Estar preparados para las altas temperaturas

Por Delia Gutiérrez Rubio, meteoróloga de AEMET

El pasado día 21 comenzó el verano astronómico, y para recibirlo hemos disfrutado de temperaturas anómalamente frescas en casi todo el país, que hicieron añorar valores más veraniegos a muchas personas.

Pese a este arranque tan suave del verano, debemos estar preparados para enfrentar episodios de calor que sin duda llegarán, como cada verano… ¿o cada vez más? Estudios como el de nuestro compañero César Rodríguez de los episodios de ola de calor en España desde 1975 muestran cómo el número de días con ola de calor durante el verano ha aumentado inequívocamente en nuestro país en los últimos años:

En color morado, las barras que muestran el nº anual de días con condiciones de ola de calor en alguna zona de España desde 1975. De los 10 valores más altos, 6 han ocurrido en el siglo 21, y 5 en la última década.

Además, la predicción estacional para los meses de julio, agosto y setiembre apunta a que las temperaturas estarán en valores por encima de los normales para el verano en prácticamente todo el entorno europeo, y esto es especialmente probable en el sur de Europa, gran parte del Mediterráneo y noroeste de África, incluyendo las islas Canarias:

Probabilidad de que las temperaturas durante el trimestre JUL-AGO-SET se encuentren en el tercil superior. Tonos rojos más oscuros indican mayor probabilidad de temperaturas superiores a las normales para el periodo. Aclaremos que lo que esto significa no es que en el sur de Europa y demás zonas coloreadas en tonos oscuros va a hacer más calor que en el norte (lo que es normal), sino que en estas zonas es más probable que las temperaturas estén por encima de los valores normales del verano.

Pues bien, las altas temperaturas tienen impactos en muchos ámbitos de nuestra sociedad, desde el turismo y la hostelería al consumo eléctrico o, como veremos más adelante, en la salud. AEMET facilita a autoridades, gestores y público en general predicciones y avisos encaminados a proteger vidas y bienes, pero la experiencia demuestra que, para que sean efectivos, es imprescindible la coordinación entre todas las partes interesadas para que la información fluya de la manera adecuada y, también, que sea bien comprendida.
En pos de este último objetivo, pretendemos aquí repasar algunos conceptos como avisos por temperaturas máximas, avisos por ola de calor, estudios climatológicos de olas de calor y efectos de las altas temperaturas en la salud.

Avisos por temperaturas máximas

El plan Meteoalerta de AEMET incluye avisos por temperaturas máximas. Estos avisos se emiten en virtud solamente de los valores de las temperaturas máximas previstas en un día determinado. Los umbrales, acordados con las autoridades de Protección Civil, se basan no solamente en que los valores previstos sean inusuales desde el punto de vista climatológico, sino también en que puedan afectar seriamente a la población, por su impacto, por ejemplo, en la actividad al aire libre o en el consumo eléctrico. De este modo, hay que entender un aviso por altas temperaturas en un día determinado como una señal de que las temperaturas que se van a alcanzar son, en mayor o menor medida (en función de que el nivel de aviso sea amarillo, naranja o rojo), poco habituales en el lugar en cuestión y/o dañinas para algunos sectores de la sociedad.

Avisos por ola de calor

Pero, como es sabido, un día de calor aislado no tiene el mismo impacto que un episodio continuado de valores anómalos, y es por eso que nuestro Plan Meteoalerta también contempla entre sus avisos especiales los de ola de calor. La ola de calor es un concepto de uso común, que de manera intuitiva se asocia a un episodio continuado de temperaturas anómalamente altas. Ahora bien, cuando se trata de definirlo con rigor, sea de cara a la emisión de avisos o a la elaboración de estudios climatológicos, nos encontramos con que no existe una definición cuantitativa internacionalmente consensuada.

En Meteoalerta, el aviso por ola de calor tiene en cuenta “la combinación de persistencia (al menos tres días), las temperaturas máximas extremas que se puedan alcanzar (al menos se debe alcanzar nivel naranja), y la extensión (debe afectar a un porcentaje significativo del territorio). También se pueden tener en cuenta las temperaturas mínimas elevadas o la humedad”. Es decir, se trata de un criterio flexible, con cierta componente subjetiva. Como mencionaremos más adelante, desde este verano la emisión de este tipo de avisos tendrá en cuenta también criterios cuantitativos de orden sanitario.

Estudios climatológicos de olas de calor

En cualquier caso, independientemente de la emisión o no de avisos, en AEMET se elaboran a posteriori estudios climatológicos que nos permiten revisar los registros de temperaturas alcanzados e identificar lo que podemos denominar olas de calor climatológicas. Desde este punto de vista estrictamente climatológico, AEMET define las olas de calor como “un episodio de al menos tres días consecutivos, en que como mínimo el 10% de las estaciones consideradas registran máximas por encima del percentil del 95% de su serie de temperaturas máximas diarias de los meses de julio y agosto del periodo 1971-2000”. Esta es una definición de carácter puramente estadístico, relacionada como decimos con los estudios posteriores de los registros históricos, y no con las predicciones y avisos orientados a fines preventivos.

Efectos de las altas temperaturas en la salud

Numerosos estudios -como este de D. Royé y A. Tobías, que amablemente resumieron para AEMETblog (El exceso de calor y la duración de las noches cálidas aumentan la mortalidad en el sur de Europa)- que relacionan la exposición a las altas temperaturas y los aumentos de la morbilidad y la mortalidad demuestran que, por una parte, no sólo las temperaturas máximas altas, sino también las mínimas altas, son indicadoras del estrés térmico con consecuencias en la salud. Por otro lado, la duración de la exposición a dicho estrés se demuestra también muy relacionada con los impactos sanitarios.

En este contexto, el Ministerio de Sanidad pone en marcha cada verano el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas Sobre la Salud, y elabora un mapa de niveles de riesgo derivados de temperaturas excesivas, que son asignados tomando en consideración las temperaturas máximas y mínimas previstas en el día en cuestión y los cuatro siguientes, facilitadas por AEMET, y considerando la persistencia de los valores por encima de unos valores umbrales de referencia a partir de los que la mortalidad se dispara. Estos umbrales se basan en un estudio de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III.

Coordinación y comprensión de las distintas informaciones acerca de las temperaturas

Ya hemos visto que, de una parte, AEMET emite avisos específicos por temperaturas máximas esperadas en un día determinado y, por otro lado, avisos por ola de calor, más en sintonía con el impacto del estrés térmico en la salud.

Pues bien, desde este verano, los avisos especiales por ola de calor de AEMET se emitirán teniendo en cuenta los niveles de riesgo sanitario definidos por el ministerio de Sanidad. Esta iniciativa se encamina hacia la coordinación de los mensajes que se facilitan a la sociedad desde el mundo sanitario y desde el meteorológico, que necesariamente deben ir alineados hacia el objetivo de una mejor comprensión y prevención de los efectos adversos del estrés térmico en la salud.

Cómo protegerse de las temperaturas excesivas

Recordemos, antes de terminar, algunas medidas generales de protección y prevención frente a temperaturas excesivas, recomendadas por el ministerio de Sanidad:

  1. Bebe agua y líquidos con frecuencia, aunque no sienta sed y con independencia de la actividad física que realice.
  2. Evita las bebidas con cafeína, alcohol o muy azucaradas, ya que pueden favorecer la deshidratación.
  3. Aunque cualquier persona puede sufrir un problema relacionado con el calor, presta especial atención a: bebés y niños y niñas pequeñas, embarazadas o madres lactantes, así como personas mayores o con enfermedades que puedan agravarse con el calor (como las enfermedades cardiacas, renales, diabetes, hipertensión, obesidad, cáncer, patologías que dificultan la movilidad, demencia y otras enfermedades mentales, así como el abuso de drogas o alcohol). Para más información sobre los factores de riesgo, pincha aquí.
  1. Permanece el mayor tiempo posible en lugares frescos, a la sombra o climatizados, y refréscate cada vez que lo necesites.
  2. Procura reducir la actividad física y evitar realizar deportes al aire libre en las horas centrales del día.
  3. Usa ropa ligera, holgada y que deje transpirar.
  4. Nunca dejes a ninguna persona en un vehículo estacionado y cerrado (especialmente a personas menores de edad, mayores o con enfermedades crónicas).
  5. Consulta a tu profesional sanitario ante síntomas que se prolonguen más de una hora y que puedan estar relacionados con las altas temperaturas.
  6. Mantén tus medicinas en un lugar fresco; el calor puede alterar su composición y sus efectos.
  7. Haz comidas ligeras que ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor (ensaladas, frutas, verduras, zumos, etc.)

Epílogo

En estos días en que unos extraordinarios récords de temperatura, casi inimaginables a latitudes tan altas, son noticia en el noroeste del continente americano, la Organización Meteorológica Mundial nos recuerda que “el calor extremo es una emergencia silenciosa”:

Si, por ejemplo, las muertes por una inundación o un tornado no suelen pasar desapercibidas, las altas temperaturas hacen morir cada año a muchas personas, sin que estas muertes sean bien identificadas ni conocidas. Debemos tomar conciencia de la importancia de esta amenaza, especialmente en un contexto de aumento global de temperaturas. Quizás debemos preguntarnos cuánto estamos dispuestos a seguir calentando nuestro planeta.

En la viñeta: “-Este es el verano más caluroso de mi vida. -Este es el verano más fresco del resto de tu vida.”

Gracias a mi compañero Jaime Rey por la revisión del texto de este post.

Acerca de aemetblog

La Agencia Estatal de Meteorología sucedió ya en 2008 a la entonces Dirección General del Instituto Nacional de Meteorología, con más de 150 años de historia. Actualmente está adscrita, según el artículo 4.4 del Real Decreto 864/2018, de 13 de julio, por el que se desarrolla la estructura orgánica básica del Ministerio para la Transición Ecológica, a ese departamento ministerial a través de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente. El objeto de AEMET, según el artículo 1.3 del Real Decreto 186/2008, de 8 de febrero por el que se aprueba su Estatuto, es el desarrollo, implantación, y prestación de los servicios meteorológicos de competencia del Estado y el apoyo al ejercicio de otras políticas públicas y actividades privadas, contribuyendo a la seguridad de personas y bienes, y al bienestar y desarrollo sostenible de la sociedad española". Como Servicio Meteorológico Nacional y Autoridad Meteorológica del Estado, el objetivo básico de AEMET es contribuir a la protección de vidas y bienes a través de la adecuada predicción y vigilancia de fenómenos meteorológicos adversos y como soporte a las actividades sociales y económicas en España mediante la prestación de servicios meteorológicos de calidad. Se responsabiliza de la planificación, dirección, desarrollo y coordinación de actividades meteorológicas de cualquier naturaleza en el ámbito estatal, así como la representación de éste en organismos y ámbitos internacionales relacionados con la Meteorología.
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