Por Delia Gutiérrez Rubio, meteoróloga de AEMET
La inquietud sobre la sequía aumenta en España. Como explicamos en nuestro Meteoglosario, “la sequía consiste en una anomalía transitoria, más o menos prolongada, caracterizada por un periodo de tiempo con valores de las precipitaciones inferiores a los normales en el área. La causa inicial de toda sequía es la escasez de precipitaciones (sequía meteorológica), lo que deriva en una insuficiencia de recursos hídricos necesarios para abastecer la demanda existente (sequía hidrológica)”. Dicho de otro modo, en AEMET nos ocupamos del agua “hasta que llega al suelo” y, a partir de ahí, son otros los organismos competentes para valorar la situación de los recursos hídricos. Imagen: El embalse de Lindoso, en la frontera entre España y Portugal, sumergió en 1992 al poblado de Aceredo en Galicia. Tres décadas después, la sequía ha dejado al descubierto los restos del poblado. Fuente: BBC
Además de la sequía meteorológica y de la hidrológica, ya mencionadas, se habla de sequía agrícola, entendida como déficit de humedad para satisfacer las necesidades de un cultivo -y que depende, por tanto, del tipo de cultivo- y de sequía socio-económica, que consiste en la afección de la escasez de agua a las personas y a la actividad económica. Más información sobre los tipos de sequía aquí.
Ahora bien, para poder precisar el momento de inicio y finalización y la intensidad de la sequía, no hay una definición de sequía universalmente aceptada, pues difiere de un lugar a otro, e incluso cada usuario del agua tiene su propia concepción. La literatura científica contempla más de 150 definiciones operativas de sequía diferentes.
Para adaptarnos a las distintas necesidades de las personas usuarias de nuestros servicios, en AEMETweb te ofrecemos una variedad de productos que te informan de las precipitaciones acumuladas y la situación de déficit de precipitaciones. Vamos a guiarte para que puedas encontrar e interpretar todos estos productos.
Índice de Precipitación Estandarizado
Mensualmente, en AEMET se calcula el índice SPI (índice de precipitación estandarizado), que permite cuantificar y comparar las intensidades de los déficit de precipitación entre zonas con climas muy diferentes, y además tiene la propiedad de que puede integrarse sobre un amplio rango de escalas temporales, lo que hace que pueda ser utilizado como indicador de diferentes tipos de sequía, tanto aquellas que son de corta duración y que producen efectos principalmente sobre los sectores agrícola, forestal y pecuario, como para caracterizar sequías climáticas de larga duración conducentes a sequías hidrológicas.
El SPI fue desarrollado por el investigador estadounidense McKee en 1993. Es un índice normalizado que representa la probabilidad de ocurrencia de una cantidad de lluvia, comparada con la climatología de precipitación en una cierta localización geográfica para un periodo largo de referencia. Su valor numérico representa el número de desviaciones estándar de la precipitación caída a lo largo del período de acumulación de que se trate respecto de la media, una vez que la distribución original de la precipitación ha sido transformada a una distribución normal. Los valores negativos representan un déficit de precipitación mientras que los valores positivos indican un superávit de lluvia. La intensidad de un evento de sequía se puede clasificar de acuerdo con la magnitud del valor negativo del SPI, de forma que, cuanto mayores sean los valores absolutos del índice negativo, más serio será el evento. De este modo se define una escala de valores que se agrupa en tramos relacionados con el carácter de la precipitación.
Este índice nos permite establecer también el criterio para definir un período de sequía: se dice que tiene lugar un período seco cuando el SPI presente una secuencia continua de valores negativos, iguales o inferiores a -1, y se considera que este evento no llega a su fin hasta el momento en que dicho índice vuelve a tomar un valor positivo. Esta definición permite caracterizar cada período seco de acuerdo a su duración, intensidad y magnitud. La duración del evento la determina la longitud del período en el que los valores del SPI cumplen el requisito de ser inferior a -1. La intensidad del mismo viene determinada por el máximo valor negativo que el SPI alcance dentro del período seco analizado. Finalmente, su magnitud viene dada por la suma de los valores del SPI correspondientes a todos los meses comprendidos dentro del período seco considerado.
En la tabla disponible aquí se pueden encontrar los valores del índice SPI en una serie de estaciones de AEMET, para un conjunto de períodos de acumulación de la precipitación que van de 1 a 24 meses.
Monitor de sequía meteorológica
Más recientemente, AEMETweb también facilita el acceso al monitor de sequía meteorológica, desarrollado por el CSIC a partir de datos de las estaciones meteorológicas automáticas de la Red de AEMET y del SiAR, que se presentan sobre un mapa navegable. La información se actualiza semanalmente, y tiene también la ventaja de que se puede consultar el estado de la sequía meteorológica a partir de dos índices climáticos: el Índice de Precipitación Estandarizado (SPI), que, como hemos explicado anteriormente, se obtiene con datos de precipitación, y el Índice de Precipitación Evapotranspiración Estandarizado (SPEI), que utiliza datos de precipitación y evapotranspiración (demanda de agua por parte de la atmósfera). Se aporta la información de los índices a diferentes escalas temporales (1, 3, 6, 9, 12 y 24 meses). Además, el monitor permite la visualización de los mapas de toda la base de datos histórica, desde 1961, y también la selección de un punto concreto, del que se puede visualizar y descargar la serie del índice de sequía meteorológica.
Balance hídrico
El proceso de evaluación diaria del balance hídrico proporciona parámetros relativos a tres variables – precipitación, evapotranspiración potencial y humedad de suelo – de los que se muestra su distribución en todo el territorio nacional en diferentes mapas que se actualizan cada siete días, y de forma resumida en el Boletín Hídrico Nacional, que se actualiza cada diez días.
Resumen de la evolución de las precipitaciones en España
La mayoría de los productos presentados hasta aquí toman como referencia el año agrícola o hidrometeorológico, que comienza el 1 de setiembre pero, para ciertos sectores de usuarios es de más interés analizar la evolución de las precipitaciones en el año hidrológico, que comienza el 1 de octubre. El sentido que tiene escoger esta fecha de inicio está relacionado con que la mayoría de la precipitación recogida en este periodo tendrá su escorrentía dentro del mismo, y por tanto, a efectos de valoración de la sequía hidrológica puede ser más útil.
Por esta razón, AEMET elabora y publica cada jueves un Resumen de la evolución de las precipitaciones en España que está referido al año hidrológico.
Servicio climático en apoyo a la gestión de los embalses
Para terminar con esta muestra de diferentes productos elaborados para el seguimiento de las precipitaciones y del nivel de sequía, hablemos del servicio climático llamado S-ClimWaRe (Seasonal Climate predictions in support of Water Reservoirs management), fruto de la colaboración entre la Dirección General del Agua y AEMET, y concebido para apoyar la toma de decisiones relativa a la gestión de los embalses en España.
Este servicio ofrece dos tipos diferentes de información, referida al periodo de llenado de los embalses (noviembre a marzo), en cualquier embalse, pero también en cualquier punto de la geografía peninsular española. Se trata de productos de carácter técnico, que se describen detalladamente en la ayuda del sistema, y que requieren una interpretación experta:
– Diagnósticos basados en observaciones hidrológicas y meteorológicas: Indicadores que permiten analizar cuál es el riesgo hidrológico que es debido a la variabilidad del clima. Esta última se expresa mediante el valor del índice de la Oscilación del Atlántico Norte (NAO, North Atlantic Oscillation), patrón climático que es el principal responsable de la variabilidad interanual de la precipitación en amplias zonas de España en el periodo invernal.
– Pronósticos estacionales probabilísticos de variables hidrológicas y meteorológicas basados en métodos objetivos de postproceso y combinación de las predicciones de dos fuentes diferentes de información. Los pronósticos de la probabilidad prevista para las tres categorías definidas por los terciles de la distribución estadística cada variable (por ej. de un invierno húmedo/normal/seco), se acompañan de su pericia con respecto a considerar que cada una de ellas tiene una probabilidad de un 33,3%. El mapa del tercil más probable de cada variable sólo presenta coloreados aquellos puntos en los que la predicción tiene pericia y su probabilidad supera un 36%.
Comportamiento de las precipitaciones en España y periodos de sequía (periodo 1961-2018)
Como sabemos, las situaciones de sequía no son una novedad en nuestro país. Para tener una visión temporal del comportamiento de las precipitaciones y los periodos de sequía en nuestro país, es muy recomendable esta publicación, que presenta nuestros datos históricos en modernos mapas elaborados a partir de los datos de precipitación promediados en rejilla sobre todo el territorio.
Proyecciones climáticas
En el contexto de crisis climática que vivimos, la inquietud está en el aire: ¿Observamos alguna tendencia en el registro de precipitaciones en España? ¿Qué esperamos para el futuro?
Si miramos las proyecciones climáticas regionalizadas para la Península, encontramos señales de una disminución en la cantidad de precipitación y en el número de días de lluvia, así como un aumento de la duración de los periodos secos. Por el contrario, no se evidencian señales de ningún cambio significativo en las precipitaciones intensas (fracción de la precipitación total registrada en los días cuya precipitación en 24 h es superior al percentil 95 de la distribución de precipitaciones diarias en un periodo de referencia). Es decir, observamos una tendencia a que llueva menos, pero no a que se reduzcan los episodios de precipitaciones de fuerte intensidad:
Conclusión
En un año especialmente parco en precipitaciones hasta la fecha, y sin perspectiva de un cambio significativo al menos hasta mediados de marzo (véanse la predicción para las próximas tres semanas y la predicción estacional) y, por tanto, con el riesgo de llegar a la primavera sin que los temporales atlánticos invernales llenen nuestros pantanos, aumenta el interés acerca de la situación hidrometeorológica y, conscientes de ellos, nos esforzamos por dar a conocer información actualizada y rigurosa. Para información acerca de la reserva hídrica española, nos remitimos aquí.