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LAS TORMENTAS EN NOVIEMBRE

Jorge González Márquez y Juan Antonio Fernández-Cañadas

Veremos en este artículo cómo es el comportamiento y distribución habitual de las tormentas del mes de noviembre en la península Ibérica y alrededores, tomando como referencia la media del periodo 1995-2016 (ver mapa de número de días de tormenta) (1).

 El mes de noviembre se caracteriza por la desaparición casi total de actividad tomentosa en las zonas más continentales de la península Ibérica, y a su vez, por el traslado de la intensa actividad tormentosa del mar Mediterráneo cada vez más hacia el sur y hacia el este. Si en septiembre teníamos actividad intensa en el Mediterráneo norte, entre Baleares y Cataluña-Valencia, ahora la tenemos al sur de las Baleares y en el entorno de la isla de Menorca, con hasta 4-5 días de tormenta en algunos puntos. Entre medias está el mes de octubre, en el que, como se vio en los mapas correspondientes, se apreciaba una zona de máxima actividad en la franja central del Mediterráneo, si bien, ésta no era muy llamativa dado que se veía desbordada por la enorme actividad de septiembre. Es decir, octubre tiene los máximos de actividad en el Mediterráneo central, pero sus valores son inferiores a los de septiembre, pese a que en dicho mes no era la zona de mayor protagonismo.

 A medida que nos acercamos hacia la península Ibérica va disminuyendo gradualmente la actividad, quedando entre uno y dos días tanto en el mar como en las costas y tierras interiores cercanas. Las zonas de Cataluña y de Andalucía son casi las únicas que presentan actividad tormentosa apreciable en áreas interiores, destacando especialmente la provincia de Cádiz y los alrededores de Gibraltar. Adentrándonos más aún en la península, se observa que la actividad es casi nula, y en la mayoría de lugares lo más normal es que no haya tormentas, tanto en las zonas montañosas como en las llanas. Finalmente, destacar la importante actividad que se observa en la cornisa Cantábrica, sobre todo en su parte oriental, con hasta tres días de tormenta en algunos puntos, aunque con un bajo número de descargas. La mayoría de estas tormentas se deben a pequeñas células asociadas a irrupciones de aire frío Polar o Ártico, que no presentan muchas descargas y suelen ser de corta duración.

En cuanto a la distribución horaria y al intervalo horario de mayor actividad en cada punto (siempre horas UTC), no hay una distinción tan clara como en meses anteriores.

 Dentro de la península, las pocas tormentas que hay suelen ser a primera hora de la tarde (entre las 12 y 16), aunque en los grandes valles son más bien en torno a la medianoche o de madrugada. En la mayoría de las costas, las tormentas suelen ser a media tarde o principio de la noche, entre las 16 y las 20, aunque con muchas particularidades locales, a excepción de Andalucía occidental y alrededores del estrecho de Gibraltar donde, al igual que en meses anteriores, la mayoría de tormentas son por la mañana (sobre todo entre 07 y 11 UTC). En el mar Mediterráneo y el Cantábrico suelen destacar las horas en torno a medianoche (de 21 a 01) cerca de la península y horas más tardías en alta mar, con numerosas irregularidades. En las islas Baleares ya no destacan los máximos diurnos dentro de las islas (apenas destaca ligeramente un máximo en Mallorca hacia las 11-12), y la mayoría de su actividad es la que se ha originado en el mar, siendo preferentemente a altas horas de la madrugada (entre las 03 y las 07 UTC).

 En resumen, que noviembre tiene todavía actividad tormentosa de importancia, pero casi exclusivamente en el mar y las costas, y especialmente en zonas del sur o del este.

 (1). Se considera día de tormenta en un lugar concreto, aquel en el que ha habido al menos una descarga eléctrica en un radio de 10km alrededor de él.

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