EL GENERAL INVIERNO: LA BATALLA DE STALINGRADO

Por: Benito Fuentes López,Delegación Territorial en la Comunidad Valenciana

RESUMEN: A finales de 1942 y comienzos de 1943 tuvo lugar la que se considera la batalla m√°s cruenta e inhumana de toda la historia. Hitler y Stalin movieron tres millones de piezas sobre un gigantesco tablero de ajedrez, la ciudad de Stalingrado, en una lucha para hacerse con el control absoluto de Europa. La partida acab√≥ con la completa aniquilaci√≥n de la √©lite de las fuerzas alemanas ‚ÄĒlos ej√©rcitos IV y VI‚ÄĒ y supuso el punto de inflexi√≥n de la Segunda Guerra Mundial. A partir de entonces la iniciativa pas√≥ a manos sovi√©ticas y las tropas del Eje pasaron a la defensiva certificando el principio del fin del Tercer Reich.

Una buena parte de la contienda se desarroll√≥ bajo condiciones meteorol√≥gicas tan adversas que a menudo se asegura que la derrota alemana vino a cargo del General Invierno al igual que lo hab√≠a hecho anteriormente con la Francia napole√≥nica. ¬ŅEs esto cierto? ¬ŅHasta qu√© punto el fr√≠o jug√≥ un papel decisivo?

Con ayuda de los datos de reanálisis de ERA-20 del ECMWF (Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio), este artículo trata de reconstruir las condiciones meteorológicas que reinaron aquellos días, analizar el impacto sobre las tropas y dilucidar en qué medida inclinaron la balanza a favor de los locales.

  1. LA CONQUISTA DE LA URSS

Tras la derrota en la Primera Guerra Mundial el ej√©rcito alem√°n fue reducido a su m√≠nima expresi√≥n. El Alto Mando tuvo que ingeniar nuevas formas de combate que minimizasen su inferioridad num√©rica ante una posible guerra con Francia y Gran Breta√Īa que, en la d√©cada de los 20, eran claramente superiores. Y as√≠ es como surgi√≥ la blitzkrieg, una t√°ctica que no era nueva pero que el ej√©rcito alem√°n perfeccion√≥ y sac√≥ el m√°ximo partido: la ‚Äúguerra rel√°mpago‚ÄĚ abandonaba la anticuada idea de los soldados atacando en un frente con la artiller√≠a y los tanques disparando desde posiciones mucho m√°s retrasadas y ayudando a la infanter√≠a. En la guerra que habr√≠a de venir los papeles se intercambiaban: los tanques, aviones y unidades motorizadas avanzaban por los flancos sin pararse y tan r√°pido como pod√≠an de modo que el enemigo no ten√≠a tiempo para replegarse o contraatacar y quedaba atrapado y destruido en una bolsa cuando ambas l√≠neas conectaban entre s√≠. Horas ‚ÄĒo d√≠as‚ÄĒ despu√©s llegaban los soldados a pie y se encargaban de desarmar y liquidar los restos.

La técnica funcionó tan bien que, en apenas mes y medio, los germanos derrotaron a franceses, holandeses, belgas y británicos en suelo continental. Animados por estas victorias y con Europa de rodillas, el 22 de junio de 1941 se lanzaron en tres frentes hacia la conquista de la Unión Soviética, una tierra donde la blitzkrieg podría explotarse al máximo. La operación debía durar el menor tiempo posible para que los comunistas se derrumbasen antes del invierno y la guerra se diera por finalizada. La indeterminación de Stalin y la inoperancia del Ejército Rojo estuvieron a punto de lograr el colapso de la Unión Soviética: en los primeros cinco meses el gigante con pies de barro perdió 4,5 millones de soldados, 20 500 tanques y 21 200 aviones.

Este avance en tiempo r√©cord pas√≥ factura a los alemanes. Los combates se extend√≠an sobre un frente m√°s largo, las tropas estaban cansadas y su abastecimiento era deficitario porque los suministros quedaban cada vez m√°s lejos y las infraestructuras rusas eran las propias de un pa√≠s subdesarrollado. A las puertas de Mosc√ļ el ej√©rcito se par√≥ extenuado y no pudo avanzar m√°s. Entonces lleg√≥ el invierno, no uno habitual sino el m√°s g√©lido de Europa en el siglo XX seg√ļn Lejen√§s. Se sucedieron varias situaciones de bloqueo asociadas a depresiones aisladas en niveles altos y la mayor parte de las borrascas se desplazaron desde Suecia hacia el sureste. El fr√≠o extremo alcanz√≥ su c√©nit en enero y febrero de 1942 y el ej√©rcito del Eje lo pag√≥ caro con numerosas bajas por congelaci√≥n. El Alto Mando estaba verdaderamente convencido de que la guerra acabar√≠a en oto√Īo y no dispuso de la ropa de abrigo adecuada. Por eso, un invierno con condiciones m√°s suaves no hubiese cambiado la situaci√≥n.

Los sovi√©ticos pudieron tomar aire pero solamente hasta la primavera del a√Īo 42 al reanudarse el √≠mpetu atacante y arrollador alem√°n. En una decisi√≥n pol√©mica y no compartida por la mayor√≠a de los generales germanos, Hitler traslad√≥ parte de las tropas del frente de Mosc√ļ hacia el sur para apoyar a los ej√©rcitos IV y VI en la conquista del sur de la URSS y acceder a los pozos petrol√≠feros. Otra importante ciudad se encontraba en su camino.

  1. LA BATALLA DE STALINGRADO

Stalingrado no era una ciudad cualquiera. Se encuentra en la orilla izquierda del Volga, un inmenso r√≠o que en esa localidad alcanza una anchura incre√≠ble: en su zona m√°s estrecha supera el kil√≥metro y llega a los cinco en los barrios del norte. El gran r√≠o ruso es navegable casi en su totalidad y es una importante ruta de comercio que conecta los pozos de petr√≥leo del C√°ucaso con el interior del pa√≠s. No es de extra√Īar que en aquella √©poca la ciudad se extendiera longitudinalmente a lo largo de la orilla superando los diez kil√≥metros y que hoy d√≠a esa distancia sea tres veces mayor. Esta situaci√≥n privilegiada la hac√≠a dif√≠cil de conquistar porque no es sencillo rodear y ocupar una ciudad con esas caracter√≠sticas, pero los germanos la ten√≠an en el punto de mira al ser el √ļltimo basti√≥n antes de los pozos de petr√≥leo. Si ca√≠a la ciudad-s√≠mbolo que llevaba el nombre del gran l√≠der, caer√≠a todo el sur.

El ej√©rcito alem√°n segu√≠a imparable en su avance pero pagando un alto precio. Durante la segunda quincena de julio la temperatura en la estepa roz√≥ los 40 ¬įC, la plaga de moscas era insoportable y aparecieron la disenter√≠a y la fiebre paratifoidea. Las fuerzas del Eje estaban muy agotadas y con escasez de suministros cuando a mediados de agosto divisaron la ciudad. El d√≠a 23 realizaron un sanguinario bombardeo que mat√≥ a 50 000 civiles y que pagar√≠an muy caro a partir de entonces: con una ciudad en ruinas los alemanes perdieron toda la ventaja estrat√©gica al no poder desplegar los tanques con facilidad y permitieron a los sovi√©ticos refugiarse y resistir en los escombros, contraatacar mediante escaramuzas e infligir muchas bajas al enemigo. De la blitzkrieg (guerra rel√°mpago) se pas√≥ a la rattenkrieg (guerra de ratas).

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Figura 1. Estatua de seis ni√Īos danzando frente a la estaci√≥n de tren en llamas. La foto fue tomada instantes despu√©s del bombardeo del 23 de agosto y tiene unos tintes apocal√≠pticos que podr√≠an servir para ilustrar escenas de la saga Terminator. (Autor: Emmanuel Evzerihin).

La ciudad estuvo a punto de caer varias veces en septiembre y octubre pero supo resistir bajo el mando del general ruso Vasili Chuikov. As√≠ pues, cuando lleg√≥ la rasputitsa ‚ÄĒestaci√≥n de lluvia y barro‚ÄĒ y m√°s tarde el fr√≠o y la nieve, las fuerzas de Friedrich Paulus se vieron atascadas en un frente de m√°s de 200 kil√≥metros y supieron que tendr√≠an que pasar el invierno all√≠. Lo que no advirtieron era que los sovi√©ticos estaban preparando en secreto un ej√©rcito de m√°s de un mill√≥n de hombres en la otra orilla del Volga que contraatac√≥ a mediados de noviembre en una maniobra envolvente.

La ciudad gozaba de tanto simbolismo que Hitler se neg√≥ a abandonarla efectuando cualquier acci√≥n que evitara que m√°s de 350 000 soldados se dejaran atrapar en una gigantesca bolsa (kessel). Confiaba en que las tropas resistir√≠an y para ello planific√≥ un puente a√©reo que desde el principio se sab√≠a que no iba a funcionar. Simplemente abandon√≥ a la √©lite de su ej√©rcito con la orden ‚ÄúNi un paso atr√°s‚ÄĚ que tan malos resultados le hab√≠a dado anteriormente a Stalin. Los papeles se hab√≠an intercambiado: alemanes, italianos, rumanos, h√ļngaros, croatas e hiwis (sovi√©ticos que hab√≠an cambiado de bando) tuvieron que soportar la llegada del invierno sin apenas suministros, alimentos, medicamentos y ropa de abrigo. Dos meses despu√©s del inicio del cerco, el 2 de febrero de 1943, el general Von Paulus se rindi√≥ poniendo fin a un combate que se llev√≥ la vida de un mill√≥n y medio de personas y dej√≥ heridas o enfermas a otro mill√≥n. Solamente 5000 soldados germanos pudieron regresar a sus casas a√Īos m√°s tarde, el resto pereci√≥ durante o despu√©s de la batalla.

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Figura 2. En azul, movimiento del ejército alemán durante la operación Fall Blau
(Operación Azul) que culminó con la llegada a la ciudad. En rojo, contraataque ruso a mediados de noviembre (Operación Urano) para encerrar a su rival. El punto verde representa la ciudad, aumentada a la derecha. (Fuente: elaboración propia).

  1. AN√ĀLISIS METEOROL√ďGICO

El presente artículo tiene por objeto reconstruir el tiempo reinante durante los meses más fríos de la batalla (desde el 1 de noviembre al 2 de febrero) que coinciden además con el contraataque ruso y la debacle alemana. Gracias a los datos de reanálisis ERA-20 aportados por el ECMWF se han analizado la temperatura, precipitación, viento, presión y techo de nubes durante esas fechas del punto de la rejilla (grid) del modelo más cercano a la localidad de Volgogrado, antigua Stalingrado. Se considera que este punto es representativo de toda el área de combate por las condiciones geográficas (extensa planicie esteparia situada entre dos grandes ríos, el Volga y el Don) y porque coincide a grandes rasgos con los datos que ofrecen los historiadores y las estaciones alemanas situadas en el kessel.

La figura 3 muestra la curva de temperatura a las 00 UTC (03 hora local) dibujada en color negro. De ella se infiere que el invierno lleg√≥ la segunda semana de noviembre. El Volga se congel√≥ totalmente y permiti√≥ la movilidad de las tropas sovi√©ticas que hab√≠an estado atrapadas dentro de la ciudad los dos meses anteriores. De los 94 d√≠as comprendidos entre el 1 de noviembre y el 2 de febrero tan solo en 11 la temperatura super√≥ 0 ¬įC mientras que en 45 d√≠as baj√≥ de ‚Äď10 ¬įC y en 19 baj√≥ de ‚Äď20 ¬įC. Hubo tres claros episodios fr√≠os: el de Navidad, el de mediados de enero y el de finales de enero. El valor m√≠nimo ofrecido por los datos se alcanza el 16 de enero: ‚Äď33,7 ¬įC.

La curva azul es la sensaci√≥n t√©rmica asociada (wind chill) mediante la ecuaci√≥n ofrecida por estadounidenses y canadienses que es la que se usa en la mayor√≠a de los pa√≠ses, que puede dar una idea de la percepci√≥n que ten√≠an los soldados cuando eran expuestos a la intemperie. Se ha adjuntado porque es un dato que se ofrece diariamente en los servicios meteorol√≥gicos aunque (en opini√≥n del autor) se trate de una variable que ha de usarse con precauci√≥n porque lleva asociado un error muy grande, al considerar solamente el viento y no tener en cuenta aspectos vitales que tambi√©n tienen una influencia significativa en la capacidad de aguante de los soldados: tiempo de exposici√≥n, indumentaria, alimentaci√≥n y salud entre otros. Por otro lado, llega un momento en que poco importa que la sensaci√≥n t√©rmica sea de ‚Äď30 ¬įC o ‚Äď35 ¬įC. El valor m√≠nimo se alcanza tambi√©n el 16 de enero: ‚Äď44,5 ¬įC.

Las botas altas, ce√Īidas y reforzadas de acero aceleraban el proceso de congelaci√≥n de los alemanes. Su Alto Mando hab√≠a aprendido de los errores del a√Īo anterior y las nuevas prendas de invierno comenzaron a ser enviadas a finales de octubre pero cuando se cerr√≥ el cerco ruso muchos soldados a√ļn no las hab√≠an recibido. El Ej√©rcito Rojo iba mejor equipado con ushanki (gorro redondo de piel con orejeras a cada lado) y valenski (botas de fieltro). El fr√≠o era tan intenso que, cuando un soldado mor√≠a, enseguida se le quitaba la ropa porque minutos m√°s tarde quedaba literalmente pegada al cuerpo e inservible. La mayor√≠a de las tropas del Eje estaban desplegadas fuera de la ciudad en campo abierto y algunos refugios eran simples hoyos excavados en el suelo. La poca carne que recib√≠an estaba tan congelada que los cuchillos no serv√≠an; hac√≠a falta una sierra de zapador.

Había días que el frío era tan intenso que era imposible encender los motores de los aviones ni siquiera prendiendo hogueras debajo de ellos. Los ratones se refugiaban en los cascos de los tanques buscando calor, roían los cables y los estropeaban.

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Figura 3. En negro, an√°lisis de temperatura (¬įC) a las 00 UTC en la ciudad. En azul, sensaci√≥n t√©rmica asociada (¬įC). (Fuente: elaboraci√≥n propia a partir de datos de ERA-20, ECMWF).

La estepa rusa no es una zona h√ļmeda y, de hecho, el conjunto de esos tres meses result√≥ ser ligeramente seco. No obstante, hubo 60 d√≠as con precipitaci√≥n que recogieron un total de 87,3 mm, la mayor√≠a de ellos en forma de nieve o lluvia engelante. Las cantidades diarias en la mayor√≠a de los casos no superaron el mil√≠metro y a menudo la nieve reci√©n ca√≠da era desplazada por el viento antes de endurecerse haciendo que el espesor fuese diferente seg√ļn la zona. El suelo estaba tan duro que aumentaron las heridas estomacales por la explosi√≥n de morteros.

La niebla y las nubes bajas han tenido poco eco en los miles de relatos que se han escrito sobre Stalingrado pero son variables que a partir de la Segunda Guerra Mundial cobran m√°s importancia que el fr√≠o y la nieve. La escasa visibilidad y los techos bajos reducen casi a cero la capacidad de operaci√≥n de cualquier ej√©rcito del aire. Al menos durante 61 d√≠as el techo de nubes estuvo por debajo de 300 metros (aproximadamente 1000 pies). Bajo estas condiciones hoy d√≠a ning√ļn avi√≥n est√° autorizado a volar en r√©gimen visual, por lo que es posible hacerse una idea de lo dif√≠cil que ser√≠a para un aparato de aquella √©poca. Adem√°s, hubo nieblas en 36 ocasiones reduciendo la eficacia del puente a√©reo alem√°n y los bombardeos rusos. Cuando sal√≠a el sol, se reflejaba en la nieve y era cegador.

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Figura 4. En rojo, presión reducida a nivel del mar (hPa). Las líneas negras representan la altura del techo de nubes (m); cuanto más largas son estas, más bajas son las nubes. (Fuente: elaboración propia a partir de datos de ERA-20, ECMWF).

Respecto a la presión, gran parte del periodo estuvo asociado a situaciones anticiclónicas. Solo durante 28 días la presión bajó de 1012 hPa mientras que en 26 subió de 1030 hPa y en 8 superó 1040 hPa. El máximo valor se registró el 16 de enero: 1046,6 hPa. Como consecuencia de ese dominio anticiclónico la masa de aire que predominó tenía su origen en Siberia, el gran congelador de Asia. Durante el 50 % del periodo el viento medio sopló del primer cuadrante (norte y este) con una fuerza que, por lo general, estaba entre los 5 y 15 nudos pero que hacía tiritar constantemente a los soldados incluso dentro de los refugios. Menos del 20 % del periodo el viento sopló del oeste o sudoeste aliviando un poco las temperaturas.

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Figura 5. Distribución porcentual del viento en los diferentes cuadrantes. Nótese el predominio de la componente este como consecuencia del anticiclón siberiano. El círculo marrón es el porcentaje de viento muy débil o en calma (menor de tres nudos). (Fuente: elaboración propia a partir de datos de ERA-20, ECMWF).

En las d√©cadas de los a√Īos 30 y 40 del siglo XX una predicci√≥n medianamente fiable se extend√≠a hasta las 36 horas y se basaba en mapas de viento isalob√°rico y de flujo en 500 hPa. El servicio meteorol√≥gico alem√°n crey√≥ identificar ciertos patrones semirregulares durante la primera mitad de cada invierno en los que se alternaban las situaciones de bloqueo con las de circulaci√≥n zonal en periodos que sol√≠an durar de 15 a 33 d√≠as. Esta alternancia se cortaba abruptamente hacia la segunda mitad del invierno. Con ayuda de estos patrones y empleando un m√©todo parecido al de los an√°logos realizaban predicciones a medio plazo que abarcaban un periodo de 2 a 5 d√≠as pero que distaban de ser fiables. No obstante, durante la guerra, sus an√°lisis y predicciones en general fueron m√°s acertadas que las de rusos y brit√°nicos porque dispon√≠an de mayor n√ļmero de datos al ocupar gran parte del territorio europeo.

Los soviéticos hicieron predicciones en aras de concentrar efectivos y suministros en ciertos momentos de la batalla. Varios de ellos recibieron medallas por su predicción de nubes bajas y espesor de la capa de hielo del Volga.

  1. EL PAPEL DEL GENERAL INVIERNO

Se ha afirmado en numerosas ocasiones que la derrota del ej√©rcito alem√°n fue debida al fr√≠o. Hay que matizarlo porque tiene parte de verdad pero otra parte que se ha mitificado con los a√Īos. Los alemanes no eran est√ļpidos cuando invadieron la URSS, sab√≠an que el invierno all√≠ era muy duro y las infraestructuras escasas. De ah√≠ que llevaran con ellos miles de caballos y mulos y que su plan de conquista estuviera dise√Īado para tres o cuatro meses pues cualquier operaci√≥n que se alargase m√°s de ese periodo contar√≠a con m√°s inconvenientes que ventajas. El error t√°ctico que cometieron fue el mismo de los franceses el siglo anterior: ten√≠an miedo al fr√≠o y nunca lo subestimaron pero pensaron que si conquistaban una regi√≥n o determinadas ciudades el resto del pa√≠s se derrumbar√≠a como un castillo de naipes. M√°s bien al contrario, los sovi√©ticos siguieron mandando continuamente maquinaria y tropas de refresco desde el este sin importar lo m√°s m√≠nimo la cantidad de hombres que ca√≠an en el frente o lo equipados que estuvieran: un tanque o soldado ruso era reemplazable pero uno alem√°n no.

El principal obst√°culo al que se enfrentaron no fue el fr√≠o sino la falta de suministros: combustible, medicinas, alimentos, soldados, etc. El a√Īo anterior el ej√©rcito pod√≠a avanzar 30 kil√≥metros al d√≠a en su conquista pero cuando lleg√≥ a la ciudad en pleno verano fue incapaz de tomarla porque estaba extenuado. Desde mitad de agosto a mitad de noviembre se enfrasc√≥ en una lucha diferente a la que no estaba acostumbrado, se atasc√≥ sin poder progresar y cuando los sovi√©ticos contraatacaron simplemente no hubo manera de hacerles frente. La suerte ya estaba echada cuando lleg√≥ el invierno. Quiz√°s el principal papel del fr√≠o fue acelerar el proceso de desintegraci√≥n: increment√≥ el n√ļmero de enfermedades, ralentiz√≥ las comunicaciones y el abastecimiento y hundi√≥ las esperanzas de supervivencia.

‚ÄúEl enemigo n√ļmero uno es y ser√° siempre el hambre‚ÄĚ, comentaba un m√©dico alem√°n. El doctor Girgensohn advirti√≥ que los soldados del kessel empezaron a morir de inanici√≥n a mediados de diciembre: atrofia del coraz√≥n y del h√≠gado, ausencia total de tejido graso y dr√°stica reducci√≥n del m√ļsculo. Seg√ļn sus estudios, la combinaci√≥n de cansancio, tensi√≥n y fr√≠o desequilibr√≥ gravemente el metabolismo de la mayor√≠a de los soldados de modo que asimilaban solo una parte de las calor√≠as ingeridas (que apenas llegaban a 500). Las alucinaciones y los suicidios aumentaron a causa de la inanici√≥n y se redujo la capacidad de supervivencia a las enfermedades. A partir de noviembre se produjeron epidemias de tifus, disenter√≠a, fiebre paratifoidea e ictericia y la plaga de piojos era terrible. Un soldado lleg√≥ a encontrar hasta 200 solamente en su casco.

Los soldados sovi√©ticos tampoco lo pasaron bien. Ellos s√≠ estaban preparados ideol√≥gica y mentalmente para una batalla de desgaste pero carec√≠an de la preparaci√≥n y las armas necesarias. Se repart√≠a una por cada pareja de atacantes. Si t√ļ ibas desarmado y tu compa√Īero ca√≠a, autom√°ticamente tomabas su arma. Se les mandaba a atacar como a ovejas al matadero y los que retroced√≠an eran fusilados por traici√≥n a la patria. Las mejores prendas de abrigo eran reservadas para los francotiradores y el resto ten√≠a que conformarse con lo que hab√≠a. Pese a la victoria, las bajas sovi√©ticas fueron el doble de las de su enemigo.

La falta de material médico también fue una tónica general en ambos ejércitos. Si un soldado caía herido generalmente se le dejaba aparcado con otros enfermos porque no se podía hacer nada más. Esta situación se fue agravando en el ejército germano a medida que avanzaba la batalla mientras que los rusos lo sufrieron durante la primera mitad. Una vez que el Volga se congeló totalmente y comenzó el contraataque, los heridos rusos pudieron ser evacuados a enfermerías del margen derecho del río.

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Figura 6. Presi√≥n reducida a nivel del mar (l√≠neas negras en hPa) y temperatura a dos metros (contorneado en ¬įC) el 16 de enero de 1943 a las 00 UTC, quiz√°s el d√≠a m√°s fr√≠o de la batalla. Los c√≠rculos rojos corresponden a las ciudades de Berl√≠n, Mosc√ļ y Stalingrado y las fronteras dibujadas son las existentes el 31 de diciembre anterior. (Fuente: elaboraci√≥n propia a partir de datos de ERA-20, ECMWF).

  1. CONCLUSIONES

Durante la pr√°ctica totalidad de la historia de la humanidad la mayor√≠a de las batallas se han librado en primavera y verano. El invierno era una estaci√≥n que presentaba demasiadas dificultades para desplegar, abastecer y mantener operativos los ej√©rcitos, as√≠ que cuando entraba el oto√Īo ambos bandos hac√≠an uso de la l√≥gica y se retiraban a sus campamentos o ciudades para pasar el invierno. A medida que avanzaba la Edad Moderna las guerras se fueron extendiendo t√≠midamente a la √©poca fr√≠a y desde los √ļltimos dos siglos poco ha importado la estaci√≥n en la que se lucha aunque la preferencia siga siendo la primavera y el verano por las ventajas que ello supone.

Se tiende a pensar erróneamente que los avances tecnológicos pondrán remedio tarde o temprano a los efectos que el tiempo adverso pueda generar. Nada más lejos de la realidad, la vulnerabilidad es mayor que en siglos pasados aunque la percepción sea la contraria y eso es debido precisamente al adelanto tecnológico: se han olvidado las antiguas técnicas y la dependencia a la tecnología es tan alta que cuando esta desaparece la indefensión es mayor que en épocas anteriores.

Los inviernos en territorio ruso son tan duros que incluso hoy d√≠a cualquier ej√©rcito ver√≠a limitada su capacidad de operaci√≥n pese a los adelantos de los que se disponen. El error t√°ctico del ej√©rcito germano fue subestimar la extensi√≥n de la URSS y no disponer de un plan B en caso de que la conquista se alargara m√°s all√° del oto√Īo. El ocaso del Tercer Reich no sobrevino por el fr√≠o en s√≠ mismo, sino por no haber retrocedido a ciudades refugio cuando las cosas se pusieron feas, algo que se hab√≠a aprendido en el pasado. Los orgullosos dirigentes pol√≠ticos del partido nazi pensaron que no har√≠a falta retroceder porque la moderna tecnolog√≠a podr√≠a solventar los problemas derivados de las condiciones adversas. Pensaron mal, para nuestra suerte.

 

BIBLIOGRAF√ćA

Beevor, A. (2015). Stalingrado. Editorial Crítica. 656 págs.

Lejen√§s, H. (1989). The Severe Winter in Europe 1941-42: The Large-scale Circulation, Cut-off Lows and Blocking. Bulletin of the American Meteorological Society, vol. 70, n.¬ļ 3.

Neumann, J. y Flohn, H. (1988). Great Historical Events That Were Significantly Affected by the Weather: Part 8, Germany‚Äôs War on the Soviet Union, 1941-45. II. Some Important Weather Forecasts, 1942-45. Bulletin of the American Meteorological Society, vol. 69, n.¬ļ 7.

De Groot, M. (2010). Building the New Order: 1939-1945. Spatial History Project, Stanford University. http://web.stanford.edu/group/spatialhistory/cgi-bin/site/pub.php?id=51

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