,4 mmLos grandes episodios pluviométricos no son exclusivamente otoñales, con casos importantes en invierno y primavera temprana.
Frecuencia de precipitaciónMás de un tercio de los días del año registran precipitación. Abril presenta la frecuencia más elevada y julio la menor.Abril: 46,7 % de días con precipitación; julio: 27,3 %.La cumbre presenta una elevada frecuencia de días de precipitación, incluso en verano.
Rachas secas y húmedasLos periodos secos prolongados son más probables en invierno y julio; los periodos húmedos persistentes, en primavera.Rachas secas: diciembre, enero y julio. Rachas húmedas: abril-mayo y, secundariamente, octubre.La persistencia de la precipitación presenta una marcada estacionalidad.
Temperatura anualLos años más cálidos se concentran al final de la serie.2022: 9,8 °C; 2023: 9,5 °C; 2024: 9,1 °C. Año más frío: 1972, 5,4 °C.Los tres únicos años que superan los 9 °C son 2022, 2023 y 2024.
CalentamientoSe observa un calentamiento progresivo, con un periodo relativamente frío entre finales de los años 60 y principios de los 80 y una clara intensificación reciente.1951–1980 → 1991–2020: Tmax +1,3 °C, Tmin +1,0 °C. Hasta 1996–2025: +1,7 °C y +1,2 °C, respectivamente.El calentamiento es claro y se acentúa en los periodos más recientes.
Tendencia anual de temperaturaLas temperaturas máximas y mínimas presentan tendencias positivas y estadísticamente significativas.Tmax: +0,33 °C/década; Tmin: +0,26 °C/década.Las temperaturas máximas aumentan más rápidamente que las mínimas.
Calentamiento estivalEl verano presenta las tendencias de calentamiento más intensas.Tmax: +0,51 °C/década; Tmin: +0,36 °C/década.El calentamiento es especialmente intenso durante el verano.
Cambios mensualesAbril y los meses centrales del verano presentan tendencias significativas. Agosto destaca especialmente.Tmax: Abr +0,35; Jun +0,53; Jul +0,47; Ago +0,57 °C/década. Tmin: Abr +0,27; Jun +0,39; Jul +0,28; Ago +0,41 °C/década.Agosto emerge como uno de los meses con una transformación térmica más intensa.
Calor extremoTodavía es poco frecuente en la cumbre, pero los indicadores asociados al calor muestran un aumento.Solo 12 días >30 °C; récord 31,8 °C (18/07/2023). Días de verano: 1,8 → 4,9 días/año. Noches tropicales: 0,1 → 0,4/año; 5 en 2023.Los extremos cálidos siguen siendo poco frecuentes, pero aumentan progresivamente.
Frío extremoLos grandes episodios de frío se concentran principalmente en décadas pasadas.Mínima absoluta: −19,5 °C (02/02/1956). Siglo XXI: −13,6 °C (04/02/2012).Los extremos fríos históricos no se han reproducido con la misma intensidad durante las últimas décadas.
Días de heladaSe observa una reducción clara del número anual de días con helada.112,6 días/año (1951–1980) → 93,7 (1991–2020); 57 en 2023 y 65 en 2024.La disminución de las heladas constituye una señal especialmente clara del calentamiento.
Vegetación / GDDAumentan los grados-día de crecimiento y, especialmente, la duración del periodo anual potencialmente favorable para el crecimiento vegetal.Fuerte aumento de la duración del periodo de crecimiento, especialmente durante los últimos 15 años.El calentamiento está modificando el calendario bioclimático de la alta montaña del Montseny.

Aspectos fundamentales a retener

Este trabajo se ha concebido como una propuesta para desarrollar los estudios climatológicos sobre las series de datos del Observatorio de la Cumbre del Montseny y debe de ser solo un primer paso en cuanto a la extensión del periodo de tiempo considerado y del número de variables. En todo caso, los resultados a retener son los siguientes:

  • El paraje posee un clima que fue calificado como centinela del prelitoral catalán y que sigue siendo válido como monitoreo de las condiciones medioambientales y climáticas de dicha zona de alto valor para Cataluña.
  • La variabilidad natural de las lluvias es muy elevada. Se ha de tener en cuenta este hecho para la gestión del Parque Natural. Hay que prestar mucha atención a lo que sucede en los inviernos porque tienen la variabilidad más elevada de todas las estaciones y tiene impactos muy grandes en vegetación y paisaje.
  • El cambio climático en la cima del Montseny, como en el resto de Cataluña, se acelera en las temperaturas. Desde 2022 podemos apreciar una rotura en el comportamiento de las series de temperatura y podemos hablar de un nuevo clima, sensiblemente diferente a los del siglo XX.
  • Este hecho tiene consecuencias en diferentes sectores. Se esperan cambios en la producción vegetal, con un aumento de los periodos de producción. De momento no parece haber consecuencias negativas, pero atención a la sequía y episodios cálidos cada vez más largos y frecuentes.
  • En el turismo, el clima de la zona alta del Montseny contempla inviernos con largos periodos de sequía y temperaturas suaves que pueden traer masificación, pero atención a los posibles eventos fríos. Que se hagan más raros no quiere decir que desaparezcan. Pueden ser más peligrosos por perdida de la memoria y no tener los reflejos sobre cómo actuar en caso de presencia de temperaturas bajas, nieve y hielo.
  • Remarcar la importancia de los inviernos muy lluviosos que recarguen acuíferos y fuentes y su alternancia con periodos secos. La década 2010-2020 fue un ejemplo claro.

Anexo 1. Referencias y bibliografía

AEMET. 2024. Informe sobre el estado del clima de España. 2024. https://www.aemet.es/documentos/es/conocermas/recursos_en_linea/publicaciones_y_estudios/publicaciones/Informes_estado_clima/IECLI_2024_completo.pdf

Barnolas M, Barrera-Escoda A, Prohom M, Serra A. Atles climàtic de Catalunya 1991-2020. 1a ed. Barcelona: Servei Meteorològic de Catalunya; 2025. Enlace aquí

Chazarra, Andrés; Lorenzo, Belinda; Romero, Ramiro y Moreno, José Vicente. 2022. Evolución de los climas de Köppen en España en el periodo 1951-2020. Nota técnica de AEMET 37

Estivill, L. 1944. Guia del Montseny. Ediciones Mar y Montaña.

Farrerons Vidal, Oscar (2024). El observatorio meteorológico del Turó de l´Home (Montseny), Articulo UPC commons. https://upcommons.upc.edu/server/api/core/bitstreams/7baf3258-01ea-489b-8675-3bebdedc1db4/content

Fernández Martínez, Marc, Roger Grau Andrés , Judith Solé Bertran, Estela Romero i Jordi Corbera. Els Anys de la Gran Secada al Montseny: les fonts com a sentinelles de la manca d´aigua. Monografíes del Montseny Vol 40. p 133-1142

Fontserè, E. 1950. “Una visió meteoròlogica del Turó de l´Home” Editoral Gustavo Gili

Kendall, M. G. (1975). Rank correlation methods. Griffin.

Mann, H. B. (1945). Nonparametric tests against trend. Econometrica, 13(3), 245-259.

McKee, T.B., N.J. Doesken and J. Kleist, 1993: The Relationship of Drought Frequency and Duration to Time Scales. Proceedings of the 8th Conference on Applied Climatology, 17–22 January 1993, Anaheim, CA. Boston, MA, American Meteorological Society.

OMM. 2025. Estado del clima mundial 2025. Versión española.
https://library.wmo.int/idurl/4/69856 DOI. https://doi.org/10.59327/WMO/S/CRI/SOC/1/ES

Pakokrestas. Montseny, ruta de les ametistes. Recull històric de l´Observatori del Montseny https://montsenyrutaametistes.wordpress.com/2015/09/09/recull-historic-de-lobservatori-del-turo-de-lhome/

Prohom, M., Domonkos, P., Cunillera, J., Barrera-Escoda, A., Busto, M., Herrero-Anaya, M., Aparicio, A., & Reynés, J. (2023). CADTEP: A new daily quality-controlled and homogenized climate database for Catalonia (1950–2021). International Journal of Climatology, 43(11), 4771–4789. https://doi.org/10.1002/joc.8116

Vikipedia. Eduard Fontserè. https://ca.wikipedia.org/wiki/Eduard_Fontser%C3%A8_i_Riba

Wikipedia. Eduardo Fontserè. https://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Fontser%C3%A9

WMO, 2009. Guidelines on Analysis of extremes in changing climate in support of informed decisions for adaptation. WMO-TD No 1500. https://www.ecad.eu/documents/WCDMP_72_TD_1500_en_1.pdf

  1. Referencias sobre el Dr. Fontserè: Vikipedia (catalán) Wikipedia (español) ↩︎
  2. Referencias sobre D. Rafael Patxot: Viquipedia ↩︎

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