El ciclón de 1886 (Parte 2). IV- Impactos. El lavadero Imperial- Paseo de Yeserías- Barrio de Peñuelas

Por Manuel Mora García, meteorólogo de AEMET

En su trayectoria hacia el noreste el tornado cruzó el río Manzanares continuando su senda destructora. El mayor número de víctimas se produjo en el lavadero Imperial, suceso al que dedicaremos una atención especial.


Ubicación de los lugares de impacto. Plano actual y plano de Facundo Cañada (1900). CNIG-IGN.

17. LAVADERO IMPERIAL

Como indicábamos en el primer capítulo, como consecuencia del tornado hubo varias decenas de víctimas mortales, pero el episodio más trágico ocurrió en el Lavadero Imperial, ubicado en el paseo Imperial. Se desconoce el número real de fallecidos y heridos, pero debió oscilar entre  17 muertos y 18 heridos según el balance preliminar que ofrecía La Correspondencia y los 13 fallecidos y más de 25 heridos según el periódico el Día. El diario El Constitucional menciona 18 víctimas y multitud de heridos.

 Las crónicas describen este episodio con gran detalle, y nos revelan que, pese a la construcción aparentemente sólida del lavadero, su diseño no era el apropiado para resistir intensos vientos. La techumbre de hierro y madera, a dos aguas, descansaba sobre columnas de madera en un lateral y sobre una tapia en el otro, de forma que la presión dinámica del viento, hizo ceder el muro hacia el exterior colapsando toda la estructura. En este grabado se observa cómo la techumbre fue desplazada a favor del viento varios metros.

El lavadero imperial según La ilustración Ibérica. 5 de junio de 1886. Biblioteca Nacional de España.

A las seis y media de la tarde era extraordinaria la concurrencia en este lavadero. Unas doscientas personas trabajan en las cien pilas; algunas recogían ya las ropas para llevarlas al tendedero y al depósito; otras se disponían a regresar a su hogar. El viento, penetrando por las ventanas del lavadero, arrebató de las sogas las ropas puestas a secar. Algunas personas se refugiaron en una de las naves del lavadero, la de construcción más sólida, cuya techumbre es de hierro. Varias mujeres se situaron al lado de las tapias de las dos restantes naves del lavadero. A poco, el edificio sufrió terrible sacudida; desplomáronse techumbre y tapias, partiéronse las columnas, que eran de madera, levantóse inmensa nube de polvo, y sólo quedó en pie una nave. Lo demás quedó reducido a escombros. (El Siglo Futuro)


El lavadero imperial según La Ilustración Española y Americana. 22 de mayo de 1886 (BNE)

El propietario del lavadero, Francisco Andrés Octavio, contaba con la pertinente licencia municipal para su explotación y la obra era reciente. Como afirma la siguiente crónica, los materiales empleados en la construcción eran de buena calidad, algo que era de esperar teniendo en cuenta la condición de arquitecto y urbanista del propietario (junto a Sallaberry diseñó el proyecto de apertura de la Gran Vía madrileña).

Aparte de las dependencias de administración, almacenes y coladores, situados a la entrada del edificio, este se compone de tres grandes naves, destinadas a las pilas del lavado, dos de ellas paralelas entre sí y la tercera de 100 metros de larga por 20 de anchura, continuación de una de las anteriores. La construcción de estas naves era sólida: sus paredes de fábrica de ladrillo, tenían cerca de medio metro de espesor con sus pilares correspondientes; la cubierta de madera gruesa y sana, estaba perfectamente asegurada, teniendo todas las naves gruesas tornapuntas de hierro que completaban la solidez de la edificación. (El siglo Futuro)

Por ello pensamos que el mal diseño de la nave fue la causa principal del derrumbe.

El Lavadero Imperial según La ilustración católica. 25 de mayo de 1886. (Biblioteca Nacional de España)

La hora del suceso, las 7 de la tarde, coincidió con el final de la jornada, momento del día en el que el lavadero estaba más concurrido.

Las lavanderas ocupadas en terminar la faena del día recogían las ropas y las llevaban al tendedero y al depósito. Los mozos de cuerda preparaban los sacos de ropa para conducirlos a Madrid. El encargado recaudaba de algunas mujeres el precio de alquiler de pilas y tendederos. Grupos de niños esperaban jugando en las inmediaciones que salieran sus madres para con ellas regresar al humilde hogar del jornalero, que acaso a aquella hora pensaba subido en la frágil tabla de un andamio el momento de volver a reunirse con los pedazos de su alma, de quien la labor diaria de cada mañana la separa.

El lavadero Imperial consta de tres naves, de nueva construcción. Las techumbres son de hierro ondeado; por la parte que mira al camino tenían las tres naves tapias y por la otra columnas de madera.  Una escalera conduce desde estas tres edificaciones hasta el camino Imperial y desemboca en él en el punto en que dicho camino cruza con el que lleva al pontón de San Isidro.

Gruesas gotas de lluvia y algún vivísimo relámpago anunciaron la tempestad. Un viento huracanado penetró por las ventanas que había en las paredes del lavadero y arrebataron de las sogas las ropas puestas a secar.

Muchas de las personas que estaban allí se refugiaron en la primera de las tres naves del lavadero, que era la más sólida. Otras se cobijaron de la lluvia torrencial que instantáneamente inundó el espacio al lado de las tapias de las otras dos naves, y allí esperaron. De repente se sintió una terrible sacudida, y la techumbre y las tapias de las dos referidas naves se desplomaron en el sentido de la dirección del viento y sobre la pared del edificio que ofrecía menos resistencia, esto es, sobre las columnas de madera que estallaron como pajas bajo el peso que se desplomaba.

Del lavadero imperial sólo quedó en pie una nave. Lo demás quedó reducido al tejadillo de hierro, que cayó a tierra conservando su misma forma ya un inmenso montón de escombros, que llenaron las pilas de agua y cubrieron el área toda de la edificación. (Diario El imparcial)

Del lavadero del paseo Imperial, donde la fuerza del ciclón causó 18 víctimas y multitud de heridos, una zapata arrancada con grandísima violencia se fue sobre la casa números 6 y 8 del paseo, estropeó un balcón, y rompiendo un tabique fue a clavarse contra una puerta. Todos los tabiques interiores de esta casa han quedado hundidos. (Diario el Constitucional).

Como vimos en el primer capítulo, en aquella época existían numerosos lavaderos en Madrid, en torno a 100, muchos al aire libre, con simples cajones a orillas del río que servían de puestos individuales para las lavanderas y tendederos para secar la ropa. También existían lavaderos a cubierto, con agua canalizada y construcciones sencillas con objeto de proteger del sol y las inclemencias del tiempo a las trabajadoras. También ofrecían algunos servicios adicionales, como cantina o almacén, y probablemente instalaciones para hacer la colada (agua caliente y ceniza). En esta postal de principios del siglo XX se observan los tendederos y algunos lavaderos cubiertos a orillas del Manzanares.

Madrid. Río Manzanares y Virgen del Puerto. Principios del siglo XX. Archivo Regional de la Comunidad de Madrid,
http://www.madrid.org/archivos_atom/index.php/madrid-rio-manzanares-y-virgen-del-puerto-01

18. Paseo de Yeserías. Quinta de la Esperanza

Paseo de Yeserías: Fábrica de papel. Las dos chimeneas rotas a un tercio de su altura. Hundimiento cubierta tienda-asilo. Hundimiento de fachadas y tabiques interiores de los pabellones de embalajes y almacenaje. Otros edificios de distintos usos derruidos o sin cubierta.

En la Quinta de la Esperanza, techumbre de una habitación destinada a guardar trapo hundida, muriendo dos mujeres (según otras fuentes al caer una tapia murieron 3 personas y hubo 2 heridos graves).

La fábrica de papel sufrió un incendio en 1881, del que da testimonio este grabado que nos sirve para apreciar los detalles de la construcción y una de las chimeneas.

La Ilustración Española y Americana. 8 diciembre 1881

19. Barrio de Peñuelas

A principios del siglo XX existía una elevada mortalidad en Madrid, que se atribuía a las condiciones insalubres y al hacinamiento en las viviendas de las zonas más deprimidas. Existían más de 2000 chozas que albergaban a unas 10 000 personas. La tasa de mortalidad en los barrios de Peñuelas y La Inclusa superaba el 40 %, eran consideradas zonas muy insalubres.

….la vergonzosa plaza de las Peñuelas, las calles de las Peñuelas y Labrador, todas ellas con sus casuchas de corredor y de patio, se nos ofrecen como una demostración bien exacta de la casa insalubre y de la manera penosa de vivir la clase obrera.  (La vivienda insalubre en Madrid. 1914. Cesar Chicote)

La clase obrera se hacinaba en corralas, pero también existían chozas o chabolas donde habitaban los más desfavorecidos, como describe este párrafo de la referencia anterior.

Estas chozas, construidas con barro o materiales rebuscados en los rellenos y con latas para formar el tejado, están habitadas por familias muy numerosas.


La vivienda insalubre en Madrid. Cesar Chicote. Ayuntamiento de Madrid. 1914. Archivo municipal de Madrid

En estos barrios humildes el tornado originó graves destrozos, con un balance de 2 muertos y 80 heridos, más de 30 graves.


Churrería al aire libre. En torno a 1900. Biblioteca Digital Memoria de Madrid,
http://www.memoriademadrid.es/buscador.php?accion=VerFicha&id=11622&num_id=27&num_total=170

La vivienda insalubre en Madrid. Cesar Chicote. Ayuntamiento de Madrid. 1914. Archivo municipal de Madrid

Enlace a primera parte: https://aemetblog.es/2021/05/12/el-ciclon-de-1886-parte-i/

Enlace a Parte 2-I: https://aemetblog.es/2021/06/13/el-ciclon-de-1886-parte-ii-i-aspectos-dinamicos-de-los-tornados/

Enlace a Parte 2-II: https://aemetblog.es/2021/06/20/el-ciclon-de-1886-parte-2-ii-impactos-el-tornado-en-madrid-los-carabancheles/

Enlace a Parte 2-III :https://aemetblog.es/2021/06/20/el-ciclon-de-1886-parte-2-iii-impactos-pradera-de-san-isidro-puente-de-toledo-carretera-de-andalucia-glorieta-de-las-piramides/

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