Predicción meteorológica para la montaña

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Algunas características de las montañas españolas

 

España es un país marcadamente montañoso. Los municipios considerados de montaña ocupan un 56% de la superficie del país, es decir, aproximadamente 280000 km2. En este ámbito vive casi un 39% de la población, lo cual equivale a más de 15 millones de habitantes. Las principales cordilleras y zonas montañosas españolas, ordenadas según su extensión, son:

 

  • Sistema Ibérico (63479 km 2). Cima más alta: Moncayo (2313 m)
  • Sistema Bético (58193 km 2). Cima más alta: Mulhacén (3478 m)
  • Pirineos (32762 km 2). Cima más alta: Aneto (3404 m)
  • Macizo Galaico (23030 km 2). Cima más alta: Cabeza de Manzaneda (1778 m)
  • Sistema Central (22833 km 2). Cima más alta: Moro Almanzor (2592 m)
  • Cordillera Cantábrica (20506 km 2). Cima más alta: Torrecerredo (2648 m)
  • Montes de Toledo (20493 km 2). Cima más alta: Guadalupe (1603 m)
  • Sierra Morena (15773 km 2). Cima más alta: La Bañuela (1323 m)
  • Cordilleras Costeras Catalanas (7674 km 2). Cima más alta: Turó de l’Home (1712 m)
  • Montes de León (7504 km 2). Cima más alta: Peña Trevinca (2124 m)
  • Montes Vascos (7202 km 2). Cima más alta: Aitxuri (1551 m)
  • Montañas de Canarias (5554 km 2). Cima más alta: Teide (3718 m)
  • Montañas de Baleares (933 km 2). Cima más alta: Puig Major (1445 m)

Existe una presencia cada vez mayor de usuarios aficionados que frecuentan la montaña buscando aire puro, reposo, grandes espacios, placeres estéticos o deportivos. Estas actividades, que son un factor de primer orden en el desarrollo económico sostenible de las áreas montañosas, han dado lugar a un aumento significativo de la demanda de información meteorológica específica. Senderistas a pie o sobre raquetas, practicantes de marcha nórdica y de esquí de montaña, alpinistas, escaladores, barranquistas y espeleólogos, todos ellos desarrollan sus actividades en un medio natural que siempre comporta un riesgo. Este riesgo está fuertemente influenciado por los fenómenos meteorológicos, que en la montaña evolucionan muy deprisa y a menudo con violencia.

Algunas perturbaciones atmosféricas

El viento

paragliding-4672568_640.jpgEn la montaña, el viento está a menudo sujeto a cambios bruscos de dirección e intensidad a causa de las corrientes de aire ascendentes, descendentes o que circulan a lo largo de las paredes o por los valles encajonados, sin que estos fenómenos hayan sido objeto de predicción dentro de los boletines meteorológicos. Este hecho es aún más peligroso si está asociado a algún otro fenómeno como el frío, la lluvia o la nieve. En particular, la acción del viento durante o después de una nevada está en el origen de las acumulaciones de nieve, como las placas de viento, las cornisas y los ventisqueros, y aumenta el riesgo de avalanchas.

La lluvia

snow-999300_640.jpgEn forma de chubasco, la lluvia puede provocar el crecimiento repentino del caudal de los arroyos y torrentes, y de los cursos de agua subterráneos. La lluvia persistente puede estar también en el origen de deslizamientos del terreno y de desprendimientos de rocas.

La lluvia va acompañada habitualmente de un descenso de temperatura. En todos los casos, las superficies se vuelven resbaladizas, franquear los torrentes se hace difícil sino imposible y aumenta el riesgo de caída de piedras.

Además, cualquier enfriamiento brusco que suceda durante o después de la lluvia puede recubrir el suelo y las paredes de una capa de hielo liso o convertirse en un peligro mortal para una persona que tenga la ropa mojada.

En invierno, la lluvia copiosa aumenta el riesgo de aludes

La nieve

paragliding-4672568_640Las precipitaciones en forma de nieve tienen como primer efecto la reducción considerable de la visibilidad, comportando generalmente la pérdida de las señales visuales. La progresión se vuelve más difícil y la acumulación de nieve puede provocar avalanchas.

A lo largo de todo el año,  incluso en verano, un enfriamiento puede provocar un descenso de la cota de nieve a baja altitud. Las nevadas fuera de estación “blanquean” la montaña e impiden a menudo cualquier escalada durante varios días.

La predicción meteorológica es, en consecuencia, un factor de seguridad, confort y éxito, al anticipar los fenómenos y permitir la difusión rápida  de las perspectivas de la evolución del tiempo.

La niebla

foggy-1149637_640.jpgLa niebla lleva asociada siempre una fuerte reducción de la visibilidad, de forma que puede ser imposible orientarse. La niebla atenúa las variaciones diurnas de la temperatura, en particular en media montaña: de día, cuando oculta el Sol, impide el calentamiento de la atmósfera; de noche, modera el enfriamiento.

La niebla engelante está formada por gotitas de agua que se encuentran a temperaturas inferiores a los 0 ºC (subfundidas) y que se congelan y depositan sobre los objetos  con los que entran en contacto.

La tormenta y los rayos

flash-1455285_640.jpgEn la montaña las tormentas son relativamente frecuentes. Son igualmente más inesperadas, más violentas y  más peligrosas que en las llanuras. La tormenta normalmente se anuncia con golpes de viento junto con corrientes ascendentes muy fuertes. Va acompañada de chubascos fuertes, de nieve o de granizo, así como de un descenso de temperatura. Las turbulencias creadas por los cumulonimbos, nube
generadora de las tormentas, se pueden notar hasta distancias de más de 20 km de éstas.

 Los rayos son el mayor peligro: es muy difícil, en caso de impacto, disminuir el riesgo y la probabilidad de sobrevivir cuando se es alcanzado es mínima. Las características eléctricas de los rayos son impresionantes: altas temperaturas (de 8 000 a 30 000 ºC), altas tensiones (de 10 a 100 millones de voltios), fuertes intensidades (25 000 amperios), tiempo de contacto muy breve (1/1 000 a 1/10 000 de segundo).

Las variaciones de temperatura

El tiempo cambia muy rápidamente en la montaña y las variaciones de temperatura pueden ser brutales: el golpe de frío, como el golpe de calor, puede aparecer bruscamente y tener consecuencias nefastas si no se han tomado algunas precauciones. Es por esta razón que tanto en verano como en invierno el equipo personal debe estar adaptado a estos cambios de temperatura.

Estas variaciones de temperatura están generalmente ligadas a la llegada de una perturbación, a fuertes precipitaciones, a un fuerte enfriamiento nocturno, a la influencia del viento, como por ejemplo el foehn (viento cálido y seco debido al calentamiento del aire descargado de su humedad después de rebasar un relieve), o incluso a la cantidad de nieve que cubre suelo o al retorno del buen tiempo. El
conocimiento de la altitud de la isoterma de 0 ºC es de la máxima utilidad.

Isoterma de 0 ºC, también llamada isocero = superficie ficticia que contiene los puntos de la atmósfera donde la temperatura es igual a 0 º Centígrados.

Para el alpinista o el esquiador, la isoterma de 0 ºC es una señal que indica si el aire es más o menos frío en altitud. Las fluctuaciones de la isoterma de 0 ºC acompañan los cambios de masa de aire (durante el paso de una perturbación por ejemplo). La estabilidad de la isoterma de 0 ºC indica una situación sin una evolución destacable.

El frío

En la montaña, un descenso de la temperatura es con frecuencia un factor a tener en cuenta en la seguridad. En verano, por ejemplo, un rehielo fuerte asegura la progresión sobre una superficie nevada y limita el riesgo de caídas de piedras. Sin embargo, puede ser peligroso si el equipo individual es insuficiente.

Para el hombre, la sensación de frío es esencialmente función de la velocidad de enfriamiento de la piel. Este enfriamiento depende de varias variables meteorológicas y de su variación.

A saber:

  • la temperatura disminuye con la altitud aproximadamente 0,6 ºC cada 100 m de desnivel.
  • La sensación de frío aumenta con el grado de humedad del aire.
  • El viento, a causa de la evaporación que provoca en la superficie de la piel, es un factor esencial de enfriamiento. Por ejemplo, la sensación de frío será más intensa para una temperatura de 5 ºC  con viento que para una temperatura de -5 ºC sin viento.

El calor

Aunque es agradable para cualquier salida en la montaña, el buen tiempo duradero o un aumento de la temperatura presentan algunos peligros inesperados.

  • Las piedras encajadas en el hielo pueden ser liberadas y su caída ser frecuente.
  • La nieve funde más rápidamente, particularmente en los neveros, en los corredores y sobre las vertientes expuestas al sol, lo que  puede originar coladas de nieve o aludes de fusión, así como la debilitación o desaparición de los puentes de nieve sobre las grietas o los torrentes.
  • En las personas, el calor puede generar, en orden creciente de gravedad, desde calambres o insolación hasta un “golpe de calor”.

La radiación solar

De todos los tipos de radiación que nos llegan del sol, solo la ultravioleta (UV) presenta un  peligro real para el cuerpo humano. A largo plazo, las sobreexposiciones solares son en gran medida responsables de la aparición de cánceres de piel y de cataratas. A corto plazo, la radiación ultravioleta, invisible y no calórica, puede provocar graves daños en los ojos y en la piel.

A saber

  • Cuanto más se asciende, más disminuye el filtro natural atmosférico de la radiación: la radiación a 2 000 m es 1,5 veces la que hay a  nivel del mar, y a 4 000 m es 2,5 veces mayor.
  • La reflexión es máxima sobre la nieve.
  • El cielo nuboso o la niebla no filtran en absoluto la radiación ultravioleta y dan una falsa sensación de seguridad.
  • Cuanto más cerca del ecuador y del solsticio de verano, más importante es la radiación ultravioleta.

Los aludes

avalanche-2339755_1920.jpgLas grandes extensiones de nieve virgen, tan buscadas hoy en día por los esquiadores, esconden bien sus peligros. De hecho en cualquier época del año se pueden producir en las pendientes nevadas aludes de nieve en polvo, de placa o de nieve húmeda. El riesgo de que se generen aludes espontáneamente  o provocados por el paso de uno o varios esquiadores depende del estado del manto nivoso, el cual evoluciona constantemente bajo el efecto de las condiciones meteorológicas.

Predicción Meteorológica

La AEMET elabora boletines específicos de predicción meteorológica para las cordilleras o macizos más altos y/o extensos: los Pirineos, el sistema Central (Gredos y Guadarrama-Somosierra), el sistema Ibérico en su parte riojana y aragonesa, el sistema Bético (Sierra Nevada) y la cordillera Cantábrica (Picos de Europa).

Captura

22.JPGLa información que incluyen estos boletines es la siguiente:
Día de hoy:

Estado del cielo: predicción de la nubosidad y nieblas.

Precipitaciones o tormentas.

Viento (dirección y velocidad): incluye opcionalmente información sobre el viento en diferentes niveles de la atmósfera libre.

Temperaturas mínimas y máximas previstas.

Altura prevista de la isocero en la atmósfera libre.

Altura prevista de la isoterma de -10 ºC en la atmósfera libre.

Y también una predicción general de la situación meteorológica para los siguientes tres días.

Unido a esto, la presencia de un manto nivoso estacional en las cordilleras y macizos más elevados, da lugar a un peligro de desencadenamiento de aludes y su riesgo asociado es un factor que se debe tener muy en cuenta. La Agencia Estatal de Meteorología emite boletines de peligro de aludes para los Pirineos, los Picos de Europa, las sierras del Cordel y Peña Labra y la sierra de Guadarrama. Además, dentro del Plan Nacional de Predicción y Vigilancia de Meteorología Adversa, la AEMET emite avisos por peligro de aludes cuando las condiciones lo requieren.

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Información divulgativa de AEMET sobre meteorología de montaña y nivología

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acerca de aemetblog

La Agencia Estatal de Meteorología sucedió ya en 2008 a la entonces Dirección General del Instituto Nacional de Meteorología, con más de 150 años de historia. Actualmente está adscrita, según el artículo 4.4 del Real Decreto 864/2018, de 13 de julio, por el que se desarrolla la estructura orgánica básica del Ministerio para la Transición Ecológica, a ese departamento ministerial a través de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente. El objeto de AEMET, según el artículo 1.3 del Real Decreto 186/2008, de 8 de febrero por el que se aprueba su Estatuto, es el desarrollo, implantación, y prestación de los servicios meteorológicos de competencia del Estado y el apoyo al ejercicio de otras políticas públicas y actividades privadas, contribuyendo a la seguridad de personas y bienes, y al bienestar y desarrollo sostenible de la sociedad española". Como Servicio Meteorológico Nacional y Autoridad Meteorológica del Estado, el objetivo básico de AEMET es contribuir a la protección de vidas y bienes a través de la adecuada predicción y vigilancia de fenómenos meteorológicos adversos y como soporte a las actividades sociales y económicas en España mediante la prestación de servicios meteorológicos de calidad. Se responsabiliza de la planificación, dirección, desarrollo y coordinación de actividades meteorológicas de cualquier naturaleza en el ámbito estatal, así como la representación de éste en organismos y ámbitos internacionales relacionados con la Meteorología.
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