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LA METEOROLOGÍA EN LA BIBLIA. V

Por Manuel Antonio Mora García. Meteorólogo del Estado. Delegación Territorial de AEMET en Castilla y León.

La referencia meteorológica más importante que aparece en el Antiguo Testamento es la lluvia de carácter extraordinario causante del Diluvio Universal. Según el relato del Génesis, Dios advirtió a Noé de la persistente lluvia que acaecería en el plazo de siete días, lo que podríamos considerar, el primer pronóstico a medio plazo, que resultó totalmente certero.

Génesis, 7

4 Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra

cuarenta días y cuarenta noches; y a todo ser viviente que

hice raeré de sobre la faz de la tierra.

                                                                                                ——–

 

11 El año seiscientos de la vida de Noé,

en el mes segundo, a los diecisiete días del mes,

aquel día fueron rotas todas las fuentes del gran abismo,

y las compuertas de los cielos fueron abiertas.

12 Y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.

Las “fuentes del abismo” a las que se refiere el libro del Génesis de alguna manera son consideradas por Aristóteles al tratar el ciclo hidrológico, ya que explica que los ríos se alimentan de agua superficial pero también de agua subterránea que se aglutina a partir de pequeñas gotas, y que complementa las teorías anteriores que contemplan la existencia de “cavidades” subterráneas como depósitos de agua.

En cuanto al origen de la lluvia, según Aristóteles, ya comentamos en el capítulo I que la explicación científica es muy acertada, describiendo el proceso de condensación del vapor en gotitas de nube y el posterior proceso de la colisión-coalescencia que da lugar a la formación de la lluvia:

“La exhalación procedente del agua es vapor, y la condensación de aire en agua, nube.”

“….al igual que sobre la tierra se condensan pequeñas gotas y éstas a su vez se unen a otras, hasta que finalmente el agua de lluvia cae en cantidad…..”

En el libro de Job, volviendo a citar el versículo al que hacíamos referencia en el primer capítulo, se explica el proceso de forma similar.

Job,36

27 Él atrae las gotas de agua; transforma el vapor en lluvia,

28 la cual destilan las nubes, goteando en abundancia sobre

los hombres.

Y también ofrece esta original explicación al proceso de la lluvia, que inspira a este grabado de Pierre Brebitte, en el que un fornido ángel exprime una nube a la vez que por su boca exhala el viento.

 Job,38

37 ¿Quién cuenta las nubes con sabiduría?

Y los odres de los cielos,

¿quién los hace verter,

 

 

 

En el Génesis, sin embargo, tal vez para explicar la magnitud tan colosal del Diluvio, la lluvia torrencial se produce por la “apertura de las compuertas del cielo”, tal y como refleja esta ilustración de un manuscrito del siglo XIII.

En el cielo, además de encontrarse el agua represada, también se encontrarían los depósitos de otros meteoros como el hielo y el granizo.

 

 

 

Job,38

22 ¿Has entrado tú en los depósitos de la nieve,

o has visto los depósitos del granizo.

Volviendo a la teoría aristotélica, ésta es parcialmente incorrecta ya que considera que el viento y la lluvia son incompatibles, al expresar que son las “exhalaciones húmedas” las que dan lugar a la lluvia, mientras que las “exhalaciones secas” dan lugar a los vientos, es decir, que se producen de forma secuencial, pero no simultánea:

“Además, después de las lluvias se produce la mayoría de las veces viento en aquellos lugares en los que coincidió que se produjeron las lluvias, y los vientos cesan al producirse la lluvia.” (Los Meteorológicos, Libro I, capítulo 4)

De forma similar, en el relato bíblico,  el diluvio cesa con la aparición del viento.

Génesis,8

1 Y se acordó Dios de  Noé, y de todos los animales

y de todas las bestias que estaban con él en el arca;

 e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.

2 Y se cerraron las fuentes del abismo y las compuertas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue detenida.

3 Y las aguas bajaron gradualmente de sobre la tierra; y decrecieron las aguas al cabo de ciento cincuenta días.

Las lluvias torrenciales son de carácter convectivo y generalmente  están acompañadas de tormentas. El pintor barroco Cristóbal de Villalpando, nacido en ciudad de Méjico en la época del Virreinato de Nueva España, realizó este óleo para la catedral de Puebla, en el que representa una tormenta con numerosas descargas eléctricas zigzagueantes.

TEORÍAS SOBRE EL DILUVIO UNIVERSAL

Algunos autores sostienen que el relato de Diluvio Universal bíblico podría estar inspirado en los hechos descritos en el “Poema de Gilgamesh” y otros textos sumerios, que permiten establecer como fecha probable del Diluvio en torno al periodo 2900-2800 a.C. Los restos de sedimentos encontrados en la antigua región mesopotámica (sur de Iraq) podrían confirmar este hecho, pero la comunidad científica se muestra escéptica respecto a la extensión de la inundación (global) y no existe consenso en su desencadenante (la lluvia). Ante la imposibilidad de razonar científicamente precipitaciones tan extraordinarias y persistentes, se especula con distintas teorías que pudieran justificar, al menos en parte, un fenómeno similar.

Las teorías que gozan de mayor aceptación se refieren a inundaciones de carácter regional, como podría haber sido un tsunami devastador. Pareschi ha realizado estudios sobre un tsunami mediterráneo de grandes dimensiones que se produjo hace unos 8000 años, resultado del colapso parcial del volcán Etna (Pareschi et al., 2006, 2007), y que se extendió hasta el Mediterráneo oriental.

Lost tsunami. Maria Teresa Pareschi,Enzo Boschi, and Massimiliano Favalli. GEOPHYSICAL RESEARCH LETTERS, VOL. 33, L22608, doi:10.1029/2006GL027790, 2006

Otra zona de interés es el mar Negro, donde existen registros paleoclimáticos que confirman una gran inundación. Una de las teorías de mayor aceptación es la que propuso inicialmente Ryan et al. (1997). Hace unos 8000 años el actual mar Negro era un lago interior de agua dulce. El deshielo masivo al final de la última glaciación en torno al año 5200 a. C., en concreto de la capa de hielo ártica canadiense (Laurentide Ice Sheet) provocó una subida del nivel del mar Mediterráneo y el mar de Mármara, para posteriormente derramarse a través del estrecho del Bósforo e irrumpir sobre la cuenca del mar Negro, elevando el nivel del agua en 100 m en pocos años e inundando las zonas limítrofes (una extensión de unos 100.000 km2). La hipótesis más catastrofista supone una irrupción brusca, pero quizás el proceso fuera muy gradual. Se han realizado distintas simulaciones con modelos numéricos, que recrean un salto hidráulico (Sidall et al., 2007) pero hasta el momento no existe consenso definitivo. En cuanto a la fecha del evento, las recientes investigaciones lo retrasan, ubicándolo hace unos 8400 años.

​Otra hipótesis tiene su origen en las crecidas repentinas y posteriores desbordamientos de los ríos Tigris (conocido como Hidequel en la Biblia) y el Eúfrates (conocido como “el río” en la Biblia, uno de los cuatro ríos que transcurrían por el Edén).  Ambos nacen en las montañas del sur de Turquía y sus aguas, tras recorrer más de 2000 km y recibir varios afluentes, desembocan (en la actualidad unidos en uno sólo, el río Shatt al-Arab) en el Golfo Pérsico. En condiciones de intensas y persistentes lluvias el resultado podría haber sido una gran inundación en la antigua región de Mesopotamia, como parecen evidenciar grandes depósitos de lodo, superiores en algunos lugares a 11 m. (Collins,2009)

Según el libro del Génesis, el arca de Noé se posó en el monte Ararat (en el límite de Turquía con Armenia e Irán y de 5500 m de altitud) al cabo de 150 días del inicio del diluvio, lo cual supondría un volumen excepcional difícilmente imaginable de agua acumulada. La tradición cristiana primitiva y la judía afirman que en realidad se refería al monte Judi, más al sur y próximo a los montes Zagros.  Este monte, en torno a unos 2000 m de altitud máxima, se encuentra más cerca de la antigua región de Mesopotamia. Además la existencia de olivos y viñedos actual, es compatible con las referencias bíblicas explícitas a estas especies vegetales en este episodio, en un contexto de clima similar al actual como hemos analizado en capítulos anteriores.

La región de la antigua Mesopotamia, cuna de la civilización sumeria y habitada por las civilizaciones asiria, babilónica y persa, ocupa la región llana y fértil entre los ríos Tigris y Éufrates, que se desbordan con facilidad cubriendo grandes extensiones, en especial cuando al inicio de la primavera se producen lluvias persistentes que provocan el deshielo de la nieve acumulada en las montaña de Zagros.

Recientemente el satélite de órbita polar TERRA de la NOAA captaba estas imágenes donde se observan amplias zonas inundadas tras el episodio lluvioso del mes de marzo de 2019, que son comparadas con una imagen del año anterior de fechas similares

Geopotencial en 500 hPa (isolíneas en rojo) y presión (hpa) al nivel del mar (isolíneas en negro) 25-03-2019 (izquierda). Fuente Eumetrain

Este evento se produjo básicamente entre el 24 de marzo y el 2 de abril de 2019, aunque previamente una borrasca mediterránea había afectado a la región. Inicialmente una baja segregada de la circulación general se profundizó y permaneció estacionaria durante varios días en la región de Oriente Próximo. Esta perturbación fue seguida de una baja mediterránea, que también permaneció estacionaria en la región. Los campos medios de anomalías de este periodo muestran lo excepcional de la situación.

Presión al nivel del mar (arriba izqda.) y Geopotencial en 500 hPa promedio en el periodo 24-03-2010 y el 3-04-2018 (arriba dcha.) y anomalías respecto a la climatología (abajo). Fuente NOAA

Como resultado las precipitaciones fueron intensas y persistentes en la región, de carácter catastrófico especialmente en Irán e Iraq.

En estos gráficos vemos la precipitación se concentró sobre todo en los montes Zagros

En Iraq afortunadamente no hubo fallecidos, pero hubo miles de personas desplazadas de sus hogares. Sin embargo, en Irán hubo 10 millones de personas afectadas, dos millones de desplazados que requirieron ayuda humanitaria, con cientos de miles de ellos reubicados en tiendas de campaña. 78 personas perdieron la vida y hubo más de 2400 heridos. Cerca de 5000 poblaciones afectadas por las inundaciones y 179 000 casas, 1200 escuelas y 70 hospitales y centros de salud destruidos o dañados. En torno a 12 000 km de la red viaria (1/3 del total) dañada o destruida, incluyendo más de 80 puentes. Las pérdidas económicas se estiman entre 3500 y 4500 millones de USD, 1500 de ellos en el sector agrícola. La rápida respuesta de ayuda humanitaria internacional evitó una mayor tragedia. (fuente: OCHA-Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios): https://reliefweb.int/disaster/fl-2019-000022-irn). Los informes de impactos y ayuda humanitaria elaborados por la Comisión Europea reflejan la magnitud de la catástrofe. La información satelital resulta crucial para detectar las zonas inundadas.

Comisión Europea. Informe del Centro de Coordinación de Respuesta a Emergencias (26/03/19).

 

FIN DEL CAPÍTULO V

CAPÍTULO IV

CAPÍTULO III

CAPÍTULO II

CAPÍTULO I

 

BIBLIOGRAFÍA TÉCNICA

Holocene tsunamis from Mount Etna and the fate of Israeli Neolithic communities. Maria Teresa Pareschi, Enzo Boschi and Massimiliano Favalli. GEOPHYSICAL RESEARCH LETTERS, VOL. 34. 2007

Lost tsunami. Maria Teresa Pareschi,Enzo Boschi, and Massimiliano Favalli. GEOPHYSICAL RESEARCH LETTERS, VOL. 33, L22608, doi:10.1029/2006GL027790, 2006

An abrupt drowning of the Black Sea shelf. Willian B. F. Ryan, Walter C. Pitman III, Candace O. Major, Kazimieras Shimkus, Vladamir Moskalenko, Glenn A. Jones, Petko Dimitrov, Naci Gorür, Mehmet Sakinc, Hüsein Yüce. Marine Geology 138 (1997) 119-126

Testing the physical oceanographic implications of the suggested sudden Black Sea infill 8400 years ago. M. Siddall, Larry J Pratt, Karl R. Helfrich, Liviu Giosan. March 2004. Paleoceanography and Paleoclimatology 19(1)

Yes, Noah’s Flood may have happened but not over the whole earth. Lorence Collins.2009

Sept-Oct. Vol. 29, REPORTS

https://www.researchgate.net/publication/299484008_Yes_Noah%27s_Flood_may_have_happened_but_not_over_the_whole_earth

A preliminary water balance model for the Tigris and Euphrates River System. Alan L. Flint, Lorraine E Flint, Jennifer A Curtis, David C. Buesch. 2010

https://www.researchgate.net/publication/252321941_A_preliminary_water_balance_model_for_the_Tigris_and_Euphrates_River_System#fullTextFileContent

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