La semana comprendida entre el 27 de enero y el 2 de febrero de 2025 será, probablemente, más lluviosa de lo normal en la Península y Baleares. Como corresponde al paso de borrascas atlánticas al norte de nuestras latitudes, las precipitaciones serán más abundantes en Galicia y comunidades cantábricas. Canarias queda al margen de la situación. Las temperaturas serán, en general, superiores a las habituales, aunque con menor anomalía en zonas altas.
La semana siguiente, del 3 al 9 de febrero, parece presentar un cambio de patrón, con un predominio de vientos del este, que dejarían precipitaciones en el área mediterránea, pero un ambiente más seco en el resto, con temperaturas ligeramente superiores, en conjunto, a las normales para la época. Este patrón, a grandes rasgos y teniendo en cuenta que las incertidumbres aumentan conforme se amplía el plazo, podría continuar durante la semana del 10 al 16 de febrero.
La Agencia Estatal de Meteorología sucedió en 2008 a la entonces Dirección General del Instituto Nacional de Meteorología, con más de 150 años de historia.
Actualmente está adscrita, según el artículo 4.4 del Real Decreto 864/2018, de 13 de julio, por el que se desarrolla la estructura orgánica básica del Ministerio para la Transición Ecológica, a ese departamento ministerial a través de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente.
El objeto de AEMET, según el artículo 1.3 del Real Decreto 186/2008, de 8 de febrero por el que se aprueba su Estatuto, es el desarrollo, implantación, y prestación de los servicios meteorológicos de competencia del Estado y el apoyo al ejercicio de otras políticas públicas y actividades privadas, contribuyendo a la seguridad de personas y bienes, y al bienestar y desarrollo sostenible de la sociedad española".
Como Servicio Meteorológico Nacional y Autoridad Meteorológica del Estado, el objetivo básico de AEMET es contribuir a la protección de vidas y bienes a través de la adecuada predicción y vigilancia de fenómenos meteorológicos adversos y como soporte a las actividades sociales y económicas en España mediante la prestación de servicios meteorológicos de calidad. Se responsabiliza de la planificación, dirección, desarrollo y coordinación de actividades meteorológicas de cualquier naturaleza en el ámbito estatal, así como la representación de éste en organismos y ámbitos internacionales relacionados con la Meteorología.