El observatorio de Izaña vuelve a registrar en mayo de 2021 un máximo histórico en la concentración de dióxido de carbono (CO2)

El Covid-19 no ha frenado el incremento de este gas de efecto invernadero en la atmósfera. Nota Informativa ICOS-España nº1

El programa de medidas de gases de efecto invernadero del Observatorio Atmosférico de Izaña (IZO), perteneciente a la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), llevado a cabo con los más altos controles de calidad, indica que la concentración de dióxido de carbono (CO2) continua en aumento sin cambios respecto a la tendencia registrada hasta 2020, tal y como se puede observar en la figura 1.

Figura 1. Promedios mensuales de concentración de CO2 (ppm) calculados a partir de las medidas minutales realizadas en el observatorio de Izaña en condiciones de fondo atmosférico (puntos rojos) junto con la tendencia de CO2 (línea azul). En la ampliación se muestran los promedios mensuales de concentración de CO2 en  el periodo más reciente 2016-2021

En la figura 1 se muestran los promedios mensuales de concentración de CO2 calculados a partir de las medidas minutales realizadas en el observatorio de Izaña en condiciones de fondo atmosférico. Estos promedios muestran tanto la variabilidad natural asociada al ciclo de respiración de la vegetación en el hemisferio norte (dientes de sierra en rojo) como la tendencia positiva debida a las emisiones antrópicas de CO2 (línea azul). El máximo anual de CO2 se registra cada año en primavera, a finales de abril y principios de mayo. En 2021, el Observatorio de Izaña volvió a registrar en mayo un nuevo máximo mensual histórico de concentración de CO2 con 419.7 ppm (partes por millón), valor similar a los 419.1 ppm registrados por el observatorio de Mauna Loa (Hawái, NOAA), estación con la serie de COmás larga del mundo [1]. Estos datos son aún provisionales, pero los valores definitivos no diferirán mucho de estos.

Un resultado llamativo y preocupante es que el incremento anual de CO2 (ppm/año) entre dos máximos anuales consecutivos no es constante, sino que la diferencia interanual de CO2 aumenta a medida que pasan los años. En la siguiente tabla se muestra el incremento anual promedio de COconsiderando varios periodos de años, pudiéndose identificar una aceleración cuando el periodo de estudio se reduce a los últimos años. Analizando los promedios mensuales registrados por el Observatorio de Mauna Loa también se observa esta aceleración, como es lógico, al tratarse de un fenómeno global.

Además, tanto los valores diarios de COregistrados en el Observatorio de Izaña durante todo el 2021 como el nuevo máximo mensual de CO2 de 419.7 ppm de mayo 2021 muestran que esta aceleración no se ha visto frenada por la crisis económica mundial causada por la pandemia de Coronavirus (Covid-19). Esta crisis produjo una disminución de las emisiones de CO2 a la atmósfera debido a la paralización parcial de la actividad de las pequeñas y medianas empresas y a la disminución del transporte de mercancías y viajeros a nivel mundial. Recientes estudios han estimado una reducción entorno al 7% de las emisiones de CO2 a nivel global debido a la menor utilización de combustibles fósiles en 2020, en comparación con 2019 [2-4].

Los promedios anuales de la concentración de CO2 medida en el Observatorio de Izaña y las emisiones mundiales anuales estimadas de CO2 en el periodo 1984-2021 se han representado en la figura 2. Los valores de las emisiones anuales de CO2 han sido proporcionadas por EDGAR (Emissions Database for Global Atmospheric Research) para el periodo 1984-2019 y por Corinne Le Quéré et al. para el 2020 [2-4]. Estos datos muestran que, con anterioridad a la pandemia Covid-19, ya se habían registrado otras reducciones en las emisiones anuales de CO2, como la ocasionada por la crisis económica mundial de 2008, con una disminución porcentual similar a la causada por la pandemia Covid-19. En general, los años en los que el crecimiento económico se ha visto frenado por alguna crisis económica, se observa una ralentización en el ritmo de emisiones de CO2 a la atmósfera. Sin embargo, la concentración promedio anual de CO2 medida en la atmósfera ha seguido aumentando sin verse afectada por estas variaciones anuales.  

Figura 2. Promedios anuales de la concentración de CO2 medida en el Observatorio de Izaña (puntos azules) y las emisiones mundiales anuales estimadas de CO2 en el periodo 1984-2021 proporcionadas por EDGAR (Emissions Database for Global Atmospheric Research) (puntos rojos) para el periodo 1984-2019 y por Corinne Le Quéré et al. para el 2020 (punto verde) [2-4]

Para explicar por qué las disminuciones puntuales de las emisiones anuales de CO2 no han conseguido frenar la tendencia creciente de la concentración de este gas, debemos comprender que las concentraciones de COen la atmósfera no dependen de las emisiones anuales, sino del total de emisiones que se han ido acumulando en la atmósfera hasta ese momento, debido a la larga vida del CO2 en la misma, cuyo forzamiento radiativo positivo se estima que dura más de 100 años. En la figura 3 se representan los promedios anuales de la concentración de CO2 medida en el Observatorio de Izaña y las emisiones mundiales anuales acumuladas de CO2 asociadas a la quema de combustibles fósiles. En este caso, el ritmo de aumento de la concentración de CO2 en la atmósfera y el de emisiones de CO2 anuales acumuladas a nivel global, es muy parecido.

Figura 3. Promedios anuales de la concentración de CO2 medida en el Observatorio de Izaña (puntos azules) y las emisiones mundiales anuales estimadas de CO2 en el periodo 1984-2020 proporcionadas por EDGAR (Emissions Database for Global Atmospheric Research) (puntos rojos)

Por tanto, una reducción puntual de las emisiones anuales no tiene un efecto directo sobre el promedio anual de concentraciones de CO2 atmosférico. La larga vida del CO2 en la atmósfera, y las crecientes emisiones de CO2 registradas durante en todo el siglo pasado y el presente siglo justifican que la reducción puntual de emisiones causada por la pandemia Covid-19 no generase una disminución, ni tampoco una estabilización, en la concentración de este gas en la atmósfera.

De los resultados anteriores podemos extraer las siguientes conclusiones:

  • El aumento en la concentración de CO2 en la atmósfera se acelera con el paso de los años.
  • Una disminución puntual de las emisiones anuales globales de CO2, como la sucedida por Covid-19, es solo significativa al compararla con el año anterior, pero es irrelevante cuando se analizan las emisiones anuales acumuladas de CO2 en la atmósfera a nivel global.
  • Los promedios anuales de concentraciones de CO2 registrados siguen la misma tendencia que la de las emisiones mundiales anuales acumuladas de CO2 a nivel global.

Los observatorios de Izaña y Mauna Loa forman parte del Programa de Vigilancia Atmosférica Global (VAG) de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y sus series de datos son empleados en estudios de cambio climático. Además, el Observatorio de Izaña se encuentra en fase de incorporación a la infraestructura europea ICOS (Integrated Carbon Observation System) para la observación y vigilancia de gases de efecto invernadero por parte de la Comisión Europea.

Esta Nota Informativa es una contribución de AEMET al programa VAG de la OMM, y a la infraestructura ICOS de la Comisión Europea.

Referencias:

[1] https://gml.noaa.gov/ccgg/trends/

[2] Corinne Le Quéré, Robert B. Jackson, Matthew W. Jones, Adam J. P. Smith, Sam Abernethy, Robbie M. Andrew, Anthony J. De-Gol, David R. Willis, Yuli Shan, Josep G. Canadell, Pierre Friedlingstein, Felix Creutzig and Glen P. Peters. Nature Climate Change, Published 18 May 2020. DOI:10.1038/s41558-020-0797-x

[3] https://www.icos-cp.eu/gcp-covid19-v12

[4] https://edgar.jrc.ec.europa.eu/

Acerca de aemetblog

La Agencia Estatal de Meteorología sucedió ya en 2008 a la entonces Dirección General del Instituto Nacional de Meteorología, con más de 150 años de historia. Actualmente está adscrita, según el artículo 4.4 del Real Decreto 864/2018, de 13 de julio, por el que se desarrolla la estructura orgánica básica del Ministerio para la Transición Ecológica, a ese departamento ministerial a través de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente. El objeto de AEMET, según el artículo 1.3 del Real Decreto 186/2008, de 8 de febrero por el que se aprueba su Estatuto, es el desarrollo, implantación, y prestación de los servicios meteorológicos de competencia del Estado y el apoyo al ejercicio de otras políticas públicas y actividades privadas, contribuyendo a la seguridad de personas y bienes, y al bienestar y desarrollo sostenible de la sociedad española". Como Servicio Meteorológico Nacional y Autoridad Meteorológica del Estado, el objetivo básico de AEMET es contribuir a la protección de vidas y bienes a través de la adecuada predicción y vigilancia de fenómenos meteorológicos adversos y como soporte a las actividades sociales y económicas en España mediante la prestación de servicios meteorológicos de calidad. Se responsabiliza de la planificación, dirección, desarrollo y coordinación de actividades meteorológicas de cualquier naturaleza en el ámbito estatal, así como la representación de éste en organismos y ámbitos internacionales relacionados con la Meteorología.
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