Un artículo de David López-Rey Lumbreras1 y Luis Bañón Peregrín2 1 Colaborador de la estación meteorológica de Polán (Toledo) 2 Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Delegación Territorial en Castilla-La Mancha
| RESUMEN: A finales de agosto de 1926, la situación meteorológica sobre la península ibérica favoreció la formación de chubascos y tormentas que tuvieron gran impacto en amplias zonas de la Península. Las víctimas y daños fueron numerosos. En Polán (Toledo), una de esas tormentas segó la vida a 5 vecinos. Este trabajo analiza la situación de ese día, y revisa los impactos del singular evento, con especial interés en la localidad toledana. En la provincia de Toledo, este episodio puede haber sido el desastre natural más importante en el siglo XX. Palabras clave: climatología; inundación; riada; precipitaciones extremas; Toledo; Polán. |
1. INTRODUCCIÓN
El final del mes de agosto de 1926 estuvo marcado por una marcada inestabilidad en áreas del suroeste peninsular, del Mediterráneo y de la meseta sur. El paso de un frente frío de noroeste a sureste propició la aparición de fuertes aguaceros, la gran mayoría de carácter tormentoso, que provocaron fallecidos y pérdidas materiales. Entre ellos destacan los 44 fallecidos (21 de ellos en el descarrilamiento de un tren que cubría la línea Barcelona-Tarragona) en Cataluña (Meteocat, 2016), y la crecida del arroyo del Conde a su paso por Polán (Toledo) con 5 ahogados, además de los 6 fallecidos al ser alcanzados por rayos en pueblos vecinos.
Los episodios de precipitaciones intensas tormentosas en la época del verano en la meseta sur peninsular están condicionados por la aparición de una línea de convergencia que se forma por la confluencia de vientos de poniente, canalizados por los valles del Guadiana, del Guadalquivir y del Tajo, y otros de levante, incorporados por los pasillos de Hellín-Almansa, Requena-Utiel y Molina-Sigüenza. Se trata de una banda que se extiende en la dirección Madrid-Murcia, de un ancho de unos 70 kilómetros. Polán se encuentra en su borde occidental (López-Rey y otros, 2023 y López-Rey y otros, 2018).
A continuación, se presenta un análisis meteorológico de la situación de aquellos días, con los datos de superficie publicados en el Boletín Meteorológico Diario del Servicio Meteorológico Español (SME) y complementados con los reanálisis. Se mostrará un mapa de flujo de viento mesoescalar del día 30 de agosto a través de los datos de observación de viento de los colaboradores, el correspondiente mapa de isoyetas y los datos registrados en el Observatorio de Toledo. Por último, se hará un repaso al impacto social de este evento tan excepcional.
2. SITUACIÓN METEOROLÓGICA
En el boletín del 30 de agosto de 1926 aparecen las observaciones en España y en el extranjero y un mapa isobárico trazado a mano con isobaras en intervalos de 5 hPa con las observaciones de las 07 horas (figura 1). Le acompaña el siguiente análisis: «El anticiclón del centro de Europa se traslada hacia Oriente y tiene hoy su centro sobre Polonia. Una depresión invade el NW de Europa y un secundario de la misma se aproxima a Irlanda». En la clasificación de Font bien podría enmarcarse en la del tipo 8 «Anticiclón atlántico y depresión térmica peninsular», caracterizado por una duración inferior a la de una semana, con temperaturas inferiores a la media, con elevada actividad tormentosa y con mayor frecuencia entre los meses de julio a septiembre (Font, 2000; Santos y otros, 2019).
Es el primer tercio del siglo XX. Los profesionales de entonces solo contaban con datos en superficie de los observatorios de las capitales de provincia, con calculadoras manuales y con su experiencia para realizar un pronóstico. En este caso, dentro de lo que cabe, fue bastante certero: «Vientos flojos de dirección variable, cielo nuboso y formación de tormentas locales».

A partir del Atmospheric Reanalysis of the 20th Century, ERA-20C1, se infiere la entrada durante el día de un frente frío por el noroeste peninsular asociado a una borrasca atlántica, una dorsal cálida en niveles bajos de la troposfera por delante del frente con su eje en la mitad este peninsular, y un flujo del suroeste en 850 hPa delantero al frente (figura 2). Con esta situación cabe suponer que las precipitaciones se debieron al desarrollo de tormentas prefrontales del sector cálido, en un entorno inestable y con forzamiento dinámico favorable.
En el «Resumen de las observaciones meteorológicas efectuadas en las estaciones del Servicio Meteorológico Español durante el año 1926», publicada por la Oficina Central Meteorológica, aparecen los datos mensuales y anuales de todas las estaciones tanto de la red principal (los observatorios) como de la secundaria (los colaboradores), incluida la dirección del viento dominante en el día de máxima precipitación. En la mayoría de los casos, ese día fue el 30. Esto ha permitido realizar una primera aproximación mesoescalar al estudio del campo de viento (figura 3), con cierta incertidumbre ya que las observaciones no se efectuarían a la misma hora y, seguramente, tampoco dispondrían de veletas homologadas.
Sin embargo, aparecen detalles que merecen ser resaltados:
- Un flujo de vientos del Mediterráneo hacia el interior peninsular mediante tres pasillos: uno por Almansa-Hellín, otro por Requena-Utiel y el último a través de Molina de Aragón. Los tres confluyen en el entorno de la vega del Tajo.
- Un flujo de aire atlántico, más fresco, que remonta la parte baja del valle del Guadalquivir, pasa por Los Pedroches (norte de Córdoba) y bordea el oeste de la provincia de Ciudad Real, al encuentro del valle del Tajo.
Esta configuración es coincidente con varios casos estudiados: la riada de Cebolla (Toledo) del 8 de septiembre de 2018 (Cano y otros, 2019), la dana de principios de septiembre de 2023 (López-Rey y otros, 2025) y otros eventos de magnitud similar en el centro peninsular (López-Rey y otros, 2007).
En 1913 el Instituto Central Meteorológico contaba con más de 400 estaciones en su red secundaria, en su mayoría de carácter pluviométrico. Se ha confeccionado el mapa de precipitación acumulada del 30 de agosto de 1926 (figura 4). En él se pueden apreciar dos máximos de precipitación muy acusados en la desembocadura del Ebro y en el interior de Barcelona. Otros máximos secundarios se localizan en el interior y este de la provincia pacense y zonas de montaña del interior peninsular.
3. DATOS METEOROLÓGICOS DE ESTACIONES CERCANAS A POLÁN: TOLEDO Y GUADAMUR
El antiguo observatorio de Toledo estaba situado en el Palacio de Lorenzana, desde su inicio en septiembre de 1908. Por aquel entonces se realizaban tres lecturas rutinarias: a las 07, 13 y 18 horas UTC (tabla 1).
Estos datos muestran un amanecer con ambiente suave y húmedo, con estratocúmulos y cirrostratos, 0,9 mm de lluvia durante la madrugada, y un viento del este débil. Hacia el mediodía aumentó la nubosidad, apareciendo los cúmulos y altocúmulos y, posteriormente, las tormentas. Más tarde se cifró cielo cubierto con nimbostratos y cúmulos además de tormentas. Cincuenta minutos después se anota en el cuaderno «lluvia fuerte con tormenta», además de un giro y un decaimiento del viento al este y sureste débil. Este núcleo tormentoso fue el que afectó a Polán por coincidencia cronológica con la prensa. El pluviómetro acumuló 15,7 mm.
En Guadamur, a unos 3 kilómetros en línea recta al noroeste de Polán, el maestro Andrés Hornillos de León (1863-1946) fue el colaborador oficial de la estación pluviométrica. En las observaciones anotó que el día 30 fue el único día que llovió, que fue una tormenta y que dejó una cantidad de 39,0 mm.
Es imposible hacer una estimación de la cantidad de lluvia que pudo llegar a caer aguas arriba del arroyo del Conde, aunque no es descabellado que la cifra se acercase o superase los 60 mm. Recientemente se han registrado cantidades sobre ese valor, en las danas del 1 de septiembre de 2021 y del 3 de septiembre de 2023, con acumulados diarios de precipitación de 66,7 y 114,9 mm, respectivamente. Según dato oficial, esta última provocó un desbordamiento del arroyo del Conde similar al de agosto de 1926.
4. DAÑOS EN POLÁN Y OTROS PUNTOS DE LA PROVINCIA DE TOLEDO
Sin duda esta localidad toledana fue una de las más afectadas de todo el país por este severo episodio de tormentas. En la prensa escrita aparece como causa la acumulación de la lluvia en una huerta tapiada próxima al arroyo. Cuando los muros se desmoronaron, el agua salió con tal fuerza y cantidad que el caudal subió violentamente. Sin embargo, una investigación más profunda sobre los daños y los salvamentos muestra que, además, fueron otras depresiones del terreno las que se convirtieron en torrenteras inundando casas, ahogando a 5 personas y poniendo en peligro a más vecinos. Fueron 80 los domicilios destruidos y 150 los parcialmente destruidos. Una cifra alta explicada porque muchas de ellas estaban construidas con adobe y la mayoría estaban enclavadas próximas al arroyo. A estos cinco polanecos hay que sumarles otras 6 personas de la provincia que fueron alcanzadas por rayos al verse sorprendidas en el campo, con un balance total de 11 fallecidos.
En los pueblos vecinos llama la atención el derrumbamiento parcial de la iglesia de Azucaica (cuyas campanas fueron arrastradas cientos de metros) o el metro de granizo acumulado en Noez, a 8 km al sur de Polán (figura 5). La distribución de estas incidencias sugiere que el núcleo tormentoso adquiriese la dirección suroeste-noreste, dejando así que la mayoría de los daños se localizaran en la parte frontal y en el flanco derecho de la tormenta.
El caso de Polán es especialmente significativo ya que, seguramente, es el desastre natural más importante de la provincia de Toledo en todo el siglo XX, tanto por el número de víctimas como por el elevado coste material tasado en 500 000 pesetas de hace un siglo, equivalentes a 1,3 millones de euros actuales (López-Rey y otros, 2013).
No obstante, en la provincia se encuentran eventos históricos aún más graves: la inundación de Consuegra del 11 de septiembre de 1891, y la de Villacañas del 13 de septiembre de 1893 con más de 350 y 43 muertos, respectivamente. Tras estas, le seguiría la de Polán en sus impactos.
5. EFECTOS EN EL RESTO DE ESPAÑA
Los estragos se repartieron por el suroeste (sobre todo Extremadura y bajo Guadalquivir), zonas del sureste y en Cataluña (figura 6).
Entre los sucesos más llamativos está el descarrilamiento de un tren entre Barcelona y Tarragona con el resultado de 21 muertos y 130 heridos, a los que hay sumar una veintena de ahogados en las crecidas de varios ríos como el Ter, el Besós y el Llobregat. Un trágico accidente que eclipsó parcialmente el desastre de Polán en las portadas de la prensa nacional. Los totales de precipitación superaron los 100 mm en Fabra y en Esplugas (Barcelona, las dos). La iglesia de Gavá se inundó con más de un metro de altura.
Por Andalucía consta la muerte de tres personas en Berja (Almería) donde el agua alcanzó hasta medio metro de altura; otra más en Archidona (Málaga) con inundaciones de más de un metro; y la aparición del cuerpo de un vendedor ambulante de pescado. Un pastor es alcanzado por un rayo en Cardeña (Córdoba), dejándolo sin vida. Ruina absoluta en Nacimiento (Almería) con una riada cuyos daños se tasaron en 300 000 pesetas (que no llegaron al medio millón de Polán) y en Alcaudete (Jaén).
En la provincia de Badajoz se produjeron dos muertes por alcance de rayo en Campanario y en Valverde de Mérida, e inundaciones en Granja de Torrehermosa; viñas arruinadas en Mengabril y dos vagones de tren arrastrados por el viento en Guareña.
En el valle del Ebro los periódicos se hicieron eco de los daños en Belchite y en Tabuena (ambos en Zaragoza). Tiempo algo más tranquilo por el noroeste y el norte, pero donde hubo que lamentar la muerte de otro ganadero en Vielaseco (Zamora) por otro rayo.
Llama la atención una situación, un tanto tragicómica, que relata el diario Informaciones del día 3 de septiembre de 1926: «La tormenta le despierta en el tejado y, medio dormido, cae a la calle y se hiere gravemente. Castellón. — Bautista Castell Martorell, vecino de Peñíscola, se quedó dormido en el tejado de su casa. Allí lo sorprendió la tormenta, y, medio dormido, se levantó con el propósito de bajar a su casa. Pero equivocó el camino y cayó del tejado a la calle, produciéndose magullamiento general. Su estado es muy grave.»
6. CONCLUSIONES
Agosto de 1926 terminó con un intenso episodio de fuertes tormentas que causó víctimas y daños en extensas áreas del centro, sur y litoral mediterráneo. Cataluña, Castilla-La Mancha y Extremadura fueron las comunidades más afectadas.
De los reanálisis se deduce el paso de un frente frío, con vientos prefrontales cálidos del este, que desencadenaron fuertes tormentas de alto impacto.
BIBLIOGRAFÍA
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FONT TULLOT, I., 2000. Climatología de España y Portugal. Universidad de Salamanca.
LÓPEZ-REY, D. y otros, 2007. Riadas e inundaciones en la provincia de Toledo. Análisis meteorológico e impacto social. Trabajo académicamente dirigido. Facultad de CC. Físicas. UCM. Disponible en: http://www.divulgameteo.es
LÓPEZ-REY, D. y otros, 2013. La riada. Polán, 30 de agosto de 1926. Ed. Ledoria.
LÓPEZ-REY, D. y otros, 2018. «Extremos meteorológicos: analizar el pasado para entender el presente», en el II Informe de Cambio Climático en el medio rural de Castilla-La Mancha. Ed. Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
LÓPEZ-REY, D. y otros, 2023. Evolución de la precipitación en la meseta sur peninsular (Castilla-La Mancha y Comunidad de Madrid) a través del índice de GINI en el periodo 1951-2020. I Jornadas de Jóvenes Investigadores del Clima. JICLIM, CSIC y AEC.
LÓPEZ-REY, D. y otros, 2025. Excepcionalidad de la dana de septiembre de 2023 en el centro peninsular. XIII Jornadas de la Asociación Española de Climatología. Disponible en: https://repositorio.aemet.es/handle/20.500.11765/16746
METEOCAT, 2016. 90 anys de l’Aiguat de Sant Ramon. Disponible en: https://www.meteo.cat/wpweb/divulgacio/publicacions/efemerides/1926-08-31_90-anys-laiguat-sant-ramon/
OFICINA METEOROLÓGICA CENTRAL, 1932. Resumen de las observaciones meteorológicas efectuadas en las estaciones del Servicio Meteorológico Español durante el año 1926 Disponible en: https://repositorio.aemet.es/handle/20.500.11765/10913
SANTOS, C. y otros, 2019. Recuperación de la clasificación sinóptica de Font: reconstrucción con el reanálisis ERA40. Disponible en: https://www.aemet.es/documentos/es/conocermas/recursos_en_linea/publicaciones_y_estudios/publicaciones/NT_27_AEMET/NT_27_AEMET.pdf
| Este artículo está disponible en: LÓPEZ-REY LUMBRERAS, D & BAÑÓN PEREGRÍN, L. (2025) Centenario de la riada de Polán (Toledo) del 30 de agosto de 1926. Calendario Meteorológico 2026, pp. 264-270 |
- Resolución horizontal de aproximadamente 125 km; 91 niveles; asimilación 4D-Var diaria; modelo acoplado atmósfera-océano. ↩︎