Artículo de Benito Fuentes López (@metbeni), Meteorólogo de AEMET

El cambio climático es un fenómeno ampliamente conocido por su impacto en el ascenso de las temperaturas a nivel global. Sin embargo, más allá del aumento del calor, existen consecuencias menos divulgadas que también merecen atención. Una de ellas es la disminución de los fenómenos extremos de frío, un efecto que, si bien no implica su desaparición total, sí refleja una clara tendencia a la baja en su frecuencia.
A medida que el calentamiento global avanza, una de sus consecuencias más palpables es la disminución de los eventos extremos de frío. Aunque estos fenómenos no han desaparecido por completo, su frecuencia está disminuyendo, lo que implica periodos más largos entre un evento y otro. En nuestro país, el tiempo transcurrido entre un episodio extremo de frío y el siguiente se está ampliando paulatinamente, lo que significa que cada vez es necesario esperar más tiempo para que se registre un evento frío significativo.
¿Qué se entiende por episodio extremo de frío? En la realización de este análisis, es aquella temperatura mínima que, en promedio, se alcanza un invierno de cada diez. Por tanto, en promedio, se espera que una serie con 120 años de datos alcance este umbral una docena de inviernos.
Para ilustrar esta tendencia, se han elaborado gráficas que reflejan cómo la frecuencia de estos eventos se ha ido reduciendo con el paso del tiempo. La Figura 1 muestra el ejemplo de Izaña, una estación ubicada en el Teide a 2369 metros de altitud y con datos de temperatura desde 1916. El umbral de -7,4 ⁰C es su valor asociado a un episodio extremo de frío. El invierno de 1934-1935 fue el primero en alcanzarlo, cuando la serie de datos cumplía su mayoría de edad. La línea marrón discontinua de la izquierda representa el número de años transcurridos desde que comenzó la serie hasta que se alcanzó el umbral por primera vez. Hubieron de transcurrir otros diez inviernos para alcanzar de nuevo el umbral y, después de él, cinco inviernos más para contabilizar el tercero.
Las fechas en color negro muestran cada invierno que alcanzó el umbral y los números azules representan el número de inviernos transcurridos hasta el siguiente evento, esto es, la longitud del “salto”. Se observa cómo la mayoría de los eventos pertenecen a la primera mitad de la serie y la frecuencia se alarga significativamente a partir del invierno 1970-1971. El último evento se registró en la temporada invernal de 2002-2003 y, hasta la fecha, han transcurrido 22 años sin llegar al umbral (representados con la línea marrón discontinua de la derecha).
En definitiva, los episodios extremos de frío no desaparecen por completo pero cada vez son menos frecuentes; la longitud de los saltos se va incrementando. Esto no implica que, necesariamente, la longitud de un salto deba ser mayor que la anterior y, a su vez, menor que la siguiente. El efecto de amplificación se aprecia cuando se examina la serie en su totalidad.
Según sostiene el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en su Sexto Informe (AR6), los fenómenos extremos de frío se han vuelto menos frecuentes y menos intensos, y hay un nivel de confianza alto en que el cambio climático inducido por el ser humano es la principal fuerza impulsora de estos cambios. Los ejemplos mostrados a continuación constatan este hecho. Se han tomado estaciones pertenecientes al Banco Nacional de Datos Climatológicos de AEMET, con series muy largas (anteriores a 1950), datos completos y ubicadas en áreas alejadas de posibles islas de calor. En todas se observa un aumento paulatino de los saltos térmicos.





Referencias
IPCC (2021). Cambio Climático 2021: Bases físicas. Resumen para responsables de políticas. Contribución del Grupo de Trabajo I al Sexto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Cambridge University Press. doi:10.1017/9781009157896.










Bonita comparativa, es increíble la evolución y distanciamiento entre los eventos fríos, produce escalofríos ver la rapidez con la que se alargan la ocurrencia de episodios fríos y seguramente si se analiza la misma gráfica para episodios cálidos sería totalmente lo contrario un acortamiento de dichos periodos y me inclino a decir que mucho más cortos que para los fríos,
BUEN TRABAJO