Artículo de José Luis Camacho, Asesor Técnico en AEMET y antiguo funcionario científico de OMM
Acabamos de cerrar en Ginebra la Conferencia sobre Resiliencia a la Sequía 10+ (DR10+) en la que durante 3 días 300 expertos de todo el mundo presentes en la sede de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) apoyados por un número similar de expertos, en participación remota, han revisado los aspectos más relevantes de la gestión, planificación, y respuestas anticipatorias necesarias para abordar el “desastre paralizante”: la sequía.
Orígenes lejanos – Monitor de sequías
Los primeros esfuerzos para dejar de ser espectadores pasivos del fenómeno y disminuir sus impactos se llevaron a cabo en Estados Unidos en la década de los años 90 del pasado siglo en las llanuras de Nebraska con un grupo de visionarios liderados por el Dr. Don Wilhite crearon en la Universidad de Nebraska-Lincoln la semilla del actual National Drought Mitigation Centre que permitió el desarrollo de un sistema de integración de la información combinando observaciones meteorológicas, estado de cultivos, situación de embalses y cobertura nubosa, evolución de impactos, previsiones meteorológicas y climáticas en un sistema integrado: el NIDIS. Estas siglas corresponden al acrónimo inglés de Sistema Nacional de Información Integrada sobre las Sequías y coordina la monitorización, el pronóstico, la planificación y la información sobre este fenómeno a nivel federal, tribal, estatal y local en todo Estados Unidos.
El resultado más visible de este esfuerzo es el monitor nacional de sequías (US Drought Monitor) en donde, en portada, se muestra un mapa integrado de la situación de la sequía meteorológica, agrícola e hídrica con posibilidad de llegar hasta el nivel de estado y condado y consultar una amplia panoplia de indicadores parciales. El monitor está disponible también en español.

Hito de 2013. La Conferencia de Alto Nivel sobre Políticas Nacionales de Sequías
Volviendo al hilo de la evolución de como los países se han aproximado a las sequías, vamos a contar que, a principios de la década de 2010, se habían hecho progresos técnicos en la monitorización del fenómeno en cuanto a que sabíamos cómo y dónde llovía, el estado de nuestros campos y embalses y podíamos comunicar sobre la falta o abundancia de lluvias, pero la respuesta de los países era puramente reactiva. En los países desarrollados, se compensaba a los agricultores con fondos de emergencia, se restringía el suministro de agua a las comunidades menos favorecidas o con menos infraestructuras, se llevaban camiones cuba y hasta la siguiente crisis. En los países menos desarrollados, se ponía en marcha una ingente estructura de ayuda humanitaria y los camiones con comida y agua llegaban impidiendo las mortales hambrunas de los años 70 y 80 del siglo pasado.
En 2013 se organizó una Conferencia de Alto Nivel para la promoción de los Planes Nacionales de Sequía. Se constató que era necesario pasar de un enfoque reactivo a otro proactivo basado en tres pilares: monitorización y pronóstico de las sequías, evaluación cuidadosa de los impactos por sectores y, finalmente, planificación no solo en reacción sino para mitigar, con medidas anticipatorias, los impactos de la sequía. Para ello era necesario una coordinación interna a nivel país entre todas las entidades públicas estatales, regionales o municipales, los principales sectores privados y públicos y las asociaciones de usuarios. Como ejemplo del problema que había que solucionar, menciono la visita a un país en rápido desarrollo hace unos 10 años en que nos mostraron muy orgullosos tres sistemas de monitorización de sequías: uno de Protección Civil, otro de Agricultura y otros de Embalses. Después de la visita y las explicaciones pertinentes se pusieron a “integrar” los tres sistemas.

Necesidad de otra Conferencia. La DR10+
Pero esto era en 2013 y en esta década se ha cubierto un largo camino y en muchos países existen planes anticipatorios, evaluación de impactos, integración de sistemas y un monitoreo más eficaz. Entonces, ¿para que otra Conferencia sobre Sequías?. Voy a proceder a resumir un artículo de divulgación editado por la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) titulado “Cinco mitos sobre las sequías que los expertos dicen que hay que derribar”.
Estas conclusiones se extrajeron del evento “Semana Mundial del Agua” celebrado en Estocolmo a finales de septiembre de este año y permiten fijar la atención en cinco puntos necesarios para comprender como han variado las prioridades de acción desde 2013 hasta 2024 en línea con las conclusiones finales de la Conferencia DR10+.
Mito 1. Las sequias son un problema de los agricultores pobres y están originadas por la falta de agua.
Realidad: La sequía es un fenómeno natural pero bajo la presión de la emergencia climática sus efectos se aumentan debido a la intervención humana. El resultado es una gestión mediocre de las tierras y un consumo sin restricciones que llevan a disputas por el agua. El cambio climático también hace que las sequías sean más intensas y más rápidas. Aquí aparece el nuevo concepto de “sequía relámpago” (flash drought) que tiene alto impacto sobre todo en agricultura.
Como muestra de consecuencias recientes de la sequía impactos recientes se menciona la crisis en Bolivia en donde la falta de agua en tres estados obligó a adelantar el cierre del curso escolar o la crisis medioambiental en parques naturales de Namibia y de otros países de Africa del Sur como Zambia con graves consecuencias para la fauna y flora local, las poblaciones y el ecoturismo. También se mencionan los problemas en transporte fluvial y en el canal de Panamá en los dos últimos años con niveles históricamente bajos en ríos como el Rin o el Danubio.
Daniel Tsegai, de CNULD concluye que hay una cascada de impactos de la sequía que afecta a todas las regiones y sectores incluyendo producción de energía, transporte, manufacturas, turismo, educación y salud física y mental. Por ello es necesario una aproximación inclusiva a la sequía de todos los estamentos oficiales y de toda la sociedad.
Mito 2. Las sequías son crisis a las que hay que responder
Realidad: De acuerdo con Naciones Unidas “No se está planificando para responder a las sequías. No se aprecia que una bancarrota en los recursos de agua no es una simple anomalía pasajera, sino una realidad a la que hay que adaptarse. Nuestra respuesta a la sequía continúa siendo reactiva”.
La percepción de la sociedad es que cuando llueve se acaba la sequía sin notar que el ritmo de consumo es superior a la tasa de relleno de nuestras reservas originada por lluvias normales. Disponer de agua en los embalses da una sensación de falsa seguridad porque tras una sequía los niveles de agua subterránea pueden estar muy bajos y los ecosistemas y zonas naturales pueden seguir dañados. Los efectos de la sequía en diferentes sectores pueden ser poco visibles o invisibles para los usuarios o los que toman decisiones basadas solo en el nivel de reservas en los embalses.
De nuevo Daniel Tsegai “ La sequía no es una crisis, es un riesgo, y debe de ser gestionada como tal mediante políticas proactivas sin esperar a que golpee para actuar”. Es necesario cambiar de mentalidad.
Mito 3. Échale la culpa de los impactos de la sequía exclusivamente al cambio climático.
Según Naciones Unidas “El cambio climático es una bendición para los gestores en relación con la sequía. Siempre pueden justificar su inacción en que no se toman medidas suficientes a nivel mundial”.
En particular, sectores como los recursos hídricos y la agricultura tienden a ser considerados como víctimas del cambio climático cuando los líderes de los países deberían considerarlos como mitigadores potenciales, poniendo al sector de agricultura y alimentación, con énfasis especial en los pequeños propietarios, en la vanguardia de la lucha contra el cambio climático.
Por ello Naciones Unidas propone cambiar el paradigma y dejar de atribuir los impactos de la sequía exclusivamente al cambio climático para promover los sectores de gestión de aguas y tierras como sectores de oportunidad, de nuevo, cambiando de una mentalidad de gestión de crisis a una proactiva de gestión de riesgos. Las sequías no son algo excepcional. Forman parte del ciclo hidrológico.
Mito 4: Las infraestructuras grises son la respuesta a la sequía.
Realidad: Construir presas y aljibes es una parte de la solución pero únicamente una parte y no la más importante a largo plazo para obtener una sociedad resiliente a la sequía. Esta depende de políticas e incentivos adecuados, apoyados por financiamientos específicos en temas clave junto con una mezcla de tecnologías avanzadas y soluciones sencillas adaptadas a cada contexto. Estas políticas deben considerar soluciones basadas en la naturaleza en vez de forzar el crecimiento indiscriminado de infraestructuras.
Estudios de organizaciones de conservación de la naturaleza muestran que, al menos en un tercio de los casos considerados de zonas en alto riesgo por sequías, las soluciones basadas en naturaleza pueden ser la parte principal de los planes de gestión de dicho riesgo. Este tipo de soluciones no se pueden implementar de manera indiscriminada sino que precisan de estudios para definir los lugares y la escala de aplicación considerando la acumulación natural de agua en subsuelos y su descarga lenta en los periodos secos, aumentando la resiliencia de los ecosistemas pero también de las comunidades humanas.
Para ello es preciso que los gestores tengan en cuenta no solo el agua azul presente en los lagos, ríos y embalses sino también el agua verde disponible en el suelo para plantas y microrganismos así como las aguas subterráneas. Estas últimas están en riesgo de sobreexplotación y hay pocos esquemas colaborativos entre comunidades para acuíferos transfronterizos.
Por todo ello es necesario considerar el agua como un recurso gestionado durante todo el tiempo, no solo aplicar medidas de gestión cuando se declara una situación de sequía y los impactos del fenómeno afectan a las comunidades y a la economía. Para ello es necesario contar con buenos sistemas de predicción del tiempo y clima, sistemas de alerta temprana y tecnologías de uso eficiente del agua en agricultura así como procedimientos e infraestructura para reciclar el agua.
Mito 5: Los negocios pueden continuar como siempre.
Realidad: No estamos en el siglo XX. Los países se deben preparar mejor para coexistir con la sequía. El sistema de Naciones Unidas, liderado por CNULD promueve iniciativas de alto nivel político para obtener una respuesta eficaz y coordinada que incluya la cooperación necesaria entre países.
Los siguientes pasos son la obtención de mecanismos de gobernanza, financiación e implementación para que cada país pueda disponer de un sistema de gestión de las sequías eficaz que apoye una sociedad resiliente frente a este riesgo.
DR 10+ Resultados y pasos siguientes
Tres días de discusiones entre expertos agrupados en 9 flujos de trabajo que cubrieron un amplio espectro de temas en relación con las sequías: mecanismos globales, regionales y locales de gobernanza y gestión, sistemas de monitoreo, evaluación y predicción, conversión de políticas en acciones, ecosistemas, inclusión social y justicia climática, financiamiento de gestión de riesgos, relación entre entidades públicas, privadas y de la sociedad civil y, finalmente, salud.
Además hubo 25 sesiones en paralelo, durante las pausas, en las que países, entidades privadas y públicas mostraron herramientas, soluciones y posibles partenariados para hacer frente a los retos que plantea la gestión de las sequías y el aumento de la resiliencia ante ella. Unos 90 posters, distribuidos en 5 sesiones, decoraron los lugares de encuentro de los participantes y extendieron el conocimiento de iniciativas y soluciones menos conocidas dando la oportunidad de participar sobre todo a jóvenes científicos y expertos en un ambiente de altísimo nivel técnico multidisciplinar como es el de las sequías.
La Conferencia se cerró con un segmento de Alto Nivel de formato sencillo, pero no por ello menos cargado de significado. Se tomó nota de los extensos resultados técnicos de la Conferencia y se pusieron en el lugar adecuado para apoyar el proceso político de adopción de medidas para mejorar la gestión de sequías en un mundo sujeto a numerosos retos naturales pero también originados por la humanidad tanto en el tema del cambio climático como en los crecientes conflictos y problemas para el diálogo y colaboración entre países.
España ha tenido un papel relevante en la organización de la Conferencia y estuvo presente en la inauguración mediante el Embajador ante las Naciones Unidas en Ginebra, Don Marcos Gómez Martínez, la participación de numerosos expertos tanto en las sesiones plenarias como en los eventos laterales y posters y mediante la participación de la Presidenta de AEMET, Doña María José Rallo del Olmo, en representación del MITECO , en el evento de Alto Nivel que cerró la Conferencia DR10+.

Foto 3. Liderazgo de las mujeres en la acción climática en Naciones Unidas. La Secretaria General de la Organización Meteorológica Mundial, Celeste Saulo (en el centro), la vice-Secretaria Ejecutiva de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, Dra. Andrea Meza (izquierda), acompañadas por la Presidenta de la AEMET, Maria José Rallo, en la clausura de la DR10+ en Ginebra.
Los siguientes pasos se desarrollarán en la Conferencia de las Partes (COP) de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en Riad (Arabia Saudí) este próximo mes de diciembre. La CNULD es una convención hermana de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático y del Convenio de Diversidad Biológica. Las tres hermanas se conocen como las Convenciones de Río (de Janeiro).
En la COP 16 de la CNULD está previsto que España esté muy activa con actividades en el marco de la Alianza Internacional para la Resiliencia contra la Sequía (IDRA) coliderada por Senegal y España y que cuenta con la participación de 40 países y 30 instituciones internacionales colaboradoras. El objetivo de la alianza es movilizar el compromiso político, los recursos financieros y técnicos para abordar un futuro resiliente a la sequía.
Los resultados de la Conferencia DR10+ y el trabajo de los expertos e instituciones mundiales serán un buen punto de partida para el éxito de iniciativas como IDRA y los resultados de la COP 16 de CNULD el próximo diciembre.