Danas, gotas frías y temporales

Por Delia Gutiérrez Rubio, meteoróloga de AEMET

de

Aún nos encontramos haciendo recuento de los registros alcanzados y los impactos del histórico temporal de lluvias que  ha afectado especialmente al SE peninsular y Baleares entre los pasados 10 y 14 de septiembre. Pero, sin olvidar la tarea de cuantificar el episodio y detallar sus características, nos vamos a centrar ahora en una cuestión de léxico.

El episodio ha sido denominado en los medios de comunicación y redes sociales en innumerables ocasiones como “dana” (o DANA) o “gota fría” y, sin embargo, estos no dejan de ser términos técnicos, y que no siempre se usan con propiedad, mientras quedan en desuso expresiones sencillas como “temporal de lluvias”, que todo el mundo entiende y sabe usar adecuadamente.

Queremos pues recordar qué es una dana o gota fría y, en la medida de lo posible, favorecer un uso correcto de estas expresiones, que no siempre deben sustituir al sencillo temporal de lluvias. Como en cualquier otro contexto, lo más acertado suele ser lo más sencillo, y las expresiones técnicas deben usarse con precisión.

Pero qué demonios es una dana

Si atendemos al texto de la nota informativa del pasado día 9 y de los avisos especiales posteriores de AEMET, hablábamos de que “se espera la entrada de una DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) por el Cantábrico oriental, desplazándose a lo largo del martes 10 de norte a sur por el este de la Península y permaneciendo, posiblemente, estacionaria entre el sureste peninsular y el norte de África durante los días siguientes”. Hasta aquí, estamos describiendo una situación meteorológica, una estructura que consiste en un sistema de baja presión en capas altas de la atmósfera, aislado de la circulación general, que a menudo se queda estacionario o se mueve de manera anómala. Tal como explicamos en nuestro MeteoGlosario Visual, “El origen del término gota fría viene de la escuela alemana que bautizó este concepto como kaltlufttropfen, que significa gota de aire frío. En español, la expresión gota fría llegó a desvirtuarse y a ser asociada a cualquier tipo de situación de precipitaciones abundantes, por lo que en AEMET se prefirió evitar su uso y hablar en su lugar de depresión aislada en niveles altos o dana, acrónimo lexicalizado que quiere ser también un homenaje al meteorólogo Francisco García Dana, que falleció en 1984.”

Es decir, si hablamos con propiedad, ni la gota fría ni la dana son lo mismo que un temporal de lluvias, sino la estructura atmosférica que –solo en determinadas circunstancias- puede llegar a provocarlo. Si bien nuestro servicio meteorológico llegó a dar por perdida la batalla de que se usase con propiedad la expresión gota fría, y decidió hace años –para evitar malentendidos- usar en su lugar el acrónimo lexicalizado dana para referirnos a dicha estructura, probablemente ahora corremos el peligro de que nuevamente el término sea asociado a un catastrófico temporal de precipitaciones, por lo que es muy importante resaltar que no siempre que existe una dana en la capas altas de la atmósfera las consecuencias son precipitaciones abundantes, con riadas e inundaciones. Por el contrario, las danas son una estructura relativamente frecuente en nuestras latitudes y, por suerte, la mayoría de ellas no llegan a ser tan noticiosas.

No se hace un pastel sólo con azúcar. Los ingredientes que se sumaron a la dana

¿Por qué esta dana ha dado lugar a un temporal de lluvias tan histórico mientras que otras pasan sin dejar un rastro semejante de destrucción? En primer lugar, para que lleguen a desarrollarse sistemas nubosos tan eficientes en precipitaciones debemos disponer de los tres “ingredientes” que favorecen la convección:

  • inestabilidad,
  • humedad y
  • un mecanismo de ascenso.

Una dana garantiza la inestabilidad, sobre todo en su flanco delantero, pero, si no tenemos suficiente aporte de humedad, y convergencias de viento u obstáculos orográficos que faciliten el ascenso, apenas veremos precipitaciones. Pues bien, en esta ocasión la dana se ha situado en la ubicación más favorable para inestabilizar el levante, a la vez que los vientos del este en niveles bajos aportaban aire procedente del Mediterráneo, con un alto contenido de humedad, que se veía forzado a ascender al alcanzar el relieve montañoso. Las nubes han sido alimentadas sin cesar, alcanzando un desarrollo tal que ha provocado esas precipitaciones intensísimas. Por otra parte, la dana se ha mantenido casi estacionaria durante varios días, permitiendo que los sistemas nubosos se regenerasen y se alcanzasen grandes acumulaciones.

dana

Temperatura y geopotencial en 500 hPa (unos 5500 m sobre la superficie) según el modelo HRES-IFS del Centro Europeo, que refleja la evolución de la dana entre el martes 10 y el domingo 15. Durante los días 11, 12 y 13 la dana se mantuvo casi estacionaria al SE de la Península

Y qué tiene que ver el cambio climático con todo esto

Y para terminar, no podemos dejar de comentar alguna cosa acerca de la pregunta del millón: ¿Está este temporal de lluvias relacionado con el cambio climático? Como siempre que se plantea esta cuestión, tenemos que comenzar por advertir que el tiempo no es el clima y, por tanto, un episodio aislado no demuestra ningún cambio en el clima. Ahora bien, a falta de un análisis más reposado, que permita evaluar el episodio, compararlo con otros y medir el grado de atribución al cambio climático de su ocurrencia, recordemos que hay factores como el constatado calentamiento del agua del Mediterráneo, que no pueden sino favorecer la convección y el aporte de humedad a la atmósfera.

Por otra parte las proyecciones del clima, si bien son menos concluyentes en cuanto a precipitaciones que en cuanto a temperaturas, parecen apuntar a que en nuestro país las precipitaciones sean menos frecuentes, pero más intensas.

Acerca de aemetblog

La Agencia Estatal de Meteorología sucedió ya en 2008 a la entonces Dirección General del Instituto Nacional de Meteorología, con más de 150 años de historia. Actualmente está adscrita, según el artículo 4.4 del Real Decreto 864/2018, de 13 de julio, por el que se desarrolla la estructura orgánica básica del Ministerio para la Transición Ecológica, a ese departamento ministerial a través de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente. El objeto de AEMET, según el artículo 1.3 del Real Decreto 186/2008, de 8 de febrero por el que se aprueba su Estatuto, es el desarrollo, implantación, y prestación de los servicios meteorológicos de competencia del Estado y el apoyo al ejercicio de otras políticas públicas y actividades privadas, contribuyendo a la seguridad de personas y bienes, y al bienestar y desarrollo sostenible de la sociedad española". Como Servicio Meteorológico Nacional y Autoridad Meteorológica del Estado, el objetivo básico de AEMET es contribuir a la protección de vidas y bienes a través de la adecuada predicción y vigilancia de fenómenos meteorológicos adversos y como soporte a las actividades sociales y económicas en España mediante la prestación de servicios meteorológicos de calidad. Se responsabiliza de la planificación, dirección, desarrollo y coordinación de actividades meteorológicas de cualquier naturaleza en el ámbito estatal, así como la representación de éste en organismos y ámbitos internacionales relacionados con la Meteorología.
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