Ignasi Llopis, observador altruista de Villafranca del Cid 

Premio nacional 2024 

(Introducción de José Ángel Núñez Mora) 

Como cada 23 de marzo, la comunidad meteorológica celebra el Día Meteorológico Mundial y, como cada año, AEMET distingue a varios colaboradores de la red secundaria a los que homenajea ese día. 

  1. Introducción. 

La idea de crear una red de observación meteorológica formada por personal no profesional prácticamente se remonta a la fecha creación del Instituto Central Meteorológico en 1887, cuando el por entonces Ministerio de Fomento creó una comisión compuesta de “personas de notoria ilustración y competencia” a fin de que dispusiera cuanto considerase necesario para la puesta en funcionamiento del Instituto. De entre las conclusiones de esa comisión destacó “la conveniencia del establecimiento de un servicio meteorológico en todos los pueblos de España, cuyo coste, modestamente calculado, podría ascender a 200 000 pesetas anuales”. Esta propuesta fue la que posteriormente fue asumida por Augusto Arcimis, primer director Instituto Central Meteorológico, y desarrollada en las primeras décadas del siglo XX. 

La estructura de la red secundaria de observación fue finalmente proyectada en el año 1905, con el objeto de crear una red de observadores no profesionales que completaran los datos del Instituto, y fue puesta en marcha a partir de 1911, con José Galbis como jefe del Observatorio Central Meteorológico (como pasó a denominarse el Instituto a partir del 1 de enero de 1911) cuando se autorizaron los créditos. 

Con el paso del tiempo, el número de observatorios de esta red no hizo más que crecer salvo, lógicamente, durante la Guerra Civil y alcanzó el máximo número de observadores a mitad de los años setenta, con más de cinco mil. Desde entonces, se ha venido produciendo un lento declive del número de observatorios de esta red, para descender a los dos mil en años recientes. En cualquier caso, su aportación al banco de datos climatológico nacional todavía es muy relevante, ya que el número de estos observatorios casi duplica al de observatorios principales con personal propio de AEMET más el de estaciones automáticas. 

Para los climatólogos, los datos de la red secundaria siguen siendo fundamentales para nuestros análisis y valoramos mucho el trabajo altruista de los casi dos mil colaboradores que día a día se dedican en España a recoger datos climáticos. Como ejemplo de cuál es la tarea de estos observadores, la gran relevancia que tienen en sus pueblos, donde son auténticas personalidades, y la historia de cómo han ido desarrollando su labor, os adjuntamos este artículo escrito por Ignasi Llopis, observador de la localidad de Villafranca del Cid, premiado durante los actos del Día Meteorológico Mundial 2024. 

  1. Ignasi Llopis: observador meteorológico altruista. 

Villafranca del Cid, Comunidad Valenciana, noroeste de la provincia de Castellón, lindando con la de Teruel. 1130 m. sobre el nivel del mar. En la actualidad hay una población de 2200 habitantes. 

Me llamo Ignasi Llopis, resido y siempre he vivido en Villafranca, el pueblo donde nací el día 1 de febrero de 1956, tan solo diez días antes de registrarse la temperatura mínima que se ha conocido al menos, desde dos generaciones anteriores a la mía. 
 
En la actualidad soy jubilado y mi vida laboral se ha desarrollado como técnico auxiliar de farmacia, en la botica de mi pueblo, donde empecé como chico de los encargos antes de cumplir los 12 años, hasta mi jubilación en 2019. 
 
En marzo de 1987, el entonces observador de la estación meteorológica convencional ubicada en Villafranca del Cid, Francisco Molmeneu Troncho, me propuso hacerme cargo de la recogida de datos de dicha estación (indicativo de AEMET 8489A). La respuesta positiva me llevó a adentrarme en el mundo de la meteorología, viviendo, observando y anotando los diferentes fenómenos atmosféricos que se registraban en mi pueblo y anotando los datos que la estación termopluviométrica registraba día a día a lo largo de 37 años, aunque desde 1984, por tanto, hace 40 años, venía colaborando con él. 

Igual que hacia mi antecesor, desde que me hice cargo de la estación he publicado diariamente los datos en tres escaparates de diferentes comercios y cafeterías del pueblo. Y desde 2001 hasta 2019 he publicado toda la información que recogía, acompañada de diferentes resúmenes, en una web personal www.ajuntamentdevilafranca.es/i_llopis. También colaboré con la televisión autonómica Canal 9 a lo largo de toda su época, con dos llamadas telefónicas diarias de los presentadores de l’Oratge (espacio del tiempo del canal autonómico de televisión), de los cuales recibí y comparto una gran amistad. 

Durante todo este tiempo, como vienen haciendo todos los observadores, de una forma metódica y rutinaria acudía puntual a la estación antes de ir al trabajo. Los datos los iba anotando en un dietario y luego en los cuadernos y tarjetas con los resúmenes mensuales que se enviaban a la Delegación de AEMET. Sin darme cuenta, todos los datos iban formando un buen archivo con el que se pueden hacer trabajos y estudios sobre el clima de esta zona montañosa de interior. Por otra parte, eran difundidos por los medios, para información de tanta gente interesada por el estado del tiempo. 

Ignasi Llopis revisando documentación de su archivo 

En ocasiones había algún registro que sobresalía de la normalidad, una temperatura extrema, un temporal de lluvias, una nevada, etc. Eran momentos o días puntuales en la que los habitantes de este pueblo esperaban conocer los datos. En muchos domicilios tienen termómetro e incluso pluviómetros, pero ante la pequeña oscilación que podía haber en diferentes zonas de la localidad, siempre estaba el registro de la estación como máxima referencia. 

Termómetro de mínima del observatorio de Vilafranca, con el registro de –8.5 ºC.

 

A través de los años en los que, de una forma sencilla y modesta, me he relacionado con el mundo de la meteorología, he podido vivir y observar la evolución de la recogida de datos, el tratamiento de los mismos, su archivo y la información emitida a través de los diferentes medios de comunicación. 

  1. Visitas guiadas. 

Desde hace algunos años vengo realizando visitas guiadas, para alumnos de primaria, y del instituto de mi pueblo, también para grupos de vecinos de todas las edades. Lo primero que pregunto a los jóvenes es si saben cuál ha sido la temperatura mínima de hoy, y de inmediato llevan su mano al bolsillo para sacar el móvil y consultar la información del tiempo y, por supuesto, la temperatura mínima de hoy y la de días anteriores. 

Pretendo resaltar la inmediatez tanto de la información publicada, como la recibida por los usuarios que disfrutamos en la actualidad. A continuación, intento contarles una pequeña historia de la meteorología desde finales del siglo XIX hasta nuestros días. Mientras, les voy mostrando los instrumentos y su funcionamiento en una estación meteorológica convencional, finalizando con la observación del mástil, que alberga una estación automática con información puntual y exacta de la que podemos disfrutar hoy. 

Ignasi Llopis atendiendo una visita al observatorio meteorológico. 

En las visitas de personas mayores intento llevar el mismo guion, pero me resulta más fácil y llevadero el dialogo, excepto al principio, cuando comentamos y comprobamos casi sorprendidos la facilidad para encontrar ahora información en las redes sociales, que en cierta manera parece cuestión de magia. Es una información puntual y fidedigna del estado del tiempo a nuestro alrededor, que en algunos momentos nos lleva a hacer comparaciones con los métodos e instrumentos de otras épocas. 

Si vamos retrocediendo en el tiempo, nos encontramos con el termómetro digital como este de la imagen que, instalado en el comedor de casa, nos proporciona los registros de temperatura que un sensor capta en el exterior. Éste ha ido sustituyendo al termómetro analógico y en algunos casos al de máxima y mínima al que dirigíamos la mirada a través de la ventana, con cierta dificultad para localizar el extremo del mercurio. En esta misma época, podemos encontrar en algunas terrazas o huertos particulares un pluviómetro que, con tormentas o temporales considerables, se veían desbordados o rebasados sin que se pudiera registrar la precipitación total, pero no importaba que nuestros instrumentos no hubiesen sido capaces de registrar los datos de forma correcta, pues al mediodía o a última hora de la jornada, los diferentes medios televisivos nos ofrecían, con total exactitud los datos que se habían registrado en la estación meteorológica de nuestro pueblo con los datos que iba recogiendo y transmitiendo a los medios y a AEMET.  

En muchas ocasiones, en mi trabajo en la farmacia, donde tenía contacto directo con vecinos/as, me comentaban “en la televisión han dicho que hoy teníamos una temperatura mínima de 5 bajo cero”. Yo simplemente asentía y continuábamos la conversación, mientras recordaba que apenas una hora antes, yo mismo había transmitido ese registro a mis buenos amigos del programa L’oratge de Canal 9. 

  1. Breve historia del observatorio. 

Fue en marzo de 1975 cuando tras unos años sin observaciones se instaló una nueva estación pluviométrica en Vilafranca, que dos años después se amplía con la garita, los termómetros, un termohigrógrafo y además con un heliógrafo y un anemómetro. El observador desde 1975 fue Francisco Molmeneu Troncho, que desarrolló un trabajo minucioso, con total dedicación a la observación y archivo de todos los fenómenos atmosféricos que se producían en el pueblo y alrededores. A lo largo de 12 años confeccionó un gran archivo con la ayuda de una máquina de escribir de la época. Me impresionó ver el archivo de las bandas del heliógrafo que en un tiempo en el que no existían las fotocopiadoras, él lo copiaba y dibujaba a lápiz en un folio. Me llama la atención la frase “nada se ha dicho” en las fichas con la información de las tormentas ante la pregunta ¿ha producido algún daño? 

Molmeneu hizo un excelente trabajo de observación, al tiempo que dio comienzo a una serie de datos que perdura hasta hoy. En sus principios comparte la información de temperaturas con el único termómetro que hay en el pueblo, que está en la fachada de la farmacia, con la publicidad de la Cafiaspirina. Un termómetro, que día y noche era visitado por muchos vecinos/as que desviaban su ruta, para observar la temperatura, y en el caso de los que iban al trabajo en la fábrica, pasaban la información a los compañeros. 

Este termómetro de la farmacia también coincidió en el tiempo con otra serie de registros de temperatura y pluviometría que comienzan en enero 1954 y finalizan con el fallecimiento del observador, en julio de 1965. El colaborador durante este periodo fue Julio Leche Monfort (secretario de sindicatos). Pero el estudio o recogida de datos meteorológicos en Villafranca se remonta al agosto del año 1914 en que aparece como observador D. Evaristo Alcón (médico), aunque es a partir de septiembre de 1915, cuando vemos más datos y continuidad en los archivos de AEMET. Las tarjetas resúmenes mensuales de 1915 las firma Alfredo Monfort Fabregat, auxiliar (en aquel tiempo llamado practicante de farmacia) de la farmacia de D. Enrique Segura de Villafranca. Dedicó su tiempo como observador meteorológico durante 15 años, de septiembre de 1915 a diciembre de 1930, recogiendo los registros de pluviometría y enviándolos a la delegación territorial del Instituto Nacional de Meteorología de Valencia, a través de la Federación Agrícola del Levante (F.A.L.) 

En los tiempos en los que no hubo instrumentos que nos dieran información exacta de los fenómenos y registros que se producían, las gentes de estas tierras disponían de un vocabulario con palabras y frases perfectamente interpretadas y entendidas por todos: 

  • Fa gebra, hace frio. 
  • Fa fortor, ambiente gélido sin viento 
  • Fan arabogues, el fuerte viento de noroeste trae una pequeña cantidad de lluvia o nieve por espacio de escasos minutos y a continuación vuelve a lucir el sol. 
  • Fa bonança, sube la temperatura que derrite con facilidad la nieve acumulada en calles y campos. 
  • Fa vasca, hace un calor intenso y pegajoso. 
  • Fa un repisset, La niebla deja caer unas gotitas que invitan a sacar el paraguas. 
  • Hi ha mitja saó, en el huerto la lluvia ha mojado hasta unos 15 cm de profundidad 
  • Hi ha saó, en el huerto la lluvia ha mojado hasta unos 30 cm de profundidad. 
  • Saó completa, cuando sale el manantial junto al huerto de Moliner (situado en la zona de la vega, enfrente del raval) con un episodio de lluvias o temporal que ha dejado un registro, superior a 300 litros/m2 (octubre de 2000 con 375.6 l/m2 y en marzo de 2015 con 321.7 l/m2). 

Eran las palabras o frases, con las que se definía el estado del tiempo, en los comentarios entre los vecinos de la población. Actualmente, los comentarios se han sustituido por registros y datos numéricos que hemos visto y oído en los diferentes medios. Además, a falta de aparatos y medios que en la actualidad acaparan casi toda nuestra atención, en otras épocas los diferentes episodios de frio, nieve, lluvia, sequia, etc. se relataban en las tertulias con amigos y sobre todo en los momentos en que la familia se reunía alrededor de la mesa. Estas gentes, también tenían gran capacidad para recordar y transmitir estos hechos a próximas generaciones. L’any de la gelà (el año de la gran helada). En nuestro pueblo no tengo constancia de si hay documentación disponible, pero es sabido por todos que fue en febrero de 1956. La riada de Valencia, en este caso sí habrá mucha documentación e imágenes, pero quiero pensar que, si comentamos esto con nuestros amigos, enseguida la ubicaremos en octubre de 1957. Aunque haya habido muchas más, la frase nos lleva a una fecha concreta. 

Pero a falta de documentación y archivos que nos puedan informar de ciertos hechos destacados ocurridos en nuestro pueblo, sí que podemos encontrar otras formas de transmitir y perpetuar esta información. Buena muestra de ello la encontramos en la fachada del molino de Arturo, en la Pobla del Bellestar, junto al Riu de les Truites, a tan solo 7 Km. del núcleo urbano de Villafranca. Allí podemos ver esculpido en la piedra “AÑO 1882 AQUÍ LLEGO EL AGUA“. 

  1. La estación meteorológica de Villafranca del Cid en 2024. 

Llegados a este punto, es el momento de adentrarnos en el recinto donde están la estación convencional 8489A, y la estación automática 8489X, que muestran visitas guiadas. Junto a la entrada podemos ver el cartel de AEMET, que nos anuncia que los equipos e instrumentos que vamos a ver pertenecen a la red de observación de la Agencia Estatal de Meteorología. 

El recinto es amplio y por supuesto cubierto de hierba silvestre autóctona. Nos dirigimos hacia la garita meteorológica con su puerta orientada al norte, para que nunca pueda entrar un rayo de sol al interior, y con su sistema de marquesinas, que dejan pasar el aire hasta el interior donde están ubicados los termómetros analógicos de máxima y mínima con sus diferentes productos, mercurio y alcohol que se dilatan y contraen, según el calor o frio que le transmite el aire. En este caso también podemos ver el sensor de temperatura de la estación automática. 

Otro instrumento que también ocupa un espacio de la garita es el termohigrógrafo. Cada lunes a las 8:00 hora solar, cambiamos la banda de papel con su escala de días, horas y temperaturas en las que una pluma de tinta va registrando y componiendo una gráfica de temperatura y otra de humedad a lo largo de toda la semana. Esta banda está sujeta a un cilindro que va girando según los horarios de un reloj. 

El sensor de temperatura es una placa bimetálica muy sensible a los cambios de temperatura y el sensor de humedad está formado por un haz de cabellos que se dilatan o rizan, según el grado de humedad del aire. Llama la atención de los participantes, el comentario de que estos cabellos deben de ser de “mujer rubia”, pues son más sensibles a rizarse con la humedad. Finalizamos los comentarios de la garita, este elemento que ubica los diferentes instrumentos y tiene unas características similares en todo el mundo, lo cual permite hacer estudios y comparaciones de distintas zonas de la Tierra. 

El otro instrumento que tenemos en la estación es el pluviómetro Hellmann. Mostramos las diferentes piezas que lo componen, que llevan el agua de la lluvia a una botella interior que después verteremos en una probeta, para registrar la correspondencia en l/m2. El pluviómetro puede abarcar un registro total de 200 l/m2. En los casos en que la precipitación es de nieve, será imprescindible llevar un recipiente con agua caliente que echaremos al interior para que derrita la nieve, pero luego tendremos en cuenta que al medirla con la probeta hemos de restar la cantidad que hemos añadido de agua caliente y la restante será el registro correspondiente a la precipitación. 

A veces la nieve me dificulta el acceso desde casa al lugar donde está ubicada la estación (400 m), y el trabajo para derretir y medir el registro es lento y dificultoso por el frio reinante. También les muestro el bastón de 112 cm. clavado en el suelo con el que voy midiendo los espesores de nieve que hay cada día a las 8:00 h. (año 2020, martes 21 de enero a las 10:00 h. hay 86 cm. de nieve). 

Observatorio meteorológico de Vilafranca el 23 de enero de 2020, cubierto por la nevada provocada por la borrasca Gloria.  

Finalizamos el comentario sobre el pluviómetro, sobre todo en las visitas guiadas con los jóvenes, explicando cómo podemos confeccionar uno en casa, con un bote de hojalata, con sus paredes totalmente perpendiculares a la base, (bote de conserva de tomate, fruta en almíbar, etc.). Introducimos un palito de madera y medimos con un metro la zona que se queda mojada. Por cada milímetro anotaremos 1 l/m2. Con esto, aprovecho para proponer a los alumnos, un trabajo en casa en el que a lo largo de un mes pueden observar y anotar diariamente, por la mañana y por la noche, la temperatura que registra en ese momento, el termómetro que hay en casa. Y en el caso de que se produzca una precipitación, por la mañana deberán anotar también los mm. o litros que han recogido en el pluviómetro. 

Tarjeta de observación de diciembre de 1915 firmada por Alfredo Monfort, primer observador conocido de la localidad de Vilafranca. 

Ya solo nos queda comentar como se archivan todos los datos que a lo largo del tiempo nos proporciona la estación. Vemos las tarjetas que antaño se enviaban mensualmente a través de Correos, al Instituto Nacional de Meteorología, y los dos cuadernos anuales de temperatura y precipitación que quedaran a formar parte del archivo del observador y que mensualmente se envían a la Agencia Estatal de Meteorología en Valencia. 

Y ya por último hacemos referencia a la estación automática Vaisala que es del tipo más completo que dispone la AEMET, en la que se registran datos de precipitación, presión atmosférica, temperatura y humedad del aire, temperatura a ras de tierra y temperatura de subsuelo a 15 cm. de profundidad, visibilidad, velocidad del viento por un sistema de ultrasonido, tiempo presente y tipo de precipitación. Estos datos se transmiten con una frecuencia de diez minutos a un ordenador central de la Agencia Estatal de Meteorología, que los ordena y publica en su página web. 

Con esto damos por finalizada la visita a la estación meteorológica de Villafranca del Cid, no sin antes repartir un dosier a los asistentes con imágenes y datos relevantes procedentes del archivo del observador. En el caso de que la visita sea de escolares se les da información, puntual y perso­nalizada, del año, mes y día de su nacimiento. 

  1. Resúmenes y datos destacados. 

La temperatura máxima registrada ha sido 38,5°C el día 10 de agosto 2012. La temperatura mínima registrada ha sido -12,0°C el día 7 de enero de 1985 y el día 23 de enero de 2011. 

En lo referente a precipitación, la media anual (1975-2021) es de 694,9 l/m2. A lo largo del año, la meteorología nos va ofreciendo los diferentes meteoros: nieve, granizo, temporales, tormentas que van regando nuestras tierras y manteniendo las fuentes y manantiales que abastecen a la población. El año de máxima precipitación fue 1989 con un total de 1338,0 l/m2. El año de precipitación mínima fue 2017 con un total de 385,4 l/m2. La precipitación máxima de un mes fue 375,6 l/m2 en octubre del año 2000 y la precipitación máxima de un día 194,0 l/m2 el día 23 de octubre de 2000. 

Villafranca se encuentra en las estribaciones del sistema Ibérico, colindante con la conocida Sierra del Rayo, y es muy notorio que la mitad oeste del término municipal, incluido el casco urbano, está en la zona de la península que más rayos se registran por Km2 al año, según los estudios realizados por AEMET. 

Mapa con la zona de más densidad de descargas eléctricas en España. 

En 2021 el día 29 de agosto un rayo impacta en un chopo en el paraje de las Fuentes del Losar a dos Km del casco urbano. Una semana antes, el 23 de agosto de 2021 otro rayo impacto en un chopo en el casco urbano a escasos metros de la fábrica Marie Claire. En los paseos por los bosques de estas tierras, podemos ver muchos pinos alcanzados por rayos. El más destacable fue el que alcanzó al pino más grande y monumental de la zona conocido como el Pi del Comunet, junto a la carretera que comunica Villafranca con Mosqueruela en la década de los 80. 

A primeras horas de la jornada del día 17 de agosto de 2003, hubo una fuerte tormenta en Villafranca. Un rayo fue a parar a la torre campanario de la iglesia parroquial impactando en la veleta que cayó en el tejado del edificio de la guardería. Algunas piedras de la cúpula también cayeron y fueron a parar al tejado contiguo del edificio destinado a pisos tutelados agujereándolo y provocando que el agua de la lluvia (30,0 l/m2) entrara al interior. No hubo desgracias personales. En general las tormentas han producido daños materiales y desgracias humanas. 

Paso a copiar el texto de un boletín de observaciones, de Francisco Molmeneu relativa a la tormenta del día 11 de agosto de 1986 en el que describe la tormenta que se registra entre las 12:00 y las 17:00 h con una precipitación total de 22,5 l/m2:  

  • ¿descargó granizo? Mezclado con el agua. 
  • ¿Qué tamaño tenían los granizos? Garbanzos, guisantes. 
  • ¿Cuántos rayos cayeron? Nada se ha dicho aquí, si en término de Castellfort una masía. 
  • ¿Qué otros daños ocasionó la tormenta? Incendió un pajar masía Senen.- Castellfort – unos 7 Km. de aquí. Hemos dado un paseo con el coche hasta la altura de esa masía, a las 18 horas meteorológicas, y aun salía humo, y se veía llama, había gente trabajando y manejando allí. 

El granizo nos acompaña con cierta asiduidad cada año. Unas veces en las tierras de alrededor y en otras ocasiones en el propio casco urbano de Villafranca. De este último, cabe destacar la granizada que se registró el 16 de agosto de 1982 entre las 14 y las 16 h. con una precipitación de 106,5 l/m2 que causó muchos destrozos en edificios y viviendas. El día 25 de mayo de 2014, entre las 12 i las 14 h. se registran 13 cm. de granizo con una precipitación de 112,0 l/m2

Observadores meteorológicos de Vilafranca conocidos y periodo de observación 
Alfredo Monfort (1915-1930) 
 Julio Leche (1954-1965) 
 Francisco Molmeneu (1975-1987) 
 Ignasi Llopis (1987 hasta la actualidad) 
Resumen tipo que elaboraba el observador, Francisco Molmeneu, con los datos de todos los instrumentos que disponía en el observatorio (noviembre de 1983). 

Resumen tipo que elaboraba el observador, Francisco Molmeneu, que aparecía en la hoja parroquial de Villafranca del Cid con los datos de todos los instrumentos que disponía en el observatorio 
(13 de enero de 1985). 

Acerca de aemetblog

La Agencia Estatal de Meteorología sucedió en 2008 a la entonces Dirección General del Instituto Nacional de Meteorología, con más de 150 años de historia. Actualmente está adscrita, según el artículo 4.4 del Real Decreto 864/2018, de 13 de julio, por el que se desarrolla la estructura orgánica básica del Ministerio para la Transición Ecológica, a ese departamento ministerial a través de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente. El objeto de AEMET, según el artículo 1.3 del Real Decreto 186/2008, de 8 de febrero por el que se aprueba su Estatuto, es el desarrollo, implantación, y prestación de los servicios meteorológicos de competencia del Estado y el apoyo al ejercicio de otras políticas públicas y actividades privadas, contribuyendo a la seguridad de personas y bienes, y al bienestar y desarrollo sostenible de la sociedad española". Como Servicio Meteorológico Nacional y Autoridad Meteorológica del Estado, el objetivo básico de AEMET es contribuir a la protección de vidas y bienes a través de la adecuada predicción y vigilancia de fenómenos meteorológicos adversos y como soporte a las actividades sociales y económicas en España mediante la prestación de servicios meteorológicos de calidad. Se responsabiliza de la planificación, dirección, desarrollo y coordinación de actividades meteorológicas de cualquier naturaleza en el ámbito estatal, así como la representación de éste en organismos y ámbitos internacionales relacionados con la Meteorología.
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3 respuestas a Ignasi Llopis, observador altruista de Villafranca del Cid 

  1. Mario López Feito dijo:

    Enhorabuena a Ignasi Llopis por el artículo y por la pasión que demuestra en su labor como observador. Como colega suyo me siento muy motivado con su impronta, que ojalá cunda en alguna de las personas a las que ilustra cuando visitan la estación.

    Que siga por muchos años con salud.

    Mario López Feito

    1281J

    San Cristóbal (Cudillero -Asturias-)

    • Ignasi Llopis Garcia dijo:

      Muchas gracias Mario. Bueno ahí estamos, un ratito cada día, entre garita y pluviómetro, que a través del tiempo suman muchas horas y muchos datos recogidos. Pero de pronto alguien te dice » ¡muy bien! ¡buen trabajo! te reconocemos y premiamos tantos ratitos, dedicados a esta labor tan bonita y gratificante»
      Pienso y agradezco mucho este premio y pienso que además de sentirme muy satisfecho por haber formado parte de esta red de observadores meteorológicos, también es un buen empujón para seguir adelante con el mismo entusiasmo de siempre
      Muchas gracias por sus amables palabras y también mis mejores deseos para Vd.
      Ignasi Llopis
      Vilafranca (Castellón)

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