Artículo elaborado por Meteoclimática, iniciativa del CREAF, con datos de AEMET y otras fuentes
El Mediterráneo es un sitio especial. Hogar para más de 500 millones de personas, abarca países de tres continentes distintos (Europa, Asia y África) y se ha visto desde hace cientos de años influido por la acción humana en sus aguas y sus costas. Es una zona con un alto nivel de urbanización y con gran concentración de población en su litoral. Además, se trata de uno de los destinos turísticos más importantes a nivel mundial, así como una de las rutas comerciales más transitadas.
También, según informes del MEDECC, es una zona en la que el cambio climático está incidiendo más rápido y con mayor fuerza que en el resto del mundo. El calentamiento atmosférico del Mediterráneo en el próximo siglo será un 20 % más alto que en resto del mundo y un 50% más alto en el verano. Además, según datos del IPCC, no se trata de un fenómeno reciente, ya que ese aumento en las temperaturas ya excedía el de la media global en los años 80.
Es por esto que, en honor del Día del Mediterráneo, hemos querido ver cómo la nueva realidad climática ha cambiado la vida de los habitantes de esta parte del planeta, por qué y cómo será su futuro, dependiendo de la acción climática que se lleve a cabo. Para ello hemos analizado dos ciudades clave: Málaga y Valencia, donde la realidad climática actual ya varía considerablemente de la de hace 40 años y seguirá haciéndolo en el futuro.
Por qué el impacto del cambio climático es más fuerte en el Mediterráneo
- Se espera un aumento en la frecuencia y duración de las olas de calor, especialmente en verano, lo que hace más necesario el uso del aire acondicionado, ventilador, y medidas de adaptación en viviendas, edificios e infraestructura urbana.
- Casi 18,5 millones de españoles viven en provincias mediterráneas y se verían afectados por el ascenso del nivel del mar.
- Al tratarse de una zona agraria importante, se necesitará más agua para poder mantener este sector económico.
- La crisis climática puede afectar al turismo, uno de los principales sectores económicos del Mediterráneo, especialmente en verano.
- Se pierden ecosistemas en el propio mar, así como humedales, ríos y otras zonas que ya están afectadas por prácticas poco sostenibles, como la pesca masiva.
Las máximas del verano suben
- Las máximas en Málaga suben de forma paulatina en los últimos 40 años y se sitúan en torno a los 30 ºC en verano, aunque pueden llegar a unos 37 °C en escenarios de emisiones muy altas.
- Los valores en Valencia ya alcanzan las cifras de proyecciones para dentro de diez años, con medias de verano que han pasado de unos 29 °C en la década de los 80 a más de 31 °C en los últimos 10 años.
La media de las temperaturas máximas durante el verano, tanto para Málaga como para Valencia, sigue un claro patrón al alza en el futuro, aunque parten de puntos distintos y hasta el día de hoy han seguido patrones diferenciados.
En Málaga, las máximas van al alza, aunque de forma más moderada y los 30 ºC de media para las temperaturas máximas del verano se han superado en contadas ocasiones en los últimos 45 años. De cara a futuro, sin embargo, estas cifras podrían rozar los 37 ºC en escenarios de emisiones muy altas.
En Valencia, las temperaturas han subido de forma más clara, pasando de unos 29 °C en la década de los ochenta a más de 31 °C en los últimos años. Estos valores ya superan lo que los modelos climáticos esperaban para el futuro.
El aumento de las temperaturas hará que las olas de calor sean más largas y frecuentes en el Mediterráneo, afectando la salud y aumentando los riesgos de estrés térmico y mortalidad en verano.
Las noches cálidas también aumentan
- Málaga: noches veraniegas excepcionalmente cálidas, con hasta 39 noches calurosas el pasado 2024. Aunque se trate de una excepción, en la próxima década se espera que haya, de media, entre 28 y 32 noches cálidas, según el modelo.
- Valencia: aumento más moderado, con un récord de 39 noches en 2023. Para la próxima década se espera que, de media, haya en la ciudad levantina entre 34 y 36 noches especialmente calurosas.
Al igual que las temperaturas máximas, el número de noches excepcionalmente cálidas ha aumentado en los últimos 45 años en Málaga y Valencia, y se espera que esta tendencia continúe en los próximos 75 años.
Entendemos por noches cálidas, según los datos de proyecciones obtenidos de Adaptecca, aquellas que en un periodo de tiempo determinado (los meses de junio, julio y agosto, en este caso) están por encima del percentil 90 de temperatura mínima. Estamos hablando, por tanto, del 10% de temperaturas mínimas más altas de la serie.
En Valencia, el aumento es vertiginoso. Durante el verano de 2023 se registraron 39 noches muy cálidas, aunque esto fue excepcional. En promedio, la última década registró unas 19 noches por verano, frente a las 2,3 que hubo durante la primera década analizada (1979-1988) y en los próximos años podrían llegar a 36 noches en escenarios de emisiones muy altas.
En Málaga, los últimos años han sido especialmente calurosos: entre 2021 y 2025 se registraron hasta 46 noches muy cálidas en un año. De media, en la última década hubo 24 noches por verano, y se espera que en los próximos años se lleguen a 28-32 noches, dependiendo del escenario de emisiones. Es un cambio bastante grande, si se tiene en cuenta que la media para el periodo 1979-1988 fue de 2,8 noches cálidas.
La temperatura media anual, otra más al alza
- Málaga: medias anuales recientes entre 19,6 °C y 19,9 °C, similares a las previstas para 2065 en escenarios de emisiones medias.
- Valencia: medias anuales de alrededor de 20,2 °C en los últimos tres años, ya cercanas a lo proyectado para 2100 en escenarios de emisiones medias y altas.
Si echamos un vistazo a las medias anuales, fuera de calores veraniegos, la situación no es mucho más alentadora, ya que en ambas ciudades se registraron en los últimos tres años las temperaturas más altas de los últimos 45 años. En el caso de Málaga, las medias entre 2022 y 2024 se mantuvieron entre los 19,6 °C y los 19,9 °C en los tres casos; en el de Valencia, fueron más altas, con temperaturas que rondaron los 20,2 °C todo el año. Para poner un poco de contexto, la media del periodo 1979-2000 para el primer punto fue de 18,1 °C, mientras que para el segundo fue de 18,2 °C
De cara a futuro, estas marcas del presente superan ya en ocasiones las previstas para 2100 en modelos de emisiones medias y se acercan a los de emisiones altas. En Málaga, aunque la situación no es tan extrema, sí que se observan cifras similares a las que habría en torno a 2065 en una situación de emisiones medias.
El mar Mediterráneo, casi tan cálido como el exterior
Para 2100, la temperatura superficial media anual del mar Mediterráneo rondará en ambos puntos los 23,6ºC. En Málaga, esa cifra está 0,6 grados por encima de la media de temperatura atmosférica prevista para ese año; en Valencia será de 0,7.
Este aumento de las temperaturas en el agua del mar también aumenta el número de olas de calor marinas que se espera se produzcan en el Mediterráneo en las próximas décadas. De hecho, según el IPCC, para 2100, de acuerdo a los modelos SSP5-8.5 de emisiones muy altas, será normal que haya una ola de calor marina de larga duración al menos una vez al año y que estas duren tres meses más que ahora y tengan una potencia cuatro veces mayor.
A su vez, el incremento en la frecuencia y duración de las olas de calor marinas también está relacionado con el incremento de las olas de calor atmosféricas. Según un artículo publicado en Nature por expertos del CEAM (Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo), el 77% de los días en los que se produce una ola de calor atmosférica en el Mediterráneo se da también una ola de calor marina. Esta tendencia ha aumentado de forma progresiva desde 1940 pero, especialmente, en los últimos 35 años.
Cuando olas de calor atmosféricas y marinas convergen, también aumenta la intensidad de estas últimas: por una parte, cuando se dan los dos fenómenos al mismo tiempo, las olas de calor marinas tienen una temperatura media de entre 0,7 °C y 0,8 °C más altas que cuando se producen por sí solas y, del mismo modo, las temperaturas máximas que puede alcanzar el agua del mar también son más altas cuando concurren ambos eventos.
Precipitaciones
Según datos del IPCC, sí que hay cambios en las tendencias de las precipitaciones, pero solo son significativos en algunas zonas y periodos, aunque estas se mantienen bastante estables a largo plazo en toda la región. Del mismo modo, en algunas zonas del norte del Mediterráneo, sí que se ha producido un aumento de la frecuencia de lluvias torrenciales y se espera que sea un fenómeno que se mantenga e intensifique en las próximas décadas, con un aumento potencial de las inundaciones.
De todas formas, es difícil predecir las tendencias de las precipitaciones de cara a futuro y las proyecciones usadas para medir el resto de variables ofrecían altos niveles de incertidumbre para variables como el percentil 95 de precipitación de una zona concreta o el máximo de precipitaciones que puede haber en un día.
Metodología
Para la elaboración de este artículo, se han empleado varias fuentes de datos: por una parte, para el análisis de la parte histórica (desde 1979 hasta 2025), se han empleado los datos de climatologías diarias de la API de Aemet; para las proyecciones se han extraido los datos anuales de Adaptecca de las variables “Temperatura media” para todo el año, “Temperatura máxima” para el verano y “Número de noches cálidas” para el verano. Por último, para los datos de temperaturas del agua del Mediterráneo, tanto históricos como proyecciones, se han empleado los datasets usados para la elaboración del Atlas Interactivo del IPCC que se pueden consultar en el Servicio del Cambio Climático de Copernicus.
Para todas las variables se han seleccionado los mismos modelos climáticos (el EC-Earth3-Veg_r1i1p1f1, el NorESM2-MM_r1i1p1f1, el MPI-ESM1-2-HR_r1i1p1f1, el ACCESS-CM2_r1i1p1f1, el CNMR-ESM-1_r1i1p1f2, el IITM-ESM_r1i1p1f1 y el CMCC-CM2-SR5_r1i1p1f1) y los mismos escenarios (SSP2-4.5, SSP3-7.0 y SSP5-8.5), tanto para los datos extraídos de Adaptecca, como del Atlas Interactivo del IPCC. Al haber usado para la parte del análisis hasta 2025 datos de estaciones procedentes de observaciones puntuales y haber completado las proyecciones con datos procedentes de una rejilla puede haber casos en los que los datos observados hayan sobrepasado los umbrales de las proyecciones para estos últimos años. Esto se debe a que los datos procedentes de modelos suelen suavizar los extremos.
La elección de las estaciones se ha decidido de la siguiente forma: se han recogido todos los datos de observaciones diarias para todas las estaciones en provincias mediterráneas y se han seleccionado aquellas que cuenten con, al menos, un 70% de los datos para todas las variables entre 1979 y 2025. Tras esto, se ha medido la cantidad de eventos por encima del percentil 95 para cada una de ellas y se ha optado por las que más eventos extremos tienen, que, en este caso, eran la 8416 (Málaga Aeropuerto) y la 6155A (Valencia).