La semana del 17 al 23 de febrero será, probablemente, más cálida de lo normal en toda España, especialmente en la zona centro y mitad norte peninsular. Las heladas quedarán restringidas a la alta montaña y algunas jornadas se podrán alcanzar los 25 ºC en puntos del sureste. Es posible que la llegada de borrascas atlánticas propicie lluvias en buena parte del territorio peninsular, más abundantes en la mitad occidental. Sin embargo, las precipitaciones serán escasas en el Cantábrico, litoral mediterráneo y en los archipiélagos.
Para las dos semanas posteriores, como es habitual, aumenta mucho la incertidumbre en el pronóstico. Con la información disponible actualmente, el escenario más probable prevé una quincena con temperaturas superiores a las habituales para la época en todo el país, aunque con unos valores más próximos al promedio normal en el suroeste peninsular y Canarias. Es posible que la Península continúe bajo la influencia de borrascas atlánticas, lo que podría dar a precipitaciones superiores a lo habitual para este período en diversas zonas de la mitad occidental.
La Agencia Estatal de Meteorología sucedió en 2008 a la entonces Dirección General del Instituto Nacional de Meteorología, con más de 150 años de historia.
Actualmente está adscrita, según el artículo 4.4 del Real Decreto 864/2018, de 13 de julio, por el que se desarrolla la estructura orgánica básica del Ministerio para la Transición Ecológica, a ese departamento ministerial a través de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente.
El objeto de AEMET, según el artículo 1.3 del Real Decreto 186/2008, de 8 de febrero por el que se aprueba su Estatuto, es el desarrollo, implantación, y prestación de los servicios meteorológicos de competencia del Estado y el apoyo al ejercicio de otras políticas públicas y actividades privadas, contribuyendo a la seguridad de personas y bienes, y al bienestar y desarrollo sostenible de la sociedad española".
Como Servicio Meteorológico Nacional y Autoridad Meteorológica del Estado, el objetivo básico de AEMET es contribuir a la protección de vidas y bienes a través de la adecuada predicción y vigilancia de fenómenos meteorológicos adversos y como soporte a las actividades sociales y económicas en España mediante la prestación de servicios meteorológicos de calidad. Se responsabiliza de la planificación, dirección, desarrollo y coordinación de actividades meteorológicas de cualquier naturaleza en el ámbito estatal, así como la representación de éste en organismos y ámbitos internacionales relacionados con la Meteorología.