Un bloqueo anticiclónico, la causa de este verano atípico en Europa

José María Sánchez-Laulhé

Venimos de una primavera con carácter frío y extremadamente húmedo en España, y la primera mitad del verano meteorológico también está presentando unas características atípicas en buena parte del país. El siguiente artículo del meteorólogo de AEMET José María Sánchez-Laulhé, analiza las pautas de la circulación atmosférica que explican esta situación.

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El término “bloqueo” se usa generalmente para describir una situación de la circulación atmosférica en la que se invierte la posición normal de las masas de aire en una región, situando el aire cálido más cerca del polo que el aire frío. El fenómeno es de una escala mayor de 1500 km, ocurre en las proximidades de la posición climatológica de la trayectoria de las borrascas, implica una ruptura del flujo de oestes típico de latitudes medias en sus proximidades, y afecta a todos los niveles hasta la tropopausa. La configuración característica de un bloqueo consiste en un anticiclón situado hacia el lado del polo del bloqueo, y una baja ciclónica hacia el lado ecuatorial del mismo.

Bloqueo primaveral

Tras un episodio extraordinario a principios de marzo de muy abundantes precipitaciones en casi toda la Península, con un régimen de tiempo asociado a una NAO negativa, la circulación atmosférica evolucionó a un régimen de tiempo de “bloqueo escandinavo” que se mantuvo estacionario en los meses de abril y mayo de 2018. En el campo de anomalías de la altura de geopotencial medio en 500 hPa (Figura 1) el boqueo se caracterizó por una fuerte anomalía positiva (anticiclónica) en Escandinavia y una anomalía negativa (ciclónica) de menor intensidad, centrada en Marruecos, afectando al sur de la Península. Además, había una fuerte anomalía negativa (ciclónica) centrada en el mar de Labrador y otra anomalía positiva sobre el Atlántico norte, entre la costa este de Estados Unidos y las Azores, que mantenían un chorro polar zonal más intenso de lo habitual y un anticiclón en superficie más fuerte.

Como consecuencia del bloqueo, se desaceleraban los oestes en la parte oriental de la cuenca atlántica, donde una parte del flujo se desviaba hacia el mar de Noruega y otra hacia el norte de África. La anomalía negativa de geopotenciales de Marruecos (Figura 1) refleja la frecuente presencia de bajas ciclónicas conteniendo aire frío que se aíslan (DANA)  en el entorno de la Península, lo que, junto con el calentamiento del suelo en la primavera, produjo una gran actividad tormentosa. Sobre el bloqueo de la primavera se puede leer más en la sección “Mirando un mapa” del número de julio de este año de la revista de la AME Tiempo y Clima.

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Figura 1. Anomalía media del geopotencial en 500 hPa del 1 de abril al 31 mayo

Bloqueo en la primera mitad del verano

La situación de bloqueo de primavera se ha prolongado durante el periodo del 1 de junio al 15 de julio, aunque con algunos cambios que se pueden apreciar en la Figura 2.

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Figura 2. Anomalía media del geopotencial en 500 hPa del 1 de junio al 15 de julio

El anticiclón de bloqueo se desplazó hacia el oeste, pasando de estar centrado sobre el mar Báltico en primavera a estar centrado sobre el norte de las islas británicas. Este desplazamiento está relacionado con la formación de la vaguada climatológica estacionaria de verano de Centroeuropa (Figura 3).

Las anomalías de bajas presiones del sur del bloqueo se desplazaron hacia el latitudes más altas, teniendo dos centros, uno en el SO de la Península y otro sobre Grecia. El desplazamiento de la anomalía negativa a la Península se debe a la formación del anticiclón permanente del verano en el norte de África en niveles medios de la troposfera (Figura 3), situado encima de la baja térmica del Sahara.

La anomalía positiva de geopotencial de la parte oeste del Atlántico norte de la primavera desapareció en verano y en consecuencia el chorro polar atlántico pasó de circular de oeste a este (circulación zonal) en primavera, a tener una dirección SO-NE en verano.

El fuerte chorro de la primavera estaba causado por las intensas anomalías de geopotenciales, positiva sobre las latitudes medias, y negativa en la región subpolar, probablemente ocasionadas por la convección anómala sobre la región ecuatorial del oeste Atlántico y norte de Sudamérica, característica de la situación ENSO La Niña. La Niña desapareció en mayo y la posición del chorro quedó configurada por el dipolo de anomalía negativa del mar de Labrador y la positiva del bloqueo de las islas británicas.

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Figura 3. Campo del geopotencial medio en 500 hPa del 1 de junio al 15 de julio

El régimen de tiempo de bloqueo de verano

Los regímenes de tiempo se pueden considerar como patrones de circulación atmosféricos preferidos y/o recurrentes producidos por la interacción entre las ondas atmosféricas de escala planetaria y las de escala sinóptica asociadas a las borrascas, y dan una descripción útil de la variabilidad atmosférica. El bloqueo es uno de los cuatro regímenes de tiempo más frecuentes de verano en la región Atlántico norte – Europa, afectando en promedio a casi un 18 % de los días de esta estación. Su patrón en el nivel de 500 hPa se muestra en la Figura 4 (ver Cassou et al., 2005), que como se puede apreciar es de enorme parecido con la disposición de las anomalías de la primera parte del verano mostrada en la Figura 2. Esto quiere decir que el régimen que está predominando este verano, climatológicamente, ocurre un 18% de los días de verano. Es decir, este verano está predominando este patrón atmosférico más allá de lo habitual.

El régimen de bloqueo favorece los días de calor extremo en Europa, disminuyendo esta influencia progresivamente hacia el mar Mediterráneo. Las consecuencias en la Península de la presencia de la anomalía ciclónica fría del bloqueo han sido temperaturas por debajo de lo normal, principalmente en el SO, y continuación de la actividad tormentosa de la primavera restringida al norte. En la Figura 5 se muestran las anomalías de la temperatura del aire en superficie del mes de junio.

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Figura 4. Anomalías Z500 del régimen de tiempo de bloqueo de verano. El porcentaje representa la frecuencia de ocurrencia media. El intervalo de contorno es de 15m. (Cassou et al., 2005).

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Figura 5. Anomalía de la temperatura del aire en superficie para junio de 2018 relativa al promedio de junio del periodo 1981-2010. Fuente: ERA-Interim. (Crédito: ECMWF, Copernicus Climate Change Service)

La temperatura del agua del mar

El mapa de anomalías de la temperatura media de la superficie del agua del mar del mes de junio, figura 6, muestra anomalías negativas en las costas oeste y sur de la Península, herencia de las temperaturas oceánicas del mes de mayo, que seguramente fueron ocasionadas por un anticiclón de las Azores de mayor intensidad de lo normal durante los meses de abril y mayo. Evidentemente este factor también ha tenido influencia en las moderadas temperaturas de la primera parte del verano.

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Figura 6. Anomalía de la temperatura media en la superficie del mar del mes de junio (Fuente: ECMWF Ocean Reanalysis ORA-S4)

 

Referencia

Cassou, C., L. Terray, and A.S. Phillips, 2005: Tropical Atlantic Influence on European Heat Waves. J. Climate, 18, 2805–2811, https://doi.org/10.1175/JCLI3506.1

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