Un artículo de Anna Boqué-Ciurana y Enric Aguilar, Universitat Rovira i Virgili (URV)/Instituto Universitario de Investigación en Sostenibilidad, Cambio Climático y Transición Energética (IU-RESCAT)/Centro en Cambio Climático (C3)
El Proyecto IMPETUS: convirtiendo compromisos climáticos en acción
A medida que las estaciones se vuelven menos predecibles y el clima más extremo, las comunidades necesitan adaptarse para proteger la salud de las personas, sus activos y medios de vida. Con el fin de fortalecer su resiliencia, es crucial comprender los impactos locales del cambio climático, explorar posibles soluciones y, de manera colaborativa, construir un conocimiento compartido sobre las mejores políticas y acciones de adaptación.
El propósito de IMPETUS es guiar a las siete regiones de IMPETUS (Fig. 1) hacia la resiliencia económicamente sostenible mediante:
– La prueba de tecnologías y soluciones basadas en la naturaleza que mitigan los impactos locales del cambio climático.
– La participación activa de comunidades locales, tomadores de decisiones y empresas en la co-creación de conocimientos, políticas y enfoques innovadores.
– El fomento de la apropiación de medidas de adaptación por parte de los actores locales.
– La recopilación de conocimientos sobre desarrollos científicos, técnicos, sociales y políticos en centros locales de «impulsores de conocimiento de la resiliencia» (RKB).
– La compartición de conocimientos a nivel local y regional, con un enfoque en los RKB.
– La interconexión de los RKB con otras comunidades y organizaciones activas para compartir lecciones aprendidas de manera más amplia en toda Europa.
Buscando cambios de comportamiento para un turismo resiliente al clima
Persuadir a las personas para que realicen cambios en su comportamiento y sostengan esos nuevos comportamientos con el tiempo es un desafío importante. Aquellas personas que viven y trabajan en una región afectada por el cambio climático necesitan comprender cuáles son los riesgos y desafíos, cómo pueden realizar cambios positivos y cómo esto puede beneficiar tanto a ellos como al medio ambiente.
En este contexto, la URV, como parte del proyecto IMPETUS, ha liderado esta tarea en colaboración con Eurecat, la Universidad de Girona y la Oficina Catalana de Cambio Climático. La iniciativa se centra en la creación de pequeños grupos temáticos de actores regionales para el intercambio de información y percepciones sobre los impactos del cambio climático en el sector turístico de las destinaciones turísticas de la Costa Daurada y Terres de l’Ebre. Los objetivos de estos grupos de co-creación son:
1. Aumentar la conciencia sobre los impactos del cambio climático, especialmente en el sector turístico.
2. Co-crear y demostrar soluciones específicas para la adaptación al cambio climático en el sector turístico.
3. Promover cambios de comportamiento entre todos los niveles de empleados en empresas del sector turístico, así como en la administración pública.
Descubriendo saberes: tres enfoques para entender los retos del turismo resiliente en la Costa Daurada y Terres de L’Ebre
En el complejo escenario de los desafíos climáticos que se presentan en la costa catalana, nos encontramos con problemáticas interconectadas que demandan un enfoque integral. Con esta premisa, el proyecto IMPETUS ha trazado un camino para abordar estos retos, marcando dos jornadas que se desplegarán con un formato similar, una en la Costa Daurada y otra en las Terres de l’Ebre.
Las jornadas se han estructurado en dos bloques fundamentales. El primero se basa en un conocimiento teórico-práctico proveniente de los diversos colaboradores del proyecto. Este abarca desde la presentación del proyecto y el estado climático en Catalunya hasta la exposición de la Estrategia Catalana de Adaptación al Cambio Climático (ESCACC30). Además, dentro de este bloque, las «píldoras de conocimiento» actúan como vehículos, llevando consigo el propósito de transmitir conocimientos científicos fundamentales a los participantes. El segundo bloque se centra en la co-creación por parte de agentes territoriales, tanto públicos como privados.
En el ámbito de estas «píldoras de conocimiento» (Fig.2), se han delineado tres temáticas cruciales. En primer lugar, exploramos cuestiones relacionadas con el tiempo, el clima, el cambio climático y su conexión intrínseca con el turismo.
En segundo término, desentrañamos las relaciones cruciales entre el agua, la energía y el turismo, descubriendo la danza interdependiente que estas tres fuerzas sostienen en la resiliencia turística.
Finalmente, y no menos significativo, presentamos a los asistentes de las jornadas conceptos básicos sobre la relevancia inigualable del sistema playa-duna. Este ecosistema, a menudo subestimado, revela su papel esencial en la protección costera y su contribución al atractivo turístico.
Estas píldoras de conocimiento, meticulosamente diseñadas, no solo iluminan las complejidades del cambio climático en la región, sino que también abren la puerta a soluciones informadas y a un turismo más resistente y consciente en la Costa Daurada y Terres de l’Ebre.
Estas tres temáticas, entrelazadas como hilos en un tapiz, ofrecen una visión integral de los desafíos y oportunidades que el cambio climático presenta para el turismo en esta región costera. A través de la comprensión profunda de estos temas, buscamos impulsar no solo la conciencia, sino también la acción concreta hacia un turismo más resiliente y sostenible.
Tejiendo ideas: la contribución de la co-creación al diseño de servicios climáticos
El segundo bloque de las jornadas se erige sobre las mesas de co-creación, meticulosamente organizadas según las diversas temáticas en estudio.
Estas sesiones de co-creación (Imagen 2) representan un terreno fértil donde germinan ideas y soluciones, permitiendo una inmersión profunda en las problemáticas vinculadas a los impactos del cambio climático que los agentes territoriales perciben como más apremiantes.
Guiados por el Marco Global de Servicios Climáticos (GFCS,), las mesas de co-creación adoptan una metodología que extrae información valiosa de los usuarios finales del servicio climático. El GFCS (https://www.gfcs-climate.org/), con su enfoque en la transformación de datos en información utilizable para la toma de decisiones en sectores específicos, establece cinco sectores prioritarios de actuación (agricultura y seguridad alimentaria, recursos hídricos, salud pública y reducción del riesgo de desastres). Sin embargo, el proyecto IMPETUS decide zambullirse en el estudio de un sector no prioritario, pero crucial: el turismo, siguiendo las huellas de metodologías previamente aplicadas en el proyecto europeo INDECIS (http://www.indecis.eu/).
A través de estas mesas de co-creación, los investigadores del proyecto capturan las auténticas necesidades del sector turístico en la costa catalana. Identifican las intrincadas relaciones entre el clima y la actividad turística, desentrañan los motivos que impulsan cancelaciones, exploran eventos meteorológicos extremos que impactan la actividad y examinan otros elementos no meteorológicos que pueden ser beneficiosos o perjudiciales para la actividad turística. Detalladamente, se resaltan las actividades turísticas en la zona de estudio y se exponen los fenómenos meteorológicos que ejercen influencias positivas o negativas en dichas actividades y en qué grado. Con estos cimientos, se identifican las acciones de adaptación que podrían implementarse en caso de contar con información meteoclimática en distintas escalas temporales.
Gracias a la obtención de toda esta información expresada por parte de los agentes territoriales, los investigadores del proyecto calcularán los indicadores co-creados fruto de estas mesas, buscando los datos climáticos más idóneos para dar respuesta a las necesidades identificadas.
De las mesas de co-creación a la ciencia
Todo el trabajo realizado en aquellas jornadas de la Costa Daurada y las Terres de l’Ebre no se ha quedado en las mesas de co-creación: se ha convertido en ciencia publicada. El artículo «How Can Stakeholder Co-Creation Foster Climate-Resilient Coastal Tourism Through Integrated Management of Climate, Water-Energy, and Beach-Dune Systems?» (Boqué-Ciurana et al., 2025), publicado en la revista Sustainability (17(22), 10163; https://doi.org/10.3390/su172210163), da forma académica a las tres píldoras de conocimiento con las que arrancaron las jornadas: clima y turismo, agua y energía, y el sistema playa-duna.
El artículo confirma, con la voz de los propios agentes del territorio, tres ideas centrales: que existe una relación clara entre las condiciones meteoclimáticas y la actividad turística, que el sector reconoce y sabe señalar medidas de adaptación concretas en la gestión del agua y la energía, y que las fotografías históricas son una herramienta sorprendentemente eficaz para que los agentes turísticos comprendan cómo han evolucionado los sistemas de playa y duna, y por qué merece la pena conservarlos (Imagen 3).
Los primeros indicadores climáticos: qué nos dicen los datos
A partir de datos meteorológicos y oceanográficos horarios que cubren desde 1958 hasta 2025 (procedentes de Open-Meteo y del sistema SIMAR de Puertos del Estado), se han construido indicadores climáticos a medida para seis productos turísticos de la Costa Daurada y las Terres de l’Ebre: el turismo de sol y playa, la gastronomía en espacios interiores y exteriores, las visitas guiadas en el Delta del Ebro y en el Parque Natural dels Ports, y la experiencia cultural ligada al cultivo tradicional del arroz. Para cada uno, calculamos el porcentaje de días climáticamente óptimos a lo largo de los años (Fig. 3).
Los resultados dibujan un mapa de ganadores y perdedores dentro de un mismo territorio. El turismo de sol y playa sigue siendo extremadamente estacional, prácticamente inexistente en invierno y por encima del 90% de días óptimos en julio y agosto, aunque el cambio climático ya está alargando ligeramente la temporada hacia la primavera y el otoño. La gastronomía, en cambio, se muestra muy resiliente: mantiene condiciones favorables durante casi todo el año, con apenas variación por el cambio climático, lo que la convierte en una baza clara para desestacionalizar el destino.
La diferencia más llamativa aparece al comparar espacios naturales concretos. Las visitas guiadas en Els Ports muestran una tendencia claramente positiva, con una temporada favorable cada vez más amplia: es, de las seis actividades estudiadas, la que más se beneficia del cambio climático. En sentido contrario, las visitas al Delta del Ebro y la experiencia del cultivo del arroz registran un descenso significativo de sus días óptimos: los ecosistemas deltaicos y húmedos muestran una vulnerabilidad creciente frente al mismo fenómeno que favorece a la montaña (Fig. 4).
Servicios climáticos para un turismo que se adapta
Este contraste entre Els Ports y el Delta del Ebro resume bien por qué tiene sentido invertir en servicios climáticos co-creados: el cambio climático no afecta por igual a todo un territorio, y solo entendiendo esas diferencias, actividad por actividad, se pueden diseñar estrategias de adaptación realistas. La diversificación hacia productos gastronómicos, culturales y de naturaleza aparece como una vía clara para reducir la dependencia del modelo tradicional de sol y playa y ganar resiliencia como destino.
