La observación nivometeorológica en el jardín meteorológico

Extraído de la Guía para la  observación  nivometeorológica, Edición 2019. Autores: Gerardo Sanz, Javier Rodríguez, Ramón Pascual, Luis Pantoja, Juan Antonio Fernández-Cañadas, Esther Miquel, José Antonio García-Cabarga.

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Fig 23.Esquema de garita meteorológica e interior con instrumentos

La observación nivometeorológica es uno de los tres pilares que soportan las actividades de diagnóstico y predicción del estado del manto nivoso, probablemente el más importante. Observación tanto de variables específicas del manto nivoso como de las condiciones meteorológicas, que gobiernan la evolución de la nieve en el interior del manto.

La Agencia Estatal de Meteorología mantiene una red de observatorios en zonas con manto nivoso estacional, equipados con material especial, y atendidos en su mayor parte por personas del ámbito de la montaña y la nieve, que cooperan con su esfuerzo diario.

Observaciones en el jardín meteorológico

La parcela o jardín meteorológico es una porción de terreno llano, de suelo natural y representativo del entorno, donde se toman medidas meteorológicas. En el caso de observatorios especiales, como los de las redes de alta montaña, a menudo los instrumentos se ubican sobre plataformas a cierta altura sobre el terreno, para limitar la posibilidad de que los instrumentos de medida queden enterrados en el manto nivoso.

Algunos instrumentos, para que cumplan su misión, deben protegerse de la radiación y de las precipitaciones. Por ello se colocan en un abrigo o garita meteorológica, que es básicamente un armario formado por listones que permite la circulación del aire en su interior. Su techo es inclinado para dejar escurrir el agua de lluvia o la nieve, y lleva en su centro una chimenea para activar la circulación del aire. La garita debe tener su puerta orientada hacia el norte y estar pintada de blanco.

Las medidas deben tomarse en general entre 1.25 y 2 metros, por lo que la garita va montada sobre patas de modo que el piso quede a una altura aproximada de 1,20 m. La altura a la que se toman las medidas es importante porque junto al suelo los gradientes verticales de temperatura son a menudo extremadamente grandes. En observatorios donde el manto nivoso estacional hace variar la altitud de la superficie del suelo, pueden utilizarse garitas elevadas en altura o móviles. En la figura 23. Se observa un esquema de garita meteorológica y el interior de una con los instrumentos más habituales.

Típicamente, una garita meteorológica alberga los instrumentos para medir temperatura, humedad y evaporación. La pareja de termómetros (‘seco’ y ‘húmedo’) montada verticalmente, conforma un psicrómetro, y se usa para determinar la humedad relativa mediante la diferencia de temperatura entre ambos.

Medidas de Temperatura

 Los termómetros dentro de la garita deben estar suspendidos por medio de soportes apropiados lo más ligeros posible para evitar la propagación del calor por conducción, y las vibraciones producidas por el viento. En general en un observatorio de montaña la garita albergará un termómetro ordinario, los termómetros de máxima y de mínima y un termohigrógrafo. Otro aparato de medida de uso frecuente es el termómetro ‘Six-Bellani’ o ‘Six’, que mide también las temperaturas máxima y mínima.

  • Temperatura Actual

 Se mide en el momento de la observación, en general con el termómetro ordinario, que consiste en un pequeño recipiente de vidrio, esférico, llamado depósito, prolongado por un tubo capilar muy fino cerrado por su extremo superior; el depósito y parte del tubo están llenos de mercurio. Cuando la temperatura aumenta, el mercurio se dilata y la columna sube por el interior del tubo; lo contrario ocurre cuando la temperatura disminuye. El capilar va sujeto a una escala vitrificada dividida en grados Celsius con divisiones cada 0,2 ºC. Este termómetro se coloca dentro de la garita meteorológica en posición vertical, con el bulbo hacia abajo, en el soporte adecuado.

 La temperatura actual se mide con una precisión de 0,1 ºC, por lo que hay que aproximar la lectura a la décima de grado, aunque no esté marcada en la escala.

Naturalmente, la temperatura actual será igual o superior a la mínima e igual o menor que la máxima.

  • Temperatura Máxima

En el caso de las observaciones NIVOMET, se toma a las 08 UTC y corresponde con la temperatura más alta alcanzada en las últimas 24 horas. El valor debe medirse con una aproximación de 0,1 ºC.

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Fig. 24 Termómetros de máxima y mínima

Para su medida se usa en general el termómetro de máxima, que es de tipo clínico, con un estrechamiento junto al depósito de mercurio. Al subir la temperatura, la dilatación del mercurio del depósito vence la resistencia opuesta por el estrechamiento y el mercurio en su extremo opuesto va señalando temperaturas cada vez más altas. Cuando la temperatura baja, y la masa de mercurio se contrae, la columna de mercurio se rompe por el estrechamiento y su extremo libre queda señalando la temperatura máxima. Este termómetro se coloca dentro de la garita en posición casi horizontal, con el depósito un poco más bajo que el otro extremo, generalmente en el mismo soporte del termómetro ordinario formando una cruz con él.

 

 A las 08 UTC, tras la lectura, el termómetro se debe “poner en estación”, es decir, se debe poner a punto para la realización de la siguiente medida. Esto consiste en hacer bajar la columna de mercurio hasta que marque la temperatura actual (décima más, décima menos). Para ello se saca del soporte y se coloca verticalmente, con el bulbo hacia abajo, para que la columna de mercurio llegue al estrechamiento cercano del depósito. Tras esto, agarrándolo firme por la parte contraria al bulbo, se sacude un cuarto de vuelta con el brazo extendido, mejor horizontalmente, de modo que la columna de mercurio esté alineada con el brazo, y el depósito quede hacia el exterior. Casi siempre esto es suficiente para que el mercurio baje hasta indicar la temperatura actual. Si no bajase, se puede tratar de enfriar el depósito de mercurio, volviendo después a sacudir el termómetro. Deben evitarse las sacudidas bruscas, que pueden romper el fino capilar de vidrio que contiene el mercurio.

Recordemos que el horario UTC es, en la España peninsular y Baleares, una hora menos de lo que marca nuestro reloj en invierno y dos horas menos en verano. La observación de las 08 UTC se hace en invierno a las 09 horas locales y en verano a las 10 horas locales.

  • Temperatura Mínima

 Al igual que la máxima, la mínima se toma a las 08 UTC para el parte NIVOMET, y corresponde a la temperatura más baja alcanzada en las 24 horas precedentes. El valor debe medirse con una aproximación hasta la décima de grado, aunque la división de la escala será en general de 0,5 ºC. Para medirla se usa el termómetro de mínima que suele ser de alcohol o de algún otro líquido orgánico, y lleva sumergido en el líquido un índice con alma metálica. Cuando la temperatura desciende, el líquido arrastra el índice, porque éste no puede atravesar el menisco y se ve forzado a seguir su recorrido de retroceso. Cuando la temperatura sube, el líquido pasa fácilmente entre la pared del tubo y el índice, y éste permanece quieto señalando la temperatura mínima por su extremo más alejado del depósito. El termómetro de mínima se coloca horizontalmente en un soporte por debajo del termómetro de máxima y formando una cruz con el termómetro ordinario.

Al hacer la lectura téngase siempre presente que la temperatura mínima viene indicada por el extremo del índice más alejado del depósito, nunca por el más cercano; es decir, que de los dos valores señalados por los dos extremos del índice, la temperatura mínima es la mayor.

 Tras la lectura de la temperatura mínima, a las 08 UTC en el caso de la observación NIVOMET, el termómetro se debe poner en estación, es decir, se debe dejar a punto para realizar la siguiente medida. Para ello se inclina el termómetro, con el bulbo hacia arriba, para que el índice se mueva hasta que vea frenada su caída por el menisco del propio líquido. Cuando se coloca de nuevo en el soporte, se debe mantener el extremo del bulbo siempre más alto que el otro extremo, evitando así que el índice se desplace hacia el depósito.

  • Mantenimiento de los termómetros

Uno de los problemas más frecuentes es no darse cuenta de que las columnas tanto de mercurio como la orgánica pueden estar partidas y en consecuencia, la lectura del instrumento es errónea. Un primer intento de eliminarlas consistirá en repetir los movimientos de maniobras centrífugas, tal como se describieron para el termómetro de máxima. Cuando las burbujas, antes en el líquido, pasan a la parte superior, dejan de ser perjudiciales, pero conviene vigilar el instrumento, pues es frecuente que el problema se repita.

Sólo en casos muy rebeldes, con mucha prudencia, para reducir las burbujas de gas se puede calentar el termómetro, acercándolo a un radiador o a un recipiente con agua que empiece a hervir, sin sumergirlo nunca en el agua. Se retirará cuando las burbujas y algo del líquido del termómetro entre en el ensanchamiento o depósito de expansión en que termina el capilar. Como método más eficaz para la eliminación de burbujas se recomienda efectuar suaves sacudidas y calentamientos alternativamente. Para el termómetro de mínima, antes de las sacudidas centrífugas conviene bajar el índice hasta el final, con pequeñas sacudidas si es preciso, para evitar que un choque brusco del índice con el tope pueda romper el capilar. Tras eliminar las burbujas se mantendrá el termómetro vertical una hora por lo menos, de modo que el líquido adherido al tubo pueda discurrir totalmente hacia abajo.

  • Medidas con el termómetro Six-Bellani

Además de los termómetros de máxima y de mínima, en muchos observatorios se dispone de un termómetro Six-Bellani, que consta, en esencia, de un tubo capilar dos veces curvado en U. A ambos extremos del tubo hay dos ensanchamientos, ambos con líquido orgánico que se extiende hasta más o menos la mitad de las dos columnas. El resto del tubo, es decir, la parte inferior en forma de U está relleno de mercurio, cuya misión es empujar dos índices de medida sumergidos en el líquido orgánico.

Hay dos escalas de medida, una descendente (en la que se lee la temperatura mínima) y otra ascendente (en la que se lee la temperatura máxima). En ambas escalas, los extremos de la columna de mercurio deben marcar en todo momento la misma temperatura, o muy aproximada. Esta temperatura es la del momento actual.

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Fig. 25 Termómetro Six-Bellani: detalle de lecturas y estructura

Al subir la temperatura, el mercurio asciende por la columna de la derecha, empujando el índice, cuyo extremo inferior marca la temperatura máxima. Al bajar la temperatura el mercurio asciende por la rama izquierda, empujando el otro índice, cuyo extremo inferior marca la temperatura mínima. Cuando el mercurio retrocede, los índices quedan fijos en el interior del capilar debido a la fuerza que sobre ellos ejerce un imán situado en la parte posterior del termómetro. La lectura de los puntos de la escala coincidentes con los extremos inferiores de los índices dará las respectivas temperaturas máxima y mínima en el período de tiempo considerado.

Para poner el termómetro en estación, tras la observación de las 08 UTC en el caso de la observación NIVOMET, bastará apretar el botón que aleja el imán, dejando libres los índices que bajarán hasta coincidir con el mercurio. Una vez colgado el aparato verticalmente y trasladados los índices hasta ponerlos en contacto con los extremos del mercurio, el termómetro queda en condiciones de observación.

Mantenimiento

Si se fracciona la columna de mercurio, se puede volver a unir dando al conjunto dos o tres sacudidas de arriba abajo. Lo mismo habrá que hacer si se fracciona la columna de alcohol. Si el índice queda dentro de la columna de mercurio, sacudir el termómetro sujetándolo por la parte inferior del mismo, lo que provoca una fractura de la columna de mercurio y la aparición del índice entre los trozos fracturados. Sacudir el termómetro sujetando éste por la parte superior. Esta operación se repetirá cuantas veces sea necesario, hasta colocar el índice por encima del total de mercurio.

  • Medidas con el termohigrógrafo
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Fig. 26 Termohigrógrafo

Para obtener un registro continuo, tanto de temperatura como de humedad relativa del aire, se dispone del termohigrógrafo (TH), que permite comprobar en qué momento se producen los registros mediante una banda de papel que tiene una escala doble, en grados Celsius y porcentaje de humedad en el eje vertical, y una escala temporal horaria en el eje horizontal. El valor de la temperatura se lee directamente en la mitad superior de la banda de registro, y el de la humedad relativa en la mitad inferior.

 

Además de para conocer la evolución temporal de la temperatura y la humedad, las medidas del termohigrógrafo nos sirven para contrastar y chequear las del termómetro ordinario. Es normal que exista una pequeña diferencia entre ambas medidas, más o menos constante. Cuando esta diferencia cambia significativamente de un día para otro, es síntoma de error o avería. Salvo que se considere que el termómetro ordinario no funciona correctamente, en caso de discrepancia entre las medidas, se tomará como bueno el dato de de éste último.

  • Medida de la Humedad Relativa del aire

En meteorología es muy importante el concepto de humedad del aire atmosférico, que es el “contenido de vapor de agua en el aire”. El vapor de agua es transparente, y siempre está presente en el aire ambiente, pero la cantidad de agua en forma de vapor que puede albergar el aire es limitada. Es mayor o menor según la temperatura sea más o menos alta, pero limitada. Cuando el vapor de agua que contiene el aire sobrepasa el límite, entonces se condensa o congela en forma de diminutas gotitas líquidas o cristales de hielo que forman las nubes y los bancos de niebla.

Existen varios indicadores para expresar la humedad, siendo el más usado el de Humedad Relativa, que es “la relación porcentual entre la cantidad de vapor de agua que tiene el aire y el máximo que podría contener en forma de vapor a una temperatura determinada”. Para el confort humano se considera ideal entre el 50 y el 70%.

Hay distintos aparatos para medir la humedad relativa del aire, llamados higrómetros. En los observatorios nivometeorológicos se utiliza el termohigrógrafo, o TH, cuyo elemento sensible es un haz de cabellos que está más o menos tenso según el aire esté más o menos seco. El valor de la humedad relativa se lee directamente en el registro continuo de la banda de papel semanal, en la parte inferior de la banda.

  • Cambio de la banda de papel del Termohigrógrafo

El termohigrógrafo es un instrumento de registro semanal. Todos los lunes, tras la observación de las 08 UTC en el caso de los observatorios nivometeorológicos, hay que cambiar la banda de papel y dar cuerda al mecanismo de relojería. Para ello se siguen los siguientes pasos:

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  • Separar las plumillas de la banda mediante la palanca de separación de brazos.
  • Chequear la corrección de las fechas escritas sobre la banda que quitamos y que ponemos. Esto es muy importante, pues un error o un olvido en la fecha harían inútiles las observaciones. · Al poner la nueva banda, asegurarse de que queda apoyada en la base del tambor en todo su perímetro y bien ajustada al propio tambor, con el solape entre los extremos de la banda bajo la pletina de sujeción.
  • Dar cuerda al mecanismo de relojería, hasta el tope, pero sin forzarlo.
  • Poner el aparato en hora, girando en última instancia el tambor en sentido contrario al de las agujas del reloj.
  • Tras colocar con cuidado el TH en la garita, acercar las plumillas hasta que apoyen sobre la banda

           Mantenimiento

Cuando las plumillas inscriptoras se hayan gastado, quitarlas con cuidado del brazo tras haberlo separado del tambor. Retirar el protector de la punta de las nuevas plumillas y colocarlas en el brazo inscriptor

Las partes metálicas pulidas del aparato deberán limpiarse del polvo acumulado cada cierto tiempo, con un paño fino de algodón humedecido y con ayuda de un pincel.

El haz de cabellos se limpia pasando cuidadosamente un pincel seco por los cabellos, para quitar las partículas de polvo. Esto es aconsejable hacerlo cada semana. En caso de mayor deterioro, se puede intentar regenerar el haz de cabellos limpiándolo con un paño mojado en agua destilada o, en su defecto, agua de lluvia.

Si el aparato marca mal la temperatura, por ejemplo: siempre marca dos grados menos que el termómetro ordinario, se puede ajustar a la medida correcta con la tuerca de ajuste del elemento bimetálico, en color rojo. Para discrepancias de un grado o menos, mejor no tocarlo.

Lo mismo se puede hacer para la humedad relativa, con el tornillo de ajuste del haz de cabellos, también de color rojo. Para verificar su funcionamiento, recubriendo completamente la rejilla con una bayeta empapada en agua (sin que chorree) el aparato deberá marcar al poco rato entre el 95 y el 100% de humedad. De no ser así, se podrá corregir la indicación hasta que señale esta medida, sin haber dado lugar a que la bayeta se haya secado demasiado.

  • Medida de la precipitación
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Fig. 28 Pluviómetro Hellmann

La precipitación se define como el producto líquido o sólido de la condensación del vapor de agua que cae de las nubes o del aire y se deposita en el suelo. Dicho término comprende la lluvia, el granizo, y la nieve, así como los depósitos como los que puedan dejar las nieblas o neblinas, el rocío, la cencellada blanca y la escarcha. La cantidad de precipitación es la suma de las precipitaciones líquidas y del equivalente líquido de las precipitaciones sólidas (nieve, granizo, etc.…). Sin embargo, debe indicarse en cada observación si se trata de una caída de lluvia, de granizo, de nieve o de una combinación de éstas.

Para su medida se usa el pluviómetro Hellmann (Figura 28) que consta de un vaso cilíndrico cuya boca está formada por un anillo de bronce afilado, un embudo profundo, para que las gotas que han entrado no salgan al rebotar, conduciendo el agua a otro recipiente cilíndrico de boca estrecha por la que penetra el pico del embudo. De este modo, toda el agua recogida se conserva en el frasco interior protegido contra la evaporación por la estrechez de la boca y por el dispositivo de dobles paredes que resulta.

La unidad de medida de la precipitación es el litro por metro cuadrado o milímetro de altura de precipitación. Ambas medidas son equivalentes, ya que sobre un suelo perfectamente horizontal sobre el que el agua no se filtrase ni evaporase, una capa de un milímetro de altura y un metro cuadrado de base tiene un volumen de un litro.

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En caso de que la precipitación exceda la capacidad de la garrafilla del pluviómetro, deberemos medir también el agua que quede dentro del armazón metálico del aparato. Las medidas deben expresarse en décimas de milímetro de altura de precipitación, con una aproximación mínima de 2 décimas de milímetro (0,2 mm), si bien para precipitaciones de más de 10,0 mm. se admite que el error no sobrepase el 2 %. La marca superior de la probeta son 10 mm (10 l/m2 ).

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Fig. 29 Probeta del pluviómetro y lectura

El agua en la probeta hace un menisco, elevándose su superficie hacia las paredes. La lectura se toma fijándose hasta donde alcanza el fondo del menisco.

Es importante recordar que la probeta que se utiliza para medir la precipitación está especialmente diseñada para ese tipo de pluviómetro, cuya boca mide 200 cm2 , una superficie cincuenta veces menor que un metro cuadrado, y está graduada ya directamente en milímetros de altura de precipitación (o lo que es lo mismo litros por metro cuadrado). Si no se dispone de esta probeta, por haberse roto o extraviado, se puede medir el volumen de la precipitación con una probeta estándar (graduada en cm3 ) y hacer la conversión a litros por metro cuadrado multiplicando por 50, ya que cada 20 cm3 de agua recogidos en un pluviómetro cuya boca tiene 200 cm2 equivale a un litro por metro cuadrado,

La intensidad de la precipitación es la rapidez con que ésta se acumula en el pluviómetro, y se expresa en mm/h. Para las nevadas también se puede expresar en términos de velocidad de acumulación de nieve en el suelo, en cm/h.

Cuando la intensidad se aplica a la calificación de los meteoros, se hace de manera subjetiva. Se habla de intensidad débil, moderada o fuerte, en función de las características observadas. Estas características, sujetas a interpretación, en general no coinciden con otras escalas usadas para valorar la intensidad de precipitación, pues son propias de cada meteoro, diferentes según el tipo de precipitación.

Para la lluvia:

  • Intensidad débil: la visibilidad no se reduce o se reduce muy poco. Las gotas caen más bien dispersas, sin provocar apenas salpicaduras, aunque frecuentemente son grandes y es posible distinguir gotas individuales. La velocidad de acumulación de agua en el suelo es pequeña, las superficies secas tardan en mojarse completamente más de dos minutos y no se forman charcos. · Intensidad moderada: la visibilidad se reduce. Las gotas caen con rapidez suficiente como para provocar pequeñas salpicaduras y formar charcos, siendo difícil distinguir gotas individuales.
  • Intensidad fuerte: la visibilidad se reduce mucho. Las gotas caen con fuerza y rebotan en el suelo produciendo salpicaduras en superficies planas que alcanzan varios centímetros, y un ruido sordo y continuo en los tejados.

 Para la llovizna

  • Intensidad débil: se aprecia reducción de la visibilidad. Se percibe el contacto de las gotitas con la piel o sobre el parabrisas de los automóviles. Algunas veces puede originar un ligero chorreo sobre las superficies y los tejados.
  • Intensidad moderada: la visibilidad queda bastante restringida. El agua corre ligeramente sobre las superficies.
  • Intensidad fuerte: la visibilidad se reduce mucho. Las superficies se empapan con rapidez.

 Para la nieve:

  • Intensidad débil: se aprecia reducción de la visibilidad. Los copos suelen ser pequeños y dispersos, cayendo lentamente. La velocidad de acumulación en el suelo es pequeña, de menos de 0.5 cm/h.
  • Intensidad moderada: la visibilidad queda bastante restringida. Los copos suelen tener un tamaño mediano y caer a velocidad apreciable. En el suelo se acumulan entre 0.5 y 4 cm a la hora.
  • Intensidad fuerte: la visibilidad queda muy reducida. Los copos, frecuentemente grandes, caen con bastante velocidad y en el suelo la nieve se acumula a un ritmo superior a los 4 cm a la hora.

Para la observación nivometeorológica, se mide la precipitación caída en las últimas 24 horas, y sólo se toma la medida en la observación de las 08 UTC. En otras observaciones, como la que pueda hacerse para emitir un parte NIVOMET a las 13 UTC, no se medirá la precipitación.

  • Coherencia con la estimación del tiempo pasado

Los distintos elementos que componen una observación deben ser coherentes entre sí. Por ello, cuando ha habido precipitación, el grupo de tiempo presente y pasado de la clave NIVOMET, 7wwW1W2, no podrá indicar ausencia de fenómenos; deberá incluir algún meteoro causante de la precipitación, ya sea como tiempo presente (los diez minutos previos a la hora de la observación) o como tiempo pasado, o bien barras (/) indicando desconocimiento del fenómeno.

  • Medida del espesor total de nieve y del espesor de nieve reciente
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Fig. 30 Jalón nivométrico

Para conocer la cantidad de nieve caída se utilizan ‘jalones’. Un jalón nivométrico no deja de ser una regla colocada verticalmente en el suelo y fijada al terreno permanentemente en un lugar libre de obstáculos, con una superficie apropiada para hacer la medida. La escala graduada que lleva sobre su superficie nos permite ver la altura de nieve caída.

 

 

 

 

            Espesor total del manto nivoso

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Fig. 31 medida del espesor de nieve

El espesor total se mide directamente sobre la escala graduada del jalón nivométrico, y debe expresarse en centímetros enteros, redondeando al valor más cercano. Al hacer la medida del espesor de nieve, conviene tener cuidado con las cavidades o acumulaciones que se forman alrededor del jalón, debido a la acción del sol o del viento. La forma correcta de medir se detalla en la figura  nº 31.

           Espesor de nieve reciente

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Fig. 32 Jalón y placa de nieve reciente

Para la nieve reciente se utiliza un jalón especial, el jalón de nieve reciente. Consiste en una vara con una escala graduada en centímetros, unida a una superficie horizontal de 40 cm de lado y unos milímetros de grosor, plana, de color blanco que refleje la insolación y de un material que repela la humedad.

Este jalón de nieve reciente, es móvil y debe ser limpiado una única vez al día, en la observación de las 08Z.

El espesor de nieve reciente se mide directamente en el jalón de la placa de nieve reciente, y se expresa en centímetros enteros, redondeando al valor más cercano. Cuando el viento es fuerte, puede arrastrar e incluso tirar y levantar del suelo la placa con su escala graduada, de manera que no sea posible medir la nieve recién caída en el jalón de nieve reciente. Cuando esto suceda, no estimaremos la cantidad de nieve reciente a partir de las medidas de espesor total en el jalón nivométrico. Esto sería incorrecto, ya que la nieve depositada tiende a comprimirse.

Fuera de la temporada de nieve, cuando no hay manto nivoso estacional, el jalón de nieve reciente debe retirarse del jardín meteorológico, pues el sol deteriora la placa, inutilizándola al curvarla.

  • Transporte de la nieve por el viento

El transporte de nieve por el viento es un factor muy importante en la estimación del peligro de aludes. Es causa de formación de cornisas, placas de viento, sobreacumulaciones, etc. Su estimación es un problema no resuelto y su medida es compleja y de difícil interpretación. Se usan principalmente dos aparatos de medida, llamados driftrómetro con bolsitas y flowcapt.

Esta observación se refiere al transporte de nieve por el viento en el propio observatorio, no en los alrededores, por lo que deberá ir asociada al meteoro de ventisca en la estación. En los observatorios de AEMET, que no disponen de instrumental de medida, la observación se reducirá a una estimación de la dirección dominante del transporte de nieve, o lo que es lo mismo, la dirección del viento que produce el transporte.

En caso de disponer de instrumental, la medida será diferente según el tipo de aparato, driftrómetro con bolsitas o flowcapt, pero en ambos casos indicará la cantidad de nieve transportada y la dirección del transporte (la dirección del viento que lo produce).

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Fig. 33 Driftrómetro y flowcapt

  • En el caso del driftrómetro, la cantidad de nieve transportada será la que contenga el saquito que más nieve ha acumulado, e irá expresada en decenas de gramos. La dirección será la dirección de la obertura del saquito que ha recogido una mayor cantidad de nieve.
  • En el caso del flowcapt, que es un aparato de registro continuo tanto del flujo de nieve como del viento, la cantidad de nieve transportada será el flujo medio en las últimas 24 horas, expresado en gramos por metro cuadrado y por segundo (g·m-2 ·s-1 ). La dirección será la dirección dominante del viento en las últimas 24 horas.

Vídeo del Observatorio de Navacerrada,a 1880 metros de altitud.

Se encuentra en un entorno de alta montaña y en él se registran datos de manera continua desde comienzos de los años 40 del siglo pasado

 

Acerca de aemetblog

La Agencia Estatal de Meteorología sucedió ya en 2008 a la entonces Dirección General del Instituto Nacional de Meteorología, con más de 150 años de historia. Actualmente está adscrita, según el artículo 4.4 del Real Decreto 864/2018, de 13 de julio, por el que se desarrolla la estructura orgánica básica del Ministerio para la Transición Ecológica, a ese departamento ministerial a través de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente. El objeto de AEMET, según el artículo 1.3 del Real Decreto 186/2008, de 8 de febrero por el que se aprueba su Estatuto, es el desarrollo, implantación, y prestación de los servicios meteorológicos de competencia del Estado y el apoyo al ejercicio de otras políticas públicas y actividades privadas, contribuyendo a la seguridad de personas y bienes, y al bienestar y desarrollo sostenible de la sociedad española". Como Servicio Meteorológico Nacional y Autoridad Meteorológica del Estado, el objetivo básico de AEMET es contribuir a la protección de vidas y bienes a través de la adecuada predicción y vigilancia de fenómenos meteorológicos adversos y como soporte a las actividades sociales y económicas en España mediante la prestación de servicios meteorológicos de calidad. Se responsabiliza de la planificación, dirección, desarrollo y coordinación de actividades meteorológicas de cualquier naturaleza en el ámbito estatal, así como la representación de éste en organismos y ámbitos internacionales relacionados con la Meteorología.
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